A partir de una serie de problemas de salud de la población priorizados según criterios de magnitud y relevancia, el Ministerio de Salud Pública definió Objetivos Sanitarios Nacionales (OSN 2020) para orientar la producción de resultados concretos y medibles, en el marco de las perspectivas de derechos, género y generaciones. Los OSN oficiarán como hoja de ruta general, organizando la tarea de todos los actores con una mirada nacional pero sin perder de vista los diversos niveles de la gestión ni la Intersectorialidad. A la vez, dan lugar a la definición de los Objetivos Estratégicos (OE), con sus correspondientes metas e indicadores, áreas de intervención y líneas de acción. La OPS/OMS brindó cooperación técnica en diferentes etapas del proceso.

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Versión completa marzo 2017

EL Ministerio de Salud Pública ha difundido a través de su página web la versión completa de la publicación Objetivos Sanitarios Nacionales 2020. Donde se presentan los Objetivos Sanitarios Nacionales,  los Objetivos Estratégicos con sus Áreas de Intervención y Líneas de Acción; la metodología desarrollada en el proceso de definición de los OSN 2020; la caracterización de los problemas priorizados, y los participantes en las instancias de consultas realizadas.

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Tapa OSN aprobada

Antecedentes

Se identificaron 15 problemas de salud de la población, priorizados según criterios de magnitud y relevancia, se definieron  objetivos que permiten orientar la producción de resultados concretos y medibles, en el marco de una perspectiva de derechos, género y generaciones.

Seis de los problemas identificados tienen que ver con primera infancia, desde el embarazo hasta los primeros años de vida, tema que el Gobierno de Tabaré Vázquez visualiza como política pública.

Estos son el embarazo no deseado en adolescentes, la prematurez y bajo peso al nacer, el elevado índice de cesáreas, la transmisión vertical de sífilis y del VIH (virus de inmunodeficiencia humana) causante del sida, alteraciones del desarrollo en la primera infancia, y problemas nutricionales críticos en esa etapa primera de la vida.

A ellos se agregan las causas de morbimortalidad, por un lado por enfermedades no transmisibles, cardiovasculares, diabetes y patología respiratoria crónica, por otro por cáncer y en tercer lugar por VIH/sida.

La lista se completa con la incidencia de suicidio y problemas vinculados a la salud mental, lesiones y muertes por siniestralidad vial y en el ámbito laboral, violencia de género y generaciones, dificultades de acceso a servicios en personas con discapacidad y atención a adultos mayores vulnerables, consumo problemático de alcohol y sustancias psicoactivas, y por último la persistencia de brechas en la calidad de la atención sanitaria.

Los cuatro objetivos sanitarios de alcance nacional, que ofician como hoja de ruta general y organizan la tarea de los actores involucrados son: alcanzar mejoras en la situación de salud de la población, disminuir las desigualdades en el derecho a la salud, mejorar la calidad de los procesos asistenciales y generar las condiciones para que las personas tengan una experiencia positiva en la atención de su salud.

Esos objetivos sanitarios dan lugar a objetivos estratégicos con sus correspondientes metas e indicadores, áreas de intervención y líneas de acción.

El primer objetivo estratégico tiene que ver con favorecer los estilos de vida y los entornos saludables, y disminuir los factores de riesgo. Esto incluye reducir a menos de 20 % la cantidad de las personas de 15 años y más que consumen tabaco, aumentar el número de instituciones libres de humo de cigarrillos y bajar a 5 % los niveles de anemia moderada en bebés de 6 a 23 meses de vida (actualmente se ubica en 8,1%).

También se propone reducir a 3 % o menos el retraso del crecimiento de niños de 2 a 4 años, detener el aumento del sobrepeso y la obesidad, avanzar en los procesos de mejora en la regulación del consumo de alcohol y en un plan intersectorial de alimentación saludable y actividad física, entre otras acciones.

El segundo objetivo estratégico implica disminuir la carga prematura y evitable de morbimortalidad y discapacidad.

Esto tiene que ver con reducir a menos de 4 % las muertes por cáncer en menores de 70 años, bajar la mortalidad por accidente cerebrovascular (ACV) entre los 30 y los 69 años, aumentar la captación precoz de la diabetes, bajar la mortalidad por cardiopatía isquémica, avanzar en un plan integral de atención a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y continuar la tendencia decreciente de la mortalidad infantil neonatal.

El tercer objetivo es mejorar el acceso y la atención de la salud en el curso de la vida.

Con esa meta en jugo se propone bajar a menos de 10 % las cesáreas evitables y llevar a menos de 13 % los casos de reiteración de embarazo en adolescentes, reducir la tasa de transmisión vertical por VIH a menos de 2 %, avanzar en un plan de acción para mermar las alteraciones del desarrollo y en un plan de prevención de la discapacidad, y aumentar a más de 40 % la cobertura de la población en cuidados paliativos como promedio a nivel de país, son algunas de las metas.

El cuarto objetivo se vincula con construir una cultura institucional de calidad y seguridad en atención de salud.

Allí se plantea aumentar a más de 80 % la cantidad de instituciones prestadoras con acuerdo de comportamiento, alcanzar al 60 % de los prestadores integrales del Sistema Nacional Integrado de Salud acreditados o reacreditados en buenas prácticas y alcanzar a 95 % de las instituciones del Sistema con internación con comisiones de seguridad del paciente y comisiones de infecciones intrahospitalarias funcionando según protocolo, entre otras.

El quinto objetivo estratégico es avanzar hacia un sistema de atención centrado en las necesidades sanitarias de las personas y las comunidades. Se aspira a incorporar las buenas prácticas y el uso racional de los recursos en salud en la agenda de los ámbitos de participación social y avanzar en indicadores en el componente variable de los contratos de gestión.