Pan American Health Organization

Haití

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Contexto general

Bandera de HaitíHaití ocupa el tercio occidental de la isla La Española en la cadena de islas de las Antillas Mayores en el Caribe; la República Dominicana ocupa la parte oriental de la isla. El país tiene una masa continental de unos 27 750 km2; el 80% del territorio es montañoso. Haití se divide en 10 departamentos, 42 arrondissements (similares a distritos), 140 comunas y 570 secciones comunales. Los dos idiomas oficiales son el francés y el creole (criollo haitiano), aunque este último es el que se habla habitualmente.

Características demográficas

En el 2015, el Instituto Haitiano de Estadísticas e Informática calculó la población de Haití en 10 911 819 habitantes (); más de 25% de la población vive en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, la capital del país. Dado el crecimiento anual de 1,67%, se prevé que la población del país alcanzará los 11,7 millones de habitantes en el 2020 (). Se calcula que en el período 2015-2020, la esperanza de vida al nacer será de 64,2 años (en comparación con 60,6 en el período 2005-2010), la tasa bruta de natalidad se ubicará en 24,1 nacimientos por 1 000 habitantes, y la tasa bruta de mortalidad será de 8,2 defunciones por 1 000 habitantes (). La tasa total de fecundidad descendió de 4 niños por mujer en el 2006 a 3,5 en el 2012 (). La población de Haití es joven: más de 50% tiene menos de 23 años; 34%, menos de 15 años; y 4,5%, más de 65 años (). En la figura 1 se muestra el cambio en la estructura de población entre 1990 y el 2015; el descenso en el crecimiento de la población de menos de 30 años refleja la disminución de la fecundidad. La proporción de personas dependientes descendió casi 11 puntos (de 73% a 62%) entre el 2007 y el 2012 (). En todo el país, la proporción de hombres y mujeres es de 95 a 100; en Puerto Príncipe, de 84 a 100. La tasa de urbanización aumentó de 47,8% en el 2010 a 51,9% en el 2015 (). Según la Encuesta sobre morbilidad, mortalidad y utilización de los servicios del 2012 (EMMUS-V) (), 20% de los menores de 5 años no estaban anotados en un registro civil.

Figura 1. Estructura de población, por edad y sexo, Haití, 1990 y 2015

La población haitiana aumentó en 50,9% entre 1990 y el 2015. En 1990, la estructura de la población mostraba una rápida expansión, mientras que en el 2015 la estructura piramidal reflejaba un crecimiento más lento de la población menor de 30 años, relacionado con la disminución de las tasas de fecundidad y mortalidad que se habían registrado desde 1990. La población sigue siendo relativamente joven; más de la mitad tiene menos de 25 años.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud, según datos del Departamento de las Naciones Unidas de Asuntos Económicos y Sociales, División de Población. Revisión del 2015, Nueva York, 2015.

Condiciones económicas

Según el Banco Mundial, el PIB per cápita era de US$ 820 en el 2014. A pesar de las condiciones favorables (reconstrucción después del terremoto en el 2010 y ayuda externa), la tasa de crecimiento del PIB ha descendido de 5,5% en el 2011 a 1,7% en el 2015. Con una población que aumenta en promedio 2% anual, todo crecimiento por debajo de 2% del PIB es insuficiente para compensar las presiones demográficas. Por otro lado, la desigualdad, ya extremadamente significativa, se sigue profundizando. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad de los ingresos, aumentó de 0,61 en el 2010 a 0,66 en el 2012 (). Entre el 2005 y el 2014, la moneda haitiana se depreció, en promedio, de 2% a 3% anual, pero entre el 2014 y el 2015 la depreciación alcanzó 14,5%. La inflación se aceleró y ascendió a 14,4% a principios del 2016, en particular por el alza en los precios de los alimentos de producción local a causa de la sequía. Se prevé que la pobreza, que ya afecta dos terceras partes de la población, seguirá aumentando.

El Gobierno de Haití carece de recursos y no ha podido aplicar los programas sociales necesarios ni desarrollar una economía sostenible y resiliente ante crisis como los desastres naturales y la agitación social. Haití importa tres veces más de lo que exporta y sus recursos más importantes provienen de las remesas de la diáspora haitiana (calculadas en US$ 2 100 millones en el 2015). Entre el 2014 y el 2015, las contribuciones del programa PetroCaribe se redujeron a la mitad como consecuencia de la caída del precio del petróleo. La ayuda externa se redujo en 75% entre el 2010 (US$ 1 800 millones) y el 2015 (US$ 488 millones). En el 2015, la sequía afectó considerablemente al sector agropecuario, que genera la quinta parte del PIB. Los requisitos para atraer las inversiones locales y extranjeras necesarias para impulsar y mantener el crecimiento económico no se han cumplido en las esferas de la política, la gobernanza y la justicia.

Principales problemas ambientales

El país está ubicado en un área propensa a los terremotos y las tormentas tropicales fuertes. Esta vulnerabilidad aumenta por la erosión significativa del suelo a causa de la deforestación. Además de su vulnerabilidad física y ambiental, Haití ha experimentado inestabilidad política recurrente. Las elecciones presidenciales y parlamentarias del 2015 fueron suspendidas después de la primera vuelta; el proceso electoral fue reprogramado para octubre del 2016 pero se aplazó nuevamente debido al huracán Matthew. La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) se estableció en el país en el 2004 y se ha mantenido en funcionamiento desde entonces.
En los 30 últimos años los recursos naturales de Haití han estado bajo una presión cada vez mayor. Debido a factores como el crecimiento de la población, la pobreza y el elevado nivel de consumo de leña y carbón vegetal, la deforestación es generalizada. Los recursos hídricos del país, que antes eran excedentarios, ya no bastan para satisfacer las necesidades de una población en aumento. La falta de sistemas de captación y almacenamiento del agua es en parte la causa de que el suministro de agua potable sea insuficiente, en particular para los grupos más pobres de la población. El fenómeno de la urbanización no planificada y la invasión de las cuencas protegidas aumentan la contaminación del agua usada para el consumo humano.
Los efectos del cambio climático y el calentamiento global sitúan a Haití en una posición vulnerable frente a los huracanes y a fenómenos climáticos regionales como “El Niño”. La producción agrícola del país se ha visto mermada por los efectos de “El Niño”, mientras que la reducción significativa de las precipitaciones y los cambios en los patrones estacionales que se registraron en el 2014 y el 2015 ocasionaron la pérdida de muchos cultivos (). En el informe mundial sobre la reducción de riesgos relacionados con los desastres, publicado en el 2015, por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR, por su sigla en inglés) (), se subraya que el impacto de los desastres en la capacidad de desarrollo de Haití es uno de los más altos del mundo.

Políticas, planes y programas de salud

En el 2012, el Gobierno haitiano elaboró la política nacional de salud (), un plan a 25 años elaborado con el propósito de de reducir las tasas de morbilidad y mortalidad causadas por los principales problemas de salud y de establecer un sistema de servicios de salud eficiente, accesible y universal. Los objetivos específicos de esta política nacional de salud son: 1) establecer un sistema de salud adecuado para asegurar la cobertura universal de salud y satisfacer las necesidades básicas de la población, al tiempo que articula la medicina moderna con la tradicional; 2) situar al Ministerio de Salud en una posición de liderazgo en materia del seguimiento y la garantía del estado de salud de la población, así como de la reglamentación y la acreditación de las instituciones de salud; 3) garantizar que el sistema de salud reciba suficiente financiamiento mediante un aumento gradual del porcentaje del erario público asignado a la salud; 4) instaurar el desempeño basado en resultados y la rendición de cuentas para alinear las actividades de los asociados con las prioridades nacionales; 5) establecer un mecanismo de respuesta a situaciones de emergencia en todo el sector de la salud que esté en capacidad de responder a los desastres naturales y otras emergencias; 6) alcanzar las metas y los objetivos derivados de los compromisos nacionales e internacionales.

En el plan maestro de salud para el período 2012-2022 se explica cómo se pondrá en práctica la política nacional de salud. En él se aborda el fortalecimiento institucional en los ámbitos de gobernanza, sistema de información sobre la salud, gestión de los servicios de atención de salud y recursos. También se identifican los principales objetivos de los servicios de atención de salud dirigidos a la mujer y los de salud maternoinfantil, así como la atención de salud para los adolescentes y los adultos jóvenes. En el plan se destacan los métodos adoptados para combatir las enfermedades transmisibles y las no transmisibles, prevenir la violencia y los accidentes, además de abordar cuestiones relativas a la nutrición, la promoción de la salud, la gestión del riesgo y los desastres, el saneamiento y la salud ambiental.

En diciembre del 2015, el Ministerio de Salud, la Dirección Nacional de Abastecimiento de Agua y Saneamiento y el Ministerio de Comercio e Industria definieron un marco nuevo para vigilar la calidad del agua destinada al consumo humano. Tras la firma de este acuerdo de promoción del saneamiento, la higiene y la vida, en febrero del 2016, se emprendió un examen de la legislación sectorial para adaptarla a las necesidades de la sociedad haitiana del siglo XXI.

En junio del 2015, el Ministerio de Salud firmó un convenio con el Ministerio de Obras Públicas a fin de ejecutar la estrategia nacional de seguridad vial correspondiente al período 2015-2020, que, entre otras cosas, fomenta la mejora del tratamiento de las víctimas de colisiones de tránsito.

Determinantes sociales de la salud

A pesar de que en Haití la pobreza extrema se ha reducido de 31% a 24% entre el 2002 y el 2012 (), 2,5 millones de personas (una cuarta parte de la población) no pueden cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Se calcula que 6 millones de personas están viviendo por debajo del umbral de la pobreza de US$ 2 por día (). Haití es todavía uno de los países más desiguales del mundo en cuanto a la distribución del ingreso; la brecha ha crecido, en particular entre Puerto Príncipe y las zonas rurales. El empleo no es suficiente para sacar a las personas de la pobreza, porque un 45% de los trabajadores gana menos de US$ 1,25 al día ().

Haití ha logrado avances limitados en materia del acceso de la población a los servicios básicos, pero la cobertura sigue siendo la más baja de los países de la Región de las Américas. Solo 36% de la población tenía acceso a la electricidad en el 2012 (en comparación con 32% en el 2010); 57,5% tenía acceso al agua potable en el 2015 (36% en el 2000), mientras que un 28% tenía acceso al saneamiento básico en el 2015 (21% en el 2000) ().

La tasa de alfabetización en Haití ha aumentado mucho, al pasar de 64% en el 2003 a 79% en el 2012 para los hombres y de 54% a 74% en el mismo período para las mujeres (). Sin embargo, 23% de la población general es analfabeta, una cifra que asciende a más de 30% en las zonas rurales (). La tasa neta de escolarización en la escuela primaria ha aumentado constantemente y ha pasado de 47% en 1993 a 88% en el 2011 (). La tasa de finalización de la enseñanza primaria descendió a 66% en el 2012 (en el 2001 era de 68%) y menos de 10% de la población completa la enseñanza secundaria o superior. La mayoría de las escuelas no son estatales y 67% de los estudiantes asisten a escuelas privadas (instituciones que requieren el pago de un monto por matricula) ().

Poblaciones en situación vulnerable

La cuarta parte de los niños haitianos de 5 a 17 años viven separados de sus padres. La mayoría (21%) viven con otro familiar y 4% con un tercero. Los que viven con un tercero tienen menos probabilidades de asistir a la escuela y hacen más trabajo doméstico que los niños que viven con sus padres u otro familiar. Sobre la base de criterios como la carga de trabajo relativa, el acceso a la educación y la separación de sus padres, en Haití hay unos 286 000 niños de 5 a 14 años de edad que son considerados trabajadores domésticos infantiles (). Por lo general, estos niños pasan a vivir con terceros con la esperanza de mejorar sus oportunidades, pero son vulnerables a la explotación.

El sistema de salud

El Ministerio de Salud está al frente del sistema de salud; cuenta con una sede central en la capital y con direcciones en los 10 departamentos del país. El marco de trabajo del Ministerio es la elaboración y la puesta en práctica del plan maestro de salud, que es una estrategia integral.
La red formal de servicios de salud se encuentra organizada en 10 departamentos de salud. En el 2012, el Ministerio de Salud propuso una subdivisión nueva, las unidades distritales de salud (Unités d’Arrondissement de Santé), con oficinas en los 42 distritos del país. Estas unidades tienen el mandato de coordinar la red de salud en el nivel de la atención primaria. Su capacidad para desempeñar sus funciones difiere de un departamento a otro, en particular debido a la falta de recursos humanos.

El sistema de prestación de de servicios de salud se estructura en tres niveles: la atención primaria se presta en unos 800 centros de salud y 45 hospitales de referencia comunitarios; 10 hospitales departamentales prestan atención secundaria; y cinco hospitales universitarios y tres centros especializados prestan atención terciaria. De las más de 900 instituciones de salud, 38% son públicas, 42% privadas, y 20% mixtas (). Los establecimientos privados, con y sin fines de lucro, tienen una presencia significativa en Haití, especialmente en las zonas metropolitanas, pero están poco coordinados con el sector público. Casi la mitad de los establecimientos de salud están ubicados en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, donde reside el 35% de la población. La medicina tradicional tiene un peso importante en la población que solicita atención de salud.

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Principales desafíos de la salud

Problemas críticos de salud

Enfermedades emergentes

En el último trimestre del 2010 comenzó en Haití una epidemia de cólera. Gracias a un sólido sistema de respuesta, la tasa de ataque fue de 1,84% en el 2010, llegó a un punto máximo de 3,44% en el 2011 y descendió a 0,39% en el 2015. En la actualidad, la enfermedad es endémica en el país. El número anual de casos de cólera fue de 29 078 en el 2014 y de 36 045 en el 2015. En el 2016, se habían notificado 23 933 casos hasta el 30 de julio, una cifra superior a la registrada en el mismo período del 2015.

En el 2013, el Gobierno de Haití lanzó un plan nacional a 10 años para la eliminación del cólera. La capacidad de respuesta fue fortalecida por el trabajo de 10 equipos móviles de respuesta rápida creados en abril del 2014 y el establecimiento de una unidad de coordinación de la respuesta en el Ministerio de Salud. Además de fortalecer las actividades de promoción de la salud, en el 2013 el Ministerio lanzó una campaña de vacunación con la meta de llegar a casi 600 000 personas para fines del 2016. En abril del 2016, después de las enseñanzas extraídas de las campañas de vacunación en pequeña escala realizadas en el 2013 y el 2014, los expertos recomendaron el uso generalizado de la vacuna contra el cólera en por lo menos uno de los diez departamentos del país (el departamento Centro). A esto se le sumó el acceso al agua clorada en todos los hogares del país. Después del huracán Matthew, la campaña también cubrió los departamentos Sur y Grand’Anse, que fueron los más afectados por el huracán.

Desde el 2012 hasta agosto del 2016, se notificaron 663 presuntos casos de dengue en la red nacional de vigilancia epidemiológica. Entre las 308 muestras de sangre examinadas, hubo 74 casos positivos, lo que supone una tasa de positividad de 24%). El brote de chikunguña comenzó en Haití en abril del 2014; el “pico” epidémico se registró en junio del 2014, con más de 12 casos semanales notificados (). En total, en el 2014 se notificaron alrededor de 70 000 presuntos casos y de los 25 casos examinados 20 fueron positivos. En el 2015, se notificaron 264 presuntos casos, y en el 2016, 238; en ninguno de estos años se encontraron casos positivos. El control del vector asociado con la prevención de las picaduras de mosquitos es la intervención clave para prevenir el dengue y el chikunguña.

El Ministerio de Salud de Haití notificó 3 036 presuntos casos de infección por el virus del Zika desde mediados de octubre del 2015 y principios de septiembre del 2016 (véase la figura 2). De los 259 casos examinados, 19 fueron positivos. Por la red de vigilancia se notificaron 22 presuntos casos en embarazadas (). En diez casos del síndrome de Guillain Barré se sospechó vinculación con el virus del Zika (nueve en el departamento Centro y uno en el departamento Oeste), pero debido a la falta de capacidad en los laboratorios, solo se confirmó biológicamente un caso. Hasta marzo del 2016, se habían investigado 18 casos de microcefalia congénita, pero solo en uno se confirmó la vinculación con el virus del Zika (mediante reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscriptasa, RT PCR).

Figura 2. Perfil epidemiológico de los casos sospechosos de zika, Haití, 2015-2016


Nota: Casos sospechosos de zika notificados desde la semana epidemiológica 42 del 2015 hasta la semana epidemiológica 35 del 2016.
Fuente: Ministerio de Salud y Dirección de Epidemiología, Laboratorio e Investigación de Haití.

El Ministerio de Salud, con el apoyo de sus asociados, elaboró un plan de respuesta al zika que se centra en la vigilancia epidemiológica, las actividades de comunicación y de movilización social, el fortalecimiento de la planificación familiar, el control de vectores, la atención de las personas afectadas y el seguimiento y la coordinación de las intervenciones. Los asociados brindaron apoyo al país en la supervisión del plan, el control de vectores y el diagnóstico de laboratorio en el nivel nacional. Actualmente, el laboratorio nacional de Haití tiene capacidad para hacer el diagnóstico.

Enfermedades desatendidas y otras infecciones relacionadas con la pobreza

La filariasis linfática es endémica en Haití (). Desde el 2012, el tratamiento contra la filariasis linfática se administra con éxito en el país a escala nacional. En el 2013, más de 7,8 millones de personas recibieron medicamentos contra esta enfermedad (80% de la población destinataria), en el 2014 los recibieron 5,5 millones de personas y en el 2015, 5 millones. En todos los municipios del país se llevó a cabo por lo menos una campaña masiva de tratamiento con citrato de dietilcarbamazina (DEC) y albendazol. La dosis se repite anualmente durante 5 años. El objetivo del programa nacional es la eliminación de la filariasis para el 2020, lo que requiere continuidad del apoyo de los asociados.

La prevalencia de los helmintos intestinales en los escolares se calculó en 30% en el 2013. La primera campaña antihelmíntica con albendazol se organizó en el 2015 y alcanzó a 994 668 niños de edades comprendidas entre 2 y 14 años.

Tuberculosis

El número de casos de tuberculosis en Haití pasó de 14 222 en el 2010 a 16 431 en el 2015. La tasa de incidencia (incluida la coinfección por el VIH) descendió de 230 por 100 000 en el 2010 a 200 por 100 000 en el 2013 y la tasa de prevalencia disminuyó de 325 a 244 por 100 000 en el mismo período (). A pesar de la mejora, las tasas son las más elevadas de la Región de las Américas. La tasa de mortalidad por tuberculosis era de 25 por 100 000 en el 2012. En el 2015, la tasa de éxito del tratamiento se mantenía estable en 78% (el objetivo del programa nacional es 85%) y la tasa de abandono del tratamiento era de 10%, lo que implica un alza si se compara con el 7% registrado en el 2011 y el 8% del 2012. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 2012 y el 2014 se detectaron solo 20% de los 400 casos de tuberculosis multirresistente estimados; los resultados preliminares correspondientes al 2015 mostraban la misma tendencia. Haití ha recibido durante mucho tiempo ayuda internacional para fortalecer el programa nacional de control de la tuberculosis y en la actualidad dispone de mejores grupos de trabajo a nivel nacional y departamental, laboratorios descentralizados para el diagnóstico y un suministro regular de medicamentos.

Infección por el VIH/sida

El VIH es un problema grave en Haití, con una prevalencia de 2,2% en los adultos de 15 a 49 años (). La prevalencia en el 2012 era similar a la observada en el 2006, lo que indica una tendencia hacia la estabilización de la epidemia (). La razón entre mujeres y hombres con infección por el virus del VIH, que se ubica en 1,59:1, pone de relieve que las mujeres son más vulnerables a la infección por el VIH. Según los resultados de un estudio de vigilancia conductual y biológica realizado en el 2012 por la organización no gubernamental Population Services International (PSI), la prevalencia de la infección por el VIH era de 8,4% entre los profesionales del sexo y 18,1% en los hombres que tienen relaciones homosexuales y las personas transgénero.

La respuesta nacional al VIH en Haití se ha intensificado en los últimos años y la incidencia de la infección por el VIH sigue descendiendo. Según los cálculos revisados en el 2015 con el instrumento Spectrum del Programa Conjunto sobre el VIH / SIDA (ONUSIDA), en el 2014 había 8 200 personas infectadas. En comparación con la cifra de 11 300 correspondiente al 2004, esto supone una disminución de 27% en 10 años.

El número de personas que mueren por causas relacionadas con el sida ha disminuido considerablemente. Los cálculos realizados por el Programa nacional de lucha contra las infecciones de transmisión sexual y la infección por el VIH/sida en el 2015 indicaban que el número de muertes por sida en el 2014 era de 3 800, en comparación con 7 800 en el 2008, lo que suponía una disminución de más de 50% en seis años. Además, la supervivencia de los portadores del virus ha mejorado mucho. Se calcula que con los servicios de atención y tratamiento se evitan entre 6 200 y 6 600 muertes por año. Como parte de la prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH, entre el 2008 y el 2013 el número de embarazadas que recibieron tratamiento durante un año fue más del doble, al pasar de 2 500 a 5 226. En el 2015, el 90% de las embarazadas seropositivas identificadas en el sistema recibía tratamiento.

Mortalidad materna

Según los cálculos de la OMS, la tasa de mortalidad materna cayó de alrededor de 630 muertes por 100 000 nacidos vivos en el período 2005-2006 a 380 por 100 000 en el 2013 (). Sobre la base del número de muertes maternas notificadas por las instituciones de salud, el Ministerio de Salud calculó la tasa de mortalidad materna en 157 por 100 000 en el 2013 (). A pesar de las diferencias en las metodologías y los cálculos, ha habido una disminución marcada de la tasa de mortalidad materna en Haití, aunque sigue siendo la más alta del continente americano.

Una proporción alta de mujeres (63%) no recibe atención obstétrica calificada en el momento del parto (). En el 2013, solo 43% de los establecimientos de atención de salud ofrecía atención al parto y en apenas 10% de ellos se hacían cesáreas (). Según el Ministerio de Salud, en el 2015 el 89% de los partos atendidos en los establecimientos de salud tuvieron lugar en unidades de obstetricia y atención neonatal integral de urgencia y solo 11% en las unidades de obstetricia y atención neonatal básica de urgencia. En su plan estratégico provisional 2013 2016 de salud reproductiva, el Ministerio estableció el objetivo de fortalecer 88 unidades de obstetricia y atención neonatal básica de urgencia en todo el país, a fin de reducir la mortalidad materna y aumentar el personal capacitado (en particular, de parteras).

Embarazo en adolescentes

En la Encuesta sobre morbilidad, mortalidad y utilización de los servicios (EMMUS-V), efectuada en el 2012 (), se observó que 14% de las jóvenes de 15 a 19 años había comenzado su edad de procrear: 11% tenían por lo menos un hijo y 3% estaban embarazadas de su primer hijo. La proporción de adolescentes que comenzaba su edad de procrear disminuía mucho cuando aumentaba el nivel de educación: 27% en las adolescentes sin educación y 9% en aquellas con educación secundaria o superior. El embarazo en adolescentes ha descendido de manera significativa si se compara con la cifra de 18% que se registró en la encuesta EMMUS del 2000 (), pero sigue siendo casi igual a la que se calculó en la encuesta EMMUS 2005-2006 (). Las necesidades de planificación familiar insatisfechas son particularmente altas en la población joven (57%).

Enfermedades crónicas

No se conoce bien la dimensión real de las enfermedades crónicas ni de las enfermedades no transmisibles (ENT) en Haití porque no se recopila información de manera sistemática ni se hacen encuestas acerca de estas enfermedades y sus factores de riesgo. En el 2014, se registró en los establecimientos de salud la siguiente incidencia de enfermedades: 184 570 casos de hipertensión (110 394 en el 2010), 36 796 casos de diabetes y 6 498 casos de cáncer (todos los tipos) (). El cáncer cervicouterino y el de mama eran los más prevalentes en las mujeres y el cáncer de próstata el más prevalente en los hombres. Las figuras 3 y 4 muestran los cálculos de la OMS acerca de la incidencia de los tipos de cáncer más importantes en Haití en el 2014, según los cálculos nacionales de mortalidad ().

Figura 3. Número estimado de casos de cáncer al año, por tipo, mujeres, Haití, 2014


Fuente: Organización Mundial de la Salud, Perfiles oncológicos de los países, 2014. Disponible en: http://www.who.int/cancer/country-profiles/es/.

Figura 4. Número estimado de casos de cáncer al año, por tipo, hombres, Haití, 2014


Fuente: Organización Mundial de la Salud, Perfiles oncológicos de los países, 2014. Disponible en: http://www.who.int/cancer/country-profiles/es/.

Salud mental

A lo largo de varias décadas, la población de Haití ha sido traumatizada por la violencia política, las dificultades socioeconómicas, una serie de desastres naturales catastróficos y, por último, la epidemia de cólera. En realidad, no se conoce la prevalencia de los problemas de salud mental. Hay solo dos instituciones públicas especializadas en salud mental, con 180 camas (1,7 camas por 100 000 habitantes). El personal dedicado a la atención de las personas con enfermedades mentales es muy reducido: hay 0,028 psiquiatras, 0,014 médicos generales, 0,038 enfermeras y 0,086 asistentes sociales por 10 000 habitantes (). También hay muy pocos psicólogos.

Recursos humanos

Los recursos humanos para la salud siguen siendo un importante reto para Haití; el país no cuenta con una política de recursos humanos para la salud. Además, el país carece de datos fidedignos sobre los recursos humanos; actualmente, el Ministerio de Salud está colaborando con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para organizar un observatorio que suministre los datos necesarios para elaborar políticas. El repositorio de empleos y competencias (Référentiel des emplois et des compétences (REC)) y la guía de contratación publicada en diciembre del 2011 por el Ministerio de Salud son pasos importantes en la elaboración de instrumentos para la gestión de los recursos humanos. Entre los aspectos en los que es necesario mejorar se encuentran el equilibrio entre el número de personas que desempeñan labores administrativas y el del personal que dispensa atención de salud; las estrategias para el progreso profesional y la mejora de las condiciones del personal de salud; y la formulación de una política clara con respecto a las remuneraciones.

Según la evaluación de los recursos humanos en los establecimientos de atención de salud efectuada por el Ministerio de Salud en el 2016, hay 15 980 profesionales de la salud en el sector público y 7 364 en el sector privado (23 344 en total). En todo el país, la proporción es de 1,4 médicos y 1,8 enfermeras por 10 000 habitantes en el sector público y de 1 médico y 2,1 enfermeras en el sector privado. La proporción de médicos y enfermeras es desigual en los departamentos del país. En el sector público, el departamento Oeste tiene 2,1 médicos por 10 000 habitantes; el Norte, 1,8 por 10 000; el Nordeste, 1,3 por 10 000; el Sur, 1,3 por 10 000, y el Noroeste, 0,7 por 10 000. Los otros departamentos tienen menos de 1 médico del sector público por 10 000 habitantes. La misma tendencia se observa en los médicos de los sectores público y privado combinados: en los departamentos Oeste, Norte, Nordeste y Sur hay 3,7, 2,6, 2,4 y 2,3 médicos por 10 000 habitantes, respectivamente. El departamento Noroeste tiene 1 médico y Artibonite y Grande’Anse tienen, cada uno, 1,2 médicos por 10 000 habitantes.

Conocimientos, tecnología e información en el ámbito de la salud

El sistema de atención de salud haitiano ha adolecido de la falta de un sistema de información integral que permita llevar a cabo un seguimiento y cartografiar el acceso a los servicios de salud y los resultados en materia de salud, además de obtener información sobre brotes de enfermedades. Con la creación del Sistema Nacional Único de Información sobre Salud (SISNU), el Ministerio de Salud está trabajando para armonizar la generación de datos, mantener información fidedigna e integral acerca del estado de salud de la población y satisfacer las necesidades de información de los asociados. Se está haciendo hincapié en fortalecer la vigilancia epidemiológica y las estadísticas sobre servicios de salud. La implantación del Sistema Nacional Único de Información sobre Salud es un proceso participativo con el Ministerio y los asociados nacionales y extranjeros.

Las intervenciones llevadas a cabo en el marco de esta iniciativa han dado resultados tangibles, que se caracterizaron, entre otras cosas, por el fortalecimiento del liderazgo del Ministerio de Salud en materia de información sanitaria nacional y la elaboración de la lista de indicadores de salud esenciales. En la mayoría de los establecimientos de salud del país se han normalizado los instrumentos para la recolección y difusión de datos. El Sistema Departamental de Información sobre Salud (DHIS-2), una plataforma basada en la red y utilizada para captar, procesar, analizar y presentar datos, se puso en funcionamiento en las direcciones de salud de todos los departamentos y en algunos sitios donde se prestan servicios. Se ha mejorado la integridad y la entrega oportuna de los datos, así como el acceso a la información sobre la salud. Para preservar estos avances, el Ministerio seguirá centrando la atención en la mejora de la calidad de los datos y en el uso de la información para tomar decisiones programáticas en todos los niveles del sistema de salud.

Medioambiente y seguridad humana

Acceso al agua potable y al saneamiento

Según la encuesta EMMUS V del 2012 (), aunque el porcentaje de la población con acceso al agua potable aumentó levemente entre el 2005 y el 2012 (de 61,6% a 64,8%), el acceso no alcanza a satisfacer las necesidades de una población en crecimiento. Solo 9,2% de los hogares tienen acceso al agua a través de una conexión domiciliaria. Asimismo, hay una diferencia significativa en términos de acceso al agua potable entre las zonas urbanas (88%) y rurales (49%). La gran mayoría de los sistemas de abastecimiento de agua potable se rigen por el régimen de racionamiento que es insuficiente para atender la demanda y dificulta el control de la calidad del agua.

Solo 25,7% de la población tiene acceso a servicios mejorados de saneamiento. En el 2012, la proporción de la población que defecaba al aire libre o utilizaba instalaciones no mejoradas era de 44,2% (17,6% en las zonas urbanas en comparación con 62,8% en las zonas rurales). La práctica del lavado de manos, conocida por la población gracias a las campañas para promover la higiene que se llevaron a cabo desde la epidemia de cólera del 2010, se ve limitada por la dificultad para conseguir agua y jabón.

Eliminación de residuos sólidos

Solo las principales ciudades del país cuentan con servicios municipales de recolección de residuos y su funcionamiento es irregular. La basura se deja en las calles, llena los canales de drenaje y, con frecuencia, se quema. La clasificación de la basura en los vertederos de las principales ciudades se lleva a cabo en condiciones peligrosas para los trabajadores.

La mayoría de los establecimientos de atención de salud tienen dificultades para evacuar los desechos biomédicos peligrosos; los sistemas de gestión de residuos no funcionan, el personal trabaja en condiciones peligrosas, no hay suficientes sitios de protección y la clasificación, el almacenamiento y los equipos de incineración son deficientes.

Contaminación del aire y contaminación química

La contaminación del aire es un factor de riesgo grave para la población de Haití. El uso de combustibles sólidos como carbón vegetal para cocinar y calentar, la práctica de quemar la basura en los vecindarios urbanos por la falta de disposición de los residuos sólidos y la reglamentación deficiente de las emisiones de los vehículos tienen un efecto negativo en la salud pública en Haití. La falta de manejo de los residuos sólidos y peligrosos permite que el aceite usado, los metales pesados de los artefactos eléctricos y las baterías contaminen los canales y el subsuelo.

Deforestación y degradación del suelo

La deforestación y la pérdida de la cubierta vegetal en zonas de cultivo de alimentos es una de las principales amenazas medioambientales en Haití (). En el 2010, se calculaba en 2,6% la proporción de bosques naturales del territorio, en comparación con 5,5% en 1956. Desde 1990, las plantaciones forestales aumentaron 133%, al pasar de 12 000 a 28 000 hectáreas, lo que representa 1% de la superficie total. La deforestación es ocasionada en particular por la dependencia del uso de la madera y el carbón vegetal como combustibles y es una de las principales causas de la erosión del suelo. Esta última, junto con una alta densidad de población y la expansión de asentamientos en zonas peligrosas e inestables, aumenta la vulnerabilidad de la población ante los desastres naturales, en particular los fenómenos meteorológicos graves y los deslizamientos de tierra.

Violencia

La violencia doméstica es común en Haití. En la encuesta EMMUS del 2012, más de una cuarta parte de las mujeres de 15 a 49 años (28%) informó que había sido víctima de violencia física desde los 15 años y un 13% de las mujeres de ese mismo grupo de edad declaró haber sufrido abusos sexuales en algún momento de su vida (). Según el informe de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (), entre mayo del 2013 y mayo del 2014 ocurrieron 581 asesinatos, 24 secuestros y 148 violaciones. Se calcula que en el 2012 la tasa de homicidios era de 10,2 por 100 000 habitantes (en comparación con 5,1 en el 2007), una cifra que está por debajo de la de otros países de la Región.

Desastres naturales

El terremoto que azotó a Haití el 12 de enero del 2010 es uno de los cuatro más letales registrados del mundo desde 1990 (); causó la muerte de más de 200 000 personas y un número mucho mayor de heridos. El terremoto arrasó la zona metropolitana de Puerto Príncipe, donde vivían más de uno de cada cinco haitianos y destruyó infraestructura, edificios públicos y viviendas. El terremoto agravó la situación ya deteriorada de la infraestructura y las malas condiciones de vida en el país. A pesar de la intervención inmediata de la comunidad internacional, que envió equipos de rescate, así como de la inyección de ayuda financiera y material en el proceso de reconstrucción y desarrollo, la situación todavía no se ha normalizado. En el 2016, decenas de miles de personas desplazadas seguían viviendo en campamentos alrededor de la ciudad. En el 2012, el huracán Sandy afectó seriamente a más de 200 000 personas y ocasionó pérdidas por US$104 millones en la producción agrícola. En octubre del 2016, el huracán Matthew, el más grave que ha asolado a Haití desde el huracán Cleo en 1964, devastó el sudoeste del país, en particular el departamento Grand’Anse. Cientos de personas murieron y 200 000 viviendas quedaron destruidas en todo el país; el huracán afectó a 1,4 millones de personas. Las pérdidas agrícolas fueron totales en los departamentos Grand’Anse y Sur.

Seguridad alimentaria

Después del terremoto del 12 de enero del 2010, los indicadores de seguridad alimentaria permanecieron relativamente estables entre el 2011 y el 2013, con una prevalencia promedio de 30% en cuanto a la inseguridad alimentaria. Las familias más pobres gastan casi tres cuartas partes de sus ingresos en alimentos y, aun entre los hogares más ricos, los alimentos suponen más de la mitad del gasto doméstico. Esta tendencia se observa tanto en las zonas rurales (68%) como en las urbanas (58%) ().

La sequía que asoló a Haití en el 2014 y el 2015, agravada por el fenómeno de “El Niño”, ha repercutido sobre la seguridad alimentaria porque hizo que la producción agrícola disminuyera. Según el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria (CSNA) de Haití, a comienzos del 2016 alrededor de 3,6 millones de haitianos se encontraban en situación de inseguridad alimentaria; esta cifra incluía a 1,5 millones de haitianos en situación de inseguridad alimentaria grave y 200 000 (40 000 familias) en situación de emergencia alimentaria extrema (). En respuesta a esta situación alarmante, el Ministerio de Agricultura preparó un plan de respuesta de emergencia para atender las necesidades urgentes de 40 000 familias en 20 comunas que vivían en situación de inseguridad alimentaria aguda y asegurar, con el Ministerio de Salud, el tratamiento nutricional de grupos determinados en las zonas afectadas.

Migración

En agosto del 2015, el Gobierno de Haití elaboró un documento de política sobre migración para disponer de un inventario de la migración haitiana (). La migración interna es continua, de las zonas rurales a las urbanas y en el 2015 la tasa de urbanización superó el 50% de la población. En el 2003, una tercera parte de la población afirmó tener por lo menos un progenitor que vive en el extranjero. Se calculó que en el 2015 había 751 245 emigrantes haitianos y que las remesas de los haitianos que vivían en el exterior representaban 35% del PIB del país. Hay un movimiento constante de trabajadores agrícolas y de la industria a los países vecinos, principalmente a la República Dominicana, aunque en los últimos años América del Sur se ha convertido en un nuevo destino para los migrantes haitianos (en particular Brasil, Ecuador y Chile).

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y asociados civiles llevaron a cabo un seguimiento de las personas que regresaron de la República Dominicana después del 15 de junio del 2015, fecha límite para la inscripción de extranjeros en situación irregular establecida en el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros instaurado por el Gobierno dominicano. De junio del 2015 a junio del 2016, 109 783 personas regresaron a Haití; 68 031 informaron que regresaban voluntariamente, 20 024 afirmaron haber sido deportadas y 21 559 fueron deportadas oficialmente. El Ministerio de Salud elaboró un plan de contingencia y estableció puestos de ayuda en puntos de recepción de la frontera, que estaban vinculados con centros de salud y hospitales de referencia en los municipios fronterizos, así como con actividades de vigilancia sanitaria, vigilancia epidemiológica y promoción de la salud.

Seguimiento de la organización, prestación de atención y desempeño de los sistemas de salud

Teniendo en cuenta el gran número de actores que trabajan en Haití en el ámbito de la salud, para la autoridad nacional de salud (el Ministerio de Salud) es crucial liderar, coordinar, gestionar y controlar el sistema de la manera adcuada. El Ministerio ha elaborado el plan maestro de salud para guiar la gestión de los servicios de salud en todas las zonas del país.

El sistema de salud de Haití debe hacer frente a numerosos retos en materia de recursos económicos, humanos y materiales mientras que el Ministerio de Salud sigue esforzándose por aprovechar al máximo los recursos económicos disponibles para el sistema y conformar una red de servicios que mejore el acceso y la calidad de la atención de salud de la población. Entre el 2011 y el 2015, se finalizaron más de 270 proyectos para construir y rehabilitar infraestructuras sanitarias.

En el 2016, el Ministerio revisó el conjunto esencial de servicios de salud que define el modelo de prestación de servicios en los niveles primario y secundario en los establecimientos de salud de Haití.

Entre el 2011 y el 2016 se alcanzaron progresos considerables en la mayoría de los programas de salud (), pero aún queda mucho por hacer. El fortalecimiento institucional, la ampliación de los servicios de salud y del acceso a ellos son algunos de los aspectos del sistema de atención de salud que todavía están lejos de los objetivos de acceso universal y cobertura universal de salud.

El Centro Nacional de Ambulancias ha sido un agregado importante al sistema de salud haitiano. Se creó en el 2012 gracias a una asociación entre el Ministerio de Salud y entidades privadas sin fines de lucro. Con 72 ambulancias, 5 barcos ambulancia y 1 helicóptero, el servicio cubre todo Haití y ha prestado servicios de transporte y de tratamiento médico de urgencia a más de 70 000 pacientes.

Como parte de la gobernanza y el financiamiento de los servicios de salud, el sector favorece el financiamiento orientado a la consecución de resultados. Sobre la base de la experiencia con los proyectos administrados por organizaciones no gubernamentales entre 1999 y el 2010, el Ministerio de Salud incorporó la estrategia de financiamiento orientado a la consecución de resultados como una estrategia nacional en el 2013 y la puso en práctica en agosto del 2014. Todavía no se han documentado los resultados.

El gasto total en salud como porcentaje del PIB, que había pasado solo de 5,3% a 6,4% entre 1995 y el 2009, aumentó a 9,4% en el 2013 (). Según la base de datos sobre el gasto mundial en salud de la OMS, el gasto total per cápita en salud fue inferior a los 100 dólares internacionales (paridad de poder adquisitivo) entre los años 1995 y 2009, pero aumentó significativamente a partir del 2010 y alcanzó los 229 dólares internacionales en el 2014. Sin embargo, este incremento del gasto en salud es atribuible al alza significativa y continua que ha registrado el gasto privado, pues el gasto público en salud ha estado en descenso desde finales del decenio de 1990. Desde el 2007, el gasto público en salud ha sido menos de 10% del gasto total y menos de 5% del presupuesto nacional, a pesar de la meta de 15% fijada en el 2012 como parte de la política sanitaria nacional (véase la figura 5).

Figura 5. Gasto público en salud como porcentaje del gasto público total, Haití, 1995-2014


Fuente: Organización Mundial de la Salud, Repositorio de datos del Observatorio Mundial de la Salud: health/system/financing health, 2016. health/system/financing health, 2016. Disponible en: http://apps.who.int/gho/data.

La proporción del gasto en seguridad social en el gasto público en salud es muy baja, inferior a 5%, aunque hay algunos programas públicos de seguro médico que cubren a un porcentaje muy pequeño de la población, alrededor de 3,3% (). Se calculaba que en el 2012, las dos terceras partes de la población que vivían en la pobreza no tenían acceso a la atención de salud por razones económicas (). A excepción de las crisis graves, como las consecuencias del terremoto del 2010, la proporción del gasto directo en salud de los hogares es extremadamente alta y llegó a 34,8% en el 2014 (). (Véase el recuadro 1 sobre los esfuerzos de Haití para mejorar el acceso después del terremoto del 2010.) Esta falta total de protección financiera contra los riesgos para la salud en épocas normales excluye de los servicios de salud a una proporción significativa de la población, principalmente a los pobres. El financiamiento externo ha sido importante para ayudar a Haití en épocas de crisis, pero es extremadamente impredecible. Si bien este financiamiento puede reducir el gasto de salud de los hogares durante las crisis, es volátil y no contribuye al fortalecimiento de las instituciones.

Recuadro 1. Los esfuerzos de Haití para mejorar el acceso a la salud después del terremoto del 2010

A fin de mejorar el acceso a la atención de salud después del terremoto del 2010, el Ministerio de Salud elaboró un nuevo modelo de organización de la atención de salud en la comunidad, basado en la atención primaria y una red integrada de servicios de salud. El Ministerio, con el apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud, puso en marcha un proyecto piloto en la comunidad de Carrefour, un municipio cercano a Puerto Príncipe.

Los establecimientos de atención primaria de salud de Carrefour se organizaron en una red con un comité municipal de salud. Se contrataron agentes de salud comunitarios que fueron capacitados para desempeñar varias funciones y que se integraron a la comunidad con responsabilidades que abarcaban una zona y una población bien definidas. Un equipo de salud familiar, compuesto por un médico y dos enfermeras, verificaba la planificación, el seguimiento y la supervisión de las actividades. Entre las actividades de los agentes de salud comunitarios se encontraban definir y efectuar un censo preciso de la población a su cargo, efectuar visitas domiciliarias y actividades de promoción de la salud, así como trabajar una vez a la semana en la red de establecimientos de salud de Carrefour.

Entre el 2011 y el 2015, la población de Carrefour registró una mejora sustancial de la cobertura de vacunación de los menores de 1 año (de 37% a 89%), un aumento de las consultas de planificación familiar (aumento de 20% de los nuevos beneficiarios por año) y de los partos atendidos en centros de salud (un aumento de 16% anual en el número de partos atendidos en instituciones de salud). El Ministerio de Salud ampliará este modelo a otros municipios del país.

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Perspectivas

El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del 2013 sobre los progresos hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) (12) indica que en Haití hubo avances innegables en el sector de la salud. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) suponen nuevos retos, y en el proceso de alcanzar estos objetivos es importante tener en cuenta las enseñanzas extraídas. Es esencial identificar las intervenciones prioritarias más eficaces en el sector de la salud, tomar en cuenta las capacidades reales del país en cuanto a financiamiento y la ejecución de las estrategias establecidas y, por último, garantizar una mejor coordinación de las intervenciones.

Los principales desafíos son la vulnerabilidad del entorno físico y humano, la dependencia de la ayuda internacional, el acceso limitado a servicios de salud de calidad, la debilidad de los sistemas de información sobre salud y de vigilancia, la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, la realización de actividades para fortalecer la atención de salud maternoinfantil y la escasa resiliencia del sector de la salud para responder a las emergencias de salud y los desastres naturales.

El Gobierno de Haití debe redoblar los esfuerzos para aumentar la asignación de fondos del presupuesto nacional al sector de la salud a fin de asegurar la sostenibilidad de los programas y afrontar estos retos. Se debe abordar la asequibilidad de la atención de salud y elaborar estrategias de protección social en la salud. La aplicación del Reglamento Sanitario Internacional requiere voluntad política y apoyo. Es esencial fortalecer las redes de agentes de salud comunitarios que realizan múltiples labores para garantizar el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud para la población.

La participación continua de los asociados del ámbito de la salud es importante y puede ser más eficaz si está en consonancia con las necesidades que el Gobierno defina como prioritarias. El diseño y la aplicación de estrategias de financiamiento de la salud pueden aumentar la previsibilidad y la duración de las asociaciones con el Estado, y respaldar su compromiso con el fortalecimiento del sector de la salud y la rendición de cuentas.

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References

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Referencia/Nota:

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Regional Office for the Americas of the World Health Organization
525 Twenty-third Street, N.W., Washington, D.C. 20037, United States of America