La Región de las Américas atraviesa el mayor resurgimiento de los casos de sarampión desde la eliminación de la transmisión endémica verificada en el 2016 y reverificada en el 2024. Tras una década de cobertura subóptima con las vacunas contra el sarampión, en el 2025 y comienzos del 2026 se ha observado un incremento abrupto del número de casos. En el primer semestre del 2026, se notificaron más de 22 000 casos confirmados y 39 muertes en 17 países y territorios, cifra que ya supera los 14 503 casos registrados en la Región en el 2025. Los brotes afectan de manera desproporcionada a los niños y niñas pequeños —con las mayores tasas de incidencia en menores de 1 año— y a la población indígena y otros grupos históricamente desatendidos, donde se concentra la mayor mortalidad. Aproximadamente el 85% de los casos confirmados no tiene antecedentes documentados de vacunación. La situación de los países de la Región presenta tres escenarios diferenciados que exigen una respuesta distinta. Para ello, se ha establecido una matriz que se organiza como una cuadrícula de pilares de respuesta (filas) por escenario epidemiológico (columnas). Cada fila corresponde a uno de los pilares de respuesta del IMS; cada columna, a uno de los tres escenarios: A) riesgo de importación: sin casos actuales, pero con probabilidad de importación; B) transmisión limitada: casos esporádicos o conglomerados contenidos con cadenas aún identificables, y C) transmisión comunitaria: transmisión sostenida en múltiples localidades. En la intersección de cada pilar con cada escenario, la matriz presenta las acciones prioritarias en las que el país debería concentrarse en esa situación, formuladas de manera directa y operativa. Cada escenario supone el mantenimiento de las capacidades construidas en el escenario anterior; las acciones del escenario A constituyen la base de preparación sobre la que se suman luego las acciones de los escenarios B y C. El país o la jurisdicción subnacional determina el escenario que mejor describe su situación actual y concentra sus esfuerzos en la columna correspondiente, preservando las capacidades construidas en los escenarios previos. A medida que la situación evoluciona, ya sea por escalamiento hacia la transmisión comunitaria o por retorno a la contención tras la interrupción de la transmisión, el país se desplaza entre las columnas y ajusta sus acciones en consecuencia. |