Skip to content

Prensa Nacional

Enero 24, 2014

Imprimir Correo electrónico
AddThis Social Bookmark Button

EL COMERCIO

El déficit de médicos en el país aumentará por las renuncias

Según la Federación Médica Ecuatoriana, a escala nacional se necesitan 6 000 profesionales en los hospitales públicos.

La atención fue normal. Los servicios del hospital Pablo Arturo Suárez, del norte de Quito no se alteró tras la renuncia de al menos 90 médicos. Los galenos dejaron sus puestos por la tipificación de la figura de mala práctica profesional en el Código Integral Penal.

Las reacciones ante esa normativa también se sintieron en el hospital. El miércoles (22 de enero), en este centro renunciaron 90 médicos, pero los servicios no se afectaron. El anuncio de renuncias masivas en los hospitales del país, comenzando con unos 90 en el Pablo Arturo Suárez en Quito, evidencia el déficit de especialistas que existe a escala nacional. Esa casa de salud quedaría prácticamente sin médicos especializados.

El sistema público de salud tiene un déficit de 6 000 galenos a escala nacional. Estos datos los entregó ayer el presidente de la Federación Médica, Alberto Narváez.

Las especialidades con más vacíos son: Anestesiología, Cardiología, Endocrinología, Pediatría y Neurología, entre otras. También las subespecialidades, como Neurocirugía. A esto se suma que en ciertas áreas solo existe un profesional en todos los hospitales públicos, como en ­endoscopias pediátricas.

La problemática se agudiza con más renuncias registradas ayer. Según las dirigencias provinciales, médicos de Cuenca y Ambato también decidieron dejar sus cargos en la red pública de salud y el Seguro Social. Mientras en Santo Domingo están previstas renuncias, aunque continúan en conversaciones internas.

No existe un número oficial de los galenos que dimitieron, pero se informó que en el caso de Ambato 80 médicos entregaron su renuncia voluntaria e irrevocable.

Desde las 07:00, en el Hospital del IESS de esa ciudad se reunieron los médicos. Tras una hora y media de deliberaciones tomaron la decisión. Guillermo Bastidas, presidente del Colegio de Médicos de Tungurahua, explicó que los galenos se solidarizaron con sus compañeros de Quito.

"Firmamos nuestra renuncia y estamos esperando el proceso orgánico legal. El departamento de recursos humanos debe aceptar las dimisiones y después de 15 días se ejecutarán las salidas".

·          

·         Noticia: Las cuatro razones por las que el médico rechaza el Código Penal

·         Noticia: Mañana, los médicos del Andrade Marín tomarán una decisión frente a Código Penal

·         Noticia: Médicos del Hospital del Sur esperan pronunciamiento oficial

 

Los cirujanos temen por las operaciones complejas

Viernes 24/01/14 Tratar aneurismas cerebrales, infartos al miocardio y obstrucciones arteriales es complejo.

Exponerse a radiación continua es solo uno de los riesgos de ser cirujano en el área de Hemodinamia. En este servicio del hospital público Abel Gilbert Pontón se realiza uno de los procedimientos quirúrgicos de más alta complejidad médica: ­cirugías endovasculares.

Sus cuatro especialistas navegan dentro de milimétricas arterias y venas, con catéteres extremadamente finos para tratar aneurismas cerebrales, infartos al miocardio, obstrucciones arteriales o isquemias, disecciones de la aorta e incluso hemorragias severas.

"Este procedimiento no se compara con una apendicectomía, con una colecistectomía, que es la extracción de la vesícula; ni siquiera con un baipás arterial. Tenemos que trabajar con catéteres de menos de 1 milímetro, atravesar arterias. En casos de cateterismos coronarios hay que ayudar a recuperar la circulación sanguínea, todo con el corazón en movimiento", explica el especialista Carlos Soledispa Suárez.

Él es líder del Área de Hemodinamia, Angiografía e Intervencionismo Endovascular de este hospital del suburbio guayaquileño. Tiene 35 años y casi la mitad de su vida la ha dedicado a su formación académica: egresó de médico de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en Quito, se especializó en Terapia Intensiva en Alemania, luego en Cardiología e Intervencionismo Endovascular en Argentina y el año pasado se actualizó en estos procedimientos en Japón.

Regresó al país en el 2013, en medio del debate de la mala práctica profesional en el Código Orgánico Integral Penal. Para él, la pena de prisión por muerte del paciente por "acciones peligrosas, innecesarias o ilegítimas" es ambigua.

En muchos países en donde he estado, estos casos se tratan en el Código Civil no en el Penal. Como profesionales, claro que tenemos responsabilidades, pero como ciudadanos no como un criminal. Esa es la diferencia".

Una robusta pared separa la sala donde labora del quirófano. Detrás de un ventanal, el doctor Soledispa sigue en directo un estudio angiográfico a una mujer de 68 años con pie diabético. Está despierta, atenta a los movimientos del cirujano Armando Buchelli.

·         Noticia: El 70% de operaciones en las que interviene el cirujano es de alto riesgo

·         Noticia: 9 delitos relacionados con salud

·         Noticia: El paciente se aferra a los médicos no solo en los momentos de crisis

·         Noticia: Las cuatro razones por las que el médico rechaza el Código Penal

 

Las cuatro razones por las que el médico rechaza el Código Penal

El texto del Código Integral Penal genera más debate entre los médicos. Ellos analizan si continuar o no con su profesión porque consideran que están en 'riesgo'. Pero ¿cuáles son los principales temores de los médicos? ¿Por qué les preocupa la norma?

1. Porque podrían ir a la cárcel si la muerte del paciente se da por una “acción peligrosa”. Los médicos alegan que toda intervención, especialmente las quirúrgicas son peligrosas, desde la inyección de anestesia hasta la receta de un medicamento. Además, durante una operación pueden aparecer complicaciones que no se podían prever y la hacen aun más peligrosa.

2. También podrían ir a prisión si la muerte se produce por una "acción innecesaria”. Sin embargo, en ciertos casos, ese tipo de intervenciones se practica para salvar la vida de los pacientes. Por ejemplo, cuando se opera por una aparente apendicitis y luego se comprueba que el cuadro clínico no fue real se puede considerar como una acción innecesaria y con la posibilidad de recibir una denuncia.

3. Si la acción es ilegítima igualmente, los médicos tienen riesgo. Eso puede ocurrir cuando, por ejemplo, un traumatólogo atiende un parto en caso de emergencia. Si la madre muere y el niño se salva podría tener una denuncia por no ser ginecólogo, pero actuaba en una urgencia.

4. La falta de insumos en los hospitales públicos impiden que los médicos puedan realizar los procedimientos como establecen los protocolos. Este es otro temor de los galenos.

 

EL UNIVERSO

·         Renuncias de médicos por Código Penal se extienden a Ambato

 

Ministra de Salud asegura que artículo cuestionado fue consensuado con los propios galenos.

 

Alrededor de 70 médicos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Ambato presentaron ayer su renuncia ante la gerencia del hospital del IESS en rechazo a la mala práctica profesional, que consta en el proyecto del Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Los galenos, que ejercen distintas especialidades, firmaron una resolución en el auditorio, hasta donde llegaron otros colegas de la entidad para expresar su apoyo con aplausos.

“Firmo por la dignidad del médico que no debe ser atropellada”, manifestó José Yánez, médico tratante del IESS.

La patóloga Glenda García explicó por qué dimitía, tras quince años de profesión: “No podemos someternos a una ley que nos juzga como criminales; no nos hemos preparado para hacer daño”.

El secretario de la Asociación de Profesionales Médicos del IESS en Ambato, Wellington Bracero, precisó que las renuncias se concretarán cuando el COIP entre en vigencia. Dijo que hasta tanto está garantizada la atención a los pacientes.

Pero la jefa de enfermeras del hospital, Lorena Espinoza, advirtió que sí habrá afectación pues el grupo que trabaja contará con menos integrantes.

 

Asamblea ratificará 4 artículos del Código Penal

 

DIARIO HOY

En Ambato, los médicos se suman a las renuncias

Según la ministra de salud, las renuncias no tienen que ver con el código penal

Después de la renuncia de 74 médicos el miércoles pasado en el Hospital Pablo Arturo Suárez de Quito, unos 82 más se sumaron a la medida, ayer, en Ambato. Las renuncias se harían efectivas una vez que entre en vigencia el Código Penal.

La medida fue motivada porque el veto que hizo el Ejecutivo al Código Integral Penal no incluyó sus planteamientos. Para los médicos que renunciaron en el Pablo Arturo Suárez, el que Correa no haya modificado el artículo 146 en el que se establece que quien ocasionare la muerte de una persona por mala práctica profesional será sancionado con pena de uno a tres años de prisión, fue lo que ocasionó la medida.

El problema para ellos son los términos "peligroso" e "innecesario" que se incluyeron en este artículo del COIP.

Los médicos del Hospital del IESS en Ambato primero declararon su solidaridad con los trabajadores de la salud del Pablo Arturo Suárez para, después, anunciar, según el Colegio de Médicos de Tungurahua, que también habría renuncias.

Sin embargo, mediante un comunicado, el Hospital del IESS de Ambato señaló ayer que esa casa de salud trabajaba normalmente. "Todos sus asegurados son atendidos de acuerdo a las citas programadas con el médico general o el especialista que los está tratando". En ese hospital trabajan 397 médicos.

En declaraciones efectuadas ayer en Guayaquil, la ministra de Salud, Carina Vance, manifestó que las renuncias de los médicos no tienen vinculación con lo aprobado en el Código Penal.

La funcionaria hizo un llamado a la reflexión, puesto que, según ella, para que un médico caiga en la figura de mala práctica médica profesional y sea condenado, debería incumplir varios procedimientos. "Eso quiere decir que, si una persona no cuenta con un equipamiento o con insumos, difícilmente sería sancionado por algo que no está en sus manos".

Además dijo que el Gobierno trabaja para implementar las unidades médicas con los insumos necesarios. En el caso de que la muerte de un paciente por la falta de un equipo o medicina, el médico no será sancionado, según Vance.

La ministra no dejó de lado la referencia a Juan Barriga, jefe del área de Traumatología del Pablo, Arturo Suárez, que fue el primero en presentar su renuncia. "La renuncia, Barriga la había presentado hace más de un año-dijo-. Es decir, era una persona que quería salir del hospital".

 

EL TELÉGRAFO

Autoridades garantizan la atención hospitalaria

Hasta el momento, la ministra de Salud, Carina Vance, conoce de 90 renuncias en Ambato. El ministerio realiza un monitoreo permanente en centros médicos.

Los usuarios del hospital Eugenio Espejo fueron atendidos de acuerdo a sus citas. Foto: Santiago Aguirre

Ante la renuncia de varios médicos por su inconformidad con el artículo 146 del Código Orgánico Integral Penal sobre el homicidio culposo, la ministra de Salud, Carina Vance, aseguró que existen las condiciones para garantizar la cobertura en los servicios hospitalarios.

Confirmó la renuncia del Dr. Juan Barriga, traumatólogo del hospital Pablo Arturo Suárez, y de otros 90 médicos. “No se deben estos temores a una malicia o a un acto de querer amenazar sino más bien a un desconocimiento”.

De acuerdo con Vance, el doctor Barriga había puesto la renuncia hace más de un año ante el Ministerio de Salud: “Era una persona que quería salir y deseaba una liquidación”.

Además, la ministra coordinadora de Desarrollo Social, Cecilia Vaca, aclaró que el sistema de salud no está paralizado y que hay un monitoreo constante. “Para nosotros es mejor no contar con este tipo de profesionales porque nos interesa tener servidores de salud comprometidos”, expresó Vaca.

La atención ayer en los hospitales públicos y del Seguro Social fue normal en Quito. La mayoría de los pacientes consultados considera que la decisión de renunciar de algunos galenos complicará el déficit de especialistas que ya tiene el sistema de salud pública.

A pesar de ello, están de acuerdo con que exista un castigo para la mala práctica médica. “Yo fui testigo de ello en el hospital Pablo Arturo Suárez (Quito) con mi hermana María, quien casi pierde la vida en su parto cuando los médicos no se dieron cuenta de que el bebé era muy grande y debía nacer por cesárea”, contó Estela Tituaña.

Varios padres de familia de los menores que acuden al hospital Baca Ortiz, en Quito, se quejaron de que en esa casa asistencial hay médicos cuyo trato es despectivo. “Incluso para hacer una pregunta quieren que se tenga turno”, contó Elsa Jaramillo, abuela de Kevin, un pequeño que debe realizarse los exámenes para una cirugía de cadera el próximo mes.

Rafael León, de Macas, se operó en junio pasado en el hospital Carlos Andrade Marín de Quito y acude cada mes a un chequeo. Está tranquilo con la atención, pero inquieto por lo que pueda pasar en el futuro.

“Si un doctor cumple el protocolo y el paciente fallece, no debe tener miedo de ir a prisión, porque al revisar el proceso se verá que él hizo lo necesario”, indicó.

<< Inicio < Anterior 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 Siguiente > Fin >>

Página 232 de 849

Av. Amazonas 2889 y la Granja, Quito, Ecuador
Apartado Postal 17-07-8982, Quito, Ecuador
Tel.: +593-2 2460-330; +593-2 2460-332; +593-2 2460-296; +593-2 2460-215 Fax:+593-2  2460-325
www.paho.org/ecu