Lima, 27 de mayo de 2026.- La salud de la mujer continúa representando un desafío para el sistema sanitario debido a las brechas en el acceso, la oportunidad y la calidad de los servicios de salud, especialmente durante el embarazo, parto y posparto. En este contexto, entre el 5 y el 7 de mayo, el Ministerio de Salud (Minsa), con la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), desarrolló la Reunión Trimestral de Evaluación Nacional de Intervenciones en Salud Sexual y Reproductiva, un espacio que reunió a las Direcciones y Gerencias Regionales de Salud (DIRESA/GERESA) y especialistas clínicos de todo el país para fortalecer estrategias orientadas a mejorar la salud sexual y reproductiva y dar prioridad a la prevención de muertes maternas evitables. Estos esfuerzos son parte de las acciones del proyecto “Respuesta a emergencias obstétricas y embarazos no planeados”, ejecutado con el apoyo de MSD para Madres.
“La mortalidad materna es un indicador de vulnerabilidad social, estructural y de alto riesgo en poblaciones que buscan desarrollo. Por ello, esta reunión busca evaluar si el primer nivel de atención en las regiones está respondiendo de manera reactiva o predictiva, fortalecer el enfoque de gestión de riesgos y mejorar el uso de la información y las herramientas tecnológicas para prevenir complicaciones y muertes evitables”, señaló Constantino Vila Córdova, director general de la Dirección General de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública (DGIESP) del Minsa durante la ceremonia de apertura.
En el país, la reducción de la mortalidad materna sigue siendo una prioridad de salud pública.
De acuerdo con datos regionales, la Razón de Mortalidad Materna (RMM) en el Perú se mantiene por debajo del promedio de América del Sur; sin embargo, persisten brechas importantes relacionadas con el acceso oportuno a los servicios de salud, la dispersión geográfica y diversos determinantes sociales que agravan la vulnerabilidad de las gestantes frente a complicaciones durante el embarazo, parto y puerperio.
En este escenario, el país forma parte de los 12 priorizados en la iniciativa regional “Cero Muertes Maternas Evitables” de la OPS, orientada a acelerar la reducción de la mortalidad materna. Esta se encuentra alineada tanto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en el marco de los cuales se busca alcanzar la meta trazadora global 3.1 de RMM a menos de 70 muertes maternas por 100.000 nacidos vivos; y a la Agenda de Salud Sostenible para las Américas (ASSA), que busca reducir la RMM a 30 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos al 2030.
Según las cifras presentadas por el equipo técnico del Minsa, a nivel nacional los datos muestran avances, pero también alertas recientes: hasta abril de este año se registraron 64 muertes maternas, ocho más que en el mismo periodo en el 2025. Una proporción de estas muertes ocurrió en el domicilio, lo que evidencia brechas en el acceso oportuno a los servicios y la necesidad de fortalecer los sistemas de referencia y de articulación comunitaria. Como se señaló durante el diálogo entre los participantes, reducir las complicaciones maternas prevenibles implica fortalecer la gobernanza, mejorar la calidad de atención y consolidar redes integradas de servicios de salud.
En línea con estas reflexiones, Ivy Lorena Talavera, asesora internacional en Servicios de Salud en el Curso de Vida de la OPS/OMS en Perú, resaltó la importancia de fortalecer el primer nivel de atención para prevenir complicaciones y muertes maternas evitables. En esta tarea, subrayó que la cooperación técnica se impulsa de manera articulada liderada por el sector salud en colaboración con otros sectores del gobierno, con un objetivo común: mejorar la salud y el desarrollo integral de las mujeres.
Principales enfoques y desafíos para fortalecer la salud reproductiva y materna en Perú
Las intervenciones en salud sexual y reproductiva en Perú se desarrollan bajo un enfoque integral orientado a prevenir riesgos reproductivos, garantizar atención continua durante el embarazo y fortalecer la respuesta frente a emergencias obstétricas. Para ello, se propuso reforzar la atención preconcepcional, fortalecer el sistema de telesalud en zonas remotas, mejorar el seguimiento del proceso de gestación, y consolidar equipos multidisciplinarios.
En este sentido, durante la presentación de Henry Rebaza, viceministro de Salud Pública, se resaltó la necesidad de hacer efectiva la prevención a través de rutas completas de cuidado integral, de modo que se avance hacia un abordaje más articulado y continuo en la atención en salud. Esto cobra especial relevancia para anticipar complicaciones, fortalecer el primer nivel de atención y asegurar intervenciones preventivas efectivas a lo largo de todo el curso de vida.
Por otro lado, se planteó fortalecer el uso de la información para la toma de decisiones mediante la integración del Sistema Integrado de Suministro de Medicamentos (SISMED) y el Sistema de Información del Certificado de Defunción (SISCE), así como el uso de inteligencia demográfica para optimizar la planificación territorial y priorizar los recursos en salud. Finalmente, otro de los retos priorizados será ampliar el acceso a planificación familiar y consejería reproductiva, especialmente en adolescentes y mujeres de zonas rurales, reduciendo riesgos y garantizando que cada embarazo sea deseado. Estas acciones contribuirán a mejorar la respuesta sanitaria y los servicios de salud reproductiva, promoviendo una atención más equitativa y oportuna.
Desde la OPS/OMS, continuaremos cooperando con el Minsa para impulsar intervenciones estratégicas orientadas a ampliar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, fortalecer la atención integral e implementar tecnología y nuevos sistemas de información para contribuir a la reducción de la mortalidad materna y los embarazos no planeados.
