Parte IV

Sobrevivir, Prosperar, Transformar: Que Ningún Jóven se Quede Atrás en la Región de las Américas

IV.1 Introducción

En esta parte del documento, se presenta una perspectiva orientada al futuro sobre la salud de los adolescentes y los jóvenes. Tiene en cuenta las lecciones aprendidas del pasado, así como la evolución de los acontecimientos y compromisos sanitarios regionales y mundiales, y sus consecuencias para la creación de una nueva agenda de salud de los adolescentes y los jóvenes para la Región más allá del 2018, momento en que el Plan de acción actual llega a su fin.

IV.2 Naturaleza evolutiva de la agenda de salud de los adolescentes y los jóvenes

El informe de progreso 2017 de la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (149) de EWEC (Todas las mujeres, todos los niños) señala que, hasta hace poco tiempo, la salud de los adolescentes era un tema descuidado. Ese informe también comenta que ahora esto está cambiando y se ha reforzado con el reconocimiento, en la estrategia mundial de EWEC y otros documentos mundiales recientes de, que los adolescentes ocupan una posición central en la salud pública mundial y podrían desempeñar una función transformadora dentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (149).

IV.2.1 Panorama mundial

Se han producido cambios importantes en el panorama mundial desde la adopción de la estrategia y el plan de acción regionales, como el vencimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con una agenda integral más ambiciosa. Por otro lado, la nueva Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente pone a los adolescentes y los jóvenes en el centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los considera esenciales para alcanzar dichos objetivos. Además, en los nuevos documentos científicos y programáticos, como el AA-HA! (6) y en el informe de la Comisión de The Lancet (3), se argumenta de manera rotunda que la inversión en los adolescentes y los jóvenes constituye un requisito para el desarrollo.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

La agenda 2030 de desarrollo sostenible tiene un alcance y ambición sin precedentes (1). Algunas prioridades, como la erradicación de la pobreza, la salud, la educación y la seguridad alimentaria y la nutrición se mantienen en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, los objetivos también incluyen una amplia gama de propósitos económicos, sociales y ambientales, que ofrecen la perspectiva de una sociedad más pacífica e inclusiva. Los 17 objetivos y 169 metas incluyen un objetivo específico para la salud: "Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades." Ese objetivo tiene 13 metas (anexo IV.A y anexo IV.B). Hay muchas interrelaciones entre el objetivo de salud y los otros objetivos y metas (recuadro IV.1). Esto refleja el supuesto fundamental de que la salud es a la vez un contribuyente importante a las políticas de desarrollo sostenible y un resultado de ellas.

Recuadro IV.1: Salud en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La salud en la era de los ODS, destacando el ODS 3: la salud y el bienestar que garantiza una vida sana y promueve el bienestar para todos en todas las edades.


Fuente: (1)

Para adoptar la amplia gama de temas transversales incluidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, será necesario lograr una mayor coherencia, integración y coordinación intersectorial de los esfuerzos. Esto, a su vez, requerirá fortalecer las alianzas locales, nacionales, regionales y mundiales del desarrollo sostenible, un compromiso para llegar a los diversos sectores, objetivos claros y cuantificables y atención explícita a las necesidades de los grupos más vulnerables y marginados.

Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente

La Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2016-2030) (2) se basa en la anterior Estrategia mundial para la salud de las mujeres y los niños (150), pero por primera vez, y de forma explícita, presta atención a los adolescentes. La Estrategia se centra en tres objetivos integrales: 1) sobrevivir: poner fin a las muertes evitables, 2) prosperar: lograr la salud y el bienestar y 3) transformar: ampliar los entornos propicios. La estrategia mundial trata de lograr estos objetivos prestando atención al curso de la vida y al conjunto de intervenciones basadas en evidencia, así como a las nueve áreas de acción básicas: 1) liderazgo en los países, 2) financiación para la salud, 3) resiliencia de los sistemas de salud, 4) potencial de las personas, 5) participación de la comunidad, 6) acción multisectorial, 7) entornos humanitarios y frágiles, 8) investigación e innovación y 9) rendición de cuentas sobre los resultados, los recursos y los derechos.

Aceleración mundial de las medidas para promover la salud de los adolescentes (AA-HA!)

La 68.a Asamblea Mundial de la Salud pidió a la Secretaría de la OMS que elaborase orientación para aplicar medidas mundiales aceleradas en favor de la salud de los adolescente (la guía mundial AA-HA!) (6), en consulta con representantes de los jóvenes, los Estados Miembros y los principales asociados.

La guía AA-HA! ayudará a los países a planificar, ejecutar y supervisar una respuesta a las necesidades de salud de los adolescentes, que permita "sobrevivir, prosperar y transformar" y sea compatible con la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2) así como con el marco operativo de esta Estrategia (151), mediante:

  • La participación de los adolescentes y la comunidad mundial de salud en la configuración de su contenido y en la fijación de una norma que les ayude a responsabilizar a los países.
  • La comunicación de políticas basadas en evidencia e intervenciones en el sector de la salud y otros para los objetivos "sobrevivir, prosperar y transformar".
  • La puesta de relieve de políticas e intervenciones que aborden los múltiples resultados, factores de riesgo y determinantes y, por consiguiente, sean más económicas.
  • El establecimiento de prioridades de orientación en diversos contextos epidemiológicos y el planteamiento de opciones para la ejecución basadas en enfoques que se han aplicado con éxito en otros países.
  • La propuesta de indicadores trazadores al sector de la salud y otros que sirvan para el seguimiento de sus resultados en relación con las necesidades de los adolescentes.

Observación General N.º 15 del Comité de los Derechos del Niño

Después de aprobar la Estrategia Regional de la OPS y el Plan de Acción, el Comité de los Derechos del Niño (CDN) publicó la "Observación General N.o 15 (2013) sobre el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 24)" (152). Este documento de observación se encarga de tres aspectos:

  • Destaca las semejanzas subyacentes entre la base científica de un enfoque basado en la salud pública para (hacer frente a la mala salud) la salud de los adolescentes y de un enfoque basado en los derechos de salud durante la adolescencia.
  • Define el contenido normativo del derecho del adolescente al más alto nivel posible de salud y su derecho a ser acogido en los establecimientos de los servicios de salud para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación.
  • Establece la obligación jurídicamente vinculante de los Estados que forman parte de la CDN en relación con asegurar el disfrute pleno del derecho del adolescente a la salud, proporcionando un marco conceptual y recomendaciones sobre medidas concretas y acciones necesarias por parte de los Estados Miembros y agentes no estatales, para cumplir esa obligación y para elaborar los informes periódicos que preparan para el Comité.

Observación General N.º 20 del Comité de los Derechos del Niño

En su "Observación General N.o 20 (2016) sobre la aplicación de los derechos del niño durante la adolescencia" (153), el CDN formula orientación para los Estados sobre las medidas necesarias para garantizar la realización de los derechos del niño durante la adolescencia. Los temas destacados en ese documento son:

  • La importancia de valorar la adolescencia y las características que le son propias como una etapa positiva del desarrollo de la niñez y la necesidad de promover entornos que ayuden a prosperar; explorar la identidad emergente, creencias, sexualidad y oportunidades; alcanzar un equilibrio entre el riesgo y la seguridad; aumentar la capacidad para tomar decisiones y hacer elecciones de vida positivas, informadas y libres y realizar con éxito la transición a la edad adulta.
  • La dirección y orientación de los padres debe proporcionarse de forma que sea compatible con la evolución de las facultades del niño y buscando un equilibrio adecuado entre el respeto de la evolución de las facultades de los adolescentes y un grado de protección suficiente.
  • Garantizar que se conceda el mismo respeto y protección a todos los derechos de cada niño y niña adolescente y que se introduzcan las correspondientes medidas integrales de acción afirmativa para reducir o eliminar las situaciones que llevan a la discriminación directa o indirecta de cualquier grupo de adolescentes en cualquier ámbito.
  • Adoptar medidas que garanticen el acceso de todos los adolescentes, sin discriminación, a los diferentes medios de difusión y que respalden y promuevan el acceso igualitario a una ciudadanía digital, sin olvidar la promoción de formatos accesibles para adolescentes con discapacidad.
  • Promover la seguridad en el entorno digital mediante estrategias holísticas, incluida la alfabetización digital en relación con los riesgos derivados de la conexión a internet y las estrategias para que sea segura. Reforzar la legislación y los mecanismos de aplicación de la ley para combatir el abuso en internet y luchar contra la impunidad.
  • Las medidas tomadas respecto a la legislación, las políticas y los programas centrados en los adolescentes deben tener en cuenta las violaciones transversales de los derechos y la multiplicación de los efectos negativos sobre los adolescentes afectados, en particular en lo que se refiere a estereotipos de género que afectan a las niñas y niños, los adolescentes con discapacidad, adolescentes lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales, así como adolescentes indígenas y demás minorías.

Informe de la Comisión de The Lancet sobre la salud y el bienestar de los adolescentes

Un informe publicado en el 2016 por una comisión especial de The Lancet presentó una serie de artículos de referencia sobre la salud de los adolescentes (3). Este trabajo reunió los datos científicos y las ideas más actuales de una red de expertos mundiales, entre otros, docentes, responsables de las políticas, médicos de familia, defensores del tema en materia de salud juvenil e instituciones académicas destacadas que representaban diversas disciplinas. Los ámbitos académicos incluían el de la salud pública y medicamentos, las ciencias del comportamiento, neurociencias, educación, derecho, economía y ciencias políticas y sociales. En el recuadro IV.2 se presentan los mensajes clave del informe.

Recuadro IV.2: Mensajes clave, oportunidades y retos relacionados con la salud de los adolescentes, según se presentaron en el informe del 2016 de la Comisión de The Lancet sobre la salud y el bienestar de los adolescentes

Mensajes clave

  • Invertir en la salud y el bienestar de los adolescentes aporta beneficios durante la adolescencia, a lo largo de la vida y a la siguiente generación.
  • Los adolescentes están preparados desde el punto de vista biológico, emocional y de desarrollo para participar más allá de sus familias. Debemos crear oportunidades para la participación significativa con ellos en todos los aspectos de su vida.
  • Las desigualdades relacionadas con la pobreza y el género, entre otras, modelan todos los aspectos de la salud y el bienestar de los adolescentes. Se necesitan acciones multisectoriales eficaces para aumentar los recursos asignados a la salud y el bienestar y ofrecer una segunda oportunidad a los más desfavorecidos.
  • Los adolescentes y los adultos jóvenes se enfrentan a cambios sociales, económicos y culturales sin precedentes. Debemos transformar nuestra salud, educación, apoyo familiar y sistemas legales para seguir al mismo ritmo que estos cambios.

Oportunidades destacadas

  • Garantizar y brindar apoyo para el acceso a una educación secundaria gratuita y de calidad para todos los adolescentes es la mejor inversión para la salud y el bienestar.
  • Abordar los problemas de salud evitables y tratables de los adolescentes (como las enfermedades infecciosas, la desnutrición, la infección por VIH, la mala salud sexual y reproductiva, las lesiones y la violencia) producirá enormes beneficios sociales y económicos. Esto es fundamental para llegar a una gran convergencia mundial en salud en todos los países para el 2030.
  • Las acciones más eficaces para la salud y el bienestar de los adolescentes abarcan varios sectores y niveles y cuentan con múltiples componentes. Los medios digitales y las tecnologías de banda ancha ofrecen posibilidades increíbles para el aumento de la capacidad dentro de los sectores y la coordinación de las acciones entre ellos.
  • Establecer sistemas para la capacitación, la tutoría y la participación de los defensores de la causa en materia de salud juvenil tiene el potencial de transformar los modelos tradicionales de prestación de servicios de salud y crear sistemas de salud con capacidad de respuesta para los adolescentes.

Retos por delante

  • El rápido aumento, en todo el mundo, de los riesgos para la salud de los adolescentes de padecer enfermedades no transmisibles en la madurez requerirá un grado de coordinación sin precedentes entre los sectores, desde el nivel mundial al local.
  • Las enfermedades no transmisibles de los adolescentes (como los trastornos mentales y por consumo de sustancias psicotrópicas, así como las enfermedades físicas crónicas) están convirtiéndose en los problemas de salud dominantes de este grupo etario. Se requiere una inversión considerable en el sistema de atención de salud así como métodos de prevención.
  • Los sistemas de información sobre salud para apoyar las acciones en favor de la salud de los adolescentes siguen siendo insu cientes. Se necesita mayor armonización y ampliación de los sistemas de recopilación de datos de los problemas de salud descuidados y a edades más tempranas.
  • Las desigualdades en la salud y el bienestar son evidentes en los adolescentes social y económicamente marginados, como los de minorías étnicas, refugiados, agresores jóvenes, indígenas y jóvenes LGBT (lesbianas, gais, bisexuales o transexuales). Será esencial la participación de los adolescentes y la reconfiguración de los sistemas de servicio para garantizar la equidad en el acceso independientemente del sexo, etnicidad o situación socioeconómica.

Fuente: (3).

IV.2.2 Panorama regional

Ha habido varios compromisos y acontecimientos regionales nuevos con repercusiones sobre la salud de los adolescentes y los jóvenes. Algunos de estos se mencionaron al principio de este informe, como el compromiso regional de cobertura universal de salud y de acceso universal a la salud (5) y el Plan de acción para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia (124). A continuación, se destacan otros dignos de mención y algunos compromisos regionales.

Una pareja LGTB feliz tomados de la mano.

Plan Estratégico de la OPS 2014-2019

El Plan Estratégico de la Organización Panamericana de la Salud 2014-2019 es el instrumento de planificación de mayor nivel de la OPS, de acuerdo con lo aprobado por sus Cuerpos Directivos (154). El Plan Estratégico prioriza la equidad en salud mediante el abordaje de enfoques estratégicos y transversales tales como los determinantes sociales de la salud y la estrategia de "salud en todas las políticas". La visión del Plan Estratégico va más allá de los enfoques tradicionales centrados en las enfermedades y destaca entre sus principios clave: promover la salud, fortalecer la atención primaria de salud y abordar las condiciones sociales de la salud, estos llevaran al goce de una vida sana y el bienestar de todos los ciudadanos de la Región de las Américas.

Declaración de Panamá sobre la reducción de inequidades en la salud reproductiva, materna y del niño

En septiembre del 2013, en la Declaración de Panamá sobre la reducción de inequidades en la salud reproductiva, materna y del niño (155), la Región renovó su promesa de mejorar la salud de las mujeres, los recién nacidos, los niños y los adolescentes procurando reducir las inequidades, ampliar las intervenciones basadas en datos científicos, promover la cobertura universal de salud, establecer mecanismos de cooperación regional y alianzas estratégicas y movilizar al liderazgo político. En un seguimiento a esa Declaración, los asociados regionales, como la OPS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional establecieron una colaboración interinstitucional denominada "Una Promesa Renovada" cuya Secretaría tenía sede en la OPS. Estos organismos tomaron varias medidas conjuntas para promover y brindar apoyo al análisis de las inequidades, entre otras, publicar un informe sobre equidad en salud (156) y prestar cooperación técnica a los países con el fin de fortalecer su capacidad para realizar los análisis de las inequidades. Recientemente, Una Promesa Renovada ha pasado a formar parte integrante de "Todas las mujeres, todos los niños" de América Latina y el Caribe.

Abordar las causas de las disparidades en cuanto al acceso y la utilización de los servicios de salud por parte de las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans

En reconocimiento del estigma y la discriminación en el sector de la salud contra las personas LGBT y la necesidad de mejorar el acceso a los servicios de atención de salud y los indicadores de salud generales para estos grupos de población, los Estados Miembros de la OPS aprobaron en el 2013 la resolución pionera CD52.R6 (157). La resolución insta a los Estados Miembros a: a) promover servicios de salud con pleno respeto de la dignidad humana y el derecho a la salud, teniendo en cuenta la diversidad de las expresiones de género y la identidad de género, b) otorgar prioridad a promover el acceso igualitario a los servicios de salud en las políticas, los planes y la legislación y c) recopilar datos acerca de la atención de salud y los establecimientos de salud para la comunidad de LGBT.

En el contexto de esta resolución, la OPS coordinó la elaboración de un informe sobre la situación de salud y el acceso a los servicios de atención de salud de las personas LGBT, los obstáculos a los que pueden enfrentarse para obtener acceso a los servicios de atención de salud y las repercusiones del acceso reducido de estos grupos de población (158). Los resultados son pertinentes para la situación de las personas LGBT de todas las edades, incluidos los adolescentes y los jóvenes. Algunos de los resultados clave son: 1) muchos de los países que participaron en el informe tienen políticas y leyes vigentes contra la discriminación y también políticas y protocolos adaptados para satisfacer las necesidades especiales de las personas LGBT. La legislación relacionada con la salud incluye leyes que reconocen a los grupos LGBT como un grupo de población vulnerable, cuyas necesidades de salud son únicas; sin embargo, en algunos países y territorios todavía tienen leyes vigentes que penalizan a las personas LGBT, 2) la prestación de servicios de salud adaptados a las necesidades de las personas LGBT es heterogénea en la Región. Lo más usual es que los servicios se ofrezcan por conducto del sistema de salud pública, sin diferenciación alguna y se centralicen en los grandes entornos urbanos, además, el estigma y la discriminación siguen siendo obstáculos importantes para el acceso a los servicios de salud por parte de las personas LGBT (158).

En septiembre del 2017 se presentaron los resultados de este informe a los Estados Miembros de la OPS con varias recomendaciones, entre otras, las siguientes: 1) establecer servicios de salud integrales y apropiados para las personas LGBT basados en la evidencia, o fortalecer los servicios existentes, a fin de que atiendan las necesidades específicas de salud de las personas LGBT y tengan en cuenta la identidad de género y la diversidad de expresión de género, 2) mejorar la capacitación de los proveedores de atención sanitaria para que puedan atender las necesidades de salud de las personas LGBT por medio de enfoques fundamentados en el género, la diversidad y los derechos, que ayudarán a poner fin a todo tipo de discriminación, 3) considerar las necesidades especiales de salud de las personas LGBT cuando se formulan o aplican políticas de salud y en las iniciativas de fortalecimiento de los sistemas de salud como parte de las actividades para avanzar hacia la salud universal, 4) mejorar las iniciativas para asegurar que las personas LGBT puedan tener acceso a los servicios de salud y a su utilización sin discriminación, mediante la inclusión de disposiciones en las leyes vigentes contra la discriminación en los Estados Miembros que prohíban explícitamente la discriminación sobre la base de la orientación sexual y la identidad de género, 5) fortalecer los sistemas de información y los mecanismos de vigilancia de la situación de salud para que generen informes periódicos que incluyan las condiciones de salud de las personas LGBT y los obstáculos al acceso e incluir preguntas sobre la orientación sexual y la identidad de género en las encuestas de salud representativas a nivel nacional a fin de recabar datos que puedan ser desglosados por orientación sexual e identidad de género (158).

Consenso de Montevideo sobre población y desarrollo

Dada la importancia de la salud sexual y reproductiva en los adolescentes, el Consenso de Montevideo sobre población y desarrollo (159) fue un compromiso regional fundamental contraído en la primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, celebrada en agosto del 2013. En este documento se acuerda invertir en la juventud, a través de políticas públicas específicas y se enuncia el compromiso regional de aplicar de manera eficaz programas de educación integral en sexualidad desde la primera infancia, prestar servicios de salud sexual y reproductiva de calidad a los adolescentes y los jóvenes que respondan a sus necesidades, poner en práctica o fortalecer políticas y programas para evitar el abandono escolar entre las adolescentes embarazadas y las madres jóvenes y eliminar los abortos inseguros.

Salud en todas las políticas

Aunque no esté específicamente destinado a la salud de los adolescentes y los jóvenes, el Plan de acción sobre la salud en todas las políticas, adoptado por los Estados Miembros de la OPS en septiembre del 2014 (resolución CD53/10) (160), proporciona un marco para el diálogo constante y los esfuerzos de articulación multisectorial de las estrategias para mejorar la salud. Dichas estrategias son esenciales cuando se trata de la salud de los adolescentes y los jóvenes; por ejemplo, en el caso de la industria alimentaria, los esfuerzos para reducir la sal, la grasa y el contenido de azúcar repercuten de manera directa en la salud de adolescentes y jóvenes.

Salud, seguridad humana y bienestar

En el 2010, los Estados Miembros de la OPS aprobaron una resolución titulada Salud, seguridad humana y bienestar (CD50.R16) (161). El enfoque de la seguridad humana se basa en los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluido el derecho de las personas a vivir en libertad y con dignidad, exentos de pobreza y desesperación (147, 161). La seguridad humana puede usarse como una filosofía fundamental que procura que se realcen las libertades humanas, fundamenta las políticas encaminadas a que las personas desarrollen plenamente su potencial humano y puede ser una herramienta para guiar la programación de los profesionales a fin de reducir las fuentes de vulnerabilidad que afrontan las personas, las comunidades y las instituciones. A su vez, la seguridad humana puede mitigar el impacto de las amenazas para su vida, sus medios de vida y su dignidad, y adquirir resiliencia para hacer frente a las amenazas futuras (147, 161). El enfoque de la seguridad humana puede contribuir a la programación relacionada con la salud y el desarrollo de los adolescentes y los jóvenes, como los enfoques integrales para reducir la violencia juvenil y promover la paz, el desarrollo y los derechos humanos.

Compromiso para la acción de Santiago de Chile

En el 2016, la OPS inició una serie de acciones para poner en marcha, en la Región de las Américas, la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente en estrecha colaboración con otros asociados regionales, como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/sida, la Agencia de Estados Unidos de Asistencia para el Desarrollo (USAID, por sus siglas en inglés) y el Banco Interamericano de Desarrollo. Con este fin, se estableció un mecanismo coordinador interinstitucional, reconocido oficialmente por el movimiento mundial EWEC y denominado: Todas las mujeres, todos los niños América Latina y el Caribe (EWEC LAC). La finalidad principal del mecanismo es servir de catalizador y movilizar a los países hacia el logro de las metas y los objetivos de la estrategia mundial y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, haciendo hincapié en reducir las desigualdades en materia de salud.

En este contexto, el grupo interinstitucional organizó varias reuniones técnicas y tres consultas de interesados directos multisectoriales subregionales (en el Caribe, América Central y América del Sur). El objetivo era difundir la estrategia mundial y mantener debates exhaustivos sobre las nueve áreas de acción durante la primera mitad del 2017. Las reflexiones y las recomendaciones generadas en este proceso consultivo regional alimentaron una reunión de alto nivel convocada por la doctora Michelle Bachelet, presidenta de la República de Chile y copresidenta del Grupo de Consulta de Alto Nivel del movimiento mundial EWEC. Los actos culminaron en el Compromiso para la Acción de Santiago (162), una promesa regional para conseguir que cada mujer, cada niño y cada adolescente no solo sobreviva, sino que prospere en un entorno transformador. Esto se conseguirá mediante la reducción de las inequidades en salud, el fortalecimiento la voluntad política y la acción multisectorial, dando prioridad a la calidad, el robustecimiento de la cooperación entre los países, la promoción de un programa de investigaciones, la inversión en los recursos necesarios, estableciendo mecanismos de rendición de cuentas participativos y el exhorto a la elaboración de marcos legislativos apropiados.

Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030

En septiembre del 2017, los ministros y los secretarios de salud de los países de la Región de las Américas aprobaron por unanimidad la nueva agenda de salud para la Región con el título "Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030: Un Llamado a la Acción para la Salud y el Bienestar en la Región". Esta Agenda de Salud Sostenible es el instrumento estratégico de política que proveerá direccionalidad y visión política para el desarrollo de la salud en la Región hasta el 2030 (163).

La Agenda se ha inspirado en los siguientes principios y valores: 1) el derecho al goce del grado máximo de salud que se pueda lograr, 2) la solidaridad panamericana, 3) la equidad en la salud, 4) la universalidad y 5) la inclusión social.

En la Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030 (ASSA 2030) se establecen los siguientes objetivos de salud para el período 2018-2013 para la Región (163):

  • Objetivo 1: ampliar el acceso equitativo a servicios de salud integrales, integrados y de calidad, centrados en la persona, la familia y la comunidad, con énfasis en la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades.
  • Objetivo 2: fortalecer la rectoría y gobernanza de la autoridad nacional de salud, a la vez que se promueve la participación social.
  • Objetivo 3: fortalecer la gestión y el desarrollo de los recursos humanos para la salud con competencias para el abordaje integral de la salud.
  • Objetivo 4: alcanzar el financiamiento adecuado y sostenible de la salud, con equidad y eficiencia y asegurar la protección contra riesgos financieros para todas las personas y sus familias.
  • Objetivo 5: asegurar el acceso a medicamentos esenciales y vacunas, al igual que a otras tecnologías sanitarias, de acuerdo con evidencia disponible y el contexto nacional.
  • Objetivo 6: fortalecer los sistemas de información para la salud a fin de apoyar la formulación de políticas y la toma de decisiones basadas en datos científicos.
  • Objetivo 7: desarrollar capacidades para la generación, la transferencia y el uso del conocimiento y la tecnología en materia de salud, mediante la promoción de la investigación y la innovación.
  • Objetivo 8: fortalecer la capacidad nacional y regional de preparación, prevención, detección, vigilancia y respuesta a los brotes de enfermedades y las emergencias y desastres que afectan la salud.
  • Objetivo 9: reducir la morbilidad, la discapacidad y la mortalidad por enfermedades no transmisibles, traumatismos, violencia y trastornos de salud mental.
  • Objetivo 10: reducir la carga de las enfermedades transmisibles y eliminar las enfermedades desatendidas.
  • Objetivo 11: reducir las desigualdades e inequidades en torno a la salud por medio de enfoques intersectoriales, multisectoriales, regionales y subregionales de los determinantes sociales y ambientales de la salud.

IV.3 Avanzar con la agenda regional de salud de los adolescentes y los jóvenes

A medida que la Estrategia regional y Plan de acción actuales sobre la salud de los adolescentes y los jóvenes llegan a su fin, los acontecimientos mundiales y regionales recientes presentados en los apartados anteriores nos proporcionan una base firme para la reflexión y actualización de enfoques para mejorar la salud y el bienestar de los adolescentes y jóvenes en la Región de las Américas. Ha habido logros y progreso en las respuestas regionales y de los países a la salud de los adolescentes y los jóvenes, pero todavía quedan obstáculos y retos importantes. Al tratar de aplicar el triple objetivo de la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente nos encontramos con tres retos clave, como se indica a continuación.

Sobrevivir

Las tasas de mortalidad de adolescentes y jóvenes se mantienen constantes o han empeorado. La mortalidad de los hombres jóvenes es, por término medio, cuatro veces más alta que la de las mujeres homólogas. Cada año se mueren más de 150 000 jóvenes de 15 a 24 años en la Región. La mayoría de estas defunciones se deben a causas evitables como el homicidio, el suicidio y los accidentes de transporte terrestre (figura IV.1).

El análisis de las desigualdades demuestra que, además del género, determinantes sociales tales como el quintil de riqueza, el nivel de educación y la etnicidad influyen en qué grupos estarán más afectados por la mortalidad evitable. Hay factores de riesgo de mortalidad y morbilidad en la adolescencia, juventud y edad adulta, como el consumo de alcohol y drogas, la anemia, el sobrepeso y la obesidad, que son muy frecuentes. Además, hay solo un número limitado de enfoques integrales en la Región que abordan estos importantes factores de riesgo responsables de la mortalidad, la morbilidad, el consumo de alcohol y los problemas de salud mental de la juventud.

Prosperar

La tasa de fecundidad adolescente en América Latina y el Caribe sigue estando entre las más altas del mundo. Las adolescentes indígenas, de medios rurales, pobres y con menor nivel educativo tienen la carga de embarazo precoz más elevada (figura IV.2), lo que afecta a sus oportunidades de desarrollo y salud durante toda la vida e incluso a la generación siguiente. Y sin embargo, los adolescentes siguen tropezándose con numerosos obstáculos de política, sociales, jurídicos y sanitarios que limitan el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva necesarios para controlar la fecundidad y ejercer sus derechos en materia sexual y de reproducción. La atención centrada en la salud de los adolescentes de 10 a 14 años sigue siendo escasa; por lo tanto, se pierde la oportunidad de intervención temprana y de promover normas positivas y protectoras, valores y comportamientos sanos. Además, el objetivo principal de muchos programas e intervenciones se limita a los factores de riesgo y las deficiencias, con poca atención a promover los estilos de vida saludables y el desarrollo de los adolescentes y los jóvenes.

Figura IV.1: Tendencias de mortalidad en hombres y mujeres (15-24 años) en la Región de las Américas, 2008-2013
Tendencias de mortalidad en hombres y mujeres (15-24 años) en la Región de las Américas, 2008-2013
Fuente: (39).
Figura IV.2: Tasa de fecundidad adolescente estimada y prevista en el mundo y en algunas regiones, 1970-2030
Tasa de fecundidad adolescente estimada y prevista en el mundo y en algunas regiones, 1970-2030
Fuente: (39).

Transformar

Muchos países tienen tasas de finalización de la educación secundaria bajas y los jóvenes de la Región siguen desproporcionadamente afectados por la pobreza, el desempleo y la falta de acceso adecuado a un empleo digno. La salud de los adolescentes y los jóvenes sigue en peligro por las diferentes formas de violencia, entre otras, los actos de agresividad, la violencia sexual, el abandono y el maltrato físico, como queda demostrado por el aumento de las tasas de homicidio y la tendencia creciente de los embarazos en niñas menores de 15 años. La participación juvenil significativa, es decir, la participación de los jóvenes en iniciativas para mejorar su propia salud y desarrollo aún es más bien escasa y esporádica, en lugar de ser estructural.

Elementos básicos propuestos en la agenda 2030 de salud de los adolescentes para la Región de las Américas

Para consolidar lo adquirido en los últimos años y acelerar el progreso, la agenda regional de salud de los adolescentes y los jóvenes debe ir más allá de "seguir haciendo lo mismo de siempre". Para lograr el nivel de transformación previsto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente, será necesario sacar las actividades de la zona de confort de los actuales programas de salud de los adolescentes y abordar los complejos retos de salud a los que se enfrentan los jóvenes. Algunos de estos retos son los problemas de salud mental y el consumo de sustancias peligrosas y nocivas, la violencia y el suicidio, así como una serie de comportamientos relacionados con la salud y factores de riesgo, como el sobrepeso y la obesidad. Todos estos problemas tienen repercusiones importantes en la salud de los adolescentes y en la salud pública durante toda la vida. Afortunadamente, hay una base creciente de datos científicos para aplicar intervenciones eficaces a través del sector de la salud y otros sectores, para proteger y promover la salud y el bienestar óptimo de los adolescentes y jóvenes. Una respuesta regional orientada hacia el futuro de la salud de los adolescentes y los jóvenes deberá incluir las dos dimensiones básicas siguientes.

  • Reducción de la morbilidad y mortalidad evitables de los adolescentes y jóvenes, sus factores y determinantes de riesgo, y los factores de riesgo de la mortalidad prematura en adultos.

    Los datos de mortalidad y de la carga de morbimortalidad indican que deben priorizarse las siguientes áreas para reducir la morbilidad y la mortalidad de los adolescentes y jóvenes:

    1. a.Abordar la violencia juvenil y los factores que contribuyen a la agresión o a la exposición a la violencia juvenil.
    2. b.Reducir el consumo de bebidas alcohólicas entre los adolescentes y jóvenes y también el inicio precoz del consumo de alcohol.
    3. c.Promover y brindar apoyo para la prevención, el diagnóstico a tiempo y el tratamiento eficaz de los problemas de salud mental y enfermedades en los adolescentes y jóvenes
    4. d.Promover una nutrición sana y medidas para prevenir la anemia (en particular en adolescentes jóvenes de 10 a 14 años) y para disminuir los alimentos con elevado contenido de azúcar y grasa.

    Abordar la agenda inconclusa de morbilidad y mortalidad de los adolescentes y jóvenes requerirá mejorar la notificación de la mortalidad, así como realizar análisis adicionales para comprender mejor las circunstancias de las principales causas de mortalidad adolescente y joven y conocer los grupos más afectados. Con base en esta información, se elaborarán y pondrán en práctica acciones estratégicas extraídas de las listas de intervenciones basadas en evidencia propuestas por la OMS. Las actividades de prevención deben aplicar enfoques multisectoriales para abordar los factores subyacentes que contribuyen a las muertes evitables en los adolescentes y jóvenes.

  • Fomentar la salud y el desarrollo positivo de los adolescentes y jóvenes:

    Los datos científicos basados en los efectos de múltiples capas de las intervenciones que aplican enfoques de desarrollo positivo son compatibles con los acuerdos mundiales de larga data, como la Declaración de Alma-Ata (164), la Carta de Ottawa para el Fomento de la Salud (165), la Estrategia para el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud de la OP (5), los Objetivos de Desarrollo Sostenible (1) y la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2).

    Este segundo elemento hace referencia a alternativas a los enfoques tradicionales que suelen estar basados en las de ciencias o centrados en los factores de riesgo. En su lugar, debe haber un enfoque de desarrollo positivo de la salud de los adolescentes y los jóvenes que fomente la salud y el desarrollo constructivo nutriendo los activos de desarrollo a rmativo. Estos activos incluyen la creación de vínculos afectivos, la resiliencia, las competencias sociales, emocionales y cognitivas, la autodeterminación, la espiritualidad, la autoeficacia, la identidad positiva y la confianza en el futuro. Este enfoque procura aumentar la resiliencia y los factores de protección de los adolescentes y trata de empoderarlos de modo que participen de una manera positiva en su propia salud, en la salud de su familia y en la de su comunidad (6). Entre los elementos clave de estos enfoques de desarrollo positivo deben figurar:

    • Mejorar la utilización de la plataforma escolar para la protección y la promoción de la salud y el bienestar de los niños y los adolescentes, de modo que se incluyan políticas de salud escolar que fomenten y protejan la salud y seguridad de los estudiantes y se favorezcan entornos de aprendizaje sanos y sin riesgos, así como la educación sanitaria dentro y fuera del plan de estudios y servicios de salud en la escuela.
    • Colaborar con las familias para potenciar al máximo los beneficios para la salud de las relaciones solidarias y positivas entre padres e hijos.
    • Colaborar con la comunidad para la creación conjunta de condiciones para que los jóvenes tengan seguridad y salud y participen en la sociedad.

    Es importante señalar que estas dos dimensiones no son independientes, sino que deben verse interrelacionadas y formando parte de un enfoque integral para lograr los objetivos de la estrategia de salud de los adolescentes y los jóvenes "Sobrevivir-Prosperar-Transformar".

Líneas de acción propuestas

  • Asegurar el acceso de los adolescentes y los jóvenes a los servicios de salud integrales y de calidad que sean adecuados desde los puntos de vista cultural, étnico y lingùˆístico, con un enfoque de género, y que fomenten la salud, eviten las enfermedades, presten atención sanitaria y ofrezcan la atención necesaria en el corto, medio y largo plazos (5). Esto conlleva eliminar las barreras habituales al acceso de los adolescentes, como las leyes y políticas restrictivas y la oposición fundada en razones culturales y religiosas.

    • Es importante señalar que estos esfuerzos deben ir más allá del enfoque característico y dirigirse a servicios adaptados a los adolescentes (que suelen ser a pequeña escala y no sostenibles), para impulsar sistemas de salud receptivos a los problemas de los adolescente y jóvenes. Esto implica el fortalecimiento de la capacidad de los servicios de salud existentes con el fin de prestar servicios de salud centrados en los adolescentes y jóvenes. Los requisitos mínimos en este contexto son la formulación, institucionalización y seguimiento continuo de las normas de los servicios de salud de los adolescentes, la definición y prestación de un paquete de servicios apropiados, como los servicios de salud sexual y reproductiva y la capacitación de los proveedores de atención sanitaria en las competencias básicas necesarias para prestar servicios a jóvenes y adolescentes.

  • Aplicar intervenciones basadas en evidencia en la escuela, la familia y la comunidad para la promoción y la protección de la salud y el bienestar de los adolescentes y jóvenes de uno y otro sexo.

    • Se está trabajando en la elaboración de un plan detallado de fortalecimiento de la salud escolar, que incluirá acciones de consenso que aborden los aspectos mencionados de la salud escolar, como la renovación y la ampliación de los servicios de salud a la escuela.
    • Continuar la implementación y seguimiento del programa "Familias Fuertes" e introducir otros modelos de programas basados en la familia.
    • Articular y aplicar una estrategia que fortalezca enfoques de estilos de vida saludables y desarrollo en la Región.
    • Fortalecer la capacidad de los interesados directos para aplicar enfoques en los programas de salud de los adolescentes y jóvenes y en los servicios que reduzcan las inequidades.
    • Fortalecer el seguimiento y la evaluación de los programas, los servicios y las intervenciones, así como el intercambio de las enseñanzas extraídas y las prácticas correctas
  • Seguir creando capacidad regional y nacional para la obtención y utilización de información estratégica relativa a la salud y el desarrollo de los adolescentes y jóvenes, idealmente como parte integrante del sistema de información de salud nacional. Esto debe conllevar la generación de información sobre los niveles nacional y subnacional a fin de incluir la situación sanitaria y los riesgos, la escolaridad, la alfabetización, la pobreza, la participación de los padres, la vivienda, la situación laboral, la participación en el sistema de justicia, la supuesta seguridad del vecindario, la victimización de delincuencia y el acceso a la atención de salud. La información sobre el género, el sexo, la orientación sexual, la identidad de género y la igualdad de género también deben estar incluidas y figurar en los datos. Los datos deben desglosarse según una serie de criterios además de la edad y el sexo, a saber: la situación socioeconómica, la educación, la etnicidad, la residencia rural o urbana y el empleo. Esto conlleva:

    • Realizar en forma periódica encuestas mundiales llevadas a cabo en las escuelas (Encuesta Mundial de Salud Escolar) y otras encuestas que generen datos sobre la salud y el bienestar de los adolescentes y los jóvenes.
    • Fortalecer la capacidad de los interesados directos y ayudar a medir las desigualdades en materia de salud que afectan a los adolescentes y jóvenes.
    • Promover y apoyar la investigación de aplicación para generar nuevos conocimientos sobre qué funciona en la Región y para estimular la innovación.
  • Empoderamiento y participación de los adolescentes y los jóvenes como asociados y agentes de cambio. Los adolescentes y los jóvenes pueden ser poderosos promotores y activistas, y desempeñar una función importante en el diseño, ejecución y seguimiento de los programas. Aunque esto seguirá, sin duda, siendo importante, hay una necesidad actual de poder demostrar cómo esta participación fortalece los programas de salud de los adolescentes y jóvenes y cómo estos pueden estar más eficazmente integrados en los sistemas nacionales de salud a medida que estos sistemas avanzan hacia el logro de la cobertura universal de salud.

Temas transversales

Aplicación del enfoque del curso de la vida: los principales retos de salud a los que se enfrentan los adolescentes no están aislados, sino que, al contrario, están interrelacionados e influenciados por lo que ha sucedido durante el primer decenio de vida. Por consiguiente, los programas para los adolescentes deben estar vinculados y basados en los programas de desarrollo del niño en la primera infancia, que se han modificado para dar mayor importancia a las relaciones y al entorno del niño y a la valiosa función de sus cuidadores y familiares. Esta forma de proceder exigirá ayudar a mantener una estrecha colaboración en los países entre los programas de salud del niño y del adolescente. Los programas de salud escolar podrían servir de puente, ya que aseguran servicios de salud integrales y cohesivos para los niños y los adolescentes a lo largo del curso de la vida. Un enfoque que considere el curso de la vida también supone invertir en alentar hábitos saludables y un entorno sano para los adolescentes con el fin de fomentar una trayectoria de vida más sana y prevenir riesgos para la salud, así como evitar enfermedades durante la edad adulta.

Asegurar un enfoque basado en los derechos: basar lo que se hace en el ámbito de los derechos humanos realza los compromisos que los Estados Miembros han contraído y la obligación que tienen de poner en práctica intervenciones para la supervivencia y desarrollo del adolescente. Un enfoque basado en los derechos proporciona un marco para las políticas y normativas nacionales. Por otra parte, se debe hacer hincapié en la importancia de prestar la debida atención a las cuestiones de equidad y participación de los adolescentes, en particular a los que viven en situación de vulnerabilidad. Es necesario usar mejor las convenciones, tratados y otros instrumentos jurídicos existentes para influir en el diálogo regional y nacional sobre el derecho a la salud del adolescente. Esto requerirá la promoción de la causa y el apoyo continuo a la reforma de las normativas y de las políticas basada en los instrumentos y obligaciones de derechos humanos, a fin de garantizar un acceso óptimo de los adolescentes a la información, los servicios y los productos de salud, sin olvidar los relacionados con la SSR.

Abordar las inequidades en salud de los adolescentes y los jóvenes: la falta de equidad en materia de salud es el resultado de muchos factores, que están a menudo interrelacionados. Algunos de estos factores son: la etnicidad, el sexo, la orientación sexual, los ingresos, el lugar de residencia, el empleo y las condiciones de trabajo. Muchos problemas de salud dependen de la clase social, del nivel educativo, de la residencia rural o urbana y de la etnicidad, en particular entre los grupos y personas indígenas con alguna discapacidad. Por consiguiente, es importante que los países evalúen los indicadores a nivel subnacional para asegurar que se logran avances en los diversos subgrupos de población joven. Toda una serie de factores, desde los desastres naturales a las políticas económicas, pueden afectar directamente o indirectamente a la salud de los adolescentes y los jóvenes. Al mismo tiempo, los subgrupos de jóvenes pueden volverse invisibles en los sistemas de recopilación de datos existentes y en la orientación de las intervenciones. Por ejemplo, los jóvenes con alguna discapacidad a menudo pasan desapercibidos, de forma que sus necesidades especiales quedan en gran parte insatisfechas. Localizar los obstáculos y llegar a los adolescentes vulnerables y marginados exigirá más esfuerzos si se quiere lograr mayor equidad.

Combatir las desigualdades en materia de género, con más atención a los hombres jóvenes: se han realizado importantes esfuerzos en la Región para dirigir los recursos hacia las chicas adolescentes, en particular en el contexto de los programas de salud sexual y reproductiva del adolescente (SSRA), y estos deben fortalecerse y llevarse a escala. Hay, sin embargo, una creciente sensibilización sobre la necesidad de darles también a los chicos adolescentes la atención suficiente y de hacerlos participar de manera más eficaz. Debemos ir más allá de la falsa dicotomía de priorizar a los hombres o las mujeres como si hubiera una competición, ya que las diferentes necesidades de atención de salud de ambos deben ser satisfechas para lograr la igualdad de género en la salud. La naturaleza relacional del género implica que los hombres y las mujeres están ambos, por lo general, afectados por situaciones, acontecimientos y factores estresantes, aunque de diferentes maneras. Es necesario formular y difundir, en colaboración con los asociados regionales, intervenciones modelo para involucrar a hombres y chicos en la salud del niño y del adolescente.

Colaboración intersectorial: las principales causas de mortalidad y de problemas de salud de los adolescentes y jóvenes requieren intervenciones fuera del sector sanitario; entre otras, las medidas y directrices para la seguridad vial, los reglamentos relacionados con el alcohol y el tabaco, las políticas de alimentación y nutrición y los protocolos para responder a la violencia perpetrada por las pandillas. El establecimiento de alianzas intersectoriales y multidisciplinarias será esencial, como entre ministerios gubernamentales (el de educación y desarrollo humano, por ejemplo), el sector privado, las ONG, las organizaciones comunitarias, los activistas, los padres y los propios jóvenes. El hecho de que esto debe hacerse está ahora ampliamente aceptado, pero cómo hacerlo a menudo sigue siendo un reto. Debería haber más documentación y difusión de casos de éxito, junto con la información sobre cómo se logra y evalúa el éxito. Es necesario proseguir con el fortalecimiento de la coordinación entre las Naciones Unidas y otros asociados y facilitar el apoyo conjunto entre los asociados del desarrollo. Esto ayudará a evitar la competencia y la confusión y también a optimizar la utilización de los recursos financieros y técnicos en favor de los programas nacionales. También se necesita colaboración e intercambio entre los países para compartir las experiencias y los enfoques satisfactorios. A su vez, seguirá siendo importante la gestión del conocimiento dentro de la Región para que los países puedan desarrollar, examinar y actualizar las prioridades, las estrategias y los planes nacionales de salud de los adolescentes y los jóvenes, basándose en evidencia y en la orientación normativa mundial y regional. Con este fin, será importante documentar y compartir prácticas prometedoras y facilitar los intercambios horizontales entre países.

Investigación y utilización de nuevas tecnologías: siempre habrá necesidad de investigar sobre nuevos métodos para mejorar la salud de los adolescentes, pero ya se conoce mucho acerca de las intervenciones eficaces. Un reto para la investigación estriba en centrarse menos en responder a preguntas sobre el "qué" y más en abordar preguntas relativas al "cómo". La investigación operativa y la investigación de aplicación serán importantes para aportar sugerencias en tiempo real durante la ejecución de los programas de salud de los adolescentes. Dicha investigación nos ayuda a entender mejor cómo son de eficaces los programas que se han aplicado, cómo pueden repetirse en diferentes contextos y para diferentes grupos destinatarios y cómo pueden ser llevados a escala sin perder la calidad que se necesita para que sigan siendo eficaces. Un área importante de intervención que requerirá desarrollo y evaluación es la utilización de medios de comunicación interactivos y redes sociales. Hay una sensibilización cada vez mayor sobre los beneficios potenciales de la medicina móvil o medicina celular (m-health) y la cibersalud (e-health) para proporcionar a los adolescentes información y educación, vincularlos con los servicios y apoyar el cumplimiento de tratamientos y el seguimiento. Es necesario colaborar con otros asociados para desarrollar y difundir las intervenciones modelo de utilización de los medios digitales en relación con la salud de los adolescentes.

Avanzando en la agenda regional de salud adolescente y juvenil