El logro se debe a la vacunación sistemática, la vigilancia epidemiológica y las campañas masivas de vacunación. Los casos importados de otros continentes representan un riesgo para la región. Globalmente, en 2012 se registraron 226.722 casos y 122.000 fallecimientos.


Washington, DC, 14 de febrero de 2014 (OPS/OMS).- En 2002, Venezuela detectó el último caso por transmisión endémica de sarampión en las Américas y las muertes por esta causa han desaparecido en la región. Los países de las Américas, con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), se convirtieron así en los primeros del mundo en eliminar una de las enfermedades más contagiosas y una de las principales causas de muerte entre los niños pequeños.

La vacunación sistemática ejecutada por los programas de inmunización, la detección oportuna de casos y las campañas masivas de vacunación contribuyeron a este logro, pero la importación de casos a través de viajeros de otros continentes amenaza su continuidad. En 2012, según las últimas estimaciones de la OMS dadas a conocer la semana pasada, se notificaron 226.722 casos de sarampión y 122.000 muertes en otras regiones del mundo. Estas cifras representan un descenso del 77% y 78% respectivamente desde 2002.

"Hace más de una década que en las Américas no hay sarampión endémico gracias a los esfuerzos de los países por vacunar a los niños y mantener altas tasas de cobertura, pero hasta que el resto del mundo no elimine la enfermedad debemos estar alertas ante la reintroducción de casos que generan brotes y ponen en riesgo la continuidad de este hito de la salud pública", señaló la directora del Departamento de Familia, Género y Curso de Vida de la OPS/OMS, Gina Tambini.

Antes de establecerse el Programa Ampliado de Inmunización de la OPS/OMS en 1977, en las Américas se registraban más de 250.000 casos y unas 12.000 muertes al año. En la década de 1990, se registró un descenso de casos, pero la disminución más notoria se dio luego de que la región lanzó su iniciativa de eliminación del sarampión en 1994, registrándose el último brote endémico en Venezuela-Colombia en 2001-2002. 

A partir de la interrupción de la circulación endémica en noviembre del 2002, el continente comenzó a contar casos importados de otros países y hasta 2012 notificó 2.771 casos. La mayoría de ellos (1.369) tuvieron lugar en 2011, cuando se documentaron 171 brotes a partir de importaciones, que generaron transmisión sostenida en al menos tres países (Canadá, Ecuador y Brasil).

Una estrategia costo-efectiva


La estrategia de eliminación de la OPS/OMS que los países llevaron adelante para terminar con el sarampión se basó en la experiencia de la erradicación de la poliomielitis. Ésta consiste en tres pasos fundamentales: la realización por única vez de una campaña nacional para ponerse al día con la vacuna antisarampionosa dirigida a todos los niños de 1 a 14 años; el fortalecimiento de los servicios de vacunación de rutina para alcanzar al menos al 95% de los niños cada año, y las campañas masivas de seguimiento cada 4 años, con el fin de vacunar a un mínimo del 95% de los niños de 1 a 4 años. Asimismo, las campañas de vacunación para eliminar la rubéola contribuyeron a mantener la eliminación del sarampión al utilizar la vacuna dupla viral (contra sarampión y rubéola) en adolescentes y adultos jóvenes.

Un estudio sobre la razón de costo efectividad de la eliminación del sarampión en América Latina y el Caribe, del que participaron expertos de la Organización Panamericana de la Salud, concluyó que la eliminación de la enfermedad fue costo efectiva. Según estimaciones de esa investigación, evitar un caso de sarampión tiene un costo de 71,75 dólares y una muerte, 15.000 dólares.

El estudio también estima que con la vacunación, los países de la región habrán prevenido 3,2 millones de casos de sarampión y 16.000 muertes entre 2000 y 2020.

La región lidera la erradicación y la eliminación de enfermedades prevenibles mediante vacunación, comenzando con la viruela en 1973, siguiendo con la poliomielitis en 1994 y más recientemente al sarampión, la rubéola, el síndrome de rubéola congénita y el tétanos neonatal.


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