El volcán Ubinas, situado en el departamento de Moquegua en el Perú, registra desde el 13 de abril un incremento de actividad con explosiones y emisión de columnas de ceniza, que se han dispersado en un radio de 40 km alrededor del volcán, y ha afectado a centros poblados, cultivos y ganadería. Las autoridades nacionales han iniciado el proceso de evacuación de las localidades de Querapi, Tonohaya y San Carlos de Titi. Cerca de 5.000 personas habitan en los 5 distritos ubicados en la zona de influencia del volcán. En respuesta a esta situación, el Ministerio de Salud y las autoridades locales de salud han reforzado los servicios de salud con atención mediante brigadas, han distribuido insumos de protección personal, y han establecido mecanismos de coordinación y seguimiento.

 

pdf Informe de Situación OPS/OMS - 30 de abril 2014


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pdf Informe de Situación OPS/OMS, No. 1 (2.01 MB)

Las erupciones volcánicas también pueden tener impacto en la vida y la salud de las personas según la exposición ante los diferentes peligros volcánicos, las cenizas,  explosiones, emisiones de gases, flujos de lodo o lava y los peligros derivados por avalanchas, cenizas o proyectiles balísticos que pueden ocasionar lesiones, afecciones  oculares , lesiones por trauma e incluso la muerte, de acuerdo al grado de exposición.

El acceso a los servicios de salud se puede ver afectado por el daño en infraestructura sanitaria y de comunicación, o por contaminación de las fuentes de agua, lo que limita la capacidad asistencial. También puede afectar los medios de vida al dañar cultivos y animales, y generar pérdidas económicas.

Las autoridades de salud tienen un papel fundamental en el cuidado de la salud de las poblaciones evacuadas y afectadas por erupciones volcánicas. Activan planes previamente establecidos y coordinados con las entidades de defensa civil, preposicionan suministros, medicamentos y personal capacitado en este tipo de amenazas, emiten recomendaciones técnicas y generan modelos asistenciales de respuesta según los escenarios planteados por los expertos que monitorean la actividad volcánica. Además, vigilan la calidad del agua y garantizan el funcionamiento de las instalaciones de salud en áreas seguras y la presencia de profesionales de salud capacitados en este tipo de emergencias, ya sea en sitios de evacuación o mediante el desplazamiento de equipos móviles, ajustan sus planes de contingencia y asumen la vigilancia epidemiológica, aumentan la capacidad de los servicios, y generan redes alternativas de referencia de pacientes, y trabajan siempre de manera coordinada con todos los actores del sistema de emergencias.

Los habitantes de zonas cercanas pueden ser evacuados hacia albergues en los cuales deben facilitarse todas las  medidas higiénico sanitarias, de seguridad y de convivencia que permitan mantener un buen estado de salud, mantener bajo control enfermedades crónicas  previas y en tratamiento, y  hacer de la confinación al albergue un espacio propicio para adelantar medidas de prevención de enfermedades y promoción de la salud y hábitos saludables. Además, se debe incorporar acciones de atención en salud mental, pues estas situaciones pueden ser prolongadas en el tiempo de acuerdo a la actividad volcánica, lo que puede generar cierta inestabilidad en lo emocional tras la pérdida temporal de la calidad de vida.

Recomendaciones generales para los sistemas de salud

  • Mantener mecanismos de comunicación y coordinación con las autoridades responsables de alertas tempranas, Defensa Civil y organismos científicos para recibir información permanente y actualizada.
  • Revisar, actualizar y difundir los planes de contingencia, que incluyen:
    • Seguridad del personal de salud y sus familias.
    • Evaluación de la red de servicios de salud, mediante el uso de mapas de peligros volcánicos.
    • Abastecimiento de insumos y medicamentos.
    • Garantizar autosuficiencia de servicios básicos (hasta poder recibir ayuda externa, según análisis de situación).
    • Disponibilidad de personal, alternativas para referencia y contrarreferencia de pacientes.
      Protección, mecanismos e insumos para limpieza de los sistemas básicos (agua, drenaje, energía) de las instalaciones de salud.
    • Garantizar el almacenamiento de suministros y el manejo del agua necesaria para el servicio de salud y el monitoreo de la calidad del agua.
  • Establecer un plan de comunicación de riesgos que incorpore todas las recomendaciones de manera clara a las entidades de salud y a la comunidad y permita resolver las preguntas frecuentes, y aclarar los sitios y mecanismos de atención.

Para ampliar información

Erupciones volcánicas
Control de agua y saneamiento
Lecciones aprendidas