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Salud y Día Internacional de la Mujer

Dra. Mirta Roses, Directora de la Organización Panamericana de la Salud

Washington DC, Estados Unidos - 06 de marzo de 2007
Mejorar la calidad de vida y la salud de las mujeres es, sin duda, la manera más apropiada de conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Por eso este año hemos dedicado esa celebración a un llamado a la acción concertada contra el cáncer cervical, que tiene un efecto devastador sobre la salud y el bienestar de las mujeres en todo el mundo.

Medio millón de mujeres desarrollan cáncer cérvico uterino cada año y la mitad de ellas no sobreviven. El problema es agravado por desigualdades socioeconómicas. Casi el 80% de casos ocurren en países de bajos ingresos. Mientras los países desarrollados lograron disminuir notablemente su incidencia en las últimas décadas, esto no ha sucedido en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe. Tales inequidades también se reproducen a lo interno de los países, en perjuicio de mujeres indígenas, de escasos recursos o de zonas rurales.

De este modo, aunque el cáncer cervical es una enfermedad prevenible, aún constituye un serio problema de salud pública en los países en desarrollo. Este problema puede minimizarse, sin embargo, articulando adecuadamente los esfuerzos de los Gobiernos, las entidades de salud pública, el sector privado y la población en general.

Afortunadamente, cada vez se cuenta con más instrumentos para reducir la incidencia del cáncer cérvico uterino. Este es el mensaje que hemos querido enfatizar con el foro “Que todas las niñas cuenten: el cáncer cervical es prevenible” desarrollado en nuestra sede para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. La participación de representantes del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de Estados Americanos, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización (GAVI), el Programa para la Tecnología Apropiada en Salud (PATH), de entidades públicas de Guatemala y Jamaica, de organizaciones no gubernamentales como “Women in Government”, y de Christine Baze, una sobreviviente de esa enfermedad, muestra el amplio consenso existente sobre la necesidad y posibilidad de combatir más efectivamente este cáncer.

La gran mayoría de los casos de cáncer cérvico uterino está ligada a la infección con el virus del papiloma humano (VPH), cuya incidencia más alta se presenta entre los 16 y los 20 años de edad. La detección y tratamiento temprano mediante atención ginecológica regular ha sido hasta ahora la mejor vía para prevenir ese cáncer. Por fortuna, ahora se cuenta además con la nueva vacuna contra el VPH, y otra podría aprobarse pronto.

Es importante tener claro que la vacuna actúa contra los principales tipos de virus del papiloma humano, que son responsables por el 70 por ciento de los casos de cáncer cervical. De modo que aún con el uso de la vacuna, es necesario vincularla con atención ginecológica regular para prevenir ese cáncer. Así, vacunación y control son dos acciones de salud pública complementarias en esta materia.

Persisten retos muy importantes para la adecuada aplicación de esta estrategia de prevención del cáncer cervical. Uno es la necesidad de contar con redes más extendidas de control ginecológico, especialmente en zonas rurales. El costo de las vacunas es otro.

La OPS ha estado desarrollando proyectos en Centroamérica, Suramérica y el Caribe para mejorar la detección y los servicios de prevención y tratamiento del cáncer cérvico uterino, enriquecer la información dada a las mujeres y fortalecer la capacitación del personal de salud en esta área, en el contexto de la Alianza para la Prevención del Cáncer Cervical y con el invaluable apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates. Esta nos dio recientemente una segunda donación para el proyecto Tati-2 en Perú, cuyo objetivo es estudiar opciones adicionales de detección, así como facilitar el acceso de las mujeres de escasos recursos a las vacunas.

Hoy se cuenta con mejores instrumentos para combatir el cáncer cérvico uterino. Por eso estamos trabajando en la tarea de crear consensos para utilizarlos efectivamente y así salvar la vida de decenas de miles de mujeres cada año. Esta sería, ciertamente, la mejor forma de conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

La OPS fue establecida en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Es la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud y trabaja con los países para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.


Alianza para la Prevención del Cáncer Cervical HTM
Cáncer cervicouterino HTM
Que todas las niñas cuenten: el cáncer cervical es prevenible HTM

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