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El cambio climático y la producción agropecuaria:El desafío: producir más y afectar menos el medio ambiente

Santiago, Chile - 17 de noviembre de 2008
América Latina y el Caribe enfrentan un riesgo ambiental y socio-económico producto del cambio climático y la degradación de los recursos naturales asociada al avance de los sistemas ganaderos y agrícolas no sustentables, afirmó hoy la FAO.

Frente a esta realidad, la FAO apoya y promueve una serie de investigaciones que buscan producir más afectando menos el medio ambiente. “El desarrollo sustentable es un imperativo”, afirmó el Oficial Principal de Tierras y Aguas de la FAO en América Latina y el Caribe, Jan Van Wambeke.

El mundo tiene el desafío de aumentar su producción de alimentos en un 50 % para el año 2050, para alimentar una población que –según las proyecciones actuales- alcanzará los 9 mil millones de personas. Sin embargo, frente al cambio climático que ya afecta diversas partes del mundo, dicho incremento debe darse de manera sustentable.

“La actividad agrícola es la segunda mayor fuente de emisión de gases de efecto invernadero, responde por entre el 10 y el 12 % del total mundial, sólo por debajo de lo que genera el uso de combustibles fósiles”, alertó el científico chileno Sergio González, integrante del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y Premio Nobel de la Paz, durante las celebraciones del Día Mundial de la Alimentación. El porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero generados por la agricultura varía de país en país: en Nueva Zelanda responde por el 45 %, mientras que en Chile por entre el 15 y el 20 %.

“El desafío de la inteligencia humana es armonizar las fuerzas aparentemente opuestas y lograr aumentar su producción de alimentos con tecnologías que al mismo tiempo permitan la reducción de los gases de efecto invernadero”, señaló González. Para lograrlo, la FAO apoya acciones tales como la utilización de variedades de semillas más resistentes a las sequías y la utilización de las Buenas Prácticas Agrícolas, que permiten un mejor aprovechamiento de tierras y aguas y una mayor eficiencia en el uso de los insumos agrícolas.

Ganadería sostenible

Estudios prospectivos indican que el consumo de carne se duplicará en los próximos 20 años. Esta situación presionará el avance de la frontera agrícola-ganadera a zonas de mayor vulnerabilidad ambiental, lo que podría incrementar los niveles de deforestación, la degradación de suelos, la pérdida de biodiversidad, la disminución del recurso hídrico y generar una mayor vulnerabilidad al cambio climático, si no se toman medidas para evitarlo.

Hoy, el 70 % de las áreas de pastoreo de la Región se encuentran en un proceso de degradación. Las regiones más susceptibles a la ampliación de la frontera agrícola ganadera corresponden a ecosistemas de la Amazonía en Brasil, el chaco americano en Argentina, Paraguay y Bolivia, y las zonas áridas y semi-áridas de Argentina y Chile.

Según el IPCC, la ganadería responde por cerca del 40 % de las emisiones generadas por la agricultura. A pesar de que hay tecnologías sustentables disponibles, existen debilidades estructurales que limitan el acceso de los pequeños y medianos productores a estas tecnologías.

“Se hace necesario aumentar la inversión pública y privada para investigación y desarrollo tecnológico, armonizar las políticas agropecuarias y ambientales, y buscar mecanismos viables para el pago por servicios ambientales a ganaderos y agricultores que implementen sistemas productivos amigables con el ambiente que contribuyan a la mitigación y adaptación al cambio climático”, dijo Tito Díaz, Oficial Principal de Producción y Sanidad Animal.

Prácticas como la siembra directa de cultivos en pasturas degradadas y la implementación de sistemas integrados agrícola-ganadero-forestales, son alternativas viables para recuperar áreas degradadas, desarrollar una ganadería sustentable y promover la intensificación sostenible de la producción, destacó Díaz.

Los bosques y el cambio climático

El sector forestal es otro importante emisor de gases invernaderos y al mismo tiempo uno de los mayores afectados por el calentamiento global. Se estima que el cambio climático podrá transformar en sabanas zonas de bosques tropicales en la Amazonía oriental y en México, y aumentar la frecuencia de los incendios forestales en América del Sur.

“Existe la necesidad de reducir drásticamente la deforestación, la degradación de los bosques en los países en desarrollo y, por ende, las emisiones de gases invernaderos. El modo de hacerlo es dar mayor valor económico a los bosques, incentivando la conservación de los ecosistemas a través del manejo forestal sostenible y el pago por servicios ambientales”, señaló Carlos Carneiro, Oficial Principal Forestal de la FAO. Como parte de su esfuerzo para apoyar el desarrollo sostenible, la Oficina Regional de la FAO implementará un proyecto para fortalecer las capacidades de los países del Cono Sur para monitorear y evaluar el progreso alcanzado en el manejo forestal sostenible mediante el desarrollo, uso e implementación de criterios e indicadores de sostenibilidad de los bosques.

Según estudios de la FAO, la pérdida anual de bosques en la Región durante el periodo 2000-2005 fue de 4,7 millones de hectáreas, cifra que corresponde al 65 % de las pérdidas mundiales.

Biocombustibles deben ser sustentables

El IPCC estima que los combustibles fósiles responden por entre el 75 y el 90 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que varía de país en país, siendo el transporte el principal uso emisor, razón por la cual la producción de biocombustibles es una alternativa para mitigar los efectos negativos del cambio climático. Sin embargo, su producción no siempre trae beneficios ambientales.

“El impacto de la producción de biocombustibles en la reducción de las emisiones de gases invernaderos varía mucho de cultivo en cultivo, aún cuando su producción respete las áreas protegidas y los bosques”, dijo el Coordinador del Grupo de Bioenergía de la FAO en América Latina y el Caribe, Guilherme Schuetz.

La FAO estima que la producción de etanol de caña de azúcar en Brasil reduce la emisión de gases de efecto invernadero entre un 80 % a un 90 %, mientras que el etanol producido a partir del maíz en Estados Unidos alcanza una reducción de un 10 % a un 30 %.

América Latina y África son las dos regiones con mayor potencial para la expansión de los biocombustibles, según el informe de la FAO, “El Estado de la Agricultura y la Alimentación 2008”. El informe señala, además, que el apoyo económico entregado principalmente por países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) a sus productores –por un monto de USD 10 mil millones en 2006– dificulta que los países pobres y en desarrollo puedan aprovechar las oportunidades relacionadas a los biocombustibles.

Más información:

Bioenergía – Oficina Regional de la FAO

http://www.rlc.fao.org/es/prioridades/bioenergia/

Bosques - Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

http://www.rlc.fao.org/es/bosques/

Buenas Prácticas Agrícolas – Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

http://www.rlc.fao.org/es/agricultura/bpa/

Cambio Climático - Oficina Regional de la FAO

http://www.rlc.fao.org/es/prioridades/recursos/

Ganadería - Oficina Regional de la FAO

http://www.rlc.fao.org/es/ganaderia/

Informe “El Estado de la Agricultura y la Alimentación 2008”

http://www.fao.org/docrep/011/i0100s/i0100s00.htm

Contacto:

Lucas Tavares y Benjamín Labatut: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla , (562) 923 2176, (562) 923 2174




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