Pan American Health Organization

Salud pública en la sociedad de la información

  • Introducción
  • Ciencia abierta
  • Datos abiertos
  • Datos no estructurados
  • Competencias renovadas
  • Gobierno electrónico
  • Conclusiones
  • Referencias
  • Texto completo
Página 1 de 8

Introducción

Con el objetivo de eliminar o reducir la brecha digital e informacional existente a partir de la gran expansión del uso de Internet, la adopción de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), y la producción y diseminación de contenidos de toda índole, la agencia de Naciones Unidas especializada en telecomunicaciones, Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), celebró en el año 2003 un evento global conocido como la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) (). Esta cumbre marcó un hito en la relación entre los Gobiernos, el sector privado, las organizaciones representantes de la sociedad civil, las Naciones Unidas y sus organismos especializados, y la población en general. La CMSI se enfocó en los aspectos sociales de la llamada sociedad de la información, y en la declaración de principios del evento estableció que esta debe promover, fortalecer y proteger los flujos de información y la producción de conocimiento que se generan debido a la constante interacción entre las personas, las comunidades y las instituciones (). El cumplimiento de este precepto permitiría la promoción del desarrollo sostenible de los ciudadanos y la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y los principios de la Carta de las Naciones Unidas ().

La sociedad de la información es un concepto compuesto por diversas características integradoras que destaca principalmente la existencia de espacios de convergencia cultural, cognitiva, tecnológica y generacional, que interactúan entre sí con información y tecnologías, como elementos esenciales de las relaciones humanas, sociales e institucionales. Se han definido tres características fundamentales:

  • la información se considera un recurso económico que permite aumentar la eficiencia y estimular la innovación en los distintos niveles gubernamentales y sociales,
  • el crecimiento constante del uso de la información por parte del público en general, con ciudadanos que la emplean como mecanismo para ejercer sus derechos y responsabilidades civiles,
  • el desarrollo de un sector de la información y la gestión del conocimiento dentro de diversos sectores gubernamentales, académicos y privados.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible contempla los temas de acceso a la información, la educación, el uso de Internet y la adopción de las TIC en diez de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En particular, en el objetivo 16, que reza «Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles», se destaca la importancia de «garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales» ().

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que las acciones de salud pública ejecutadas en el marco de la sociedad de la información podrán contribuir activamente con el logro de los ODS. Para ello, dichas acciones se deben fundamentar en cinco principios rectores: 1) ciencia abierta, 2) datos abiertos, 3) datos no estructurados, 4) competencias renovadas y 5) gobierno electrónico, como se observa en el cuadro 1.

CUADRO 1. Principios rectores de la salud pública en la sociedad de la información

Principios rectores Líneas de acción estratégica
Ciencia abierta Estimular la investigación
Promover políticas y proyectos de traducción del conocimiento
Fortalecer el intercambio de conocimientos
Promover el acceso abierto a las publicaciones científicas del más alto nivel
Datos abiertos Cumplir con los criterios definidos para la apertura de datos
Implementar los controles de la calidad en la recolección de los datos
Asegurar la confidencialidad y la privacidad de la información de las personas
Promover el establecimiento de estrategias de gobernanza de los datos de salud
Datos no estructurados Procesar datos que emanan de las redes sociales
Analizar el comportamiento social de las personas en la web
Analizar los buscadores de información libres y especializados en la salud
Competencias renovadas Gestión de datos
Uso creciente de las TIC y las metodologías para la gestión de la información y el intercambio de conocimientos
Flexibilidad y adaptabilidad para el trabajo en red en ambientes multilingües y multiculturales
Toma de decisiones informadas relacionadas con la salud
Gobierno electrónico Implementar estrategias de gobierno electrónico en el marco de la salud pública
Impulsar la adopción de estándares para la interoperabilidad
Desarrollar una propuesta para la identificación única de pacientes
Promover la educación continuada en el uso de las TIC para los trabajadores de la salud

Ciencia abierta

Este concepto persigue el propósito crucial de aumentar la transparencia, la integridad y el acceso a los resultados de la investigación científica, así como promover políticas y proyectos de traducción del conocimiento, facilitar el intercambio del conocimiento y priorizar el acceso abierto a datos y publicaciones científico-técnicas del más alto nivel.

En la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se reconoce que el acceso a la información es una herramienta esencial para combatir la corrupción, hacer realidad el principio de transparencia en la gestión pública y mejorar la calidad de nuestras democracias (). Asimismo, la Alianza para el Gobierno Abierto busca mejorar el desempeño gubernamental, fomentar la participación cívica y perfeccionar la capacidad de respuesta de los Gobiernos hacia sus ciudadanos. La ciencia abierta supone un cambio de normas y cultura para garantizar un diálogo y una colaboración genuinos, que comprenda la apertura de datos y el intercambio de información y conocimiento entre la ciencia, el Gobierno y la sociedad civil ().

Aplicados en el ámbito de la salud pública, el concepto y la práctica de los principios de la ciencia abierta traen cuantiosos beneficios para la elaboración y la implementación de las políticas. Entre estos se destacan el acceso abierto y gratuito a datos y contenidos técnicos, la formación continua del personal sanitario y los tomadores de decisiones en los temas relativos a las TIC, el establecimiento formal de mecanismos para la elaboración de políticas basadas en la evidencia, y la educación continua de los trabajadores de la salud y los tomadores de decisiones en la gestión de la información (por ejemplo, las búsquedas especializadas en grandes volúmenes de datos).

A continuación se describen cuatro acciones estratégicas enmarcadas en el concepto de ciencia abierta que podrían traer otros beneficios a la salud pública.

Estimular la investigación. En el ámbito político, se han hecho análisis que permiten identificar la disponibilidad de recursos, estructuras y procesos de investigación para apoyar los sistemas de salud, se han reconocido las brechas y se han tomado acciones para atender las necesidades (). Aún se deben fortalecer más las políticas nacionales que aseguren la convergencia entre la investigación y la salud. Para ello, hay que avanzar en el cambio de paradigma desde una investigación enfocada en el sector de la salud hacia un abordaje más amplio, innovador e inclusivo, de investigación para la salud. Este nuevo paradigma captura la riqueza de los aportes de los diferentes sectores, trata los determinantes de la salud e incluye los problemas de la salud en todas las políticas; también prepara el terreno para el enfoque transversal e integrador que facilitará que la investigación contribuya al cumplimiento de los ODS ().

La comunidad científica debe continuar abogando por intervenciones para mejorar el aprovechamiento de la investigación y reducir su desperdicio (). Se deberá avanzar con las medidas que incrementen la transparencia reflejada en el registro público de estudios de investigación, y con la integración de los procesos administrativos que promuevan la adhesión a dichas medidas. Asimismo, se deben adoptar estándares que faciliten la divulgación y el uso del conocimiento científico, y que se traten temas de interés inherentes a la salud pública, como el análisis de la equidad en las investigaciones.

Existe cada vez mayor disponibilidad de datos observacionales que se generan sistemáticamente durante el cuidado a la salud de los pacientes en forma de registros médicos, bases de datos, páginas web e información publicada en los medios de comunicación. El acceso y el empleo de estos datos están en amplia discusión debido al propósito, las limitaciones y las barreras usadas para su generación. Con estos datos, se podrán obtener nuevas evidencias que se podrían utilizar para estudios comparativos de efectividad, adhesión de los pacientes a los tratamientos, el desarrollo de medicamentos (por ejemplo, en estudios de factibilidad clínica o para informar el diseño de ensayos clínicos pivotales) y el reembolso (evaluación de la efectividad relativa y los acuerdos de mercado) (). Asimismo, la bioinformática y la inteligencia artificial se emplean ampliamente en el área de la salud, con la obtención de datos masivos, como es el caso del desarrollo de nuevos medicamentos, basado en los bancos de datos de información genética ().

Promover políticas y proyectos de traducción del conocimientos. Todo el conocimiento científico que se produzca sobre la salud debería trascender la publicación científica, integrarse al ámbito público y tener repercusiones positivas en el diseño de políticas (). Con ese fin, es necesario trazar una estrategia regional de traducción del conocimiento e investigación sobre su implementación en los sistemas de salud, cuyos objetivos sean: a) institucionalizar el uso de la evidencia de la investigación en la toma de decisiones relacionadas con la salud; b) crear estructuras y mecanismos formales integrados para reforzar la capacidad de incorporar los hallazgos de investigaciones relacionadas con la salud en la toma de decisiones, que comprenda, además, los mecanismos de respuesta rápida para decisiones que requieren acción inmediata; c) fortalecer las redes y las asociaciones existentes (y crear nuevas cuando sea necesario) para llevar a cabo y promover la traducción del conocimiento y las actividades de investigación aplicada; d) estimular la investigación acerca de la traducción del conocimiento en la Región de las Américas; y e) desarrollar plataformas de gestión del conocimiento para la toma de decisiones sobre temas prioritarios para la salud en la Región, especialmente los relacionados con la Agenda 2030, el acceso a la salud y su cobertura universal, y los ODS. Un ejemplo de ello es la Plataforma Regional de Acceso e Innovación para Tecnologías Sanitarias (PRAIS), un empeño regional coordinado por la OPS ().

Fortalecer el intercambio de conocimiento. Se deben eliminar las barreras y ampliar las posibilidades de intercambio de información y conocimiento entre los investigadores, los tomadores de decisión, los profesionales y el público en general. Para eso se necesitan: a) políticas actualizadas que fomenten la investigación y la ciencia abierta —fundamentalmente cuando son financiadas con recursos públicos— que comprendan el uso de metodologías, tecnologías y estándares abiertos para facilitar el intercambio de los datos y los resultados de las investigaciones, y posibilitar su replicación, derivación y extensión; b) una producción y una comunicación científicas colaborativas y en red, que ofrezcan el acceso público a los métodos utilizados y los datos generados durante todo el ciclo de la investigación; c) expansión de los mecanismos formales de la comunicación científica; y d) empleo de fuentes de datos no estructurados —como las redes sociales y las plataformas abiertas—, así como de herramientas tecnológicas para la promoción y la sistematización del intercambio de conocimientos, las buenas prácticas y las lecciones aprendidas, el acompañamiento y la difusión de la producción científica, la identificación de grupos de intereses y la gestión de la investigación.

Promover el acceso abierto a las publicaciones científicas del más alto nivel. El acceso abierto se puede considerar como uno de los paradigmas de la gestión del conocimiento, ya que ha ratificado lo que no se logró establecer a pesar de los años dedicados a teorías y metodologías: el intercambio real y la reutilización de la información científica y técnica para la generación de nuevos conocimientos abren una nueva era para el progreso de la ciencia. Esto no implica solo cambiar las formas de publicar y de recuperar la información, sino también una transformación para garantizar el derecho fundamental al acceso a la información de calidad. También se debe modificar la forma de medir el avance de un área del conocimiento tradicional y conciliarla con el impacto de la circulación de la información en las redes sociales, las redes institucionales y los buscadores de Internet.

Es imperativo que los Estados establezcan estrategias de apoyo y fomento al acceso abierto como el medio preferido de publicación de los resultados de investigación en la salud pública. Con ese objetivo deben: a) propiciar el financiamiento de los costos de publicación de artículos en revistas de acceso abierto; b) mejorar el proceso intelectual de producción, el apoyo de agencias de fomento y el acceso al conocimiento; c) crear, mantener y mejorar las infraestructuras que permitan llevar a cabo el acceso abierto a los datos y la información de calidad para una parte más amplia de la sociedad y no solamente para un grupo privilegiado; y d) garantizar el derecho fundamental al acceso a la información de calidad.

Datos abiertos

Los principios del Código Sanitario Panamericano y de la Constitución de la OPS se refieren a la importancia del acceso a datos confiables e información de calidad (). Desde 1950, la OPS trabaja junto a sus Estados Miembros en la recolección formal de los datos de salud, en particular sobre estadísticas vitales. La OPS considera que cuando todos los países hayan renovado sus políticas y procesos de apertura de los datos de salud y que estos tengan calidad y sean confiables y seguros, la salud pública podrá ser más equitativa para todas las sociedades. Además, la Organización Mundial de la Salu (OMS) insta a promover y proteger el derecho a la educación y a buscar, recibir y difundir informaciones comprensibles e ideas relativas a cuestiones de salud. El derecho a la información no debe menoscabar el derecho a la intimidad, lo que significa que debe darse un trato confidencial a los datos personales inherentes a la salud (). Garantizar el acceso libre a los datos y la información de salud pública gubernamentales o del sector público a través de los medios digitales puede ayudar a aumentar la vigilancia sanitaria e incrementar la capacidad de análisis, así como propiciar la innovación en el estudio de los datos ().

Las políticas de datos abiertos permitirán implementar o mejorar los controles de la calidad en la recolección, el almacenamiento y la seguridad de los datos (estructurados y no estructurados). Además, asegurarán la confidencialidad y la privacidad de las personas, mediante la aplicación de criterios internacionales para su apertura y la promoción del establecimiento de estrategias de gobernanza, y favorecerán su reutilización ética para la generación de nuevos conocimientos.

A continuación se describen cuatro acciones estratégicas propuestas para mejorar la toma de decisiones, la atención y la formulación de políticas nacionales respaldadas por otras políticas y planes para la apertura de los datos de salud:

Cumplir con los criterios definidos para la apertura de datos. Extender las capacidades del Estado hacia el territorio digital, mediante la provisión de infraestructuras y datos en condiciones de transparencia, equidad y uniformidad, es un camino hacia la eliminación de las barreras de acceso a los datos de salud pública que estimula la competencia, la innovación y la reutilización de contenidos y evita su duplicación (). Es necesario trazar estrategias y políticas de datos abiertos que promuevan la disponibilidad de los datos oficiales y primarios de salud publicados oportunamente por los medios electrónicos para la más amplia gama de usuarios y propósitos, sin requisito de registro ni regulación de licencia de uso ni propiedad, con la excepción de los limitados por cuestiones éticas, en particular de privacidad, seguridad y confidencialidad ().

Implementar los controles de la calidad en la recolección de los datos (estructurados y no estructurados). Para la vigilancia de la salud pública, las autoridades tienen la potestad de obtener información que les permita llevar a cabo la tarea de proteger la salud de la población. Combinar los datos estructurados con los no estructurados como mecanismo de aplicación de una estrategia de datos abiertos puede proporcionar una información invaluable para el análisis y la investigación con el fin de orientar las decisiones en la salud pública. Se necesitan modelos para uniformar y normalizar los datos no estructurados que se ajusten a la realidad regional, que sean beneficiosos y adaptables, a su vez, a las realidades locales. Para ello, es imprescindible cumplir con la obligación ética de asegurar solo la recolección de los datos que sean verdaderamente necesarios para mejorar la salud de la población, los que deben obtenerse de forma respetuosa, con la debida información a las personas sobre cuáles datos se registran, con qué propósito, cómo se usarán y cómo se mantendrán.

En el caso del área de los productos médicos, cabe a los Gobiernos controlar que los resultados de los análisis de los datos públicos, revertidos en forma de productos y servicios para la salud, estén en consonancia con los intereses de la salud pública, que se maximicen los beneficios de su empleo y se minimicen los riesgos.

Asegurar la confidencialidad y la privacidad de los datos de las personas. Los Estados deben tomar todas las medidas necesarias para establecer los mecanismos y los instrumentos legales que garanticen la privacidad, la confidencialidad y la seguridad de los datos de las personas. Por eso, deben especificar reglas claras y rigurosas para el acceso y el procesamiento de los datos, así como su codificación y anonimato para todos los usos posibles. El empleo ético de los datos recolectados requiere que estos se utilicen en beneficio de la salud de la población y que se hayan obtenido de una manera ética. El uso de los datos supone una gobernanza transparente con mecanismos claros de supervisión que aseguren una rendición de cuentas estricta que permita fortalecer la confianza de la población. Se deben integrar organismos y mecanismos que representen los intereses y la perspectiva de la población para reforzar la legitimidad de la utilización de los datos y de las iniciativas que los aprovechen.

Además de asegurar el derecho fundamental a la intimidad de las personas, esta acción contribuirá a tomar decisiones y formular políticas que beneficien la salud de la población, y reducir la probabilidad de un mal uso de estos y del daño que ello pueda causar.

Promover el establecimiento de estrategias de gobernanza de los datos de salud. La necesidad de acceso a los datos se ha masificado y continúa creciendo. Esta situación obliga a las instituciones de salud a adoptar estrategias, políticas y estándares para la gestión de datos abiertos que permitan consolidar la calidad, la confidencialidad y la seguridad de estos (). Es necesario desarrollar y perfeccionar las estrategias para la gobernanza de los datos, de modo que contribuyan a mejorar la calidad de los servicios de la salud que reciben los ciudadanos. Entre esas estrategias se mencionan:

  • proporcionar mejores datos para los tomadores de decisiones en la salud, los investigadores y los trabajadores de salud pública;
  • asegurar que los datos disponibles cumplan siempre con los principios para datos abiertos: completos, primarios, periódicos, accesibles, procesables, no discriminatorios, no propietarios y sin licencia;
  • facilitar la innovación para crear o mejorar las aplicaciones y los productos que ayudan a mejorar la salud;
  • agregar calidad a los mensajes elaborados y diseminados por los medios de comunicación y las redes sociales;
  • estimular una adecuada cultura institucional y social acerca de la importancia de la provisión de datos abiertos como un factor crítico de éxito de las acciones dirigidas a la salud.

Datos no estructurados

Los datos y la información generados por la sociedad de manera no estructurada pueden ser de suma utilidad para los sistemas de salud y la toma de decisiones en general. Se involucran, además, aspectos de la cultura y las costumbres sociales, el comportamiento de las personas ante sus dolencias y las recomendaciones clínicas, las conductas sobre la salud que están fuera del sistema de atención sanitaria y los activos en la salud de la comunidad, entre otros.

A continuación se describen tres acciones estratégicas propuestas para considerar los datos no estructurados en la toma de decisiones y los sistemas de información para la salud:

Procesar datos que emanan de las redes sociales. Las redes sociales ofrecen oportunidades ilimitadas para mejorar las intervenciones en la salud pública (); sin embargo, la evidencia aún está fragmentada. Por eso, es necesario investigar más para determinar si se puede confiar en los datos no estructurados extraídos de las redes sociales, por ejemplo para predecir epidemias, y cómo estas fuentes y herramientas no tradicionales pueden utilizarse mejor para vigilar emergencias epidemiológicas futuras, definir escenarios, así como para reducir el temor en las poblaciones frente a la información circulante (). Tener una comprensión adecuada de las redes sociales requiere, al mismo tiempo, comprender los comportamientos sociales en línea de las personas.

Analizar el comportamiento social de las personas en la web. Los preconceptos de los sistemas de información de la salud se basan sobre todo en estadísticas vitales y datos estructurados. En la mayoría de los casos no se consideran los datos no estructurados generados automáticamente por el comportamiento social en línea de las personas que navegan en Internet. Estas preconcepciones tampoco toman en cuenta la sobrecarga de información actual. Tanto Internet como las redes sociales y las herramientas de las TIC están aumentando la cantidad de contenidos estructurados y no estructurados disponibles en línea, lo cual crea posibilidades sin precedentes para mejorar las acciones de salud pública e informar y transformar las sociedades y los Gobiernos. Por lo tanto, si se incorporan nuevos métodos que permitan analizar el comportamiento social de las personas en la web, los Gobiernos, los investigadores y las instituciones académicas tendrán un acceso más abierto, amplio y rápido a nuevos datos, lo que proporcionaría, entre otras ventajas, respuestas más eficaces e innovadoras que nunca antes en la historia de la humanidad.

Analizar los buscadores de información libres y especializados en la salud. Procesar y entender las búsquedas de información de las personas en la web puede ayudar a construir hipótesis sobre cómo se comportan las personas y las instituciones en relación con los eventos de salud pública. En el caso de las epidemias, los comportamientos sociales relacionados con el miedo de las comunidades involucradas podrían estar estrechamente vinculados al tipo y la frecuencia de las palabras empleadas en las búsquedas. Por lo tanto, las estrategias de comunicación y diseminación de la información de las organizaciones de la salud deben adaptarse de manera dinámica y rápida al tipo de pánico y su aumento, observado mediante el volumen de los datos, como resultado del procesamiento de las pesquisas realizadas en buscadores libres o especializados en ciencias de la salud. En consecuencia, es importante establecer un adecuado nivel de vigilancia de los contenidos hallados por parte de las personas y de las instituciones relacionadas con el sector de la salud.

Competencias renovadas

La sociedad de la información impone una actualización constante de las habilidades y las competencias profesionales. Los trabajadores de la salud deben especializarse cada vez más en la gestión de datos estructurados y no estructurados, el uso incrementado de las TIC, el empleo permanente de herramientas y metodologías para la gestión de la información y el intercambio de conocimientos; asimismo, deben contar con la flexibilidad y la adaptabilidad necesarias para el trabajo en red en ambientes multilingües y multiculturales.

Seguidamente se describen las cuatro acciones estratégicas propuestas para renovar las competencias de los trabajadores de la salud:

Gestión de datos. Deberán contar con capacidades individuales y colectivas para comprender profundamente los sistemas de recopilación de datos estructurados de calidad, así como la forma de acceder y procesar los datos no estructurados que se generan a partir del comportamiento social en línea de las personas que navegan en la web. También es necesario adquirir habilidades y competencias relativas a las cuestiones éticas en el procesamiento de grandes volúmenes de datos, conocidos como big data, que permitan nuevos análisis y mayor y mejor intercambio de información entre los profesionales y las instituciones del sistema de salud.

Uso creciente de las TIC y las metodologías para la gestión de la información y el intercambio de conocimientos. Para desarrollarse de manera funcional en la sociedad de la información, las organizaciones, los países y las sociedades no pueden ignorar el papel fundamental que desempeña la alfabetización digital de las personas. Los Estados Miembros deben ser capaces de establecer programas de alfabetización digital orientados a:

  • renovar constantemente el saber en el uso de las TIC;
  • desarrollar capacidades para la aplicación de los nuevos saberes;
  • reforzar las competencias individuales e institucionales en las metodologías para el acceso a la información y la gestión del conocimiento;
  • adquirir nuevos hábitos de trabajo ante los cambios que impone la sociedad de la información;
  • alcanzar un dominio completo de los conceptos fundamentales para el uso de los recursos tecnológicos y metodológicos.

Las personas deberán contar con habilidades para hallar soluciones innovadoras que permitan afrontar situaciones nuevas, emergentes o desconocidas mediante la aplicación de las TIC. Asimismo, deben ser capaces de aplicarlas eficaz y eficientemente para la mejora continua de las actividades sistemáticas. Las TIC deben ser un medio para adquirir nuevos hábitos de trabajo en los que debe preponderar la capacidad analítica ante situaciones complejas ().

Flexibilidad y adaptabilidad para el trabajo en red en ambientes multilingües y multiculturales. Vivimos en un mundo de convergencia digital, cognitiva, cultural, generacional y multilingüe. Todos estos factores pueden afectar, positiva o negativamente, al trabajo de las comunidades de prácticas y redes de producción, y de intercambio de información y conocimiento científico-técnico en las ciencias de la salud. Con la expansión de Internet y el desarrollo de aplicaciones basadas en la web, es posible encontrar cantidades inmensas de información en todas las lenguas imaginables. Sin embargo, debido a la globalización, los trabajadores de la salud enfrentarán cada día más barreras idiomáticas y culturales que representan obstáculos en su quehacer cotidiano, así como en sus actividades de formación profesional. Facilitar la producción y el acceso a la información multilingüe, así como la comunicación entre las personas, sobre todo entre pacientes y trabajadores de la salud, debe ser una de las principales habilidades del personal de esta rama para desarrollarse funcionalmente en la sociedad de la información.

Toma de decisiones informadas relacionadas con la salud. El fortalecimiento de las capacidades de los trabajadores de la salud en la toma de decisiones asertivas mediante la construcción colectiva de conocimiento e inteligencia organizacional comprende conocimiento sobre cómo:

  • delimitar el tema o el problema que es necesario resolver con la información recopilada;
  • seleccionar críticamente las experiencias eficaces provenientes de la práctica;
  • filtrar y seleccionar opciones de respuesta;
  • establecer parámetros para enfocar la búsqueda de la evidencia;
  • definir las características de la población que será beneficiada;
  • revisar reflexivamente la información obtenida y considerar las especificidades del tema o los problemas que se deben resolver;
  • analizar las opciones y sistematizar los resultados respaldados por recomendaciones;
  • evaluar y dar seguimiento al impacto de los resultados.

Gobierno electrónico

La expansión masiva de Internet, que basa su operación en estándares abiertos, ha generado un nuevo enfoque conocido como gobierno electrónico. Dicho enfoque consiste en la adopción constante de las TIC en los procesos de gestión de los Gobiernos con el objetivo de hacerlos más eficaces, eficientes y transparentes. De acuerdo con la Encuesta de Naciones Unidas sobre Gobierno Electrónico del 2014, a pesar del rápido avance, América del Sur, América Central y el Caribe enfrentan aún algunos desafíos en cuanto a la prestación de servicios en línea. La brecha en infraestructura y la calidad de la banda ancha son las principales tareas que se deben resolver para lograr una mejora sostenible ().

Es fundamental entender que en la salud pública, las TIC ya no son simples herramientas. Estas se han convertido en instrumentos que marcan las pautas e influyen fuertemente en la formulación de políticas, incluidas las estrategias de comunicación social y de riesgo, la vigilancia epidemiológica, la respuesta ante emergencias y desastres, así como en los procesos de planificación e innovación y la priorización de inversiones.

En la Región de las Américas persisten desigualdades en el acceso a los servicios de la salud como consecuencia de diversos factores que limitan las posibilidades de recibir una atención médica oportuna y de calidad. Entre esos factores se encuentran los bajos ingresos, la escasez de recursos humanos, las deficiencias en la infraestructura, el equipamiento y las tecnologías sanitarias, y la distancia física y cultural entre la oferta de los servicios y la población que los necesita. La aplicación de las TIC en la salud pública supone beneficios en materia de innovación, en el ámbito sociosanitario y en la economía de cualquier país de la Región ().

La implementación de estrategias de salud pública en el marco del gobierno electrónico permite innovar, promover la transparencia y fortalecer la rendición de cuentas en la administración pública y en los procesos democráticos. También favorece el perfeccionamiento de la eficiencia, las relaciones y la comunicación con los ciudadanos.

A continuación se describen cuatro acciones estratégicas para perfeccionar los sistemas de salud mediante la adopción y el uso de las TIC en el marco de las estrategias del gobierno electrónico.

Implementar estrategias de gobierno electrónico en el marco de la salud pública. Para alcanzar este objetivo es imprescindible, ante todo, definir las prioridades para la adopción de las TIC con una relación costo-efectividad adecuada en los sistemas de salud. Conocer el avance de los países de la Región en eSalud es una necesidad para mejorar la eficacia y la eficiencia de los sistemas de salud pública y privada (). Con este fin, se deben poner en práctica las recomendaciones metodológicas para la medición del acceso y el uso de la eSalud, así como fomentar la generación de evidencia y el desarrollo de lineamientos en esta materia, de modo que favorezcan la toma de decisiones y la ejecución de proyectos de manera estratégica y sostenida.

Impulsar la adopción de estándares para la interoperabilidad. Promover el cumplimiento de normas sobre datos de salud y tecnologías conexas ayuda a garantizar la compatibilidad y el intercambio de información relacionada con la salud. Para ello, se deberá trabajar en los lineamientos que rijan la interoperabilidad única con los datos de los pacientes, incluidos los relacionados con el registro electrónico de su salud, así como la prescripción electrónica. Se espera como resultado un marco común para la elaboración de un estándar o un conjunto mínimo de datos para facilitar el intercambio entre los sistemas ().

Desarrollar una propuesta para la identificación única de pacientes. Con la incorporación del perfil electrónico del ciudadano en la sociedad de la información, la identificación única de pacientes es uno de los principales componentes para promover el desarrollo sostenible, ampliable e interoperable de los programas y las iniciativas enfocadas en la eSalud. Si se considera que el sector de la salud es la puerta de acceso del ciudadano al sistema de gobierno electrónico de cualquier país, los registros de nacidos vivos de los países de la Región tienen la oportunidad de convertirse en el punto de integración que incorpore todos los servicios electrónicos y no solo los relacionados con el sector de la salud ().

Promover la educación continuada en el uso de las TIC para los trabajadores de la salud. Entre los principales conceptos que deberán dominar todos los trabajadores de la salud se identifican los siguientes: datos masivos, abiertos y no estructurados, análisis de datos —incluida la minería de datos y textos—, aprendizaje automático, visualización de datos, diccionarios de datos de la salud, gobiernos abiertos y electrónicos, redes sociales, taxonomía y ontología. También incluye el concepto de eSalud, que comprende componentes como registros médicos electrónicos, estándares e interoperabilidad, telesalud y mSalud, entre otros.

Conclusiones

El viraje de la convergencia de la salud pública hacia la sociedad de la información fortalecerá el logro de los ODS, en particular, la promoción del desarrollo sostenible de los ciudadanos y la mejora de su calidad de vida. Para lograrlo es importante tener en cuenta los principios rectores y las estrategias de acción presentadas en este tema y que se resumen en el cuadro.

El acceso a los contenidos científicos y técnicos sobre la salud, para el cuidado y la atención de las personas, la investigación, la formulación de políticas basadas en la evidencia, la enseñanza médica y el desarrollo de las personas y las comunidades, debe ser tan abierto y libre como sea posible, y llegar de modo oportuno y con formatos adecuados. Es fundamental, además, considerar los aspectos del multilingüismo y la diversidad de culturas y religiones que existen en la Región de las Américas y en el mundo como factores críticos de éxito para la circulación del conocimiento y el funcionamiento de las redes de expertos e instituciones.

El acceso abierto a datos e información fiables y de buena calidad y el intercambio de conocimientos tienen el poder de contribuir a mejorar la salud de los pueblos de las Américas, independientemente de su nivel socioeconómico, cumpliendo con la resolución de la OPS de «intercambiar información y datos útiles» (). Es importante formular políticas diferenciadas más inclusivas, en especial las que se refieren a fortalecer la producción y el intercambio de conocimientos en las comunidades indígenas, con hincapié en la recuperación de la memoria y el conocimiento de ellas.

El acceso a la información supone también grandes desafíos para su aplicación. Uno de ellos es el fácil acceso a archivos abiertos de proyectos de dispositivos médicos que se podrán reproducir sin mayores controles. Algunos ejemplos son las impresoras de tres dimensiones, las prótesis mecánicas personalizadas, las aplicaciones de los teléfonos móviles conectados a microscopios y las bombas para jeringas (). Esto, además, representa una nueva tarea para la regulación clásica de los productos destinados a la salud.

La transformación progresiva de la gobernanza de la investigación y la traducción del conocimiento en las Américas sucede en un contexto de cambios en el enfoque político y técnico a escala mundial y regional. Estos cambios reflejan un enfoque y una percepción del uso de la investigación en los que se puntualiza la necesidad de implementar los resultados de la investigación científica y de otras formas del conocimiento (por ejemplo, estudios económicos) en el desarrollo de políticas, la atención a la salud y la prevención. También se aprecia un enfoque integrador en el que diferentes disciplinas contribuyen al mejoramiento de la salud y de los sistemas sanitarios mediante el aporte de diversos sectores con soluciones e investigación en esta materia ().

Finalmente, se debe tener en cuenta un futuro de la salud pública beneficiado por el fenómeno conocido como «el Internet de las cosas», ya que el número de dispositivos conectados a Internet aumenta de forma progresiva y esto se está transformando en uno de los principales motores de la economía mundial. Además, los avances tecnológicos asociados al uso de datos abiertos aplicados a los productos médicos deberán acompañarse de la regulación, la vigilancia y el control sobre las compañías y los proveedores de servicios y productos, a fin de garantizar su eficacia y la seguridad de los pacientes y usuarios.

Si se actúa colectivamente y como una región que promueve, protege y fortalece la equidad, la solidaridad y el panamericanismo como valores fundamentales, la tarea de integrar la salud pública con los principios establecidos por la sociedad de la información permitirá que los esfuerzos colectivos de los Estados Miembros sirvan para alcanzar las metas comunes acordadas.

Referencias

1. Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. 2003, diciembre 10-12; Ginebra [Internet]. Disponible en: https://www.itu.int/net/wsis/geneva/index-es.html.

2. Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. Declaración de principios. Construir la sociedad de la información: un desafío global para el nuevo milenio. Ginebra: CMSI; 2003. Disponible en: https://www.itu.int/net/wsis/documents/doc_multi.asp?lang=es&id=1161|0.

3. Naciones Unidas. Carta de las Naciones Unidas. Nueva York: Naciones Unidas; 1945. Disponible en: http://www.un.org/es/charter-united-nations/index.html.

4. Naciones Unidas. Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Nueva York: NU; 2015. Disponible en: http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/70/L.1&referer=https://www.google.com/&Lang=S.

5. Organización Panamericana de la Salud. Traducción de conocimiento para la toma de decisiones en salud. Washington, D.C.: OPS. Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=9682&Itemid=41010&lang=es.

6. Organización de Estados Americanos, Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Informe anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 2016. Washington, D.C.: OEA; 2016. Disponible en: http://www.oas.org/es/cidh/expresion/docs/informes/anuales/InformeAnual2016RELE.pdf.

7. La Alianza para el Gobierno Abierto. What is the Open Government Partnership? [Internet]. 2011. Disponible en: http://www.opengovpartnership.org/es.

8. Becerra-Posada F, de Snyder NS, Cuervo LG, Montorzi G. Agendas de investigación priorizadas: un recurso estratégico para la salud en América Latina. Revista Panamericana de Salud Pública 2014;36(6):361-367.

9. Alger J, Becerra-Posada F, Kennedy A, Martinelli E, Cuervo LG. National health research systems in Latin America: a 14-country review. Rev Panam Salud Publica. 2009;26(5):447-57. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20107697. Acceso el 22 de febrero de 2017.

10. Comité Ejecutivo de la Conferencia Latinoamericana de Innovación e Investigación para la Salud. 1.a Conferencia Latinoamericana sobre Investigación e Innovación para la Salud: Informe de la conferencia. Resultados y documentos. Río de Janeiro: CLIIS; 2008. Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=17307&Itemid=270.

11. Organización Panamericana de la Salud, Consejo de Investigación en Salud para el Desarrollo. Reunión de Seguimiento a la 1.a Conferencia Latinoamericana sobre Investigación e Innovación para la Salud: Informe final, 2009 noviembre 15-16, La Habana, Cuba. Washington, D.C.: OPS; 2010. Disponible en: https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2010/cubaVFINAL28May10forprinter.pdf.

12. Organización Panamericana de la Salud, Consejo de Investigación en Salud para el Desarrollo. Reporte final: 2.a Conferencia Latinoamericana sobre Investigación e Innovación para la Salud; 2011 noviembre 23-25; Panamá, Panamá. Washington, D.C.: OPS; 2011. Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=20411&Itemid=270&lang=es.

13. Reveiz L, Elias V, Terry RF, Alger J, Becerra-Posada F. Comparison of national health research priority-setting methods and characteristics in Latin America and the Caribbean, 2002-2012. Revista Panamericana de Salud Pública 2013;34(1):1-13.

14. Macleod MR, Michie S, Roberts I, Dimagl U, Chalmers I, Ioannidis JPA, et al. Biomedical research: increasing value, reducing waste. The Lancet 2014;383:101-104.

15. Comisión Europea. Commission Expert Group on Safe and Timely Access to Medicines for Patients. Real world evidence. 4th Meeting of the STAMP Expert Group; 10 March 2016; Brussels, Belgium [Internet]. Disponible en: https://ec.europa.eu/health/sites/health/files/files/committee/stamp/2016-03_stamp4/4_real_world_evidence_background_paper.pdf.

16. Pastur-Romay LA, Cedrón F, Pazos A, Porto-Pazos AB. Deep artificial neural networks and neuromorphic chips for big data analysis: pharmaceutical and bioinformatics applications. International Journal of Molecular Sciences 2016;17(8):1313.

17. MacDermid JC, Graham ID. Knowledge translation: putting the “practice” in evidence-based practice. Hand Clinics 2009;25(1):125–143.

18. Haby MM, Chapman E, Clark R, Barreto J, Reveiz L, Lavis JN. Designing a rapid response program to support evidence-informed decision making in the Americas Region: using the best available evidence and case studies. Implementation Science 2016;11:117.

19. Organización Panamericana de la Salud. Plataforma Regional sobre Acceso e Innovación para Tecnologías Sanitarias (PRAIS). Washington, D.C.: OPS; 2015. Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=11829&Itemid=270.

20. Organización Panamericana de la Salud. Pan American Sanitary Code. En: Documentos básicos de la Organización Panamericana de la Salud, 18.a ed. Washington, D.C.: OPS; 2012. Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=864&Itemid=270.

21. Organización Mundial de la Salud. Veinticinco preguntas y respuestas sobre salud y derechos humanos. Ginebra: OMS; 2002. Disponible en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/42592/1/9243545698_spa.pdf.

22. D’Agostino M, Mejía F, Martí M, Novillo D, González de Cosío F, Farach N. Social dialogue and scientific production on big and open data in health: from facilitating surveillance and preventing disease to fostering behavioral changes. Open Science 2016;4(3):14–22.

23. Janssen M, Charalabidis Y, Zuiderwijk A. Benefits, adoption barriers, and myths of open data and open government. Information Systems Management 2012;29(4):258–268.

24. Ferreyra D. El marco de datos abiertos [Internet]; 2015. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/299455706_El_marco_de_datos_abiertos.

25. Open Government Data. The 8 principles of open government data. [Internet]; 2016. Disponible en: https://opengovdata.org/.

26. Wang Y, Qingfei M, Shengnan H. Understanding the effects of trust and risk on individual behavior toward social media platforms: a meta-analysis of the empirical evidence. Computers in Human Behavior 2016;56:34–44.

27. Yousefi-Nooraie R, Dobbins M, Marin A, Hanneman R, Lohfeld L. The evolution of social networks through the implementation of evidence-informed decision-making interventions: a longitudinal analysis of three public health units in Canada. Implementation Science 2015;10(1):1.

28. Martí MC, Veiga de Cabo J, D’Agostino M, Sanz-Valero J. Alfabetización digital: un peldaño hacia la sociedad de la información. Medicina y Seguridad del Trabajo 2008;54(210):11–15.

29. Organización Panamericana de la Salud. Estrategia y plan de acción sobre eSalud. 51.o Consejo Directivo, 63.a Sesión del Comité Regional, Washington, D.C., 26 al 30 de septiembre del 2011 (CD51/13). Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=14573&Itemid=.

30. Novillo-Ortiz D, D’Agostino M, Becerra-Posada F. El rol de la OPS/OMS en el desarrollo de capacidad en eSalud en las Américas: análisis del período 2011–2015 [Role of PAHO/WHO in eHealth capacity building in the Americas: analysis of the 2011–2015 period]. Revista Panamericana de Salud Pública 2016;40(2):85–89.

31. Naciones Unidas. United Nations E-Government Survey 2014. E-Government for the future we want. Nueva York: Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas; 2014. Available from: https://publicadministration.un.org/egovkb/en-us/Reports/UN-E-Government-Survey-2014.

32. Organización Panamericana de la Salud. Estrategia y plan de acción sobre eSalud: examen de mitad de período. Washington, D.C.: OPS; 2009 (CD55/INF/12-A). Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=35692&Itemid=270&lang=es.

33. Organización Mundial de la Salud. 58.ª Asamblea Mundial de la Salud. Cibersalud. Ginebra: OMS; 2005 (WHA58.28). Disponible en: http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA58-REC1/english/A58_2005_REC1-en.pdf.

34. Naciones Unidas, The Secretary-General’s Independent Expert Advisory Group on a Data Revolution for Sustainable Development. A world that counts: mobilizing the data revolution for sustainable development. Nueva York: Naciones Unidas; 2014. Disponible en: http://www.undatarevolution.org/wp-content/uploads/2014/12/A-World-That-Counts2.pdf.

35. Organización Panamericana de la Salud. Política de investigación para la salud. 49° Consejo Directivo, 61.a Sesión del Comité Regional, Washington, D.C., 28 de septiember al 2 de octubre del 2009 (CD49.R10). Disponible en: https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2009/CD49-R10-Esp.pdf.

36. Vincent CJ, Niezen G, O’Kane AA, Stawarz K. Can standards and regulations keep up with health technology? JMIR mHealth uHealth 2015;3(2):e64.

37. Organización Mundial de la Salud. Función y responsabilidades de la OMS en las investigaciones sanitarias. 63.ª Asamblea Mundial de la Salud, Ginebra, 25 de marzo de 2010 (A63/22). Disponible en: http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA63/A63_22-sp.pdf.

38. Organización Mundial de la Salud. Strategy on health policy and systems research: changing mindsets. Ginebra: OMS; 2012. Disponible en: http://www.who.int/alliance-hpsr/resources/publications/9789241504409/en/.

39. Cuervo LG, Finkelman J, Samayoa C, Cassanha Galvão LA. Promoción y desarrollo de la Investigación [Research Promotion and Development]. In: Victoria D, González D, Gil E, Chagas L, eds. Redes de Relacionamiento Estratégico y las competencias de asesores y gerentes de OPS/OMS [Networks for Strategic Positioning and Competencies for PAHO/WHO Managers and Consultants]. Brasilia: Organización Panamericana de la Salud; 2011:145–154. Disponible en: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=17090&Itemid=270.

40. Organización Panamericana de la Salud. La aportación regional al Foro Ministerial Mundial sobre Investigaciones para la Salud. 48.° Consejo Directivo, 60.a Sesión del Comité Regional. Washington, D.C., 29 de septiembre al 3 de octubre del 2008 (CD48/17). Disponible en: https://www.paho.org/english/gov/cd/cd48-17-e.pdf.

×

Referencia/Nota:

Regional Office for the Americas of the World Health Organization
525 Twenty-third Street, N.W., Washington, D.C. 20037, United States of America