Misión humanitaria para salvar vidas tras el paso del huracán Iota

14 Dic 2020
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En plena pandemia, Iota, una tormenta que ascendió a categoría 5 en la escala de Hucaranes en muy corto tiempo, ha dejado grandes niveles de destrucción a su paso por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Para mitigar los efectos que estas dos emergencias pueden generar en la salud de los pobladores, la OPS viene apoyando de manera decidida a las autoridades de Colombia.

Bogotá, 13 de diciembre de 2020 (OPS/OMS).- “Bendiciones, va un monstruo para la isla”. Al leer este mensaje que le enviaba un amigo desde la capital de Republica Dominicana, Rita Eugenia Salamanca supo que se aproximaba una tragedia. Era la noche del 15 de noviembre, y para entonces Iota, ya convertido en huracán de categoría 1, seguía fortaleciéndose a medida que se acercaba a Providencia, el territorio que la había acogido hace 36 años. 
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Sin pensarlo dos veces, con su esposo, sus vecinos y sus cuatro perros se resguardó en una de las construcciones más sólidas de los alrededores. En la madrugada, cuando el ojo de Iota se encontraba a 65 kilómetros de Providencia, ya convertido en un huracán de categoría 5, empezaron a circular vientos de 260 kilómetros por hora, lluvias torrenciales y olas de más de 6 metros de altura.

“No tuve miedo –asegura Rita–. Durante las seis horas que estuve encerrada con mi familia en el baño mi mente estuvo en blanco. (…) El techo voló, pero yo solo veía la grieta que se estaba abriendo en la pared y pensaba, cuando vamos a volar nosotros”, recuerda mientras recibe suero fisiológico en el hospital de campaña instalado por el gobierno nacional para atender la emergencia.

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“Cuando pudimos salir tenía hipotermia. En ese momento empieza una parte fuertísima que es ver toda la destrucción. Casas desplomadas, árboles en el suelo, montañas de corales en la zona costera y todas las aves desaparecidas –relata Rita con un nudo en la garganta–. ¡Se acabó la isla!”. El impacto fue tan duro que la tensión subió de manera alarmante y tuvo que recibir atención médica inmediata.

Henry Martínez en cambió no pudo ver nada. Hace más de 20 años perdió completamente la vista, pero por el rugido de la tormenta sabe que la catástrofe no tiene precedentes en estas islas y que personas como él, en condición de discapacidad, van a necesitar mucho apoyo de las autoridades de Colombia y de las organizaciones internacionales para reconstruir sus casas y para encontrar medios de subsistencia, que ya habían sido afectadas por la pandemia y ahora por el huracán. Pero, como él mismo dice, tiene lo más importante: la vida.

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Tres personas no corrieron con su misma suerte. Un poblador quedó sepultado entre los escombros, dos murieron a causa de la neumonía y un pescador que estaba en el mar desde entonces se encuentra desparecido. Además de las pérdidas humanas, el 98 por ciento de las construcciones, incluyendo el hospital, quedaron destruidas en Providencia y Santa Catalina y afectaciones a la infraestructura en la franja occidental de la isla de San Andrés.

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A estos impactos directos de la emergencia se suman otros desafíos en salud derivados del brote por COVID-19, el riesgo de aumento de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue o la leptospirosis; y de aquellas enfermedades gastrointestinales producidas por el consumo de agua no potable, o alimentos con mala conservación por falta de energía eléctrica.

Unidos por la reconstrucción

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El gobierno de Colombia trabaja en un plan de atención y reconstrucción que incluye la entrega de agua potable, alimento y carpas; la recuperación de las líneas vitales de energía y acueducto y la reconstrucción de las viviendas afectadas.

Según Walter González, gestor territorial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el manejo de la emergencia en estos territorios no es una tarea fácil considerando por ejemplo la necesidad a nivel logístico de movilizar ayuda humanitaria, insumos, maquinarias y materiales desde la placa continental. En este esfuerzo ha sido de especial importancia el apoyo recibido de la Fuerza Aérea Colombia, la Armada Nacional, el Ejercito Nacional, la Defensa Civil, la Cruz Roja Colombiana, bomberos y organismos internacionales como la OPS/OMS, que vienen desarrollando acciones valiosas para la atención de dos emergencias simultáneamente.

En relación con la pandemia por COVID-19, en los albergues de Providencia en el marco de la estrategia Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible - PRASS implementada por el Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Salud, dado que se había detectado un aumento en el número de casos en las semanas previas del huracán, lo que se convierte en una amenaza tanto para los trabajadores humanitarios como para los pobladores.

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Frente a este panorama la Secretaria de Desarrollo Social y Comunitario del Municipio de Providencia y Santa Catalina Islas, Ana Mercedes Newball Taylor, asegura que tener una operación articulada y bien coordinada es toda una prioridad para poder salvaguardar a las personas, evitar los impactos colaterales del huracán y lograr una respuesta más efectiva.

Para apoyar a la población afectada por el Huracán Iota y orientar las actuaciones de la institucionalidad en el Archipiélago de San Andrés y Providencia, la OPS decide trasladar a la zona un grupo conformado por expertos internacionales y nacionales, que apoyen la gestión de los Equipos Médicos de Emergencia, epidemiólogos, especialistas en desastres, arquitectos e ingenieros entrenados en la construcción y cálculos de hospitales seguros, ingenieros especializados en agua y saneamiento, profesionales en logística y telecomunicaciones y personal de salud.

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Con esta misión humanitaria la OPS apoya al Ministerio de Salud y Protección Social en la implementación de la Célula de Información y Coordinación Médica (CICOM), que permite la activación y despliegue a la zona de afectación de equipos médicos de respuesta para brindar atención en salud a la población afectada. Además, asesora el proceso de planificación de la construcción del nuevo hospital acorde a los estándares de hospitales expuestos a huracanes, brinda apoyo para el control y prevención de infecciones en el hospital de campaña, apoya la formulación y seguimiento del plan de acción del sector salud para la recuperación en el Departamento, apoya la implementación y funcionamiento del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y se refuerzan acciones propias del sector salud en el nivel municipal, departamental y nacional con la entrega de medicamentos, insumos médico-quirúrgicos, insumos para laboratorio, equipos de protección personal para la protección del personal de salud contra el COVID-19, e insumos de higiene a las personas desplazadas a albergues de Providencia y San Andres, entre otros elementos.

Según Gina Tambini, Representante de la OPS/OMS en Colombia, “el objetivo de la Organización es apoyar los esfuerzos de Colombia para aumentar la resiliencia del sector salud ante esta emergencia, contener los brotes epidémicos, brindar socorro y recuperación eficaces a las poblaciones afectadas”.

Ratifica lo expuesto por la doctora Tambini, Walter González asegurando que el apoyo de la OPS ha sido invaluable en estos momentos de crisis y está seguro que la Organización seguirá apoyando no solo a los pobladores de estas islas colombianas sino a todas aquellas poblaciones que requieran del esfuerzo de todos para superar las necesidades que éstas padecen en el marco de los desastres. 

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