El riesgo de transmisión de infecciones graves (como las causadas por el VIH y los virus de la hepatitis) debido al uso de sangre no segura y a la escasez crónica de sangre ha hecho que el mundo entero repare en la importancia de la disponibilidad y la seguridad de la sangre. Con el fin de garantizar el acceso universal a sangre y hemoderivados seguros, la OMS ha promovido iniciativas destinadas a mejorar la disponibilidad y la seguridad de la sangre, y recomienda la adopción de la siguiente estrategia integrada:

  • Establecimiento de un sistema nacional de sangre, con servicios de transfusión bien organizados y coordinados, políticas nacionales sobre sangre eficaces, éticas, basadas en pruebas y disposiciones legislativas y reglamentaciones oportunas; ese sistema debe permitir disponer de suministros de sangre y hemoderivados en cantidades suficientes para responder a tiempo a las necesidades de los pacientes.
  • Recogida de sangre, plasma y otros hemoderivados de donantes de poblaciones de bajo riesgo, habituales, voluntarios y no remunerados, mediante la mejora de los sistemas de donación y una gestión eficaz de los donantes, que incluya actividades de asistencia y asesoramiento.
  • Cribado de calidad garantizada de toda la sangre donada para detectar infecciones transmisibles por transfusión, como VIH, hepatitis B y C y sífilis; realización de pruebas de confirmación de los resultados de todos los donantes que hayan dado positivo para los marcadores de la infección; determinación del grupo sanguíneo y pruebas de compatibilidad, y establecimiento de sistemas para tratar la sangre y obtener hemoderivados (hemoderivados para transfusión y productos medicinales derivados del plasma), según proceda, para responder a las necesidades de atención de salud.
  • Utilización racional de la sangre y los hemoderivados para reducir el número de transfusiones innecesarias y minimizar los riesgos relacionados con la transfusión; empleo de soluciones distintas de la transfusión, siempre que sea posible, y adopción de prácticas clínicas de transfusión seguras e idóneas, incluidas las relativas a la gestión de la sangre del paciente.
  • Aplicación gradual de sistemas de calidad eficaces, que abarquen los siguientes elementos: gestión de la calidad, normas, buenas prácticas de fabricación, documentación, capacitación de todo el personal y evaluación de la calidad.
Datos clave
  • El 42% de los 117,4 millones de unidades de sangre que se extraen en el mundo se donan en los países de altos ingresos, donde vive el 16% de la población del planeta.
  • En los países de ingresos bajos, el 52% de las transfusiones de sangre se realizan a los niños menores de 5 años, mientras que en los países de ingresos altos los pacientes más transfundidos son los mayores de 65 años, con un 75% del total.
  • La tasa de donación de sangre por cada 1000 personas es de 32,6 en los países de ingresos altos, 15,1 en los de ingresos medios altos, 8,1 en los de ingresos medios bajos y 4,4 en los de ingresos bajos.
  • Entre 2008 y 2015 se registró un aumento de 11,6 millones en las unidades de sangre donadas por donantes voluntarios no remunerados. En 78 países, este grupo de donantes suministró más del 90% de las unidades de sangre; sin embargo, en 58 países más del 50% del suministro de sangre lo aportaron familiares o allegados o donantes remunerados.
  • Solo 50 de los 173 países que han presentado datos obtienen productos medicinales derivados del plasma mediante el fraccionamiento de plasma recogido en el propio país. Ochenta y tres países importan todos sus productos medicinales derivados del plasma, en 24 países ninguno de estos productos fue utilizado durante el periodo objeto de este informe y 16 países no respondieron a esta pregunta.
Hoja informativa

La distribución por edades de los pacientes transfundidos varía considerablemente en función del país. Por ejemplo, el grupo de pacientes transfundidos con mayor frecuencia en los países de ingresos altos son los mayores de 65 años, con el 75% del total de transfusiones, mientras que en los países de ingresos bajos los niños menores de 5 años reciben el 52%.

En los países de ingresos altos, la transfusión es una intervención que se realiza habitualmente en cirugía cardiovascular, cirugía de trasplantes, traumatismos masivos y el tratamiento de tumores malignos sólidos y neoplasias sanguíneas. En los países de ingresos bajos y medios, se utiliza más a menudo en casos de complicaciones gestacionales y de anemia infantil grave.

Edad y sexo de los donantes de sangre

De acuerdo con los datos sobre el sexo de los donantes de sangre, las mujeres efectúan el 32% de las donaciones, si bien este porcentaje es muy variable. En 14 de los 119 países que informaron de estas cifras, menos del 10% de las donaciones se recogieron de mujeres.

El perfil de edad de los donantes de sangre muestra que, en los países de ingresos bajos y medios hay, proporcionalmente, más personas jóvenes que donan sangre que en los países de altos ingresos. La información demográfica sobre los donantes de sangre es importante para diseñar los programas de selección y hacer un seguimiento de los donantes.

Tipos de donantes de sangre

Hay tres tipos de donantes de sangre:

  • donantes voluntarios no remunerados;
  • familiares o allegados,
  • y donantes remunerados.

Una base estable de donantes voluntarios no remunerados que donan sangre con regularidad permite garantizar un suministro fiable y suficiente de sangre no contaminada. Este es el grupo de donantes más seguro, puesto que son los que tiene la prevalencia más baja de infecciones transmisibles por la sangre. La Resolución WHA63.12 de la Asamblea Mundial de la Salud insta a todos los Estados Miembros a elaborar sistemas nacionales de transfusiones basados en donantes voluntarios no remunerados y a trabajar para alcanzar la autosuficiencia en el suministro.

De acuerdo con los datos recogidos por la OMS, se han registrado aumentos significativos de las donaciones de sangre voluntarias no remuneradas en los países de ingresos bajos y medios:

  • Según la información aportada por 139 países, entre 2008 y 2015 se registró un aumento de 11,6 millones en las unidades donadas por donantes voluntarios no remunerados. El mayor incremento de este grupo de donantes se produjo en las regiones de Asia Sudoriental (el 83%) y las Américas (70%), mientras que el aumento más acusado en cifras absolutas se registró en la región de Asia Sudoriental (5,9 millones de donaciones), seguida de la región del Pacífico Occidental (2,7 millones de donaciones) y África (1,1 millones).
  • Setenta y ocho países extraen más del 90% de su suministro de sangre de donantes voluntarios no remunerados (35 países de ingresos altos, 32 países de ingresos medios y 11 países de bajos ingresos). De ellos, 56 países obtienen el 100% del suministro (o más del 99%) de donantes voluntarios no remunerados.
  • En 58 países, más del 50% del suministro de sangre sigue dependiendo de las donaciones de familiares o allegados y de donantes remunerados (8 países de ingresos altos, 36 de ingresos medios y 14 de bajos ingresos).
  • En 2015 diecinueve países informaron de haber recogido donaciones remuneradas, que totalizaron cerca de 370 000 donaciones.

La sangre recogida en bolsas con anticoagulante se puede almacenar y transfundir a pacientes sin someterla a ninguna modificación, lo que constituiría una transfusión de sangre completa. Sin embargo, se puede utilizar la sangre de manera más eficaz si se separa en sus componentes, tales como los concentrados de eritrocitos o de plaquetas, el plasma y el crioprecipitado. De este modo se pueden satisfacer las necesidades de varios pacientes. La capacidad de transfundir a los pacientes los diferentes componentes sanguíneos que necesitan todavía es limitada en los países de ingresos bajos: en los países de ingresos bajos, el 58% de la sangre recogida se separa en sus componentes, mientras que en los países de ingresos medios bajos y medios altos se separa en componentes el 66% de la sangre donada, en los de ingresos medios altos asciende al 97% y en los de ingresos altos este porcentaje es del 91%.

En la Resolución WHA63.12 de la Asamblea Mundial de la Salud se insta a los Estados Miembros a establecer, aplicar y apoyar programas de sangre y plasma sostenibles, gestionados eficientemente y coordinados a nivel nacional, de acuerdo con la disponibilidad de recursos, con el fin de alcanzar la autosuficiencia. Es responsabilidad de cada gobierno el garantizar el suministro suficiente y equitativo de los productos medicinales derivados del plasma, como inmunoglobulinas y factores de la coagulación, necesarios para prevenir y tratar diversas afecciones graves que se dan en todas las regiones del mundo.

Tan solo 50 de los 173 países que proporcionaron información obtienen sus productos medicinales derivados del plasma mediante fraccionamiento del plasma recogido en el propio país. Ochenta y tres países importan todos sus productos medicinales derivados del plasma, en 24 países no se utilizó ninguno de estos productos durante el periodo objeto de este informe y 16 países no respondieron a esta pregunta.

Durante el año se fraccionaron cerca de 16,1 millones de litros de plasma para la obtención de derivados, de acuerdo con los datos de los 41 países que informaron de ello. Este fraccionamiento se realizó con alrededor del 36% del plasma obtenido de donaciones de sangre.

El recurso innecesario a la transfusión y las prácticas peligrosas exponen a los pacientes al riesgo de sufrir reacciones transfusionales graves e infecciones transmisibles por transfusión. Las transfusiones innecesarias también reducen la disponibilidad de productos sanguíneos para los pacientes que los necesitan.

La OMS recomienda utilizar mecanismos, como comités de transfusión y hemovigilancia en los hospitales, para controlar y mejorar la seguridad del proceso de transfusión. En ese sentido:

  • Ciento veinticuatro países cuentan con directrices nacionales sobre el uso clínico adecuado de la sangre: 32 en la Región de África (71% de los que proporcionaron información en esta Región), 17 en las Américas (50%), 14 en el Mediterráneo Oriental (74%), 34 en Europa (83%), 10 en Asia Sudoriental (91%) y 17 en el Pacífico Occidental (74%).
  • El 45% de los hospitales donde se realizan transfusiones cuentan con comités de transfusiones: el 12% en África, el 17% en las Américas, el 57% en el Mediterráneo Oriental, el 68% en Europa, el 79% en Asia Sudoriental y el 40% en el Pacífico Occidental.
  • Cuentan con sistemas de notificación de efectos adversos relacionados con las transfusiones el 34% de los hospitales de la Región de África, el 81% de las Américas, el 64% del Mediterráneo Oriental, el 86% de Europa, el 80% de Asia Sudoriental y el 38% del Pacífico Occidental.
  • El 46% de los países que proporcionaron información cuentan con sistemas de hemovigilancia. El mayor porcentaje de países con estos sistemas se encuentra en la Región de Europa (76%), seguido del Mediterráneo Oriental (54%), el Pacífico Occidental (48%), África (38%), Asia Sudoriental (36%) y las Américas (21%).
Lo que la OPS hace

A través de su programa de Seguridad de las Transfusiones Sanguíneas, la OMS ayuda a los países a elaborar de sistemas nacionales de transfusiones para garantizar el acceso rápido a sangre y productos sanguíneos seguros en cantidades suficientes, así como para establecer prácticas correctas de transfusión que permitan satisfacer las necesidades de los pacientes. En el marco del programa se ofrecen orientaciones normativas y asistencia técnica a los países para asegurar el acceso universal a sangre y productos sanguíneos seguros y para que puedan tener un suministro autosuficiente mediante donantes voluntarios no remunerados y avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) coopera técnicamente con los programas nacionales de sangre de la Región de las Américas para asegurar que tengan cantidades suficientes de sangre segura oportuna para todos los pacientes que necesiten transfusión y, así, contribuir a la reducción de la mortalidad y el cuidado óptimo de los pacientes en América Latina y el Caribe.