Profesionales de salud humana, animal y ambiental participaron en un taller técnico para fortalecer la detección temprana de epizootias y la vigilancia de vectores de fiebre amarilla en el país.
— Septiembre 2026 —
Profesionales de salud humana, animal y ambiental participaron en un taller técnico para fortalecer la detección temprana de epizootias y la vigilancia de vectores de fiebre amarilla en el país.
— Septiembre 2026 —
Detectar a tiempo una señal de fiebre amarilla en el territorio puede marcar la diferencia para prevenir y responder a su transmisión. Con este objetivo, Paraguay fortalece sus capacidades para vigilar de manera integrada la circulación del virus, articulando la vigilancia epidemiológica, epizoótica, entomológica, laboratorial y ambiental.
En las últimas dos décadas, la fiebre amarilla ha aumentado a nivel mundial, asociada a factores ambientales, sociales y climáticos. Según datos de la OMS, se calcula que cada año se producen en el mundo 200.000 casos de fiebre amarilla, provocando 30.000 muertes, el 90% de ellas en el continente africano. En las Américas existe el riesgo potencial del resurgimiento de la Fiebre Amarilla Urbana, debido a la persistencia de la Fiebre Amarilla Selvática.
Paraguay no registra actualmente casos de fiebre amarilla, pero el país mantiene condiciones que requieren una vigilancia sostenida y respuesta oportuna, entre ellas la presencia de vectores y primates no humanos susceptibles, así como la circulación del virus en países de la región.
En este contexto, del 8 al 10 de septiembre se desarrolló en Pedro Juan Caballero el Taller de Vigilancia Integrada Epizoótica y Vectorial de Fiebre Amarilla, que reunió a profesionales de los sectores de salud humana, animal y ambiental para fortalecer conocimientos, procedimientos y mecanismos de coordinación ante posibles eventos de fiebre amarilla.
La actividad fue organizada en el marco de dos proyectos subvencionados por el Fondo para Pandemias: el proyecto multinacional PROTECT – Optimización de la respuesta a pandemias a través de comunidades y territorios comprometidos en América del Sur, y el proyecto Fortalecimiento de las funciones críticas de preparación, prevención y respuesta a pandemias en Paraguay, ambos liderados técnicamente por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), en articulación con el Programa Nacional de Control de Zoonosis y Centro Antirrábico Nacional (PNCZCAN), con el apoyo técnico de la OPS/OMS y otros socios.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede afectar a personas y primates no humanos. La vigilancia de los vectores y de las epizootias —muertes o eventos de enfermedad en poblaciones de primates no humanos— constituye una herramienta fundamental para identificar tempranamente la circulación del virus y activar medidas de prevención y respuesta antes de que se produzcan casos humanos.
Una vigilancia que integra la salud humana, animal y ambiental
El taller tuvo como objetivo fortalecer las capacidades técnicas para la vigilancia integrada de la fiebre amarilla en el país, articulando los componentes epidemiológico, epizoótico, laboratorial, entomológico y ambiental.
Una respuesta efectiva frente a la fiebre amarilla requiere que la información fluya entre los distintos sectores y que la detección de eventos en animales, vectores o personas pueda activar oportunamente las acciones de prevención y control.
En la actividad participaron profesionales del MSPBS, a través del PNCZCAN, la Dirección de Docencia e Investigación (DDI), la Dirección de Vigilancia y Respuesta a Emergencias en Salud Pública (DVESP), el Programa Nacional de Enfermedades Vectoriales (PNEV) y el Laboratorio Central de Salud Pública (LCSP); además de representantes del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA), la OPS/OMS, el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA) y la FAO.
“La fiebre amarilla sigue siendo una enfermedad de importancia para la salud pública en las Américas. Contamos con una vacuna altamente eficaz, pero la circulación del virus en la región y la presencia de vectores nos obligan a mantener una vigilancia sensible y una preparación constante”, señaló el Dr. Martín Acosta, Asesor de Emergencias en Salud de la OPS/OMS en Paraguay, durante la apertura del taller.
El especialista destacó además que las primeras señales de alerta pueden aparecer en el territorio, por lo que resulta clave que los servicios de salud, los equipos veterinarios, los actores ambientales y las comunidades cuenten con mecanismos para detectar, comunicar y analizar oportunamente eventos que puedan representar un riesgo para la salud pública.
Del aula al territorio
Durante la primera jornada, los participantes revisaron la situación de la fiebre amarilla en las Américas, los antecedentes y la vigilancia de la enfermedad en Paraguay, la distribución de primates no humanos, los vectores y el papel de la entomología en la investigación de epizootias. También abordaron aspectos relacionados con la vigilancia, el diagnóstico laboratorial y la investigación de eventos.
Entre los contenidos abordados, Jairo Méndez-Rico, de la OPS/PHE, presentó la situación regional de la fiebre amarilla en las Américas, el ciclo de vigilancia y las técnicas de laboratorio para la detección del virus y su aplicación en la vigilancia de epizootias y la entomología.
Por su parte, la Lic. Martha Torales, de la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS) del MSPBS, realizó un recorrido por la historia de la fiebre amarilla en Paraguay y la evolución de su vigilancia epidemiológica. La Dra. Marlene Jaquet, del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), presentó información sobre la distribución de las diferentes especies de primates no humanos en el país.
El componente entomológico estuvo a cargo de Haroldo Bezerra, de la OPS/CDE, y Poliana Lemos, del Ministerio de Salud de Brasil, quienes abordaron los vectores de la fiebre amarilla y el papel de la vigilancia entomológica y entomovirológica en la investigación de epizootias y casos sospechosos. También analizaron las acciones de prevención y control desde un enfoque entomológico, incluidas la identificación y caracterización de las especies vectoras, la delimitación de las áreas de riesgo, la intensificación de la vigilancia y la selección oportuna de medidas de respuesta según el escenario entomo-epidemiológico. Asimismo, Renato Vieira Alves, de PANAFTOSA-OPS, compartió la experiencia regional en vigilancia de epizootias de primates no humanos.
Aprendizaje en territorio
En el Parque Nacional Cerro Corá, los participantes realizaron ejercicios prácticos sobre investigación entomológica y de epizootias, incluyendo técnicas de captura de vectores, toma y manejo de muestras de primates no humanos, empaque y envío de muestras, así como medidas de bioseguridad.
La jornada final estuvo dedicada a poner a prueba la capacidad de respuesta mediante un simulacro de escritorio, con diferentes escenarios para el análisis y la toma de decisiones. El ejercicio permitió identificar acciones y mecanismos de coordinación necesarios ante una eventual detección de fiebre amarilla.
Durante la jornada también se llevó a cabo una actividad específica de capacitación dirigida a los entomólogos, centrada en la identificación de vectores mediante el uso de claves taxonómicas, una actividad fundamental para reconocer correctamente las especies de mosquitos con importancia epidemiológica y evaluar su papel en los distintos escenarios de riesgo. El taller concluyó con un panel de discusión sobre el Plan para la vigilancia integrada de epizootias y vectores en Paraguay, en el que se revisaron acciones y prioridades de corto, mediano y largo plazo.
Prepararse antes de que ocurra un brote
El Dr. Hans Salas, Asesor de Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles (CDE), OPS/OMS en Paraguay, explicó que el fortalecimiento de la vigilancia integrada permite que las instituciones puedan actuar de manera coordinada ante señales tempranas de riesgo. “La detección de una epizootia en primates no humanos, la identificación de vectores y el análisis oportuno de muestras pueden aportar información clave para anticipar una eventual transmisión y orientar las medidas de salud pública”, remarcó.
En este proceso, la vigilancia basada en eventos también adquiere especial importancia. La información generada en las comunidades y en los servicios locales puede convertirse en una primera señal que active la investigación y respuesta de los sectores responsables.
“Ningún sector puede responder de manera aislada frente a las amenazas zoonóticas. El enfoque de Una Sola Salud nos permite integrar capacidades y conocimientos para comprender mejor los riesgos y responder de manera más oportuna y coordinada”, afirmó el Dr. Acosta.
La OPS reconoció el liderazgo del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y de la Dirección General de Vigilancia de la Salud en esta iniciativa, así como el compromiso de MADES, SENACSA y de las demás instituciones participantes.
A través de la cooperación técnica y del apoyo del Fondo para Pandemias, Paraguay continúa fortaleciendo sus capacidades de preparación, prevención, detección y respuesta frente a amenazas sanitarias, promoviendo una vigilancia integrada que contribuya a proteger la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.