Esta semana Bogotá se convirtió en la sede del Primer Seminario Internacional de Alimentación: Nutrición, una responsabilidad social, que contó con la participación de expertos de Estados Unidas, Brasil, México y Chile y de la Organización Panamericana de la Salud. Este evento fue organizado por la Secretaria de Integración Social de la Alcaldía de Bogota.

Bogotá, mayo 23 de 2019. En 2017, la obesidad, la glucosa de ayuno elevada, la hipertensión, el consumo elevado de sodio, el consumo de bebidas azucaradas, el amamantamiento no exclusivo y otros factores de riesgo asociados a la mala alimentación, fueron responsables de la mitad de las muertes en Colombia. 3 de cada 4 muertes en Colombia, han sido causadas por enfermedades no transmisibles.

 

“El impacto de la mala alimentación afecta la salud y el buen vivir, ya que sin salud no podemos trabajar, estudiar, aprender, divertirnos, hacer uso de nuestras vidas de mejor manera posible. Por lo tanto, las acciones de promoción, protección y apoyo a la alimentación saludable permiten a los países cumplir con distintos deberes y retos, incluyendo los de salud, pero también el desarrollo sostenible”, afirmó la representante de la OPS/OMS en Colombia, Gina Tambini, durante la instalación del Seminario ‘Nutrición, una responsabilidad social’.

Por su parte, el Asesor Regional de Nutrición y Actividad Física de la OPS/OMS, Fabio Gomes, afirmó que en Colombia, uno de los países más agrodiversos del mundo, hay un aumento importante en el consumo de productos malsanos, como los ultraprocesados altos en azúcar, sodios y grasas. “Para frenar su expansión en las dietas y sistemas alimentarios -afirma el experto- hay que hacer avances en regulación, generar políticas de restricción de la publicidad, y restringir la presencia de productos malsanos en las escuelas y otros espacios”.

Alan Bojanic, representante de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), resaltó que es de vital importancia poder contar con estrategias muy aterrizadas y poder focalizar en los temas más complejos del hambre y la desnutrición que tienen que ver con la carencia de recursos. Planteó reducir la inseguridad alimentaria en 2% en los próximos 3 años.

“Muchas veces poder llegar a la población que están en situación deficitaria, es muy complicado porque involucra focalizarse en esa población, no sólo prestar un servicio sino ir a buscar a esa persona que están con esas carencias, ver dónde están, qué tipo de necesidad tienen y recomendarles una dieta particular. Es complejo, hay que pensar en los hogares en las zonas más marginales y sobre todo en las personas que no tienen empleo, ni un ingreso fijo o que trabajan eventualmente”, afirmó Bojanic.

Para atender esta problemática en Bogotá, según Juan Carlos Peña, director de la dirección de nutrición de abastecimiento de Integración Social, se ha invertido más de un billón de pesos para garantizar a la población más vulnerable de la ciudad una nutrición equilibrada y sacar a la población que está en inseguridad alimentaria a través de estrategias de prevención en 124 comedores comunitarios, que están distribuidos en la ciudad, atendiendo a las más de 45.500 personas.

“En OPS/OMS Colombia apoyamos los esfuerzos nacionales para reducir la desnutrición infantil, y prevenir el sobrepeso y la obesidad en los niños, jóvenes y adultos. Promover una alimentación saludable y la actividad física, a fin de tener una vida sana y activa”, concluyó Tambini.