La Paz, 16 de octubre de 2026 (OPS/OMS). Bolivia cuenta con capacidades técnicas, experiencia acumulada y avances en vacunación, diagnóstico y tratamiento que le permiten acelerar la lucha contra el cáncer cervicouterino, una de las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres bolivianas. Esta fue una de las conclusiones de la misión de expertos internacionales de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), que concluyó con hallazgos, recomendaciones y una hoja de ruta para fortalecer la respuesta nacional frente a una enfermedad prevenible, tratable, curable y que puede eliminarse como problema de salud pública.
La misión, desarrollada del 12 al 16 de octubre, reunió a autoridades sanitarias, especialistas nacionales e internacionales como el asesor regional de Prevención y Control del Cáncer de la OPS/OMS Dr. Mauricio Maza; la consultora regional de Prevención y Control del Cáncer Dra. Sara Benítez; y la directora de Global Oncology del MD Anderson Cancer Center, Dra. Melisa López Varón, responsables de laboratorios, servicios de salud e instituciones académicas. Durante las jornadas se evaluaron capacidades existentes, identificaron brechas, acordaron prioridades para ampliar el acceso al diagnóstico temprano y tratamiento oportuno, y se visitaron establecimientos de salud en La Paz y El Alto donde se conoció los avances y desafíos.
Al cierre de las actividades, los especialistas sostuvieron una reunión con la ministra de Salud y Deportes, Marcela Flores, quien destacó los esfuerzos que Bolivia desarrolla desde hace varios años para enfrentar esta enfermedad. “La prevención y control del cáncer cervicouterino se constituyen en una prioridad nacional contemplada en los planes de salud de Estado”, dijo. La autoridad comprometió su respaldo para impulsar la hoja de ruta construida con la participación de diversos sectores.
Uno de los principales consensos técnicos fue acelerar la transición hacia el tamizaje primario mediante pruebas moleculares del virus del papiloma humano (VPH), una tecnología recomendada por la OMS por su elevada sensibilidad para identificar infecciones asociadas al desarrollo del cáncer cervicouterino.
A diferencia del Papanicolaou, que busca identificar células anormales en el cuello uterino, la prueba molecular detecta material genético de tipos de VPH de alto riesgo, responsables de prácticamente todos los casos de esta enfermedad. Su principal ventaja es la elevada sensibilidad para identificar a mujeres que podrían presentar lesiones precancerosas. Las pruebas moleculares validadas internacionalmente pueden alcanzar sensibilidades cercanas o superiores al 90% para detectar lesiones precancerosas de importancia clínica, dependiendo de la prueba y las condiciones de aplicación, superando generalmente el desempeño de la citología convencional.
“Esta tecnología permite identificar tempranamente a las mujeres que requieren evaluación adicional y seguimiento, facilitando el tratamiento de lesiones precancerosas antes de que evolucionen hacia un cáncer invasivo. Un resultado positivo de VPH no significa necesariamente que la mujer tenga cáncer”, explicó Héctor Ojeda, asesor internacional de Enfermedades No Transmisibles de la OPS en la Oficina de Bolivia.
Bolivia no parte de cero: tres fortalezas para acelerar resultados
Maza apuntó que se identificaron tres ventajas importantes del país. “La primera es la introducción de la vacuna contra el VPH y su ampliación a los niños, junto con avances en las coberturas de inmunización”.
La segunda es la capacidad instalada del Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (INLASA), que ha demostrado condiciones técnicas para procesar pruebas moleculares de VPH con calidad y mediante métodos validados internacionalmente. Entre los hallazgos de la misión se confirmó que INLASA ya realizó 19.000 pruebas moleculares financiadas íntegramente por el Estado boliviano, además de haber capacitado a personal de laboratorio de diferentes regiones del país. “Adicionalmente, hemos desarrollado procesos de capacitación dirigidos al personal de laboratorio de diferentes regiones del país. Esta experiencia constituye una plataforma para ampliar progresivamente la cobertura diagnóstica y fortalecer una red nacional de laboratorios articulada con los servicios de salud”, dijo la directora general ejecutiva de INLASA, Dra. Patricia Vacaflor.
La tercera fortaleza está relacionada con las capacidades existentes para brindar tratamiento a mujeres con lesiones precancerosas y cáncer cervicouterino. Según la evaluación técnica, Bolivia dispone de condiciones que le permitirían avanzar hacia la meta de tratamiento del 90%, siempre que se fortalezcan los circuitos de diagnóstico, referencia, atención y seguimiento, dijo Ojeda.
“Estas capacidades constituyen una base importante para avanzar hacia las metas 90-70-90 de la OMS para 2030”, apuntó la Ministra. La OMS dice que se debe alcanzar al 90% de las niñas vacunadas contra el VPH antes de los 15 años, al 70% de las mujeres examinadas con pruebas de alta precisión a los 35 y 45 años, y garantizar tratamiento al 90% de las mujeres con lesiones precancerosas y al 90% de aquellas con cáncer invasivo.
Una hoja de ruta para convertir capacidades en resultados
Los especialistas coincidieron en que el principal desafío del país es fortalecer la gestión del Programa Nacional de Lucha contra el Cáncer, articulando de manera más eficiente la vacunación, el tamizaje, los laboratorios, los servicios de diagnóstico, el tratamiento y los sistemas de información.
La hoja de ruta construida participativamente con representantes de diversos sectores involucrados en la temática establece prioridades para ampliar el tamizaje molecular, fortalecer la red de laboratorios, mejorar la coordinación entre establecimientos de salud y consolidar mecanismos de seguimiento de las mujeres con resultados positivos. También contempla avanzar en la definición de responsabilidades institucionales, recursos, cronogramas e indicadores para evaluar los progresos.
Para los especialistas de la OPS/OMS, Bolivia tiene una oportunidad concreta de acelerar su respuesta porque dispone de capacidades sobre las cuales construir una intervención de mayor alcance. La eliminación del cáncer cervicouterino como problema de salud pública implica reducir su incidencia a menos de cuatro casos nuevos por cada 100.000 mujeres al año, según la estrategia mundial de la OMS.
Con el compromiso expresado por el Ministerio de Salud y Deportes y los acuerdos alcanzados durante la misión internacional, el país dispone de una hoja de ruta para transformar años de esfuerzos en avances medibles. “El desafío será garantizar que la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno lleguen a las mujeres que más los necesitan, evitando muertes por una enfermedad que puede prevenirse”, indicó el responsable nacional del Programa Nacional de Lucha contra el Cáncer, Jorge Gonzáles.
