En el Día Mundial de la Seguridad Vial compartimos el ejemplo de Bogotá, la primera ciudad de Colombia en implementar el límite máximo de velocidad a 50 kilómetros por hora. Esta medida atiende las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reducir los accidentes de tránsito en entornos urbanos.

Bogotá, junio 10 de 2020. “Bogotá tomó una decisión que ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como una medida exitosa que fue reducir el promedio de velocidad admitida en la ciudad. Lo redujimos a 50 km por hora  y eso tuvo un efecto directo en salvar vidas en Bogotá”, afirmó la alcaldesa de la capital de Colombia, Claudia López.

 

Según la mandataria, por lesiones y fatalidades de tránsito, que son perfectamente prevenibles, solían morir en Bogotá 2 mil personas al año. “Con esta medida, durante la cuarentena estricta, se han reducido las fatalidades en un 50%, y en el aislamiento parcial el efecto se redujo un poco pero siguió siendo positivo respecto al año anterior”, explicó la alcaldesa Lopez.

Cada año en las carreteras de todo el mundo mueren 1,35 millones de personas. Lo que significa 3.700 personas en el mundo muriendo a diario en las vías. Además, no menos de 50 millones de personas sufren traumatismos por esa causa, siendo la velocidad el factor que contribuye a la gravedad de todas las colisiones de tránsito. Incluso se calcula que en los grupos etarios más jóvenes las consecuencias desproporcionadas de las colisiones cuestan a los países aproximadamente 3% de su producto interno bruto.

Adicionalmente, el Informe de Estado Global sobre Seguridad Vial 2018 de la OMS considera que las velocidades excesivas o inapropiadas son el factor de riesgo clave de las colisiones, las muertes y los traumatismos causados por el tránsito. Incluso estima que “una reducción del 5% en la velocidad promedio puede reducir el número de muertes en un 30%”.

Las ciudades dan ejemplo

A 2018 solo 46 países que representan a 3 billones de personas tenían leyes que establecían límites de velocidad que se alinean con las mejores prácticas. Sin embargo, en la actualidad, según Eugenia Rodrígues, asesora de seguridad vial de la OPS/OMS, hay todo un movimiento en las grandes capitales para disminuir la velocidad y salvar vidas.

Una de esas ciudades es Bogotá. “En la capital de Colombia varias de las medidas en materia de seguridad vial están en línea con lo recomendado por la OMS, como lo es el límite de velocidad a 50 kilómetros por hora en las áreas urbanas y que este límite sea aun menor en las áreas donde hay una concentración muy grande de personas como zonas escolares o comerciales. La ciudad, además, está ampliando las áreas de ciclovías, que es algo que nosotros recomendamos cada vez más. Incentivamos el transporte activo por los beneficios para la salud, la prevención de enfermedades no transmisibles y para disminuir la polución de aire”.

Para Michael Bloomberg, fundador de Bloomberg Philanthropies, “la oportunidad para las ciudades es enorme, porque albergan a más de la mitad de la población mundial. Una vez que las ciudades demuestran que algo funciona, los gobiernos nacionales tienden a estar más dispuestos a ampliar una solución probada”.

Según Rebecca Bavinger, del área de salud pública de Bloomberg Philanthropies el reto a seguir en Bogotá es promover una cultura ciudadana, para que los ciudadanos sean concientes de la importante de reducir la velocidad para que los avances en materia de seguridad vial puedan ser legados a las siguientes generaciones y como afirma la alcaldesa Lopez para “seguir dando una lucha por la vida”.