Pan American Health Organization

Estado de salud de la población

Violencia

Violencia contra la mujer

Según algunos datos de las Naciones Unidas, 18 de los 20 países con las tasas de homicidio más elevadas del mundo se encuentran en América Latina y el Caribe, lo cual se debe en parte a las actividades de las pandillas y a la delincuencia organizada (). Tanto a nivel mundial como regional, los hombres se ven afectados por niveles más altos de violencia mortal que las mujeres, pero las mujeres tienen mayores probabilidades que los hombres de morir a manos de un compañero, sufrir violencia sexual u otras formas de violencia no mortal (). La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que casi 4 de 10 de todas las mujeres asesinadas en la Región de las Américas murieron a manos de un compañero (), en comparación con menos del 15% de los hombres en los 15 países de la Región que son objeto de seguimiento por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ().

La OMS calcula que casi una tercera parte (29,8%) de las mujeres que en algún momento tuvieron pareja en América Latina y el Caribe han sufrido maltrato físico o sexual por parte de un compañero íntimo en algún momento de su vida (). Sin embargo, los cálculos de prevalencia varían ampliamente por país (figura 1); las estimaciones basadas en la población sobre violencia física o sexual infligida por un compañero íntimo contra las mujeres comprenden desde cerca de una de cada cinco mujeres que en algún momento tuvieron pareja en Jamaica y Paraguay hasta más de la mitad en Bolivia ().

Figura 1.

Fuente: National, population-based surveys from the Americas, reanalyzed by the Pan American Health Organization.
Notas:.

Chile, México y Uruguay también han realizado encuestas nacionales sobre violencia, pero no han publicado cálculos compuestos (violencia física o sexual infligida por el compañero íntimo), como se muestra en la figura 1. Una encuesta nacional en México reveló que el 25,8% de las mujeres que actualmente tienen pareja informaron haber sufrido violencia física en algún momento de su relación, y el 11,7% informaron haber sufrido violencia sexual (). Según la información recibida de mujeres que habían tenido pareja (por ejemplo, divorciadas o separadas), las tasas eran aún más altas, pues el 51,5% informó haber sufrido violencia física por parte de su pareja anterior y el 29,5% informó haber sufrido violencia sexual. En Uruguay, el 14,8% de las mujeres (incluidas las mujeres que nunca tuvieron una pareja formal) informaron haber sufrido violencia física por parte de un compañero, mientras que el 6,7% informó haber sufrido violencia sexual por parte de un compañero (). Según los cálculos realizados en una encuesta nacional en Chile, la tasa de violencia física contra la mujer (independientemente de su condición de relación) infligida por los familiares (no solo las parejas) era de alrededor del 16% ().

La evidencia científica indica que la violencia sexual contra la mujer en la Región es multiforme y notable. La OMS calcula que más de 1 de cada 10 mujeres mayores de 15 años de edad en América Latina y el Caribe han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas por parte de personas que no son su pareja (). Otras formas de violencia sexual incluyen el acoso sexual en los lugares de trabajo y los espacios públicos, el maltrato sexual sin contacto y la explotación sexual, el tráfico, así como la violencia sexual en el contexto de los conflictos armados, según se documenta en Colombia (), aunque los datos transnacionales comparables sobre estas formas de violencia son limitados ().

Violencia en la niñez

La violencia contra los niños y las niñas en la Región también está generalizada. Un análisis reciente concluyó que la mayor parte de los niños y niñas de 0 a 17 años de edad en la Región de las Américas sufren maltrato físico, sexual o emocional cada año, con una cifra aproximada del 58% de la población infantil de América Latina (incluido México) y el Caribe y el 61% de América del Norte, lo cual corresponde a más de 99 millones de niños en América Latina y el Caribe y más de 40 millones en América del Norte (). En 14 países de la Región en los que las encuestas han medido la disciplina violenta en la niñez—lo que UNICEF define como castigo físico o agresión psicológica por parte de los cuidadores ()—, los cuidadores informan que cerca de la mitad de todos los niños y la niñas han sufrido disciplina violenta durante el último mes en Costa Rica y Panamá, mientras la mayoría de los niños y las niñas la han sufrido en otros países (cerca de tres cuartas partes en la Argentina, Barbados, Belice y Bolivia y más de cuatro quintos en Haití y Jamaica) ().

El castigo corporal en las escuelas sigue siendo generalizado a pesar de estar prohibido en la mayoría de los países (). Un estudio de Perú indicó que más de la mitad de los niños de 8 años de edad habían presenciado el castigo corporal infligido por un profesor a otro estudiante durante la última semana, mientras que casi un tercio informó que había sufrido castigo corporal (). Mientras tanto, unos 109 000 estudiantes de 4 000 escuelas en los Estados Unidos recibieron una zurra o un castigo físico en la escuela todavía en el 2013-2014 (), a pesar de que esa violencia es ilegal en la mayoría de los estados.

Los datos sobre el maltrato sexual y la explotación infantil en América Latina y el Caribe están fragmentados, pero la evidencia científica existente indica que un número considerable de niñas y niños se ven afectados en la Región (). En encuestas basadas en la población, el 6,4% de las mujeres en El Salvador, el 4,7% en Guatemala y el 7,8% en Honduras dijeron que habían sufrido abuso sexual antes de los 15 años de edad (). En los tres países, la mayoría de las mujeres que informaron haber sufrido abuso sexual primero sufrieron maltratos antes de los 11 años de edad, y los autores más comunes fueron familiares, vecinos o conocidos. Las estimaciones mundiales indican que las niñas tienen mayores probabilidades que los niños de sufrir maltrato sexual en la infancia (), pero los niveles de violencia sexual contra los niños siguen siendo considerables. Por ejemplo, en una encuesta nacional basada en la población que se realizó en Haití más de una de cada cuatro mujeres y uno de cada cinco hombres de 18 a 24 años de edad informaron sobre alguna forma de violencia sexual (con o sin contacto) antes de los 18 años de edad ().

Consecuencias de la violencia

La violencia contribuye a un sinnúmero de problemas de salud para las mujeres y la población infantil en América Latina y el Caribe, incluidas las lesiones físicas; los trastornos de salud mental como la ansiedad, la depresión, la ideación suicida y el consumo de sustancias psicoactivas, así como problemas de salud reproductiva, como embarazos no deseados, abortos e infecciones de transmisión sexual (). La evidencia científica indica que la violencia en la niñez no solo contribuye a la morbilidad y la mortalidad en la Región, sino también a las consecuencias para la salud física y mental a largo plazo relacionadas con el estrés tóxico, especialmente en el caso de los niños y niñas que sufren violencia en el hogar ().

La violencia contra la mujer también tiene graves consecuencias para la salud y el desarrollo infantiles (). Varios estudios de América Latina y el Caribe indican que la violencia contra las embarazadas aumenta el riesgo de parto prematuro y peso bajo al nacer (), la mortalidad en menores de 1 y 5 años (), y la disfunción conductual y los comportamientos agresivos en sus hijos (). UNICEF calcula que entre 11,3 y 25,5 millones de niños y niñas de América Latina y el Caribe están expuestos a la violencia contra sus madres o madrastras en el hogar (), exposición que a menudo se correlaciona con tasas más altas de violencia física contra los niños y niñas en el hogar (), así como con un riesgo elevado de que los niños y niñas en el hogar sean víctimas o autores de actos de violencia en la adolescencia y la edad adulta ().

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Referencia/Nota:

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