Pan American Health Organization

Estado de salud de la población

Enfermedades infecciosas desatendidas (EID)

En el 2008, 8,8% del total de la carga mundial de enfermedad estimada (56,6 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad) causada por enfermedades tropicales desatendidas (conocidas como enfermedades infecciosas desatendidas en la Región de las Américas) correspondió a América Latina y el Caribe (). Esa cifra representa más que los porcentajes combinados de la carga de enfermedad regional causada por la infección por el VIH/sida, la malaria y la tuberculosis.

Esta carga de enfermedad se relaciona con la pobreza y la desigualdad de ingresos. En América Latina y el Caribe, 24,3%, o cerca de 153 millones de personas, vive en la pobreza extrema, definida como ingresos inferiores a US$ 4 diarios en el 2013. De esas personas, 11,5%, o cerca de 72,5 millones, vive en una situación de extrema pobreza (menos de US$ 2,50 al día) (). En el 2015, el 6% de los 630 millones de personas que se estima que viven en América Latina y el Caribe carecía de acceso al agua potable (3% de la población urbana y 17% de la población rural), y 17% no tenía acceso a instalaciones sanitarias adecuadas (12% de la población urbana y 37% de la población rural) ().

Las enfermedades infecciosas desatendidas pueden prevenirse y controlarse; también pueden eliminarse si los servicios de salud tienen y usan herramientas y recursos adecuados, y cuentan con el compromiso de sus Gobiernos y con el apoyo de asociados y donantes.

Muchas de esas enfermedades (la filariasis linfática, la oncocercosis, la esquistosomiasis, la enfermedad de Chagas, la lepra y el tracoma) están en vías de eliminarse. Otras pueden evitarse o controlarse, y la Organización Mudial de la Salud (OMS) recomienda diversas estrategias e intervenciones (). Los avances para controlar y eliminar las enfermedades infecciosas desatendidas en la Región de las Américas se muestran en el cuadro 1.

Se estima que unos 6 millones de personas en la Región tienen la enfermedad de Chagas (frente a 30 millones en 1990); se producen 30 000 casos anuales de transmisión vectorial (frente a 700 000 casos en 1990) y 8 000 casos de transmisión vertical. Actualmente, alrededor de 70 millones de personas están expuestas al riesgo de padecer la enfermedad de Chagas (en comparación con 120 millones en 1990) (). Los costos anuales de la atención de estos pacientes se estiman en US$ 627 millones y 806 170 años de vida ajustados en función de la discapacidad anuales ().

En la atención a los pacientes se observan deficiencias. Por ejemplo, solo el 1% de las personas infectadas por Trypanosoma cruzi, el parásito que causa la enfermedad de Chagas, reciben diagnóstico y tratamiento oportunos. Esto se explica porque se trata de una «enfermedad sin manifestaciones evidentes» que pasa especialmente desapercibida en las poblaciones rurales, porque el personal de atención de salud carece de los conocimientos pertinentes y porque las personas no tienen acceso a la atención ().

Originalmente existían 13 focos documentados de oncocercosis en seis países (Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Venezuela) con una población en riesgo de aproximadamente 568 000 personas (). Sin embargo, debido al éxito de los programas de eliminación de esa enfermedad en Colombia, Ecuador, Guatemala y México (), la población actual en riesgo en la Región de las Américas asciende a 29 500 personas, tan solo 5% de la población original en riesgo. Esa población vive en dos focos activos: el foco del Amazonas en Brasil y el foco del sur de Venezuela. Los yanomami habitan en estas dos zonas, donde existen retos enormes, como obstáculos geográficos y elementos sociales y culturales que dificultan los programas para eliminar la oncocercosis. Algunos datos científicos recientes indican que en 70% del foco del sur de Venezuela se ha contenido la transmisión de la oncocercosis ().

Se calcula que en las zonas de cuatro países de la Región donde la filariasis linfática es endémica (Brasil, Guyana, Haití y República Dominicana) viven alrededor de 12 millones de personas (). En todas las zonas endémicas de la Región se ha administrado masivamente dietilcarbamazina (DEC) y albendazol a toda la población, con un grado variable de cobertura según el país (), y se ha avanzado de un modo sostenido hacia la eliminación de la enfermedad. En el 2011, la OMS clasificó a Costa Rica, Suriname y Trinidad y Tabago como países no endémicos. La transmisión se ha eliminado en varios estados de Brasil y en la mayor parte de la zona metropolitana de Recife. La interrupción de la transmisión se ha evidenciado en los focos de transmisión más importantes de la República Dominicana, donde persiste un foco de enfermedad activo. En los últimos años, la administración masiva de medicamentos en las zonas endémicas de Haití ha alcanzado una cobertura superior a 65% y existen pruebas de la interrupción de la transmisión en zonas habitadas por 3,1 millones de los 11 millones de personas que se estima que corren riesgo de contraer la enfermedad. En el 2012 se reanudaron las actividades de administración masiva de medicamentos en Guyana.

Se estima que en la Región unos 25 millones de personas corren el riesgo de contraer esquistosomiasis, 90% de las cuales viven en Brasil. Se calcula que 1,6 millones de niños en edad escolar necesitan tratamiento farmacológico preventivo (con praziquantel), principalmente en Brasil y Venezuela (). La prevalencia general de la esquistosomiasis en Brasil se ha reducido, mayormente debido a las importantes inversiones realizadas en saneamiento básico y suministro de agua potable, en mejoras en los niveles de ingresos y calidad de vida, y en la disponibilidad de prazicuantel, que ahora se produce nacionalmente en el país. Los datos científicos disponibles indican que en Antigua y Barbuda, Guadalupe, Martinica, Montserrat, Puerto Rico, República Dominicana, Santa Lucía y Suriname se ha contenido la transmisión de la esquistosomiasis; sin embargo, esa información debe verificarse.

En el 2014, la OPS/OMS estimó que 46 millones de niños en la Región corrían el riesgo de contraer geohelmintiasis; 58% de ellos viven en tres países (Brasil, Colombia y México) de los 24 afectados, y 36% en otros siete (Bolivia, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Perú y República Dominicana). Recibieron tratamiento más de 5 millones de niños en edad preescolar y 19,2 millones de niños en edad escolar que requerían quimioterapia preventiva, con una cobertura regional de 38,7% y 56,7%, respectivamente. En siete países se logró la meta de alcanzar una cobertura nacional de al menos 75%. Sin embargo, sigue siendo necesario desparasitar a alrededor de 11,7 millones de niños (19% en edad escolar y 36% en edad preescolar) que corren riesgo de contraer geohelmintiasis ().

El tracoma es la principal causa de la ceguera evitable en todo el mundo (). Se han logrado considerables avances para eliminarlo como problema de salud pública en el continente americano, lo que ha creado las condiciones para que la Región de las Américas pueda ser la primera en alcanzar las metas de eliminación. Cerca de 11 millones de personas siguen expuestas al riesgo del tracoma en la Región (). Existen pruebas de la presencia del tracoma en cuatro países: Brasil (en cerca de 600 municipios), Colombia (donde recientemente se detectó un foco de tracoma en comunidades autóctonas del departamento de Vaupés), Guatemala (en el departamento de Sololá) y México (en el estado de Chiapas) (). En el 2016, México solicitó a la OPS/OMS que confirmara que había eliminado el tracoma como un problema de salud pública ().

Anualmente se estima que se producen en la Región unos 56 000 nuevos casos de leishmaniasis (). Durante el período 2005-2013, los años de vida ajustados en función de la discapacidad disminuyeron en todo el mundo (); no obstante, en la Región se produjo un aumento de 36% en las formas clínicamente importantes de leishmaniasis mucocutánea y un incremento de 8,7% en la leishmaniasis visceral (). Sin embargo, esos aumentos pueden deberse a los mayores esfuerzos de vigilancia.

La leishmaniasis es endémica en 18 países de la Región; 16 de ellos notifican datos a la OMS desde el 2012 (). La forma cutánea afecta a 70,5% de los hombres, y casi 2 000 casos presentan las formas que pueden causar deformidades. La leishmaniasis visceral es una forma grave de esa enfermedad, con una tasa de letalidad de 6,48%; el 43% de los casos corresponden a menores de 10 años. Los grupos de mayor riesgo son los menores de 1 año y los adultos de más de 50 años.

La equinococosis quística es endémica en Argentina, el sur de Brasil, Chile, Perú y Uruguay. Esos países han establecido la Iniciativa Sudamericana de Control de la Equinococosis Quística. Es posible que otros países del sur de la Región también se vean afectados por esa enfermedad, pero no informan a la Iniciativa. Entre el 2009 y el 2014, cinco países señalaron que se habían diagnosticado casi 5 000 nuevos casos de equinococosis quística cada año. La tasa de letalidad promedio fue de 2,9%, lo que indica que durante ese período de seis años la equinococosis quística causó aproximadamente 880 defunciones en la Región. Por término medio, las personas afectadas por esta enfermedad que requirieron atención secundaria o terciaria estuvieron ingresadas 10,6 días en el hospital, lo que conllevó una carga significativa para los sistemas de salud de los países. Además, la proporción de nuevos casos (15%) en menores de 15 años sugiere que persiste la transmisión, y las cifras muestran que la equinococosis quística no está bajo control en la Región. No obstante, la puesta en práctica desde hace mucho tiempo de programas nacionales y locales de control en tres de los países afectados ha logrado reducciones en algunos de los indicadores anteriores ().

Cuadro 1. Actualización de los avances realizados en la lucha contra algunas enfermedades infecciosas desatendidas

Enfermedad de Chagas En 17 países endémicos se ha contenido la transmisión doméstica de Trypanosoma cruzi por la especie vectorial principal en todo o parte de su territorio, y los 21 países endémicos han establecido el tamizaje universal de los donantes de sangre para la enfermedad de Chagas en los bancos de sangre nacionales. La incidencia y prevalencia anuales han disminuido como resultado de las medidas de prevención y control y las mejoras generales en la calidad de vida.
Oncocercosis Colombia, Ecuador, Guatemala y México son los cuatro primeros países del mundo donde la OMS ha confirmado la eliminación de la oncocercosis. Además, en Venezuela se ha contenido la transmisión en el foco de la zona norte central y en el foco nororiental. La zona yanomami es la última zona activa de transmisión en la Región de las Américas. El fortalecimiento de la cooperación entre Brasil y Venezuela en sus zonas fronterizas es fundamental para redoblar los esfuerzos hacia la eliminación regional.
Filariasis linfática La filariasis linfática se ha eliminado de Costa Rica, Suriname y Trinidad y Tabago, y se han logrado avances significativos hacia la eliminación de esa enfermedad en tres de los cuatro países restantes con transmisión activa: Brasil, Haití y República Dominicana.
Esquistosomiasis Existen pruebas de la eliminación de la esquistosomiasis en los países y territorios del Caribe donde antes era endémica, como Antigua y Barbuda, Guadalupe, Martinica y Montserrat. Santa Lucía y Suriname están cerca de interrumpir la transmisión, esta sigue activa en Brasil y Venezuela.
Helmintiasis transmitida por el contacto con el suelo Las cifras de niños en edad preescolar y escolar en riesgo tratados para el control de las geohelmintiasis han aumentado a medida que los países asumen una mayor responsabilidad en la lucha contra esta amenaza para la salud y el desarrollo físico y cognoscitivo del niño. Sin embargo, se necesitan esfuerzos adicionales para lograr una cobertura óptima y sostenida; los programas antihelmínticos siguen siendo un reto, y los esfuerzos deben ampliarse a otros grupos vulnerables como las mujeres en edad fecunda.
Tracoma En el 2016, México solicitó a la OMS que confirmara la eliminación del tracoma como un problema de salud pública. Aunque hasta el 2015 no existían indicios en la Región de focos adicionales en otros países distintos de los cuatro endémicos ya conocidos, es necesario prevenir la aparición del tracoma en los grupos de población que viven en la pobreza, cuyo acceso insuficiente a servicios como el agua, el saneamiento básico, la salud, la higiene y la educación los expone al riesgo, y en las zonas lindantes a los focos conocidos en la región amazónica.
Leishmaniasis Los países endémicos han establecido metas para reducir la incidencia de la leishmaniasis visceral y la mortalidad por leishmaniasis visceral y mucocutánea, así como la proporción de casos de leishmaniasis cutánea en menores de 10 años.

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Referencia/Nota:

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