Podcast - Hablemos de salud - Ep. 17: Violencia contra la mujer

Portada de Podcast - Hablemos de salud - Ep. 17: Violencia contra la mujer. Entrevistador y experto sobre el tema.

La violencia contra las mujeres es una crisis de salud pública que afecta su bienestar físico, mental y reproductivo, y deja huellas en generaciones futuras. Una de cada tres mujeres en las Américas ha sufrido violencia de pareja o sexual, y aunque este problema parece invisible, no es inevitable: se puede prevenir. El sector salud juega un papel clave al identificar señales tempranas, ofrecer apoyo empático y conectar a las sobrevivientes con recursos seguros. Cada interacción cuenta para romper el ciclo de violencia y garantizar el derecho de todas las mujeres a una vida libre de agresión.

Sebastián Oliel: [00:00:00] María tiene 32 años, dos hijos y un trabajo estable. Nadie imaginaba que detrás de esa rutina diaria vivía con miedo. Un día llegó al centro de salud con dolores crónicos, con ansiedad y con problemas para dormir. Lo que parecía en principio un cuadro de estrés, terminó revelando algo mucho más profundo, que fueron años de violencia de pareja. Historias como la de María, aunque esta sea ficticia, se repiten cada día en América Latina y el Caribe. Y no solo dejan marcas emocionales. Afectan la salud física, la salud mental, la salud reproductiva de miles y miles de mujeres, niñas y adolescentes. Hoy, en Hablemos de Salud, queremos entender por qué la violencia contra las mujeres es un problema de salud pública y cómo el sistema de salud puede ser una puerta de entrada para salvar vidas. Pero también queremos saber qué podemos hacer si conocemos a alguien que está en riesgo y qué puede hacer una mujer que está en riesgo. Para conversar sobre todo esto nos acompaña Britta Baer, asesora regional en Prevención de la Violencia de la Organización Panamericana de la Salud. Britta, bienvenida. Un gusto que estés con nosotros en el programa.

Britta Baer: [00:01:18] Muchas gracias por la invitación.

Sebastián Oliel: [00:01:20] Bueno, para comenzar, quería que nos cuentes un poco de la magnitud del problema. ¿Cuál es la situación, qué dicen los números en nuestra región?

Britta Baer: [00:01:28] Bueno, sabemos que una de cada tres mujeres en las Américas ha sufrido violencia de pareja o violencia sexual fuera de la pareja. Son los dos números que siempre usamos para monitorear los ODS y otros marcos internacionales. Y estos números y esos datos son de las nuevas estimaciones de la OMS/OPS sobre la prevalencia de la violencia contra las mujeres. Esas estimaciones están disponibles en nuestra página web y es un gran logro poder contar con nuevas estimaciones. 29 países y tienen ahora estimaciones en este tema y estos datos son esenciales para poder informar nuestros próximos pasos para dar visibilidad al tema, para informar planes, protocolos y respuestas del sistema de salud. Entonces, les invito a revisar sus datos, revisar los datos de su país y ayudarnos a difundir los datos, porque eso es el primer paso. Tener una conversación sobre la magnitud de la violencia. Alrededor de una de cada cuatro mujeres ha sufrido violencia de pareja. La violencia de pareja sigue siendo la forma más común de la violencia contra las mujeres y, una de cada ocho ha sufrido violencia sexual fuera de la pareja. Hay dos mensajes de estos datos. Primero, que la violencia sigue siendo un desafío en todos los países de la región. Es una prioridad regional abordar el tema. Y segundo, vemos diferencias en las tasas de prevalencia entre países. Y eso significa, sobre todo, que la violencia no es algo automático, no es algo inevitable, es algo que se puede prevenir.

Sebastián Oliel: [00:03:08] Totalmente terrible la magnitud del problema que estamos viendo y también vemos socialmente han aparecido muchos grupos, muchos grupos de mujeres y sociales que han generado más conciencia. ¿Pero qué pasa con esta situación, con estos números? ¿Por qué vemos esto? ¿Ha habido un crecimiento o ahora se denuncia más, se habla más del tema? ¿Estaba oculto antes? ¿Qué es lo que pasa?

Britta Baer: [00:03:35] Bueno, creo que los datos que mencioné son dos ejemplos de violencia que usamos muchísimas veces. Son dos temas que debemos abordar y, muchísimas veces, creo que lo que vemos en las noticias y lo que vemos en las salas de urgencia en hospitales son casos súper severos de violencia, con lesiones graves, quizás agresión sexual, violación. Pero creo que claramente tenemos que abordar estas formas. Pero también tenemos que pensar en otras formas de violencia. Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como todo acto de violencia de género que puede tener o resulta en un daño físico, sexual o emocional. Y esta definición hace énfasis en que puede ser violencia severa, puede ser violencia física con lesiones corporales, puede ser violación, pero también incluye en la definición otras formas de violencia. Todas las formas de violencia son inaceptables y debemos, de manera igual, abordar todas estas formas. Pero tenemos que pensar también, hay violencia emocional como criticar e insultar a la mujer de manera sistemática o violencia sexual sin contacto físico, amenazas, acoso sexual, abuso de imágenes, que cada vez más se hace mucho en línea. Y un tema principal también es pensar cuál es el riesgo de violencia en línea contra las mujeres. Porque la evidencia sugiere que a veces comenzamos con violencia en línea y luego continuamos en persona. El problema con la violencia es que a veces comienza de forma muy sutil. Quizás con comportamientos controladores por parte de la pareja. Controlar el acceso de la mujer al dinero, controlar el acceso de la mujer a su círculo social, a sus amigas, a su familia. Pero sabemos que con el tiempo hay un gran riesgo de la escalada de la violencia. Pero eso no tiene que ser así. Podemos intervenir mucho antes y eso es parte del desafío. No tenemos que esperar.

Sebastián Oliel: [00:05:59] Totalmente. Tú hablabas recién de la violencia de pareja, la violencia en los noviazgos, cuando uno es joven. ¿Pero digo qué pasa también cuando surge, cuando uno es niño o cuando uno ve violencia en su círculo familiar?

Britta Baer: [00:06:13] Entonces la violencia tiene muchas consecuencias para la salud de la mujer y esto es toda la justificación que necesitamos para tomar acción. Porque el impacto en la mujer, en la salud de la mujer, en el bienestar de la mujer y su vida es tan grande que tenemos que actuar. Sin embargo, es verdad que la violencia también tiene efectos para los hijos e hijas, por ejemplo, en su comportamiento, en su salud mental. Y un aspecto muy importante pensando en otras generaciones es que la violencia es como un virus y, muchísimas veces, un comportamiento que podemos aprender en nuestra niñez. Entonces la evidencia sugiere que un niño o niña que es testigo de la violencia contra la mujer entre sus padres, entonces no tiene un rol directo. Ese niño, esa niña tiene más probabilidades de repetir el acto, para que la niña sufra violencia de pareja más allá en su vida y el niño sea el causante de esta violencia más allá en su vida. Entonces, esta situación se puede prevenir y la mejor manera de prevenirla es intervenir en la violencia contra las mujeres.

Sebastián Oliel: [00:07:31] Y ¿cómo sería concretamente? Porque me interesa que hablemos esto de prevención. ¿Qué significa y qué se puede hacer? ¿Cómo lo prevenimos? También siento que, quizás, culturalmente, pero hoy en nuestra región como que se piensa que está aceptado, ciertos tipos de violencia, incluso a los niños o incluso en las parejas. O esto que decías vos, no de la violencia en la palabra, en las formas de expresarnos hacia el otro. ¿Entonces cómo podemos prevenirlo?

Britta Baer: [00:07:58] Hay mucho por hacer para prevenir la violencia. Bueno, primero, un comentario muy importante es que uno de los mitos relacionados con la prevención de la violencia es la idea de que la mujer sobreviviente podría haberla evitado en alguna manera. Por ejemplo, cuando vemos casos de violencia, a veces casos severos en las noticias, en la sociedad, muchísimas veces nuestra reacción como sociedad es preguntar bueno, ¿pero por qué se quedó con este novio? ¿por qué fue a esta fiesta? ¿por qué no gritó más? ¿Por qué llevó este vestido? ¿Por qué...? No sé. Y tenemos la tendencia de culpar a la mujer. Prevenir la violencia nunca es la responsabilidad de la mujer. Prevenir la violencia es nuestra responsabilidad como sociedad. Y creo que un desafío con eso es que es un tema tan grande, no hay una única causa. Y eso significa que no hay una única solución. La OPS usa un modelo sociológico para hablar de las causas de la violencia. Y tenemos un modelo con cuatro niveles individual, interpersonal, comunidad y sociedad. Y a nivel individual, por ejemplo, el riesgo puede ser mucho más alto en algunos grupos sociales, grupos de edad, etnicidad, discapacidad, nivel educativo, nivel socioeconómico, estado migratorio. Todos estos factores individuales pueden aumentar el riesgo, pero también es el estado de la relación que hace una diferencia. Por ejemplo, a nivel interpersonal, tenemos que pensar en el nivel de comunicación, la manera en comunicarse en una familia, en una relación, en la manera de tomar decisiones, en una familia que hace una diferencia. A nivel de la comunidad son reglas sociales, creencias, actitudes, normas de género y el valor agregado a los diferentes roles en una sociedad de mujeres, hombres, niños y niñas y cómo afecta su riesgo de la violencia y también su acceso al apoyo. A nivel de la sociedad son cosas como políticas nacionales e internacionales, el sistema de derechos, la inclusión social, el nivel de discriminación en la sociedad y cosas así. Y todos esos niveles tenemos que abordar y claramente eso significa que para hacerlo no hay una única solución. No hay una única institución o un actor, una agencia que puede tomar acción. Tiene que ser un trabajo en equipo. Y eso es parte del desafío, porque a veces, cuando muchas instituciones, organizaciones tienen un rol, nadie hace algo. Pero es posible trabajando en equipo, hacer una diferencia. Y parte, por ejemplo, del marco de RESPETO de la OPS, es precisamente crear este grupo de personas usando la evidencia para informar el trabajo de prevención.

Sebastián Oliel: [00:11:29] Y algo que mencionaste un poco pero que me interesa profundizar, vemos nosotros en redes y en los medios, sobre todo en las coberturas periodísticas, cuando se habla mucho de los femicidios, esto que decís de culpabilizar a las víctimas. ¿Y cuál debería ser el enfoque ahí?

Britta Baer: [00:11:47] Bueno, sobre todo cuando estamos hablando del feminicidio, creo que a veces estamos hablando solamente del acto. Y claro, la violencia provoca muchas muertes y el femicidio es una forma severa de violencia que tenemos que abordar. ¿Pero por qué estamos esperando hasta la muerte de la mujer para movilizarnos? El feminicidio es el último acto. Es el último acto o la culminación en una serie de actos violentos contra la mujer. Muchísimas veces la gran mayoría de asesinatos son por manos de la pareja. Entonces, una relación abusiva no comienza con el asesinato. Una relación abusiva comienza con comportamientos controladores, comienza con violencia emocional, quizás acoso sexual, luego violación. Y luego, y luego, y luego... Pero ese ciclo no es automático. Ese ciclo lo podemos interrumpir, pero esto requiere que podamos intervenir lo antes posible, mucho antes, para facilitar y prevenir los actos y, de esta manera prevenir, la muerte. Pero estamos esperando hasta la muerte, y nunca lo haremos con otro tema de salud. Y claramente el costo del feminicidio es grave. Pero no tenemos que esperar.

Sebastián Oliel: [00:13:27] Totalmente. ¿Y en cuanto a esto nosotros insistimos mucho en el rol del sector salud? ¿Cuál es ese rol? ¿Qué es lo que puede hacer el sector salud?

Britta Baer: [00:13:39] Bueno, el sector salud tiene un rol clave. Sabemos que es obvio, cuando una mujer sobreviviente tiene una experiencia de violencia, es esencial proceder a su reconocimiento, cuidarla, protegerla contra más daño. Creo que esto es obvio. Lo interesante es que la evidencia sugiere que las mujeres maltratadas y las mujeres que nunca han sufrido violencia creen que hablar de violencia en los servicios de salud es una buena idea. Es una señal de la calidad del sistema. ¿Entonces, por qué no hacerlo si es una buena señal? Además, el sector salud tiene una oportunidad única que existe solamente en el sistema de salud. Tenemos un contacto regular con comunidades todo el tiempo. Servicios de vacunación, servicios prenatales, servicios de planificación familiar, atención primaria para un brazo roto. Tenemos contacto con servicios de salud todo el tiempo y este contacto podemos aprovechar este contacto es la oportunidad para intervenir e identificar a los grupos en riesgo de manera temprana antes de la escalada de la violencia. El sector salud, el personal de salud puede hacerlo. Entonces, esto es un rol clave del sector salud, porque podemos prevenir la violencia antes de esta escalada que mencioné y de esta manera prevenir las muertes también y todas las consecuencias de salud. Además, es esencial que podemos ofrecer una respuesta de calidad para mitigar todas las consecuencias de salud de la violencia.

Sebastián Oliel: [00:15:25] Pero, ahorita están preparados, los profesionales de salud para esto, porque a veces los que salen de la universidad que están preparados para esto que decís vos, para curar, están preparados para curar un brazo roto o diagnosticarte una enfermedad viral, por ejemplo, bacteriana, lo que sea, pero ¿para la violencia están preparados? Y en todo caso también ¿qué está haciendo la OPS para apoyar en ese sentido?

Britta Baer: [00:15:52] Es un trabajo continuo. Creo que un desafío que tenemos. Cuando yo menciono la palabra identificación de grupos en riesgo, no significa que estamos esperando hasta que la mujer sobreviviente llegue y pida apoyo de manera explícita sobre violencia. Eso sería poco realista. Imaginemos una niña de dos años que sufre abuso de su padre. ¿Podemos o debemos esperar hasta que la niña sepa dónde y cuándo ir? ¿Qué palabras usar? No, claro que no. Identificación significa que el personal de salud tiene la capacidad de poder identificar signos y síntomas de violencia y saber cómo preguntar y hablar de la violencia en los servicios de salud de manera segura, respetuosa y con empatía. Y significa que el personal de salud tiene la capacidad de ofrecer una buena interacción con la superviviente, porque la gran mayoría de mujeres que llegan es su primer contacto con servicios formales en el servicio de salud. En salud está representado no solamente el sistema de salud, pero también todo el sistema de respuesta. Y si es una buena interacción, esta mujer tiene más probabilidades de regresar, más probabilidades de usar otros servicios, tiene más probabilidades de recomendar este servicio a otras en su comunidad. Y esto es importante. Entonces, el énfasis tiene que ser en ofrecer una buena respuesta, identificación y buena respuesta.

Sebastián Oliel: [00:17:35] Y ¿están conectados? Porque si llega una mujer con signos de violencia claros, o sea que el servicio de salud obviamente se da cuenta que ha sufrido violencia, ¿está conectado salud, digamos con otras áreas, porque también entran a un tema legal o un tema de recursos donde va esa mujer, si va a denunciar y demás? O sea, no sería solamente que lo identifiquen, porque el problema para esa mujer sigue después de que se va del centro de salud.

Britta Baer: [00:18:04] Sí, y tenemos muchos países que tienen rutas de derivación para ofrecer este apoyo integral a la mujer sobreviviente. Sin embargo, la evidencia sugiere que es la primera interacción en el servicio de salud que es clave. Entonces, tomar 5 a 10 minutos o quizás 20 para ofrecer el apoyo en la primera línea es lo fundamental. Y esta es la palabra ANIMA, que es una herramienta de la OPS que usamos para ayudar al personal de salud a recordar cuáles son los cinco cosas que debemos hacer cuando identificamos una sobreviviente antes de derivar. Entonces: escuchar la persona, validar su experiencia, no juzgarla, destacar que la violencia nunca es la culpa de esta persona, informarse sobre sus necesidades, porque quizás no sabemos todo sobre la situación; mejorar su seguridad y apoyarla con otros servicios. Entonces, el último paso es hacer esta conexión con otros servicios de apoyo. Pero lo que no podemos olvidar es la primera. A veces los primeros tres minutos de una conversación hacen la diferencia, porque podemos culpar a la mujer por llegar, por sufrir violencia o podemos usar este momento, estos segundos para ofrecer empatía, ofrecer apoyo, dejar muy claro que no está sola y esto es lo que hace la diferencia. Entonces, la recomendación clave de la OPS es poder crear esta interacción positiva en el servicio de salud en la primera interacción con sobrevivientes.

Sebastián Oliel: [00:19:57] Súper interesante e importante para todos los trabajadores de salud que nos están escuchando y viendo. Tener en cuenta estos consejos en esos tres minutos que decís y cómo la empatía y la comunicación y saber qué decir, tanto acá como en otros problemas de la vida que uno tiene de salud mental también que son importantes que sepamos cómo abordar. Y quería consultarte, porque nos encontramos en el marco de celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y ¿qué son estos 16 días?

Britta Baer: [00:20:27] Los 16 días son entre el Día Internacional de Violencia contra las Mujeres, el 25 de noviembre y el 10 de diciembre. Es una campaña internacional anual para dar visibilidad al tema. Y usamos el color naranja, porque visibilizar es el primer paso, si no hablamos de algo, es difícil abordarlo. Entonces, dado que es una campaña internacional para lograr o para celebrar los logros, pero también hablar de los próximos pasos y pensar juntos y juntas en nuevas ideas, nuevas innovaciones, es muy importante que cada persona de su lugar pueda participar y eso es algo que me gustaría destacar a todos que nos están escuchando, porque hay mucho de lo que podemos hacer para ayudar con la campaña y ayudar con la prevención de la violencia. Primero, por qué no aprovechamos esta campaña, esta conmemoración, para familiarizarnos sobre nuestros mandatos, nuestras leyes, la magnitud de la violencia, las estimaciones de la OMS y su impacto en las comunidades y sus soluciones. Porque hay muchas soluciones. Segundo. Pido a todos y todas a ayudarnos a dar visibilidad al tema. Una barrera principal de trabajo de violencia es que es un tema que sigue siendo oculto, sigue siendo invisible, muchísimas veces, mucha gente no quieren hablar del tema. Y si no hablamos del tema, si no podemos abrir esos espacios, es difícil abordarlo. Entonces, pueden usar sus conversaciones en los próximos 16 días, sus redes sociales para compartir mensajes sobre el tema. Usa el color naranja para dar visibilidad a esto. El tercer punto tiene que ver con sobrevivientes. Sabemos que esto es un desafío grande. En cada sala, en cada comunidad, hay sobrevivientes de violencia y nuestro rol es escucharlas, creerlas, apoyarlas y, de esta manera, mostrar en nuestras interacciones, quizás usando ANIMA, que la violencia no es aceptable. Y por último, la violencia es algo que pasa en nuestras ciudades, en nuestras sociedades y creo que lo importante es pensar juntos y juntas cómo podemos actuar en nuestras vidas, siendo consistente con la idea que la violencia no es aceptable, no es un comportamiento normal, no es algo que apoyamos. Y esto significa que a veces olvidamos que somos todos parte de esta sociedad. Entonces todos tenemos un rol en cambiar las normas de la sociedad y desafiar la normalización de la violencia. Prevención de la violencia, en lo práctico, significa responsabilizarnos, significa ser consciente de estas ideas abstractas como el machismo, el sexismo, la discriminación, la desigualdad. Esas no son ideas abstractas, afectan mujeres, niñas y adolescentes cada día. Entonces, tenemos todos un rol en decir algo cuando vemos algo incorrecto, inaceptable. Y eso significa que cuando escucho un comentario machista, digo algo. Cuando escucho un comentario sexista, tengo que hacer algo. Cuando veo una situación discriminatoria o violenta, tengo que tomar acción. Y de esta manera, en mis conversaciones con mi familia, amigos, club de lectura, deporte, compañeros de trabajo, puedo modelar cero tolerancia.

Sebastián Oliel: [00:24:51] No normalizar, no normalizar la violencia, que muchas veces lo vemos, que pasa mucho. Pero, también quería preguntarte algunos consejos prácticos, como para terminar, sobre todo ¿qué podemos hacer si conocemos a alguien que está en riesgo de violencia o que ya vemos que está en una situación violenta en su pareja, quizás?

Britta Baer: [00:25:11] Bueno, tengo algunas sugerencias. Primero, creo que es bueno buscar en mi comunidad, en mi contexto, qué servicios de apoyo están disponibles y compartir esta información sobre servicios de apoyo. Pueden ser un refugio, un centro de salud, una estación de policía, un centro de protección, una línea telefónica. Compartir esa información en mis contextos, en mis redes, porque siempre es bueno tener esa información muy visible, porque podemos usarla. Segundo, sugiero mantener el contacto con la persona que pueda estar en riesgo. Siempre teniendo cuidado de no ponerla en más peligro, porque sabemos que el agresor puede estar en la misma casa, puede estar en la misma familia, puede estar cerca. Y nuestro rol, sobre todo, es apoyar a la persona que pueda estar en riesgo. Y esto significa que tenemos que escucharla. Tenemos que mostrar que no está sola, tenemos que validar su experiencia y acompañarla en su proceso. Y eso significa que estamos como en un rol de apoyo. No estamos decidiendo cosas por ella, estamos apoyándola en sus procesos. Y claro, si es un caso de emergencia, es importante también llamar a servicios formales para obtener apoyo más especializado, pero creo que a veces nos olvidamos de nuestro rol de apoyo, de apoyo mutual para sobrevivientes.

Sebastián Oliel: [00:26:55] Total. Y la última, Britta, ¿qué puede hacer la mujer que está en riesgo?

Britta Baer: [00:27:03] Para mujeres que pueden estar en riesgo ahora. Primero, repito que la violencia nunca es culpa de la persona sobreviviente, nunca. Y cada persona tiene el derecho de vivir una vida sin violencia. Segundo, lo que sabemos de la violencia es que puede ser como un ciclo. Y muchísimas veces, con el tiempo, la violencia puede empeorar, puede escalar. En esa situación puede ser muy útil pensar en un plan, no algo escrito, pero en un plan en la mente en qué hacer en un caso de emergencia, qué puedo hacer como persona en riesgo. Entonces quizás podemos poder identificar algún contacto, una amiga, una vecina, un familiar, un compañero de trabajo para ayudarle en el momento. Segundo, quizás hay algún lugar seguro en la comunidad un refugio, un centro de salud, un servicio de protección. ¿Y cómo puedo llegar a ese lugar seguro? ¿Qué transporte tengo? ¿Qué hago con hijos o hijas? ¿O mascotas? ¿Qué documentos tengo que llevar en el momento de emergencia? Solamente tener un plan sobre qué hacer en un caso de emergencia puede ser útil porque la violencia puede escalar y, en ese momento, cada segundo cuenta. Y tener este plan en mente puede ser útil. Y, por último, creo que es importante destacar de nuevo que la salud de la mujer es importante y, en la medida de lo posible, sugiero cuidar su salud, cuidar su bienestar, que puede incluir mantener su rutina diaria, pensar o practicar actividades que le hayan ayudado en momentos difíciles en el pasado, puede hacer actividad física, puede hacer ejercicios de relajación. Puede hacer algo social con un círculo social. Es importante cuidarse, cuando estamos en esta situación en riesgo. Y por último, de nuevo, es bueno buscar ayuda. Es bueno buscar ayuda. La violencia nunca es culpa de la persona sobreviviente y no es aceptable ese comportamiento. Y cada persona debe, puede, tiene el derecho, merece vivir en una vida sin violencia. Una vida saludable larga. Y esto es importante.

Sebastián Oliel: [00:29:44] La violencia no es aceptable. La violencia no es culpa de la sobreviviente. La violencia se puede prevenir y es bueno buscar ayuda. Muchas gracias, Britta.

Britta Baer: [00:29:54] Gracias.

Sebastián Oliel: [00:29:55] Al comenzar el episodio de hoy, hablamos de la historia de María, una historia que representa la de muchas mujeres en nuestra región. Pero, también podría tener otro final, si quienes rodean a las Marías que sufren violencia, saben detectar las señales, si el sistema de salud las escucha, las orienta y las acompaña, esa historia puede transformarse. La violencia contra las mujeres no es inevitable, se puede prevenir y, desde el sector salud, se puede marcar la diferencia. Cada acción, cada palabra y cada decisión cuentan para poner fin a la violencia contra las mujeres, las niñas y las adolescentes. Soy Sebastián Oliel y esto fue Hablemos de Salud. Hasta la próxima.