La tasa de mortalidad infantil alcanzó en 2017 en Uruguay su menor registro en la historia con un dato anual de 6,6 muertes cada mil nacimientos. El país presenta en las últimas dos décadas un descenso marcado en la mortalidad, y ha logrado ser en la actualidad uno de los países con las mejores tasas de mortalidad infantil de la región.

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por las Naciones Unidas en 2015 se encuentra el de garantizar que todos los niños tengan vidas sanas y promover su bienestar. La meta 3.2 del ODS 3 consiste en poner fin, de aquí a 2030, a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años.

El Ministerio de Salud del Uruguay en sus Objetivos Sanitarios Nacionales para el período 2015 – 2020 (enlace), ha priorizado el  tema, y a través de la construcción de  políticas intersectoriales para abordar la salud  infantil ha favorecido el logro de tasas muy bajas de mortalidad infantil y en menores de 5 años.

Marco mundial 

A nivel mundial, en los últimos 16 años, se aceleró la disminución de la tasa de mortalidad infantil (TMI) si se compara con la década anterior. En la Región de las Américas, indudablemente se lograron avances considerables en la reducción de la TMI, con disminuciones más rápidas en algunos países relacionadas con las estrategias para mejorar la salud materno-infantil, la calidad del dato, la información de defunciones y de nacidos vivos así como la mejora en la implementación de la política pública y la participación activa de la población.

Empleando la TMI que Uruguay reporta anualmente a la OPS como parte de la Iniciativa Regional de Datos Básicos de Salud y Perfiles de País (IRDBS - enlace) y comparando la tendencia de la tasa de mortalidad infantil, la reducción entre 1990 y 2016 para Latino América y el Caribe fue de -66,0 % (43,8 por mil nacidos vivos en 1990 y de 14,9 en 2016), para Norte América de -40,2 % (de 9,2 a 5,5). El descenso en Uruguay en el período de estudio fue de -61,7 % (20,6 a 7,9). Esto demuestra que el país tiene una tendencia clara de descenso, con una magnitud por debajo de Latinoamérica y El Caribe.

Causas de muerte en menores de un año en Uruguay

La principal causa de mortalidad obedece a afecciones originadas en el periodo perinatal, con un 45,5%, seguido de las malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas con 29,7 %. Ambas son las principales causas en menores de un año en 2015 en Uruguay. (Base de datos de mortalidad del Ministerio de Salud enviada a OPS, con 367 defunciones en menores de un año)

Para el mismo año, los trastornos relacionados con la duración de la gestación y el crecimiento causaron aproximadamente una cuarta parte de las defunciones por ciertas afecciones originadas en el período perinatal, seguidas por la sepsis bacteriana con un 9,0 %, dificultad respiratoria del recién nacido con 8,4% e hipoxia intrauterina y asfixia del nacimiento con 6,0 %.

Al interior del grupo de las malformaciones congénitas, las pertenecientes al sistema circulatorio representaron más de la mitad con un 53,2 %, seguida de lejos por el grupo de malformaciones del sistema osteomuscular con un 13 %, del sistema respiratorio 9,2 % y del sistema nervioso de 8,3 %.

Uno de los componentes más importantes de la mortalidad infantil es la mortalidad neonatal, cuyo peso fue de 65,9 % de las muertes en menores de un año en 2015 en Uruguay. A su vez la mortalidad neonatal precoz representó el 70,2 % de la mortalidad en menores de 28 días en el mismo año de referencia.

Embarazo en adolescentes

El embarazo en la adolescencia es uno de los principales factores que contribuyen a la mortalidad materna e infantil, además, tiene repercusiones sociales y económicas negativas para las adolescentes, sus familias y sus comunidades.
La Región de las Américas tuvo la segunda tasa de fecundidad en adolescentes más alta del mundo en 2017 (enlace), presentando la más alta República Dominicana con 96,1 por mil mujeres de 15 a 19 años, seguido por Nicaragua con 86,9 y Guyana con 86,7.

Uruguay presenta también una disminución importante en las tasas de embarazo adolescente que alcanza el nivel más bajo logrado. Reducir el embarazo adolescente es una de las prioridades establecidas en los Objetivos Sanitarios Nacionales 2020.

Estos logros en la reducción en la mortalidad infantil y en el embarazo adolescente se atribuyen inicialmente a los avances continuos y sostenidos de la política pública. Por ejemplo en el área de la Salud Sexual y Reproductiva, se destacan algunos esfuerzos claves:

  • Ley de Salud Sexual y Reproductiva en 2008
  • Programa Salud de la Mujer y Género en 2010
  • Compra de anticonceptivos en la Ley de Presupuesto en 2010
  • Regulación de servicios SSySR en 2010
  • Ligadura tubaria y vasectomía gratuita en 2010
  • Implementación de servicios de SSySR en 2011
  • Canasta básica de anticonceptivos en 2011
  • DIU como prestación obligatoria en 2012
  • Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2012
  • Objetivos Sanitarios Nacionales 2020 en 2015 
  • Estrategia de Prevención del embarazo Adolescente no intencional en 2016.

OPS/OMS reitera su compromiso en apoyar y prestar cooperación técnica a estos procesos de políticas públicas, que llevan a logros tan importantes para el país.

Enlaces: 

- Objetivos Sanitarios Nacionales para el período 2015 – 2020

- Iniciativa Regional de Datos Básicos de Salud y Perfiles de País

- Informe Acelerar el progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y el Caribe