Un proyecto de la OPS financiado por la Unión Europea ha fortalecido la detección temprana y el tratamiento de la desnutrición en Alta Verapaz, donde casi la mitad de los niños menores de 5 años sufre desnutrición crónica.
— Abril de 2026 —
Un proyecto de la OPS financiado por la Unión Europea ha fortalecido la detección temprana y el tratamiento de la desnutrición en Alta Verapaz, donde casi la mitad de los niños menores de 5 años sufre desnutrición crónica.
— Abril de 2026 —
Durante los últimos 20 años, Guatemala ha enfrentado una serie de crisis de inseguridad alimentaria que han puesto en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades rurales que dependen de la agricultura de subsistencia. La combinación de patrones climáticos erráticos, el acceso limitado a los servicios de salud y la pobreza ha dejado a cientos de miles de familias luchando por asegurar suficiente acceso a alimentos.
La crisis más reciente, entre 2023 y 2024, afectó a 160 municipios después de que El Niño dañara más de 54.000 hectáreas de cultivos. Según informes gubernamentales, se registraron más de 25.000 casos de desnutrición aguda en niños menores de 5 años, con al menos 50 muertes asociadas. Detrás de estas cifras persiste una realidad: casi la mitad de los niños guatemaltecos menores de 5 años sufre desnutrición crónica, la tasa más alta de las Américas y una de las más elevadas del mundo.
Mientras que las crisis alimentarias impulsadas por la sequía han afectado el llamado Corredor Seco en el oriente del país, departamentos como Alta Verapaz enfrentan un desafío distinto, pero igualmente grave: la pobreza generalizada, el aislamiento y las desigualdades estructurales que continúan impulsando altas tasas de desnutrición infantil.
En municipios como Cobán, los servicios de salud enfrentan diariamente el desafío de detectar y tratar casos de desnutrición en comunidades dispersas y de difícil acceso.
“Alta Verapaz, y en particular el municipio de Cobán, tiene uno de los mayores números de niños con desnutrición en el país”, explica Julio Rosales, coordinador del distrito de salud de Alta Verapaz.
Mejorar la capacidad del personal de salud para identificar y tratar la desnutrición ha sido uno de los impactos más inmediatos del Proyecto de Atención Primaria de Salud y Nutrición, implementado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) con financiamiento de la Unión Europea. En cuatro departamentos, incluyendo Alta Verapaz, la iniciativa se centró en mejorar las habilidades de los profesionales de salud de primera línea mediante capacitación, apoyo técnico y el fortalecimiento de la coordinación a nivel municipal.
Para enfermeras y personal de salud que trabajan en distritos rurales, estos esfuerzos han facilitado la detección temprana de casos de desnutrición y han mejorado el seguimiento, especialmente en comunidades remotas donde el acceso a la atención es limitado.
“La capacitación nos ha beneficiado al mejorar las competencias del personal, y hemos podido aumentar la identificación de casos de desnutrición infantil en áreas rurales”, explica Mayra León, jefa de enfermería del distrito en Santa Cruz Verapaz. “Al fortalecerse la capacidad, nosotras, las enfermeras, vimos un aumento en la detección de casos.”
El proyecto también apoyó al personal de salud con equipos, orientación técnica y políticas para fortalecer la coordinación entre las comunidades y los servicios de salud en el abordaje de la desnutrición.
“Al trabajar con parteras, durante mucho tiempo no contaban con el equipo necesario”, añade León. “Otro aspecto importante fue fortalecer las capacidades técnicas y de gestión para implementar programas, especialmente PROSAN”, un programa nacional enfocado en mejorar la nutrición de poblaciones vulnerables como mujeres embarazadas y niños.
PROSAN (Programa de Seguridad Alimentaria y Nutricional) también ayudó a las autoridades locales y a los equipos de salud a identificar prioridades y definir estrategias para abordar la desnutrición. “Las necesidades y el plan para atenderlas están definidos en el plan estratégico municipal”, señala León.
Las mejoras observadas en Alta Verapaz forman parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer la atención primaria de salud y los servicios de nutrición en todo Guatemala. Implementado entre 2019 y 2025 con un financiamiento de 20 millones de euros de la Unión Europea, el proyecto apoyó al Ministerio de Salud en la ampliación del acceso a los servicios y en la mejora de la calidad de la atención en algunas de las regiones más vulnerables del país.
Como destacó Johanna Karanko, Embajadora de la Unión Europea en Guatemala, durante el cierre del proyecto:
“En cinco años, el proyecto ha demostrado que invertir en salud pública también es invertir en dignidad y en el futuro. Deja un legado sólido y es un claro ejemplo de cómo convertir los desafíos en oportunidades. Cuando la salud se construye en alianza, se convierte en un motor de cohesión social y desarrollo integral.”
La iniciativa alcanzó a 1,5 millones de personas en 22 municipios prioritarios, incluidos más de 265.000 niños menores de cinco años, con acciones orientadas a mejorar la nutrición, fortalecer los sistemas de salud locales y promover la participación comunitaria.
Más de 7.300 trabajadores de la salud y funcionarios locales fueron capacitados en atención primaria, nutrición y gestión de la salud, contribuyendo a fortalecer las capacidades técnicas necesarias para detectar y responder a la desnutrición.
El proyecto también fortaleció la planificación y la gobernanza a nivel local. Diecinueve planes municipales de salud para el período 2025–2030 fueron elaborados mediante procesos participativos, alineando las prioridades de salud con los planes de desarrollo municipal y aumentando la apropiación local de las iniciativas de nutrición. Asimismo, el desarrollo de Redes Integradas de Servicios de Salud y Planes Maestros de Inversión ayudará a definir cómo se organizan y prestan los servicios en los territorios.
Como destacó el doctor Joaquín Barnoya, Ministro de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala:
“El esfuerzo conjunto, junto con el apoyo financiero y técnico, ha permitido al Ministerio fortalecer la Red Integrada de Servicios de Salud. Esto tiene un impacto directo en las prioridades del Gobierno: enfrentar de manera decidida la desnutrición crónica y avanzar en el derecho a la salud, especialmente en la primera infancia.”
Una de las innovaciones más transformadoras fue el fortalecimiento del diálogo intercultural. Más de 3.000 parteras tradicionales fueron capacitadas y recibieron equipos para la atención del parto. También se elaboraron catálogos de plantas medicinales junto con autoridades ancestrales y curanderos mayas, integrando el conocimiento tradicional con las prácticas biomédicas.
“La comunidad está en el centro de la acción”, afirmó la doctora Alma Morales, Representante de la OPS/OMS en Guatemala. “Este proyecto ha ayudado a acercar los servicios de salud a las personas, otorgando un papel importante a la participación social, las parteras tradicionales y los líderes indígenas. Deja una diferencia tangible en la atención primaria de salud.”
Para la OPS, el proyecto también demostró cómo la atención primaria de salud puede servir como plataforma para una transformación social más amplia. Una evaluación externa realizada al finalizar el proyecto encontró que el 90% de los indicadores mostró avances, destacando el papel de la participación comunitaria, el fortalecimiento institucional y los enfoques interculturales en la mejora de los resultados en salud y nutrición.
“Cuando las personas, los gobiernos y los socios trabajan juntos, la salud se convierte en un motor de transformación social”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, Director de la OPS. “La atención primaria de salud debe seguir siendo el corazón de un sistema más equitativo, resiliente y centrado en las personas.”
En Alta Verapaz, una mejor detección, un seguimiento más sólido de los casos y una mayor coordinación entre comunidades y servicios de salud están ayudando a que más niños reciban atención oportuna. Aunque aún queda mucho por hacer para abordar las causas estructurales de la desnutrición, el proyecto ofrece esperanza de que una inversión sostenida en atención primaria de salud, participación comunitaria y liderazgo local pueda cambiar gradualmente el rumbo para los niños que crecen en una de las regiones más vulnerables de Guatemala.