Santiago de Chile, 2 de abril de 2014 (OPS/OMS).- Los servicios de salud de Chile y Perú están en alerta tras el terremoto de magnitud 8.2 grados en la escala de Richter que sacudió anoche ambos países. La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) se puso en contacto con las autoridades sanitarias para ponerse a disposición ante cualquier necesidad de cooperación en salud que pudieran requerir.

Según informaron las autoridades chilenas, al menos seis personas murieron por el sismo y unas 900.000 fueron evacuadas ante una alerta de tsunami, la cual fue levantada esta mañana por el gobierno. En Perú, unas 9 personas resultaron con heridas leves.La Organización Panamericana de la Salud activó su centro de operaciones de emergencias y está monitoreando la situación sanitaria.

Según los datos dados a conocer hasta el momento, se realizó una evacuación preventiva en los Hospitales de Huasco y Mejillones y otras 9 instalaciones de salud del norte chileno; el resto de la red hospitalaria funciona con normalidad. El Hospital Regional de Iquique y el Hospital de Tacna presentaron daños moderados.

Un equipo del Ministerio de Salud de Chile fue enviado a las zonas afectadas para evaluar los daños, según se informó. La cartera sanitaria también ordenó reforzar el sistema de atención en salud y los servicios regionales de salud activaron sus comités de emergencias.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet decretó hoy zona de catástrofe para las regiones de Arica-Parinacota y Tarapacá, las más afectadas por el temblor.

El sismo tuvo lugar cerca de las 21.00 horas en la zona norte de Chile, frente a la costa de este país, a unos 99 kilómetros al noroeste de la ciudad de Iquique. Alertas de tsunami fueron emitidas anoche para Chile, Perú y Ecuador y levantadas esta mañana. Más de 900 mil personas continuaban hoy evacuadas en la costa norte de Chile.

La experiencia del terremoto de 2010 y el trabajo de la OPS/OMS

El 27 de febrero de 2010, un terremoto e una magnitud de 8,8 grados sacudió Chile y afectó a seis regiones en las que vive 80% de la población del país. El terremoto y el tsunami causaron la muerte a 500 personas, afectaron a cerca de 2 millones y causaron 30 mil millones de dólares en daños (17 por ciento del PIB de Chile). En el sector de la salud, 79 hospitales se vieron afectados (60 por ciento del total), de los cuales 54 tuvieron que ser reparados y 17 quedaron inservibles. El gobierno de Chile calculó los costos de reconstrucción del sector de la salud en 180 millones de dólares.

Inmediatamente después del desastre, la OPS/OMS colaboró estrecha y activamente con las autoridades chilenas y otros organismos de las Naciones Unidas como miembro del equipo de coordinación de la ONU. La Organización movilizó a expertos internacionales en desastres, infraestructura hospitalaria, salud ambiental, salud mental y comunicación de masas para apuntalar la respuesta de Chile. También coordinó la donación de 175.000 dosis de la vacuna contra la hepatitis A y 5.000 dosis de la vacuna antineumocócica, la compra de un centro de vacunación móvil y 1,5 millones de dólares en equipos biomédicos y generadores eléctricos, así como la distribución de 30.000 guías sobre la prevención de enfermedades después de los desastres.

La OPS/OMS apoyó la elaboración y ejecución de un plan integral de salud ambiental después del terremoto, que incluía medidas relacionadas con el agua potable inocua, la gestión de residuos, el control de vectores, la inocuidad de los alimentos y la higiene. La Organización también ayudó a ejecutar un plan de acción sobre salud mental y ayudó al Servicio Nacional de la Discapacidad de Chile a formular una estrategia y preparar un manual sobre la atención de personas con discapacidades después de los desastres.

Además, la OPS/OMS movilizó más de 2,8 millones de dólares de la Comisión Europea (por medio de ECHO), el Canadá (a través de la ACDI), el CERF y el Gobierno de Japón en apoyo a proyectos de reconstrucción y fortalecimiento de la red de salud y para reducir el riesgo de problemas de salud pública.

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