Día Mundial de la Salud Llamado a la acción

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“Fortalecer la lucha contra las enfermedades transmitidas por vectores en las Américas”

Las enfermedades transmitidas por vectores, es decir, las enfermedades transmitidas por insectos, garrapatas y animales pequeños, constituyen una amenaza grave y cambiante para la salud pública en la Región de las Américas. Abarcan enfermedades que existen desde hace mucho tiempo, como la malaria, la fiebre amarilla, la enfermedad de Chagas y el dengue, así como enfermedades importadas de manera más reciente, como el virus del Nilo Occidental, que llegó a América del Norte en 1999, y el virus chikungunya, notificada por primera vez en el Caribe en diciembre del 2013.

Unos 545 millones de personas en el continente americano corren el riesgo de contraer dengue y unos 145 millones corren el riesgo de contraer malaria, en tanto que varios millones más corren el riesgo de contraer otras enfermedades transmitidas por vectores. El riesgo y la variedad de estas enfermedades podrían aumentar con la ampliación de la zona de distribución de algunos vectores, que están propagándose fuera de las zonas tradicionales como consecuencia de la globalización, la intensificación de los viajes y el transporte de mercancías, el cambio climático y el crecimiento urbano.

En la Región de las Américas, las muertes por enfermedades transmitidas por vectores han disminuido enormemente en los últimos decenios. Sin embargo, estas enfermedades siguen causando sufrimiento y penurias como consecuencia de las afecciones y las discapacidades que pueden causar, entre ellas insuficiencia cardíaca, parálisis, ceguera y desfiguración. Los grandes brotes epidémicos, como los de dengue y chikungunya, pueden sobrecargar los hospitales y los servicios de salud locales. Aunque el impacto de estas enfermedades es mayor en los países y sectores de ingresos bajos, nadie es inmune. Todos, ricos y pobres, en el norte y en el sur, estamos en riesgo cuando no se controlan estas enfermedades.

Los países de la Región de las Américas tienen una larga trayectoria de colaboración en la lucha contra las amenazas comunes para la salud pública, y ahora tenemos los instrumentos y los conocimientos necesarios para enfrentar estas enfermedades. Los programas financiados con fondos públicos para controlar los mosquitos y otros insectos que transmiten enfermedades han sido decisivos para reducir el impacto de estas enfermedades. Con la farmacoterapia en gran escala de las comunidades, combinada con el control de vectores, se pueden incluso eliminar algunas de estas enfermedades. La inversión en estos programas de prevención y control es una prioridad urgente.

El éxito logrado hasta ahora se enfrenta con la amenaza de la expansión de los mosquitos y otros vectores a nuevos hábitats y la aparición de la resistencia a insecticidas y medicamentos. A fin de proteger nuestros logros y continuar avanzando, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y sus asociados llaman a intensificar la lucha contra las enfermedades transmitidas por vectores en el continente americano.

Todos tienen un papel que desempeñar. Por esta razón, instamos…

A los gobiernos

  • a que garanticen el compromiso político y el financiamiento público de los programas de control de vectores basados en un enfoque integrado;
  • a que inviertan en agua y saneamiento, recolección de desechos y drenaje urbano, especialmente en las zonas que están actualmente subatendidas; y
  • a que intercambien estrategias de eficacia comprobada y enseñanzas por medio de iniciativas de cooperación entre países.

A las autoridades de salud

  • a que mejoren la vigilancia y el seguimiento de las enfermedades transmitidas por vectores;
  • a que integren la prevención y el control de las enfermedades transmitidas por vectores en programas para controlar otras enfermedades;
  • a que fortalezcan la vigilancia de la resistencia a insecticidas y medicamentos y a que den una respuesta eficaz;
  • a que colaboren con otras dependencias gubernamentales y con otros sectores, especialmente el medioambiente, el turismo y la educación, a fin de fortalecer la prevención y el control de las enfermedades transmitidas por vectores; y
  • a que trabajen con las autoridades locales en medidas de control y eliminación de vectores, entre ellas el suministro de agua salubre, el saneamiento y drenaje, el control de criaderos, las viviendas saludables y la recolección de basura.

A las personas y familias

  • a que limpien alrededor de las viviendas y oficinas para eliminar la vegetación, la basura y el agua estancada que puedan servir de criaderos de mosquitos y otros vectores;
  • a que se protejan, usando ropa de manga larga, repelente de insectos y alambre tejido en las ventanas o mosquiteros, según corresponda; y
  • a que colaboren con los gobiernos para mejorar las condiciones sociales y ambientales, especialmente el saneamiento, el manejo de residuos y la protección de las fuentes de agua.

A los asociados y donantes internacionales

  • a que apoyen el fortalecimiento y la sostenibilidad de los programas de control y eliminación de enfermedades transmitidas por vectores;
  • a que, en los casos en que sea necesario, proporcionen donaciones o subsidios para medicamentos destinados al control de enfermedades transmitidas por vectores; y
  • a que ofrezcan incentivos para la investigación y el desarrollo de nuevos insecticidas más seguros y mejor adaptados al medio ambiente, además de herramientas de control de vectores de nueva generación, y medicamentos y medios de diagnóstico innovadores.