Una nueva estrategia regional busca mitigar el impacto de las demencias, a través de medidas para mejorar la atención, prevenir el deterioro funcional y la dependencia

Washington, D.C., 1 de octubre de 2015 (OPS/OMS). Líderes de salud de las Américas se comprometieron a adoptar nuevas medidas para mitigar el impacto que tendrá en los próximos 20 años el aumento de las demencias en las personas mayores de la región.

Las medidas se especifican en un nuevo plan adoptado por los ministros de salud de las Américas, que busca mejorar y ampliar la atención para las personas mayores con demencia, prevenir o demorar su deterioro funcional y su dependencia, además de intensificar la investigación en esta especialidad. Este plan, el primero de este tipo entre todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aprobó en el 54o Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

"Es el momento de impulsar mejores formas de cuidar a nuestros adultos mayores y ayudarles a seguir siendo independientes tanto tiempo como sea posible", dijo Cuauhtémoc Ruiz, director del Departamento de Familia, Género y Curso de Vida de la OPS/OMS. "Necesitamos asegurar que contamos con programas establecidos para lograr mejor calidad de vida, ahora y en el futuro, no sólo para quienes tienen demencia, sino para las familias que se dedican a cuidar de esas personas."

Se calcula que entre 6,5% y 8,5% de las personas mayores de 60 años en las Américas tienen algún tipo de demencia y, de continuar las tendencias actuales, se prevé que estas cifras lleguen a casi el doble en 20 años en la región, de 7,8 millones en 2010 a 14,8 millones en 2030. En América Latina y el Caribe se dará el aumento más acelerado, ya que pasará de 3,4 millones de personas en 2010 a 7,6 millones en 2030, cifra que supera la proyección de 7,1 millones de personas con este trastorno en los Estados Unidos y Canadá.

Con estas cifras en aumento también suben los costos. En 2010, el costo calculado de tratar y cuidar a las personas con demencias era de 604.000 millones de dólares a nivel mundial y de 235.800 millones de dólares en los países de las Américas. Gran parte de esta carga económica era costeada por las familias.

La mayoría de las personas con demencias en la región son atendidas en la casa, lo que genera un aumento en las tasas de mortalidad, no sólo de las personas mayores sino también de sus cuidadores. Muchos países no cuentan con establecimientos adecuados para la atención a largo plazo de las personas mayores, ni disponen de los recursos para establecer otros.

"Las demencias son un problema complejo que exige actividades coordinadas para poder abordarlas eficazmente", dijo Enrique Vega, asesor regional en Envejecimiento y Salud en la OPS/OMS. "Necesitamos líderes en muchos sectores para trabajar juntos en identificar nuevas maneras de adaptar los sistemas de salud actuales a las necesidades de las personas mayores con demencia o expuestas al riesgo de padecerla, además de atender las necesidades de sus familias y cuidadores", indicó.

La nueva estrategia y plan de acción para enfrentar las demencias exige mayores inversiones en la atención a largo plazo, más investigación sobre las necesidades de las personas con demencia y nuevos modelos basados en la evidencia científica para mejorar el tratamiento y la atención.

Entre las medidas concretas propuestas en el plan para los próximos cinco años se encuentran: 

  • Fortalecer los servicios de salud y las redes comunitarias en toda la región para que los adultos mayores puedan quedarse en sus hogares y comunidades, sin sacrificar su salud ni la de quienes los atienden.
  • Promover la creación de establecimientos de atención de salud a largo plazo para las personas mayores cuya demencia está demasiado avanzada para recibir atención de buena calidad en su casa.
  • Fortalecer la capacidad de los sistemas de salud para promover modos de vida saludables a fin de prevenir trastornos de salud como la hipertensión, la diabetes, el consumo de tabaco y la obesidad que, según investigaciones científicas, pueden conducir a las demencias.
  • Capacitar mejor a los profesionales de salud para la atención y el tratamiento de las personas con demencias, desde el nivel de pregrado a través de toda la educación médica y la formación continua.
  • Aumentar la investigación básica, clínica, epidemiológica y social sobre las causas de las demencias para aprender la mejor forma de prevenir, tratar y atender estos trastornos de salud.
  • Establecer leyes que protejan los derechos humanos de las personas con demencias, y adoptar medidas que promuevan una mejor comprensión de estas afecciones y reduzcan el estigma y los estereotipos.

La estrategia da seguimiento a una declaración de la OMS de enero, en la que se reconoció a las demencias como una prioridad de salud pública que amerita emprender actividades a nivel mundial. También resulta de los debates con autoridades de salud de todas las Américas, que culminaron en un mandato para centrarse en la salud de las personas mayores.

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