En los últimos años, las olas de calor se han convertido en una amenaza creciente para las ciudades y entornos urbanos de la Región de las Américas. Estos eventos meteorológicos extremos no solo afectan al confort, sino que también representan un riesgo significativo para la salud pública y las infraestructuras urbanas. Por ello, es crucial contar con orientaciones claras y efectivas para la gestión del riesgo de emergencias de salud y desastres originados por olas de calor, abarcando la evaluación, reducción, preparación, respuesta y recuperación para mitigar sus efectos. Las olas de calor pueden provocar distintos problemas de salud, en especial a los grupos de población que están en alguna situación de vulnerabilidad, y en algunos casos, incrementan el número de muertes anuales relacionadas con estos eventos. Además, las olas de calor pueden sobrecargar los sistemas de salud, dificultando la atención adecuada y oportuna de quienes la necesitan. Contar con orientaciones para la gestión del riesgo permite a las autoridades de ciudades y entornos urbanos estar mejor preparadas y actuar a tiempo. Por ello, las presentes orientaciones incluyen medidas para evaluar el riesgo existente tanto en el sector de la salud como en las infraestructuras. También se incluyen medidas preventivas a nivel de preparación urbana, sistemas de alerta temprana y otras medidas preventivas, como la creación de espacios y techos verdes para reducir la temperatura ambiental. Asimismo, se presentan estrategias de respuesta, como la habilitación de refugios climáticos temporales con aire acondicionado y el uso de energías alternativas, considerando los efectos del cambio climático. |