La fiebre amarilla es una enfermedad viral que se caracteriza por su aparición súbita, su elevada letalidad y su capacidad de generar brotes con un alto número de casos y muertes en lapsos muy breves, seguidos de períodos prolongados de silencio epidemiológico. Este comportamiento cíclico plantea desafíos sustantivos para los sistemas de salud: cuando la enfermedad reaparece, muchos equipos clínicos carecen de experiencia reciente en su manejo y se enfrentan, de manera simultánea, a un volumen significativo de pacientes críticos. En este contexto, la falta de preparación específica puede comprometer la respuesta sanitaria y los desenlaces clínicos. La ausencia de una terapia antiviral específica para la fiebre amarilla convierte al manejo clínico en un desafío eminentemente asistencial. El abordaje se apoya en la detección temprana de los casos sospechosos, la identificación oportuna de los pacientes con mayor riesgo de evolución grave y la derivación precoz a unidades de cuidados intensivos. En los cuadros severos, el tratamiento se centra en el soporte vital y en la atención de complicaciones que, en muchos casos, se expresan como hepatitis fulminante o hiperfulminante, con rápido deterioro clínico y metabólico. En este escenario, la toma de decisiones informadas y oportunas resulta determinante. Esta guía surge como parte de la respuesta a la emergencia sanitaria regional registrada entre el 2024 y el 2025, y tiene como objetivo ofrecer lineamientos clínicos estandarizados, basados en la mejor evidencia disponible, para el manejo del paciente crítico con fiebre amarilla. La publicación integra información de contexto epidemiológico y clínico, declaraciones de buena práctica y recomendaciones orientadas a la sospecha diagnóstica, la conducta inicial, la clasificación de gravedad y el manejo integral de la enfermedad, con especial énfasis en los pacientes con formas graves. Las recomendaciones aquí presentadas fueron elaboradas a partir de una síntesis sistemática de la evidencia disponible y adoptan un enfoque pragmático, orientado a facilitar su aplicación en escenarios clínicos complejos y de alta demanda. Su desarrollo se fundamenta en los principios de la metodología GRADE, lo que garantiza transparencia en la evaluación de la evidencia y claridad en la formulación de las recomendaciones. En ese marco, esta guía busca fortalecer la capacidad de respuesta de los equipos de salud y contribuir a una atención clínica oportuna, segura y basada en la evidencia frente a una enfermedad de alto impacto sanitario. |