Puerto Santander Amazonas, 8 de octubre de 2026. Decir que la comunidad de Los Monos navegó por dos horas y caminó otras dos por terreno pantanosos; que los habitantes de Peñas Rojas salieron a las 3 am y navegaron por cinco horas el Río Caquetá; que especialistas de la ESE Hospital San Rafael de Leticia y consultores de la OPS viajaron por aire, tierra y caminando para llegar al Centro de Salud donde realizarían una Brigada de Salud con Especialistas, parece una narración de ficción o una vorágine propia de la selva.
Y sí. La misión humanitaria llegó a la Selva Amazónica, en el territorio indígena de Puerto Santander, donde conviven caqueteños y amazónicos, divididos y a la vez unidos por el Río Caquetá, que al atravesarlo de lado a lado se encuentra la Institución Educativa Fray Javier de Barcelona que los educa a todos, la Maloka del Consejo Regional del Medio Amazonas (CRIMA), que ejerce la autoridad propia para los pueblos Huitoto, Andoque, Huinane, Nonuya Yukuna y Matapí; el centro de Salud adscrito a la ESE Hospital San Rafael, de Leticia, la oficina de la Corregidora, la cancha de fútbol y hasta el aeropuerto en el que aterrizan vuelos de carga, donde también viajan quienes tienen el permiso de la manigua para llegar a este territorio.
Los testimonios de médicos y pacientes hablan de por qué los esfuerzos de unos y otros son necesarios y oportunos y la articulación con la institucionalidad es fundamental.
"Apenas supimos que venían especialistas, organicé a la comunidad. No nos importó que tuviéramos que salir en la madrugada. Ya los médicos los vieron a todos y algunos tienen remisión para que los ayuden más. Si nos gustaría que las brigadas fueran más larguitas, porque ya ustedes vieron lo qué nos toca hacer para llegar hasta acá", nos comentó don Álvaro Rodríguez Suárez, autoridad y médico tradicional de la comunidad Peñas Rojas, ubicada en el Resguardo Indígena Nenaime Peyajú.
"Todos los pacientes tienen que pasar por Psiquiatría. Porque en la ciudad, en el campo o en la selva, donde hoy estamos, necesitamos aprender a reconocer el origen de nuestras emociones, gestionarlas y crear bienestar. Con ese objetivo llegamos hasta acá", enfatizó Julián David Holguín, médico psiquiatra del Hospital San Rafael de Leticia, institución con la que la OPS articuló la Brigada de Especialistas, y en la que ginecóloga, pediatra, médicos familiares, odontóloga, vacunadoras y laboratoristas estaban ávidos por atender a niños, mujeres y abuelos.
Es innegable qué cuando los consultores de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), llegan a las comunidades de difícil acceso, tan distantes de la cotidianidad, se tiene conocimiento que todas las actividades se pueden quedar cortas, pero que paso a paso se irán estrechando las brechas entre los servicios de salud y las comunidades. Territorios que son inimaginables desde un escritorio, desde el sofá frente a la televisión o desde el computador donde se elaboran los proyectos que sustentan los recursos para cumplir la misión humanitaria, pero que finalmente terminan cumpliendo grandes objetivos.
Terminan jornadas como ėsta y después de saber que cerca de 400 personas fueron atendidas, que se llevaron sus medicamentos, que se les practicaron exámenes de laboratorio, que sus niños fueron vacunados, que algunos obtuvieron una remisión para un nivel superior, que se llevaron en su mente y corazón el mensaje de reconocer y procesar sus emociones... sí existe una gran satisfacción y gratitud por la existencia de proyectos como Respuesta Sanitaria Vital y por la financiación del Fondo Humanitario para Colombia.
Cada misión humanitaria es la puerta de acceso a más apoyos, a más ayudas, a nuevos diagnósticos, a otros procesos para satisfacer necesidades, a cortar brechas y contribuir en el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades. Y sobre todo, que esa suma de actividades, las largas caminatas con el morral al hombro, dormir en carpas, chinchorros o catres, siempre valdrán la pena para que las comunidades distantes, de difícil acceso y que han vivido en situaciones de violencia y emergencias recurrentes tengan nuevas fuerzas y herramientas para transformar su realidad.
