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CELEBRACIÓN POR EL "DÍA MUNDIAL DE LA SALUD"

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6 de abril de 2005
Discurso del Dr. Manuel Peña, Representante OPS/OMS

Organizado por la Academia Peruana de Salud, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud y el Organismo Andino de Salud en la sede de la Comunidad Andina de Naciones.

Dra Pilar Mazzetti Soler, Señor Embajador Antonio Araníbar, Dra. Nélida Chavez de Lock, Dr. Francisco Sánchez Moreno, Dr. Isaias Peñaloza Rodríguez, Dr Jairo Palacio García, Dr Mauricio Bustamante Garcia, Miembros del Cuerpo Diplomático y Organismos Internacionales, Distinguidos Miembros de la Academia Peruana de salud, Colegas de ORAS-CONHU, Sras y Sres.

Es un grato placer participar junto con la Academia Peruana de Salud, y el Organismo Andino de Salud, Convenio Hipólito Unanue en la organización de esta ceremonia de celebración del Día Mundial de la Salud, que este año tiene como lema: “Cada niño y cada madre cuentan”. Particular satisfacción nos da que el “Dia Mundial de la Salud” ya constituye una Fiesta Mundial para todos los Organismos, Instituciones, Asociaciones y Foros que reconocen a la Salud como un derecho primordial.

¿Por qué la OMS vuelve a tocar el tema de la salud de la madre y del niño, después de décadas de estar incidiendo en la importancia de atenderlos? La razón es porque no hemos avanzado lo suficiente como para lograr que nuestras mujeres y niños tengan una vida lo suficientemente sana y digna como para sentirnos satisfechos. El tema de la salud materna y la del niño, desencadenaron en el Siglo XX una serie de acciones destinadas a aliviar y mejorar su salud. Se organizaron varios foros y se invitó a la comunidad internacional para apoyar los programas respectivos. Se convocó a los países a concentrar esfuerzos y recursos para atender con más  dedicación a las madres y los niños. No podemos negar que aumentó el rol del Estado en su cuidado. Conocimos interesantes experiencias y decididas políticas nacionales que lograron objetivos encomiables, de protección de estos dos grupos, considerados como los de mayor prioridad.

 

Pero a pesar de los esfuerzos, podemos decir, que un sentimiento de frustración es el que domina las evaluaciones sobre los avances en los programas a nivel mundial y nacional. La mortalidad materna y de los niños menores de 5 años continúan siendo de los mayores problemas de salud pública y una traba para el desarrollo de los pueblos, así como una evidencia tangible de la discriminación y exclusión que aún existe en la mayor parte del mundo. Y ésto ocurre en un momento en que la satisfaccion de los derechos humanos parece ser un parámetro de medición de la condición humana.

 

¿Cómo es posible que aún persista esta situación de desventaja y de muerte?

Durante este año se estima que la mayor parte de los 11 millones de niños menores de 5 años morirán de causas prevenibles. Situación ésta que se hace más lamentable, si consideramos que la gran mayoría de estas muertes ocurrirán en los países más pobres.

 

Por el lado materno la situación tampoco es esperanzadora…, en este año medio millón de mujeres morirán durante el parto o en días cercanos a él.

 

Atender la salud de las madres y de los niños no sólo es un imperativo moral y de salud pública. El mejoramiento de su salud, es fundamental, y es un prerequisito para lograr la equidad, reducir la pobreza en la población y promover el desarrollo de la sociedad.

 

En el Perú la situación continúa siendo preocupante. Con relación a la tasa de Mortalidad en menores de 5 años, Perú se encuentra ocupando el lugar número 11 entre los países de América, ubicándose en el primer tercil de mayor mortalidad y se encuentra entre los tres países con mayor mortalidad materna del continente, después de Haití y Bolivia. La tasa estimada de Mortalidad Materna, de 185 por cien mil, al igual que la tasa de mortalidad infantil, disminuyen muy lentamente, y estos promedios enmascaran la triste realidad de las regiones más pobres, donde determinantes sociales, tales como el ingreso, el nivel educativo, el lugar de residencia y la etnia a la que se pertenece, entre otras configuran el panorama de la salud poblacional, desde muy temprano en la vida.

 

En la Sierra rural aproximadamente cuatro de cada cinco pobladores son pobres y tres de cada cinco, son extremadamente pobres. Este es el contexto que explica por qué el 65% de las madres que mueren lo hacen en los 11 departamentos con menor Indice de Desarrollo Humano. Es también en esos ámbitos donde se concentran, los mayores porcentajes de desnutrición, de mujeres analfabetas, de menor acceso a los servicios básicos y de menor disponibilidad de agua segura.

La situación de salud de los niños parece haber mejorado de manera menos lenta y más sostenida, a un ritmo anual del 14%. Sin embargo, si proyectamos esa tendencia al 2015, fecha que fija el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, habremos cumplido solamente el 72% de la meta trazada.

 

Aunque se han logrado éxitos importantes en algunas áreas, tales como las inmunizaciones y el control de las diarreas, por sólo mencionar algunas, las causas predominantes de muerte continúan siendo las mismas, con pequeñas modificaciones y -como decíamos- la mayoría de ellas prevenibles o tratables.

Existen medidas eficaces contra la hemorragia durante el pre y post parto, la pre-eclampsia, las infecciones, y también, conocemos, las maneras de prevenir y tratar muchos de los problemas de la infancia y la madre, que giran mayoritariamente alrededor de la adecuada nutrición, atención del parto, cuidado de los niños y la atención precoz a los problemas.

 

En los últimos años se han logrado avances tecnológicos en el mundo que van creciendo a un ritmo exponencial pero lamentablemente los beneficiados a esos logros son muy limitados en número y por ende la brecha también está creciendo a un ritmo alarmante. A pesar de esta triste realidad, se han recopilado experiencias que nos permiten afirmar que disponemos de los conocimientos e instrumentos necesarios para solucionar la mayor parte de los problemas y riesgos relacionados con la salud de la madre y el niño. En el Perú se ha realizado un análisis conjunto muy minucioso por parte del Ministerio de Salud con nuestra Organización en el que también participaron colegas del UNFPA, el UNICEF, la Presidencia del Consejo de Ministros, el Instituto de Investigación Nutricional, y destacados profesionales del Perú donde identificamos 28 intervenciones que tienen o pudieran tener extraordinario impacto sobre la salud de las mujeres y niñ@s más pobres que viven en áreas rurales. Algunas de estas intervenciones ya están en camino de implementación y otras requerirán de una concertación intersectorial y participación social. En otras palabras, no es que nos enfrentamos a problemas desconocidos e insolubles; son viejos problemas, pero su resolución requiere de gran voluntad política, de energías renovadas y de movilización de los suficientes recursos para lograrlo.

 

La OMS plantea dos líneas de acción complementarias para avanzar en el sentido correcto. La primera es establecer acciones e intervenciones continuadas e integradas; y, la segunda, moverse hacia el acceso universal de la atención sanitaria.

 

Lo primero implica que las estrategias que se adopten deben basarse en evidencias científicas y ser integrales y contínuas, es decir: utilizar lo que conocemos como bueno, superar el enfoque de programa vertical y pensar la atención de la madre y el niño como un continuum. La parte más novedosa, es el énfasis en la atención ininterrumpida a lo largo de la vida: desde antes de la concepción, a través del embarazo, el nacimiento, la infancia, niñez y la adolescencia; Y la continuidad que debe existir en la atención que va desde el hogar, la comunidad, el centro de salud y, cuando sea necesario, hasta el hospital.

 

Lo segundo significa el sustentar que los programas o las intervenciones en forma aislada, no resuelven el problema, la solución integral únicamente puede darse a partir de un proyecto político amplio, que busque el acceso universal a la atención sanitaria, respondiendo las necesidades de las familias y los derechos de los ciudadanos.

 

Entre las intervenciones estratégicas para conseguir una maternidad más segura no pueden obviarse las destinadas a prevenir el embarazo en adolescentes, los embarazos no deseados y abordar con realismo y como prioridad el tema de salud Sexual y Reproductiva. La OMS estima que cada año ocurren 87 millones de embarazos no deseados, de los cuales más de la mitad terminan en aborto provocado, produciendo 68.000 muertes anuales, además de discapacidades y gran sufrimiento personal y familiar.

 

¿Existen medios técnicos para disminuir estas cifras? Creo que la respuesta es obvia, en un público como el que hoy nos acompaña.

Todas las medidas durante el embarazo, deben complementarse con otras que aseguren un parto y un puerperio seguros, atendiendo los principales riesgos que la mujer enfrenta en estas dos etapas. Uno de los elementos clave es la prestación de la atención por parte de personal profesional. Todos las madres y todos los recién nacidos, deben tener acceso a una atención calificada, que se garantice el financiamiento de esos servicios y recibir una atención digna que se relaciona con la adecuación cultural y el respeto pleno. No podemos engañarnos, se necesitan recursos financieros suficientes. ¡Es necesario incrementar el gasto público en salud! En la mayoría de los países pobres está por debajo del 6%. Se requieren cifras de hasta el 18% para acercarnos al cumplimiento de nuestras metas en el 2015.

 

La OMS estima que más de 100 millones de individuos en el mundo son empujados hacia la pobreza como resultado de sus gastos en materia de salud. Por ésto llama a que en los países pobres se eviten los sistemas de pago a cargo del usuario. El Estado debe procurar sistemas de financiación, que no excluyan a ningún grupo de población, y en los que figuren los servicios maternos, neonatales e infantiles como los de mayor prioridad.

 

Los años que vienen pueden se definitivos para lograr una cobertura universal en la atención de nuestras poblaciones. No sólo los gobiernos y la sociedad civil, sino la comunidad internacional y los países más desarrollados, en alianza conjunta, tendrán que mostrar la suficiente sensibilidad y el compromiso de lograr mayor atención para la madre, el recién nacido y el niño.

 

Muchas gracias.

Última actualización el Jueves 03 de Septiembre de 2009 16:27

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