OPS llama a incorporar la perspectiva de género para avanzar hacia servicios de agua y saneamiento más equitativos

Mujer indígena llevando agua
iStock/Renata Hamuda
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Washington, D.C., 16 de octubre de 2026 — La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS) destacaron la necesidad de integrar la perspectiva de género en las políticas, servicios y sistemas de gestión del agua y el saneamiento durante el seminario virtual ‘Donde fluye el agua, crece la igualdad’, celebrado con motivo del Día Interamericano del Agua. El encuentro virtual reunió a especialistas, autoridades y representantes de diversos países para analizar cómo las desigualdades en el acceso al agua, el saneamiento y la higiene afectan de manera desproporcionada a mujeres y niñas, así como para compartir experiencias y estrategias orientadas a construir sistemas más inclusivos, sostenibles y resilientes.

En la apertura, el jefe de la Unidad de Cambio Climático y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS, Daniel Buss, subrayó que la equidad constituye uno de los pilares del nuevo Plan Estratégico 2026-2031 de la Organización y recordó que las desigualdades en el acceso a los servicios básicos siguen teniendo graves consecuencias para la salud y el desarrollo. Señaló que más de 133 millones de personas en América Latina y el Caribe carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura, más de 323 millones no disponen de saneamiento seguro y más de 6,5 millones continúan practicando la defecación al aire libre y que por lo menos la mitad de esta población son mujeres y niñas.

Buss destacó además el impacto que los servicios de agua, saneamiento e higiene tienen sobre la salud materna e infantil y la igualdad de oportunidades. Recordó que una adecuada higiene de manos durante el parto puede reducir la mortalidad neonatal en un 41% y advirtió que la falta de infraestructura sanitaria afecta particularmente a las niñas, comprometiendo su educación y bienestar. En ese contexto, llamó a reforzar las políticas públicas para garantizar servicios inclusivos y afirmó que el objetivo común debe ser que “donde fluya el agua se garantiza la dignidad, la salud y la igualdad para todos en las Américas”.

El presidente de AIDIS Interamericana, Rolando Chamy, advirtió que las brechas de acceso al agua tienen un marcado componente de género. Recordó que más de 100 millones de personas en América Latina y el Caribe todavía no cuentan con agua potable gestionada de forma segura y que 324 millones carecen de saneamiento seguro, una situación que afecta especialmente a las mujeres y niñas. Chamy señaló que, cuando el agua no llega a los hogares, son principalmente las mujeres y niñas quienes asumen la tarea de recolectarla. 

Asimismo, recordó que en siete de cada diez hogares sin acceso domiciliario al agua ellas son las encargadas de buscarla y que, a nivel mundial, dedican en conjunto 250 millones de horas diarias a esa labor. También alertó sobre la escasa representación femenina en el sector, con apenas un 17,7 % de participación en las empresas de agua, y aseguró, en consonancia con el tema de este año, que “donde fluye el agua, crece la igualdad”.

Experiencias regionales para cerrar las brechas

La profesora e investigadora mexicana Judith Domínguez Serrano examinó cómo las desigualdades de género se reflejan en el acceso al agua y el saneamiento, y advirtió que las carencias en estos servicios tienen efectos muy distintos según las condiciones sociales y económicas de las personas afectadas. Durante su presentación recordó que millones de mujeres siguen asumiendo tareas de acarreo de agua y cuidados que limitan sus oportunidades educativas, laborales y de participación pública. Al reflexionar sobre estas inequidades, afirmó que “la pregunta no es sólo cuánta agua hay, sino quién absorbe los efectos de no tener esa agua y o de tener agua sucia también”.

La investigadora Erandi Amor Castillo presentó el caso de la cuenca del lago de Pátzcuaro, en México, como ejemplo de los retos que enfrentan los territorios donde convergen degradación ambiental, debilidades institucionales y desigualdades sociales. Explicó que la recuperación de estos ecosistemas requiere algo más que inversiones en infraestructura, e hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la gobernanza, la coordinación entre actores y la participación comunitaria, especialmente de las mujeres indígenas. En ese contexto, sostuvo que “la problemática urgente a resolver no es principalmente técnica, sino social, política y financiera”.

La coordinadora del Programa Especial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos de la OPS, Pilar Ramón Pardo, abordó la conexión entre los servicios de agua, saneamiento e higiene y la calidad de la atención en salud. Explicó que la disponibilidad de estos servicios resulta fundamental para prevenir infecciones, proteger a pacientes y personal sanitario y combatir la resistencia a los antimicrobianos. Además, destacó que las deficiencias en agua y saneamiento dentro de los establecimientos de salud tienen consecuencias directas sobre la seguridad de la atención y sobre la calidad de los servicios prestados a la población. En ese sentido, recordó que “sin agua, saneamiento e higiene. No hay atención segura”.

La directora de Saneamiento del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento del Perú, Ana Vergara León, compartió experiencias destinadas a promover una mayor participación de las mujeres en el sector de agua y saneamiento. Destacó la importancia de generar condiciones que permitan a las mujeres acceder a puestos de liderazgo y participar en los procesos de toma de decisiones. Asimismo, advirtió que los avances no deben medirse únicamente a través de indicadores de presencia o representación. Por ello, sostuvo que “no basta con contar solamente cuántas mujeres participan”, sino que es necesario analizar las oportunidades efectivas que tienen para influir en las políticas y en la gestión del sector.

Desde Argentina, Ana Paula Comino reflexionó sobre los cambios culturales que requieren las organizaciones vinculadas a los servicios de agua y saneamiento para convertirse en espacios más inclusivos y diversos. Durante su intervención puso en valor el liderazgo colaborativo, la escucha activa y la construcción de equipos capaces de incorporar una perspectiva de género. En ese contexto, afirmó que “el verdadero factor humano que sostiene, cuida y transforma un servicio” son las personas que integran las instituciones y garantizan su funcionamiento diario.

La ingeniera boliviana Carla Elías abordó los desafíos pendientes para alcanzar una participación plena de las mujeres en el ámbito técnico y directivo del sector hídrico. Señaló que la igualdad requiere ir más allá de las cifras y asegurar que las mujeres dispongan de espacios reales para aportar conocimientos, influir en las decisiones y liderar procesos de transformación. En ese sentido, remarcó que “la igualdad no se consigue únicamente con una participación numérica”, sino mediante una incidencia efectiva en la orientación y los resultados de las políticas públicas y los servicios.

La dirigente chilena Gloria Alvarado, representante de los sistemas comunitarios de agua rural, destacó la importancia del agua como base para el ejercicio de múltiples derechos y como elemento esencial para el bienestar de las comunidades, así como de las mujeres y niñas. Alertó sobre las dificultades que enfrentan los territorios cuando el acceso al recurso no está garantizado y defendió el papel de las organizaciones comunitarias en la gestión sostenible de los servicios, así como la importancia de la participación de las mujeres en los puestos directivos. Durante su intervención advirtió que “si no hay agua, los otros derechos sociales difícilmente se van a poder cumplir”, subrayando la estrecha relación entre el acceso al agua, la salud de las mujeres, la educación y el desarrollo social.

Al cierre del seminario, los participantes coincidieron en que avanzar hacia servicios universales de agua, saneamiento e higiene exige incorporar de manera sistemática la perspectiva de género en las políticas, la planificación y la gestión del sector. Asimismo, destacaron que reducir las brechas de acceso y fortalecer el liderazgo de las mujeres no solo contribuye a la igualdad, sino que también mejora la salud pública, impulsa el desarrollo sostenible y fortalece la resiliencia de las comunidades en toda la región.