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Esta muestra fotográfica llama la atención sobre intervenciones destinadas a salvar vidas de las mujeres gestantes y sus recién nacidos que fueron implementadas en los 10 países priorizados de la OPS para combatir la mortalidad materna. Son prácticas de probada efectividad, avaladas por evidencias de calidad.

Las imágenes reflejan tanto la propia voz de las mujeres que lograron sobrevivir gracias a la respuesta oportuna de los servicios de salud, como el rol de las comunidades, los trabajadores de salud y las familias en el cuidado de sus integrantes.

Son intervenciones que construyen presentes saludables porque salvan la vida de las madres ahora mismo. Pero también promueven embarazos saludables, lo que redunda en una reducción de las enfermedades no transmisibles y así, en futuros saludables.

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Carla Botetano Yucra no olvidará jamás el día que salvaron su vida. Estaba embarazada de su cuarto bebé cuando comenzó a sentir dolores y a sangrar. “Ya no podía ni caminar, porque ya estaba sangrando harto, me venía coágulos de sangre. Me llevaron al Hospital Holandés y me atendieron de emergencia. Sentí que se me iba a ir todo, que ya no iba a estar con mis hijos. Pensé que estaba un punto de morir”, recuerda con angustia. “Me han puesto en una camilla y han dicho alerta roja, me han puesto en un traje, me envolvieron, me pusieron el suero y se movilizaron inmediatamente”.

Carla se refiere al traje antichoque no neumático, un instrumento que está indicado según la evidencia científica para las mujeres con hemorragia obstétrica, una de las causas principales de mortalidad materna. El uso del traje permite que las mujeres se mantengan compensadas, que el traslado sea más seguro y que lleguen en mejores condiciones a los servicios de referencia. Es la estrategia de elección para el transporte y referencia en hemorragia postparto impulsada por la iniciativa Cero muertes maternas por hemorragia.

Entre 2016 y 2019 más de 100 bolivianas salvaron la vida como Carla, gracias al proyecto Sistemas Integrados de Salud en Latinoamérica y el Caribe (SISLAC), apoyado por OPS y Canadá. La iniciativa hizo posible que casi un centenar de hospitales y centros de salud en Bolivia adquirieran 200 trajes antichoque y más de 450 profesionales fueran capacitados para el uso de este instrumento.

2 guatemala buenas practicas

Cuando Hortensia López tenía ocho años su abuela le pidió que le mostrara las palmas de sus manos. Hortensia lo hizo y la abuela profetizó que sería comadrona. Ha pasado mucho tiempo de aquel instante inolvidable para esta partera tradicional que lleva 58 años dedicada a este oficio en Soloma, Huehuetenango. Hortensia sabe que es muy importante su papel de vínculo entre las mujeres embarazadas de su comunidad y el centro de salud.

Hortensia es una de las 90 comadronas que a partir de 2016 ha recibido capacitación por parte de OPS/OMS Guatemala para el reconocimiento oportuno de embarazos, la vinculación de la embarazada a un servicio de salud para inicio de atención prenatal antes o lo más cercano posible a las 12 semanas de gestación, el reconocimiento de signos y señales de peligro en la gravidez, parto, puerperio y la organización de traslado acertado a los servicios de salud.

A estas capacitaciones −que fueron posibles gracias al proyecto Sistemas Integrados de Salud en Latinoamérica y el Caribe (SISLAC), apoyado por OPS y Canadá− se le suman 45 comisiones de salud capacitadas en signos y señales de peligro y traslado seguro de emergencias obstétricas-neonatales y dotadas de camillas, lámparas de mano y planes de emergencia comunitaria.

buenas practicas

El Centro de Salud de Bertverwagting, ubicado en en la Costa Este de Guyana, es uno de los establecimientos que da consejería e implanta métodos anticonceptivos. Este centro que atiende a una población aproximada de 2.163 personas garantiza que todas las mujeres que están en edad reproductiva puedan evitan embarazos no deseados que podrían llevarlas a la muerte.

La planificación familiar es uno de los pilares de las estrategias para poner fin a la mortalidad materna evitable. El uso de métodos anticonceptivos reduce la mortalidad materna en un 30%, permite el debido intervalo entre los embarazos y disminuye los embarazos no deseados en un 71%.

Esta iniciativa ha sido posible gracias al proyecto Sistemas Integrados de Salud en Latinoamérica y el Caribe (SISLAC), apoyado por OPS y Canadá e incluye la implementación y el mantenimiento de servicios de alta calidad de anticonceptivos reversibles de acción prolongada (LARC). Se estima que más de 500 mujeres podrán ser protegidas cada año, en todo el país, mediante la capacitación en la modalidad de cascada y la provisión de implantes y DIU. Las clínicas de planificación familiar están disponibles en 10 hospitales regionales, abordando de esta manera la necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos modernos en el interior del país.

6 haiti buenas practicas

La comadrona Mondesir Rosemère salió de su casa de inmediato cuando recibió una llamada para informarle que Maricia Petit, en el término de su embarazo, no se sentía bien, tenía dolores de cabeza y problemas de visión. Ambas viven en las montañas a 5km del hospital de referencia de la comuna de Asile, en el departamento de Nippes.

Maricia cursa su quinto embarazo y los cuatro anteriores fueron en su casa con la ayuda de Mondesir. Sin embargo, a partir de la capacitación recibida −gracias al proyecto Sistemas Integrados de Salud en Latinoamérica y el Caribe (SISLAC), apoyado por OPS y Canadá−, Mondesir solo acompaña a las gestantes al hospital : “El 100 por ciento de las embarazadas que veo las refiero a las instalaciones de salud”. Esta comadrona recomienda fuertemente que las parteras tradicionales transfieran las mujeres embarazadas por parir a los hospitales. Reconoce que las parteras no pueden resolver complicaciones como la que tuvo Maricia, quien recibió atención adecuada y logró salvar la vida y la de su bebé.

En Haití, el SISLAC permitió el fortalecimiento del sistema de salud, incluyendo el trabajo con la comunidad y el gobierno. En el ámbito comunitario, hubo apoyo para la implementación del modelo de sistema de salud comunitaria que enfatizó en la salud materna y la referencia de las mujeres embarazadas a los centros. Entre enero y abril de este año, 17 mujeres fueron referidas al centro de salud, práctica que no se realizaba hasta entonces.

La capacitación y actualización de los equipos de salud en los servicios proporciona una mejor atención y fortalece la integración entre parteras tradicionales y los centros de referencia, creando redes de cuidado con mejores resultados materno-perinatales.

9 honduras buenas practicas

La sala de situación muestra la información sobre cada caso, lo que da la posibilidad de obtener un panorama local y nacional exacto de la mortalidad materna para una toma de decisión acertada.

En Honduras se ha implementado con el uso de la plataforma Tableau, lo que brinda la posibilidad de analizar el estado de la muerte materna, los riesgos y sus condicionantes, casi en tiempo real, con miras a promover un análisis más dinámico e individualizado de la situación y proponer soluciones en diferentes niveles de gestión.

7 nicaragua buenas practicas

Mientras esperan el momento de dar a luz, las mujeres alojadas en la casa materna Blanca Araúz, en el municipio de Tuma La Dalia, del departamento de Matagalpa, realizan tareas de costura, bordado o elaboración de manualidades como piñatas, arreglos florales además de preparar su ajuar.

Las casas maternas son hogares de espera para albergar a las embarazadas de áreas rurales en las semanas previas al parto y durante el puerperio inmediato. El propósito de estas casas es acercar a las gestantes que proceden de las comunidades rurales a los servicios de salud, con el fin de asegurar un parto institucional atendido por personal calificado. Generalmente se ubican en áreas de poco acceso para facilitar el movimiento oportuno a los centros de salud, lo que disminuye las barreras para acceder a la atención como las distancias, la geografía, las estaciones del año, la infraestructura o transporte, entre otras.

Entre 2016 y 2018, en Nicaragua el número de casas maternas aumentó de 50 a 178. En el mismo periodo, la cantidad de embarazadas que pasaron por estos lugares creció de cerca de 9.000 a más de 60.000 por año. Alrededor de 44% de nacimientos pasaron por casas maternas en 2018. En el mismo periodo, la razón de mortalidad materna bajó en proporción del número de mujeres albergadas (de 92.8 por 100,000 NV en 2006 a 34.4 por 100,000 NV en 2017).

4 paraguay buenas practicas

En la Comunidad La Patria, en el Chaco paraguayo, a unos 500 km de Asunción, hay cinco parteras indígenas y todas están preparadas para detectar signos de alarma en las embarazadas. Esto ha sido posible gracias a las capacitaciones en “Código Rojo comunitario”.

El Código Rojo es una metodología cuyo objetivo es atender de manera eficaz y oportuna los casos de emergencias obstétricas, enfatizando las principales causas de mortalidad materna: hemorragia grave, hipertensión en el embarazo e infección grave que puede llevar a la paciente en estado de shock. Dentro de este mismo plan, el Código Rojo Comunitario involucra a la comunidad para que pueda detectar y accionar en caso de riesgo de embarazadas o recién nacidos. En ese escenario, una de las recomendaciones es contar con un esquema de transporte organizado por la comunidad ya que suele señalarse la distancia al centro de salud como la razón por la que las mujeres no consiguen una atención de calidad para el parto.

8 peru buenas practicas

En la provincia de Condorcanqui, de la Región de Amazonas del Perú, desde el año 2016 el personal de salud y los líderes comunitarios de la población indígena Awahun se reúnen para identificar las necesidades y problemas de salud que afectan el acceso a los servicios de salud materna.

Estos encuentros de comunicación y articulación permiten analizar las causas, los efectos y las intervenciones como, por ejemplo, la adecuación intercultural de los servicios de salud materna. En ese sentido, la OMS señala la importancia de los factores culturales en las decisiones de las mujeres y familias para utilizar atención de partería calificada.

Los diálogos interculturales, que fueron posibles gracias al proyecto Sistemas Integrados de Salud en Latinoamérica y el Caribe (SISLAC), apoyado por OPS y Canadá, lograron un incremento de la cobertura de las gestantes controladas en esa comunidad −que en los últimos tres años pasó de 57,8% a 76,2%−, el aumento del parto institucional rural (de 51,4% a 61, 5%) y la reducción del número de muertes maternas (de 6 a 4).

3 rep dominicana buenas practicas

Llarilanda acudió al Hospital de la Mujer a dar a luz a su quinto hijo. Fue un parto natural. Le colocaron a su niño sobre su pecho y todo parecía normal. Al poco tiempo del parto comenzó a sentir un fuerte dolor causado por una hemorragia posparto por atonía uterina, una de las causas más frecuentes de muerte materna en República Dominicana. Llarilanda fue bien atendida: se le hizo una vigilancia del puerperio inmediato, que permitió identificar y tratar oportunamente la hemorragia activando el código rojo obstétrico y aplicando la secuencia establecida en los protocolos y guías para la atención obstétrica y neonatal. Esta madre fue devuelta a su hogar ubicado en Valiente, Boca Chica, donde la esperaba su esposo Jorge, sus cinco hijos, su madre y su comunidad. “Yo le doy las gracias a Dios y a ellos [los médicos], porque si no hubiera llegado a sus manos, no estuviera hoy aquí, junto a mi familia, junto a mis hijos”, asegura.

La emergencia obstétrica es un momento de máxima angustia para la mujer embarazada, su familia y el equipo de salud. Lograr un buen resultado para la madre y el niño requiere de equipos entrenados que actúen en forma coordinada, evitando pérdidas de tiempo y haciendo lo que se debe hacer en el momento preciso. Una forma de conseguir un resultado exitoso es a través de la implementación de los protocolos y guías en emergencias obstétricas. Los protocolos de atención son una herramienta que se basa en el mejor conocimiento que existe y se adecúa a la realidad de cada institución de salud. Esto orienta a los equipos en dar los pasos diagnósticos y terapéuticos oportunos, evitando la improvisación o el uso de prácticas inseguras.

“Me dijeron que tenía una hemorragia, me hicieron algo y el sangrado paró un poco. Pero el dolor continuaba. Me dijeron que debían trasladarme a otro hospital”, recuerda Llarilanda. Dado que el Hospital de la Mujer no cuenta con Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), rápidamente la red coordinó el traslado y recepción en el Hospital Materno-Infantil San Lorenzo de Los Mina. Llarilanda requirió para su manejo del shock hemorrágico severo la utilización del traje antichoque no neumático, la transfusión masiva, la histerectomía abdominal y el empaquetamiento, todo ello realizado por un equipo multidisciplinario de obstetras, internistas, intensivistas y anestesiólogos, con la coordinación y respaldo de las autoridades de ambos hospitales y del Servicio Regional de Salud Metropolitano. Esta madre de 30 años estuvo 15 días en la UCI y casi un mes fuera de su hogar, apartada de su recién nacido.

El Hospital de la Mujer Dominicana y el Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina son dos de los cinco hospitales participantes en el colaborativo de adherencia a protocolos de atención obstétricos y neonatales de hospitales formadores de especialistas en ginecoobstetricia y de subespecialistas en neonatología, iniciativa desarrollada en el Servicio Nacional de Salud con apoyo de la OPS/OMS. Las acciones en el marco de los proyectos Cero Muertes Maternas por Hemorragia y Código Rojo iniciadas en 2015 por la OPS/OMS, con el apoyo de su Centro Latinoamericano de Perinatología, Salud de la Mujer y Reproductiva (CLAP) siguen siendo implementadas en el país y están incorporadas en los protocolos nacionales.

5 surinam buenas practicas

En noviembre de 2018 la OPS en colaboración con el Ministerio de Salud de Surinam brindó una capacitación en la que 34 obstetras de los hospitales y del primer nivel de atención se capacitaron como capacitadoras. Esta formación incluyó la prevención y gestión de hemorragias usando simulación, incluyendo el uso del traje antichoque no neumático y el balón intrauterino. Los participantes también recibieron capacitación en el Código Rojo Obstétrico, relacionada con la comunicación entre los equipos de salud y los conceptos básicos de prácticas quirúrgicas.

La capacitación de capacitadores en emergencias obstétricas es una metodología que transmite el conocimiento en cascada, fortalece la capacidad de los profesionales de la obstetricia para mejorar el tratamiento de las mujeres gestantes. Estas capacitaciones incluyen los contenidos del proyecto cero muertes maternas por hemorragia.