La República Dominicana está mejorando la calidad de la atención y la salud de las personas con padecimientos crónicos a través de un modelo que integra el abordaje de estas enfermedades y favorece el autocuidado

República Dominicana, 11 de noviembre de 2015 (OPS/OMS) - Mayeli Benítez Morán vive con diabetes desde hace ocho años. Tenía solo 20 años cuando en el centro de salud de La Pared de Haina, a media hora de Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, la diagnosticaron con esta enfermedad que afecta al 10% de los dominicanos mayores de 18 años.

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Además de dedicarse a sus estudios de arquitectura, el cuidado de un hogar, un marido y un hijo de 5 años, Mayeli se ocupa del cuidado de su salud: lleva una dieta saludable, realiza actividad física en forma regular, acude periódicamente al médico, controla su diabetes y se autoadministra insulina.

Y para no olvidarse de sus controles, recurre al Pasaporte para una vida saludable, una suerte de bitácora desarrollada por la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) donde las personas registran los resultados de cada visita médica y los medicamentos que incluye el tratamiento. Además, el documento contiene recomendaciones nutricionales y de actividad física.

"El pasaporte me ayuda a llevar el control de mis citas médicas y, también, con la dieta, porque incluye un listado de alimentos que puedo comer", dice Mayeli. La joven es una de las 40.000 personas que en la República Dominicana han recibido esta herramienta de apoyo al automanejo de su enfermedad. Además de este Estado caribeño, otros 19 países de las Américas utilizan el pasaporte.

Un modelo de atención personalizado

El pasaporte forma parte del Modelo de Cuidados Crónicos que la República Dominicana implementa desde 2012. Se trata de una propuesta de atención integradora para el abordaje de las enfermedades crónicas que fue desarrollada por el Centro MacColl y adaptada por la OPS/OMS para la región.

Este modelo proporciona a los pacientes con diabetes, así como a los que tienen hipertensión u otras dolencias crónicas, un seguimiento personalizado y cuidados oportunos y continuos, que pueden prevenir o retrasar complicaciones que causan discapacidad y muerte prematura.

Con el apoyo de la OPS/OMS, la provincia de San Cristóbal, donde habita Mayeli, se convirtió en 2012 en la primera del país en aplicar este modelo en sus 80 unidades de atención primaria. Según datos oficiales, alrededor del 80% de los pacientes diabéticos que se atienden en estas unidades tienen completada su ficha de control de la enfermedad y ha crecido su participación en grupos de apoyo creados para promover el autocuidado.

"Este modelo ha ayudado a mejorar la calidad de la atención de los pacientes crónicos", afirma la doctora Tomiris Estepan, directora del Programa de Enfermedades Crónicas no Transmisibles del Ministerio de Salud de la República Dominicana. "Antes teníamos una atención reactiva, sin un seguimiento real. Ahora se hace un seguimiento más integral, con una consulta proactiva, en la que el médico sabe qué necesita su paciente, lo integra a los grupos de apoyo, le recomienda actividad física, y si falta a la consulta, se lo visita en su domicilio", explica.

Extendiendo los cuidados crónicos en las Américas

Las enfermedades no transmisibles son la principal causa de muerte en las Américas. Alrededor de 61 millones de personas viven con diabetes en la región, un número que sigue en aumento asociado a la epidemia de obesidad. Según estimaciones, y dependiendo de los países, entre el 40 y el 70% de las personas con diabetes no alcanzan los objetivos terapéuticos de control.

Desde 2009, la OPS/OMS ha capacitado en el Modelo de Cuidados Crónicos a funcionarios de los ministerios de salud y a personal de salud en 33 países de la región. Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Paraguay, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua son algunos de los 27 países donde se han documentado 81 experiencias en ese sentido desde entonces.

"Este modelo ha demostrado beneficios no solo para las personas con diabetes u otras enfermedades crónicas, sino también para los presupuestos de los países, al reducir costos de atención relacionados con la disminución de la cantidad de internaciones por complicaciones relacionadas con estas dolencias", sostuvo el doctor Alberto Barceló, asesor regional en Diabetes de la OPS/OMS.

La República Dominicana ha reconocido estas ventajas y ha desarrollado un programa de actualización en el manejo de enfermedades crónicas para los médicos de atención primaria, y, en un futuro, planifica extender el modelo también al segundo nivel de atención.

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