Un nuevo plan procura garantizar el uso apropiado de los medicamentos, mejorar la vigilancia y el monitoreo, así como ampliar la investigación y el desarrollo de nuevas estrategias de contención para la resistencia a los antimicrobianos.

Washington, D.C., 1 de octubre de 2015 (OPS/OMS)- Sobre la base de dos décadas de esfuerzos en salud pública por combatir las bacterias farmacorresistentes, los ministros de salud de las Américas acordaron adoptar nuevas medidas para abordar esta amenaza y asegurar que los medicamentos para tratar las enfermedades infecciosas sigan siendo eficaces.

Esas medidas se exponen en un nuevo plan de acción aprobado por el 54o Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que procura aumentar la concientización y educación sobre la resistencia a los antimicrobianos, reducir el uso indebido de los antimicrobianos, ampliar la vigilancia de la farmacorresistencia, mejorar la prevención de infecciones y aumentar la inversión en nuevos antibióticos y diagnósticos.


El acuerdo para acelerar estas acciones llega meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un nuevo informe que advierte sobre la posibilidad de una catástrofe de salud pública mundial si la resistencia a los antibióticos y a otros antimicrobianos continúa en aumento. Los agentes antimicrobianos se han utilizado en los últimos 70 años para curar enfermedades infecciosas. Sin embargo, se han utilizado tanto, y en muchos casos de manera inapropiada, que muchos de los organismos infecciosos que estos medicamentos deben eliminar, se han adaptado a ellos, lo que los ha hecho menos eficaces.

"Hemos luchado por varias décadas para prevenir un futuro en el cual las infecciones y las lesiones comunes puedan volver a ser fatales, pero todavía no hemos ganado esta pelea", dijo Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Análisis de Salud de la OPS/OMS. "Hemos logrado algunos éxitos, pero necesitamos un abordaje sostenido y coordinado para poder controlar la resistencia a los antimicrobianos", subrayó.

Pese a los esfuerzos de las autoridades de salud pública, en muchos países de la región los antimicrobianos se dispensan sin receta médica. En todo el mundo, más de 50% de esos medicamentos se recetan o se venden de forma inapropiada.

Los pacientes algunas veces toman los antibióticos de manera inadecuada para tratar enfermedades como el resfriado común, causado por virus que no responden a estos medicamentos. Los antimicrobianos también se usan en la agricultura y la ganadería para prevenir enfermedades y estimular el crecimiento en los animales producidos para el consumo humano. Estos antibióticos promueven la diseminación de bacterias resistentes a través de los alimentos.

El aumento de la tuberculosis resistente a los fármacos se ha enlentecido en la región, gracias a la imposición de controles estrictos en las recetas para los algunos fármacos antituberculosos y el uso racional de medicamentos antituberculosos de segunda línea, adquiridos a precios asequibles a través del Fondo Estratégico de la OPS.

Entre los pacientes con VIH en América Latina y el Caribe, el 44% tienen acceso al tratamiento antirretroviral, un porcentaje más alto que en cualquier otra parte del mundo entre los países de ingresos bajos y medianos. Pero un 7% de las personas con VIH que comienzan el tratamiento antirretroviral están infectados con un virus resistente a los medicamentos.

El riesgo de resistencia a los antimaláricos sigue amenazando a la notable reducción general de 67% de los casos de malaria entre 2000 y 2014. Varios proyectos específicos de cooperación técnica liderados por la OPS, colocan a las Américas en una posición firme para abordar con dinamismo los problemas que aumentan el riesgo de desarrollar resistencia a los antimaláricos.

Ante la ausencia de nuevos antibióticos en los últimos 30 años, la resistencia creciente a los medicamentos disponibles para tratar una amplia gama de enfermedades trae costos económicos y de salud pública, en particular para los países de bajos ingresos.

Por esta razón, las autoridades de la salud acordaron:

  • Instituir un método sostenido y coordinado de reglamentación de la calidad, la venta y el uso de los antimicrobianos en la atención a pacientes;
  • promover mejor higiene en general, incluido el acceso al agua limpia y el saneamiento, y controlar las infecciones en los establecimientos de salud para reducir las infecciones asociadas con la atención de salud;
  • fortalecer la vigilancia, el seguimiento, la notificación y el análisis del uso de los medicamentos antimicrobianos y la aparición de la farmacorresistencia, tanto en los seres humanos como en los animales;
  • apoyar la investigación acerca de la resistencia a los antimicrobianos, incluso la que se realiza en la comunidad académica y en el sector privado, para identificar nuevas maneras de extender el período máximo de uso de los antimicrobianos y estimular el desarrollo de nuevas herramientas de diagnóstico y medicamentos antimicrobianos;
  • establecer plataformas para el intercambio de información y promover la participación en estas actividades por otros sectores, entre ellos otros ministerios, el sector agropecuario, el sector privado y la sociedad civil.

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