Panamá, 11 de octubre de 2016 (OPS/OMS) – Con el objetivo de identificar y promover la implementación de medidas para el fortalecimiento de la regulación y el uso seguro de medicamentos, se realiza en Panamá el XIII Encuentro Internacional de Farmacovigilancia de las Américas, evento que reúne a Autoridades Reguladoras de Medicamentos, delegados de la academia, profesionales de salud, jefes de oficinas de Registros Sanitarios y pacientes, entre otros actores. Este Encuentro Internacional, que se ha ejecutado anualmente desde el año 2004, ha itinerado recientemente por la Región alternando un año en Colombia, que fue el país originador, y el siguiente en otro país de la región.

“La farmacovigilancia es una obligación ineludible de la Autoridad de salud, pero sobre todo, debemos siempre  recordar que farmacovigilancia es un sistema e intervienen diferentes actores, por lo que es una responsabilidad de todos”, indicó el Dr. Eric Ulloa, Viceministro de Salud de Panamá, durante la apertura del Encuentro. “Estamos aquí para acercar a cada uno de los profesionales participantes a un gran equipo de expertos internacionales y establecer vínculos valiosos para fortalecer las acciones de la vigilancia de los medicamentos”.

 

El Dr. Ulloa se refirió a la importancia del registro sobre las reacciones adversas que experimentan pacientes al hacer uso de un medicamento e indicó que dicho registro es una necesidad  que ha generado diversas acciones para fortalecer el sistema de farmacovigilancia panameño. Al mismo tiempo, agradeció a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y a la Organización Mundial de la Salud (OMS)  por el continuo apoyo en el fortalecimiento de las capacidades del país en esta área.

La OMS define farmacovigilancia como la ciencia y las actividades relativas a la detección, evaluación, comprensión y prevención de los efectos adversos de los medicamentos o cualquier otro problema relacionado con ellos.

En 1968 se puso en marcha el Programa OMS de Vigilancia Farmacéutica Internacional con la idea de aglutinar los datos existentes sobre las reacciones adversas a los medicamentos. En un principio se trataba de un proyecto piloto implantado en 10 países que disponían de un sistema de notificación de reacciones adversas. Desde entonces la red se ha ampliado considerablemente, a medida que países de todo el mundo se han dotado de centros nacionales de farmacovigilancia para registrar las reacciones adversas a los medicamentos.

 

Recientemente Panamá ingresó al Programa Internacional de Farmacovigilancia de la OMS, integrándose el grupo de países que colaboran para fortalecer la seguridad en el uso de medicamentos. A propósito de este ingreso de Panamá al Programa, el Dr. Federico Hernández Pimentel, Representante de la OPS/OMS en el país, afirmó que “siendo la farmacovigilancia una ciencia que cada vez más desarrollo e involucramiento alcanza en Panamá, la presencia de los diferentes actores locales en este evento es de gran relevancia como un espacio de sensibilización sobre su rol en el engranaje global”. Adicionalmente, afirmó que las responsabilidades de los mismos trascienden únicamente el reporte de sospechas de reacciones adversas.

Respecto de la importancia de sistemas de regulación eficientes, expertos de la OPS/OMS destacaron que la vigilancia de los eventos adversos relacionados con medicamentos es una de las funciones esenciales que la Autoridad Sanitaria debe ofrecer en apoyo al uso más seguro los mismos.

El establecimiento de programas de farmacovigilancia es esencial para la seguridad de los pacientes, pues buscan, entre otros objetivos,  mejorar la atención al paciente y su seguridad en relación con el uso de medicamentos, así como todas las intervenciones médicas y paramédicas; mejorar la salud y seguridad públicas en lo tocante al uso de medicamentos; contribuir a la evaluación de las ventajas, la nocividad, la eficacia y los riesgos que puedan presentar los medicamentos, alentando una utilización segura, racional y más eficaz; y fomentar la comprensión y la enseñanza de la farmacovigilancia, así como la formación clínica en la materia y una comunicación eficaz dirigida a los profesionales de la salud y a la opinión pública.

 

Al término de la reunión, los delegados participantes de 15 países de la Región estarán definiendo una hoja de ruta para restringir la utilización de medicamentos que han sido considerados mundialmente como no aceptables debido a problemas de eventos adversos; afianzarán el análisis crítico de documentos sobre seguridad presentados por la industria farmacéutica; y discutirán un plan para monitorear específicamente los efectos adversos de medicamentos para el tratamiento de la hepatitis C y la tuberculosis multidrogorresistente.

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