La vigilancia de salud pública consiste en la recolección, el análisis y la interpretación continuos y sistemáticos de los datos relacionados con la salud, que son necesarios para la planificación, la ejecución y la evaluación de las prácticas de salud pública. Entre las funciones de esta vigilancia se cuentan:

  • servir como sistema de alerta anticipada de las emergencias de salud pública inminentes;
  • comprobar el impacto de una intervención o dar seguimiento al progreso hacia las metas definidas; y
  • supervisar y aclarar las características epidemiológicas de los problemas de salud, a fin de facilitar el establecimiento de una escala de prioridades y fundamentar las políticas y las estrategias de salud pública.

La vigilancia, el monitoreo y la evaluación de la infección por el VIH son primordiales para que los gerentes de programas evalúen el impacto y la eficacia de las intervenciones y los vínculos entre los servicios a lo largo del proceso continuo de prevención, tratamiento y atención de la infección por el VIH y las afecciones conexas. Los sistemas de vigilancia son importantes para prestar apoyo a las personas que reciben profilaxis o tratamiento a lo largo del tiempo y cuando se trasladan a diferentes consultorios y distritos, a fin de lograr la retención en los servicios de atención. Asimismo, es esencial supervisar los resultados tanto a escala individual como en la población general, lo cual incluye dar seguimiento a la mortalidad, la supervivencia, la incidencia, la toxicidad y las reacciones adversas, la farmacorresistencia y la supresión de la viremia.

En el 2015, la OMS publicó las directrices unificadas sobre la información estratégica relacionada con la infección por el VIH en el sector de la salud (sólo en inglés). Estas directrices integran, priorizan y describen los indicadores clave de la supervisión de la respuesta nacional y mundial del sector de la salud frente a la infección por el VIH.

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