Puerto Santander, Amazonas — septiembre de 2026. En medio de la Amazonía colombiana, surcada por el impotente río Caquetá y millones de kilómetros de selva virgen, se encuentra el territorio indígena de Puerto Santander. Aunque tiene poco menos de 1.900 habitantes, es uno de los territorios más extensos de Colombia; más de 14 mil kilómetros cuadrados habitados por los pueblos indígenas Uitoto (Murui-Muinane), Andoke, Muinane, Nonuya y Yucuna.
Hasta esta zona de difícil acceso, en la segunda semana de septiembre, llegó un equipo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) con el propósito de realizar formación y fortalecimiento comunitario. Estas actividades se realizaron en articulación con la ESE Hospital San Rafael de Leticia, Consejo Regional Indígena del Medio Amazonas (CRIMA)I y autoridades locales tradicionales e institucionales; y fueron posibles gracias al proyecto Respuesta Sanitaria Vital, implementado por el Fondo Humanitario para Colombia.
Durante once días, equipos de salud, autoridades tradicionales y comunidades locales se formaron en primeros auxilios psicológicos, primeros auxilios a lesionados por armas y realizaron mapas de riesgo comunitario, mediante la articulación entre el conocimiento institucional y el respeto de los saberes tradicionales indígenas.
“Para llegar a realizar estas actividades se requiere de un largo trabajo de concertación previo articulación y concertación con autoridades institucionales y comunitarias tradicionales en salud. Realizamos diálogos que nos permitan llegar con los servicios, pero sin negar el conocimiento que tienen los pueblos indígenas. El llegar a acuerdos nos permite hacer un ingreso respetuoso y adecuado a este territorio ancestral”, afirma Sandra Flórez Medina, Consultora Nacional de la OPS, quien estuvo encargada de organizar esta visita.
Durante los días de formación, la comunidad participó en un proceso progresivo:
- La conformación de una red de primeros respondientes en salud emocional, con acuerdos, plan de acción y un acto de compromiso simbólico para garantizar su continuidad.
- Formación en primeros auxilios psicológicos (PAP) y autocuidado comunitario, incluyendo sesiones de manejo de emociones y prevención del suicidio bajo el taller "Relevos de Armonía".
- Un taller de Primeros Auxilios por Lesiones por Armas (PALA) y sobre Misión Médica
- Un ejercicio de construcción de mapas de riesgo comunitario y protección a los servicios de salud, junto al colegio local.
“Para nosotros es importante reconocer los riesgos porque a veces nosotros vivimos con ellos, pero nunca hacemos un ejercicio para prevenirlos. Como docentes, que estamos siete horas al día con los muchachos que están bajo nuestra responsabilidad. Con esto que aprendimos podemos evitar peligros”, afirma Fernando José Paky, indígena Muinane y profesor de la Institución Educativa Fray Javier de Barcelona, quien comparte que en el espacio de identificación de riesgos comunitarios pudo reconocer que identificar riesgos como la mordedura de serpientes, las caídas y las enfermedades, lo que permite prevenirlos de mejor manera.
Llegar a Puerto Santander no es sencillo: el equipo recorrió una ruta combinada aérea, terrestre y fluvial desde Leticia, pasando por San José del Guaviare y Araracuara, antes de llegar al territorio. Esta dificultad de acceso es, precisamente, parte de lo que hace indispensable fortalecer capacidades locales que empoderen a las comunidades y puedan sostenerse en el tiempo, incluso sin presencia externa permanente.
“He aprendido muchas cosas sobre cómo trabajar con una persona cuando está en una necesidad o un problema. He aprendido qué se puede hacer, a quién hay que acudir para poder sostener a esa persona… y buscar alternativas para que la persona no se haga daño a sí misma o a las personas que tiene cerca”, afirma Gernán Miraña González quien, a sus 53 años, se formó como Primer Respondiente en Salud Mental.
La visita cerró con una jornada de atención en salud primaria, en la que se brindaron servicios de medicina general, odontología, ginecología, vacunación y laboratorios. Más de 70 personas recibieron atención.
“Nos sentimos muy agradecidos del apoyo que nos ha dado la OPS para venir a esta zona tan distante y permitirnos ofrecer todos estos servicios de salud. Esto es fundamental para estos territorios indígenas, teniendo en cuenta la lejanía y la dificultad para acceder a un servicio de segundo o tercer nivel, e incluso una consulta. Con estos servicios recortamos estos tiempos y damos una atención óptima”, comparte la Doctora Yusbanys Cujía, coordinadora de la atención en áreas no municipalizadas del Hospital de Leticia.
La metodología de la misión integró enfoques de derechos humanos, acción sin daño y enfoque diferencial, reconociendo la diversidad cultural del territorio y promoviendo un enfoque de "Una Salud" que vincula lo físico, lo emocional y lo comunitario. El trabajo se desarrolló mediante diálogo de saberes, juego de roles, grupos focales y acompañamiento directo en terreno junto a autoridades tradicionales.
Al cierre de la misión, Puerto Santander cuenta con una red local de primeros respondientes capacitada y con rutas de acción definidas, una comunidad que sabe identificar riesgos y responder ante ellos, así como con capacidades de respuesta fortalecidas. El objetivo, de fondo, es que el acompañamiento no dependa de la presencia externa, sino que quede instalado en la propia comunidad.
