En su último día, los delegados acordaron una resolución sobre salud y contaminación del aire, y otra que refiere a la epilepsia. En la última semana se debatió también sobre resistencia a antimicrobianos, malaria, y la respuesta a emergencias como el brote de ébola.

Ginebra, 26 de mayo de 2015 (OPS/OMS) — La 68ª Asamblea Mundial de la Salud concluyó hoy su período de sesiones con la aprobación las últimas resoluciones, una sobre contaminación del aire, otra sobre epilepsia y una tercera que establece los siguientes pasos para establecer un marco de trabajo para la relación de la organización con actores no-estatales.

Al concluir ocho días de sesiones, Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud, destacó que el plenario adoptó varias "resoluciones y decisiones históricas".

El Comité Ejecutivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) analizará las resoluciones adoptadas en la Asamblea Mundial de la Salud, cuando se reúna a mediados de junio, y determinará los temas que tendrán implicancias para las Américas, los que deberán armonizarse y aquellos que deberán promoverse a nivel regional y de los países.

Contaminación del aire

Los delegados de la Asamblea Mundial de la Salud adoptaron una resolución para abordar los impactos en la salud de la contaminación del aire, el riesgo más grande en el mundo para la salud ambiental. Cada año, unas 4,3 millones de muertes ocurren en el mundo por exposición a la contaminación del aire interior y otras 3,7 millones se atribuyen a la polución del aire exterior. Esta fue la primera vez que la Asamblea Mundial debatió este tema.

La resolución destaca el papel clave que las autoridades nacionales de salud deben tener en sensibilizar sobre el potencial que abordar la polución del aire de manera efectiva tiene en salvar vidas y también en reducir los costos de la salud. También subraya la necesidad de una cooperación estrecha entre distintos sectores y la integración de los problemas de salud en todas las políticas vinculadas a la contaminación del aire a nivel nacional, regional y local. Se insta a los Estados Miembros a desarrollar sistemas de monitoreo de calidad del aire y registros de salud para mejorar la vigilancia de todas las enfermedades vinculadas a la contaminación del aire; la promoción de tecnologías y combustibles limpios para cocinar, calefacción e iluminación; fortalecer la transferencia internacional de conocimientos, tecnologías e información científica en el campo de la polución del aire.

La resolución pide a la OMS fortalecer las capacidades técnicas para apoyar a los países miembros en tomar las acciones para reducir la contaminación del aire. Esto incluye capacitar para implementar las directrices de la OMS sobre calidad del aire y sobre calidad del aire en interiores; llevar adelante evaluaciones sobre los costos y beneficios de las medidas de mitigación; y realizar más investigaciones sobre los efectos sobre la salud de la contaminación ambiental. En la próxima Asamblea Mundial de la Salud, la OMS presentará una hoja de ruta para una respuesta mejorada del sector de la salud que reduzca los efectos adversos sobre la salud de la polución del aire.

Fortalecimiento del cuidado para la epilepsia

Los delegados aprobaron una resolución que llama a los países miembros a intensificar sus esfuerzos en los cuidados que brindan a las personas con epilepsia. Aunque existen tratamientos asequibles para la epilepsia, más de un 90% de las personas con esta condición pueden no haber recibido un diagnóstico adecuado o pueden recibir un tratamiento sin los recursos adecuados. La resolución destaca la necesidad de los gobiernos de formular, fortalecer e implementar políticas nacionales y legislación para promover y proteger los derechos de las personas con epilepsia. También señala la necesidad de fortalecer la información en salud y los sistemas de vigilancia para obtener una idea clara sobre la carga de esta enfermedad, de manera de poder medir los progresos en la mejora del acceso a la atención.

Los delegados enfatizaron sobre la importancia de entrenar a trabajadores de la salud que no son especialistas, como un grupo clave para reducir la brecha en el tratamiento de la epilepsia. Las estrategias para mejorar el acceso y los costos para las medicinas antiepilépticas en áreas de bajos y medianos recursos, deberían ser prioritarias. Se alienta a los países a realizar actividades de sensibilización para reducir los conceptos erróneos sobre la epilepsia y para alentar a que más personas busquen tratamiento. Debe construirse la capacidad de investigación de países de bajos y medianos ingresos a través de la expansión de la colaboración académica y del establecimiento de centros de excelencia.

La resolución llama a la OMS a continuar liderando y coordinando el apoyo a los Estados Miembros en abordar la carga mundial de la epilepsia para que las personas que la padecen puedan recibir tratamiento oportuno y se puedan beneficiar de las oportunidades educacionales y laborales, sin estigma ni discriminación.

Trabajar con actores no estatales

La Asamblea Mundial recibió con satisfacción el hecho de que los delegados habían llegado a consensos en varias partes del proyecto de marco de compromiso con los actores no estatales, notando que se desea finalizar este documento antes de la próxima Asamblea Mundial. Los delegados solicitaron a la Directora General que convoca a una reunión intergubernamental lo más pronto posible y que se presente el proyecto finalizado para que sea adoptado por la próxima Asamblea Mundial que se reunirá en mayo de 2016. Se solicitó al Secretariado de la OMS que desarrolle un registro de actores no estatales para esa asamblea. Los delegados reconocieron la importancia de que la OMS se vincule con estos actores no estatales (organizaciones no gubernamentales, entidades del sector privado, fundaciones filantrópicas e instituciones académicas) y que se asegure que los riesgos de este tipo de relacionamiento se gestionen con firmeza tanto a nivel global, como regional y nacional.

Todos los temas de la Asamblea

Durante la Asamblea Mundial, el brote de ébola en África Occidental y otras emergencias que afronta la región estuvieron presente. En ese sentido, se aprobó una resolución por la que los delegados recibieron de manera favorable el compromiso de la OMS de hacer reformas profundas en su trabajo en emergencias. La OMS establecerá un programa de emergencia guiado por un enfoque emergencias de salud de todos los riesgos, que enfatiza en la adaptabilidad, flexibilidad, rendición de cuentas, principios humanitarios, predictibilidad, oportunidad y que sea del país. También organizará un fondo de contingencia de 100 millones de dólares para brindar financiamiento para operaciones en terreno por hasta tres meses. Este fondo de contingencia se manejará inicialmente como un programa piloto de dos años y será evaluado entonces.

En esa línea, a la Directora General se le solicitó que establezca un comité de revisión bajo el Reglamento Sanitario Internacional (2005) para evaluar su efectividad respecto a la prevención, preparación, y respuesta al brote de ébola; el estado de implementación de las recomendaciones del anterior Comité de Revisión en 2011 y su impacto en el brote de ébola; y recomendar pasos para mejorar el funcionamiento, la transparencia, la efectividad y la eficiencia del RSI y mejorar la preparación y respuesta para futuras emergencias de salud.

En los días previos, la Asamblea Mundial también debatió y aprobó las siguientes resoluciones:

  • un plan de acción global para hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos, que busca mejorar el conocimiento y la comprensión de la resistencia a los antimicrobianos; fortalecer la vigilancia y la investigación; reducir la incidencia de las infecciones; optimizar el uso de medicinas antimicrobianas; y garantizar la inversión sostenible en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos.
  • una resolución para mejorar el acceso a suministros sostenibles de vacunas asequibles, un tema clave para los países de ingresos bajos y medios que buscan extender la vacunación a toda la población. Insta a los Estados miembros a aumentar la transparencia en torno a la fijación de precios de vacunas y a explorar la puesta en común de la adquisición de vacunas.
  • Se acordó una estrategia global sobre el paludismo que se aplicará hasta 2030, que busca reducir la carga mundial de la enfermedad en un 40% para 2020, y al menos en un 90% para 2030. También apunta a eliminar la malaria en al menos 35 nuevos países para 2030.
  • Se respaldó a la Declaración de Roma sobre Nutrición y un marco de acción que recomienda una serie de políticas y programas a través de los sectores de la salud, alimentación y agricultura para abordar la malnutrición
  • Se aprobaron un conjunto de indicadores para monitorear el progreso de las metas mundiales de nutrición establecidos en 2012, cuando la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la aplicación integral de un plan sobre nutrición materna, del lactante y del niño.
  • Los países miembros también aprobaron el presupuesto por programa 2016-2017 de la OMS. El presupuesto de 4.384,9 millones de dólares incluye un aumento de 236 millones de dólares respecto al presupuesto por programas 2014-2015.

Los países de las Américas tuvieron un papel central en el debate de estos tres temas, ya sea porque han liderado los equipos de trabajo o porque han trabajado fuertemente detrás de cada resolución.

La Asamblea Mundial de la Salud es el órgano decisorio máximo de la OMS. Su función principal es determinar las políticas de la OMS, designar al Director General, supervisar las políticas financieras, y revisar y adoptar el presupuesto propuesto.

Enlaces

Documentos de la Asamblea Mundial de la Salud
Las Américas en la Asamblea Mundial de la Salud