Presentación del Informe Anual correspondiente al 2026, Dr. Jarbas Barbosa Da Silva Jr., Director de la Oficina Sanitaria Panamericana
28 de septiembre del 2026 Excmos. Sres. ministros y Sras. ministras, distinguidas delegaciones, colegas, señoras y señores: Es para mí un privilegio presentar el informe anual del Director, que cubre el período comprendido entre julio del 2025 y junio del 2026. En este informe se demuestra que nuestros Estados Miembros lograron avances significativos en el ámbito de la salud en toda la Región de las Américas, a pesar de que la salud pública se encuentra en un entorno complejo y de que las limitaciones financieras son cada vez mayores. Por medio de la cooperación técnica que presta la Organización Panamericana de la Salud (OPS), así como de la innovación y la colaboración regional, los países y territorios fortalecieron la atención primaria de salud, ampliaron el acceso a los servicios de salud, mejoraron la seguridad sanitaria, y reforzaron los sistemas y las capacidades que se necesitan para mejorar los resultados de salud a largo plazo. Los países y territorios alcanzaron hitos importantes en la eliminación de enfermedades. Se validó la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH en Bahamas y Brasil. Islas Turcas y Caicos obtuvo la certificación de eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH y se convirtió en el primer territorio de la Región de las Américas en validar la eliminación de la transmisión maternoinfantil de la hepatitis B. Chile pasó a ser el primer país de la Región en el que se ha verificado la eliminación de la lepra. En Argentina, se confirmó que hay cinco provincias libres de transmisión vectorial de la enfermedad de Chagas. Juntos, estos hitos demuestran lo que se puede lograr por medio de un compromiso nacional sostenido, con el apoyo de la OPS. Sin embargo, debemos subrayar la fragilidad de algunos avances como estos. La Región de las Américas perdió la verificación como región libre de la transmisión endémica del sarampión luego que se restableciera la transmisión sostenida en Canadá. Al mismo tiempo, los brotes de fiebre amarilla en varios países pusieron de manifiesto que las enfermedades prevenibles mediante vacunación representan una amenaza continua. La OPS brindó apoyo a los países afectados mediante el intercambio de experiencia técnica, las estrategias de vacunación y el fortalecimiento de la vigilancia y la respuesta rápida. La seguridad sanitaria siguió siendo un pilar central de la labor de la Organización durante el período cubierto por este informe. La OPS movilizó 174 toneladas de insumos esenciales para ayudar a los países en la preparación y respuesta frente a desastres, emergencias humanitarias complejas y brotes de enfermedades. Estas iniciativas se reforzaron mediante el despliegue de expertos y la coordinación de equipos médicos de emergencia. Los sistemas de vigilancia de la OPS analizaron más de 2,2 millones de señales de información, lo que permitió la detección temprana y la evaluación oportuna de riesgos para apoyar una acción rápida desde la salud pública. La inmunización siguió recuperándose luego de las disminuciones registradas antes y durante la pandemia. El número de menores de 1 año no vacunados se redujo de 1,3 millones a 1,1 millones. Sin embargo, la disminución en la cobertura de vacunación contra el sarampión puso de manifiesto la necesidad permanente de fortalecer los programas de vacunación sistemática y aumentar el uso de las vacunas mediante una comunicación eficaz e iniciativas para educar al público. Se lograron avances medibles en la reducción de las muertes maternas prevenibles. La razón de mortalidad materna se ha reducido en 10 de los 12 países que reciben apoyo específico por parte de la OPS. Este éxito fue posible gracias al fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, las políticas de apoyo, las mejoras en la atención primaria de salud y el fortalecimiento de la fuerza laboral de salud. Los avances en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles pusieron de relieve el valor de mantener una colaboración sostenida con los países. Estos logros reflejaron los esfuerzos continuos por fortalecer la atención primaria de salud como base para la prevención, el diagnóstico temprano y la atención integrada. Al final del período cubierto en el informe, la iniciativa de la OPS conocida como HEARTS en las Américas se estaba aplicando en más de 14 000 centros de atención primaria de salud y llegaba a unos 50 millones de personas adultas. El número de pacientes que recibían tratamiento para la hipertensión aumentó más de un 20% en un año, al pasar de 5,7 millones en el 2025 a 6,9 millones en el 2026. La carga cada vez mayor de los problemas de salud mental exigía una mayor atención. En respuesta, la OPS presentó la Iniciativa Regional de Prevención del Suicidio, lo que permitió elevar la prevención del suicidio a la categoría de prioridad regional de salud pública. Esta iniciativa promueve el fortalecimiento de las políticas y los programas nacionales y, en última instancia, un enfoque más sólido para la prevención del suicidio, basado en medidas multisectoriales y adaptado a las necesidades y el contexto de los países. Los Fondos Rotatorios Regionales demostraron el valor de la solidaridad regional para mejorar el acceso equitativo a medicamentos esenciales y tecnologías sanitarias. Los Fondos brindaron apoyo en la compra de más de 214 millones de dosis de vacunas, más de 10 millones de pruebas diagnósticas y más de 1 millón de dosis de tratamiento. Casi todos los países y territorios de la Región de las Américas accedieron a insumos por medio de los Fondos, que ampliaron su cartera para incorporar nuevos medicamentos de alto precio, incluidos tratamientos para el cáncer de mama y de próstata, la esclerosis múltiple y algunas enfermedades raras. Al hacer las compras mancomunadas, los Fondos lograron obtener importantes reducciones de precios. La innovación contribuyó al progreso en múltiples áreas prioritarias. Con la cooperación técnica de la OPS, los países ampliaron el uso de herramientas digitales y adoptaron nuevos enfoques para afrontar los persistentes desafíos de salud pública. Los Estados Miembros compraron a través de los Fondos Rotatorios Regionales más de 780 kits de telemedicina para 20 países. Los kits acercan el diagnóstico, la monitorización y el seguimiento clínico a grupos poblacionales que históricamente han enfrentado barreras de acceso. En un ejemplo importante, Guatemala adquirió kits de telemedicina y monitores maternofetales para ampliar el acceso a la atención prenatal y al seguimiento de la salud materna en áreas de difícil acceso. En Panamá, la OPS apoyó un acuerdo de cooperación para usar drones en el transporte de medicamentos y suministros de salud a comunidades indígenas remotas. En toda la Región, la OPS apoyó a los países para garantizar el uso seguro y ético de la inteligencia artificial en la salud pública. La Organización también firmó un acuerdo histórico con un fabricante mundial de vacunas contra la gripe para asegurar una cuota de la producción de vacunas pandémicas para los países de América Latina y el Caribe. El acuerdo apoya el acceso en medio de una demanda mundial cada vez mayor en caso de una futura pandemia. Paralelamente, se alcanzó un acuerdo de transferencia tecnológica para fortalecer la producción regional de vacunas estacionales contra la gripe utilizando plataformas basadas en células. Esto mejorará y modernizará la fabricación regional de vacunas, y ayudará a reducir la dependencia de proveedores externos a la Región. Los logros del último año reflejan la fortaleza de nuestra asociación con los Estados Miembros y el poder de la solidaridad regional. A pesar de las crecientes limitaciones financieras, la OPS ha demostrado una vez más la resiliencia, la adaptabilidad y el liderazgo que han definido a esta Organización durante más de 120 años. A través de la innovación, alianzas más sólidas, financiación diversificada y mayor eficiencia, seguimos avanzando en la salud en toda América. Estos logros demuestran lo que es posible cuando trabajamos juntos y por qué debemos seguir construyendo sobre ese progreso. Sin embargo, nuestro trabajo está lejos de terminar. La Región de las Américas seguirá enfrentándose a grandes desafíos de salud pública: envejecimiento rápido de la población, una creciente carga de enfermedades no transmisibles, amenazas sanitarias emergentes y reemergentes, emergencias relacionadas con el clima y desigualdades persistentes en el acceso a la atención de salud. Abordarlas requerirá una inversión sostenida, una colaboración más fuerte y un compromiso inquebrantable con la solidaridad. Juntos, los Estados Miembros, con el apoyo de la OPS, pueden construir sistemas sanitarios más sólidos, proteger la salud de nuestras poblaciones y asegurar que los avances reflejados en este informe se traduzcan en mejoras duraderas en la vida de todas las personas en las Américas. Muchas gracias, thank you, merci beaucoup, muito obrigado. |
