OMS publica agenda mundial de investigación sobre medicina tradicional, complementaria e integrativa

Profesional aplica una compresa terapéutica de tela sobre hojas dispuestas en una bandeja, en una práctica asociada a la medicina tradicional.

São Paulo, 21 de septiembre de 2026 (BIREME/OPS/OMS) – La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la agenda global de prioridades de investigación en medicina tradicional, complementaria e integrativa (MTCI) para 2025–2034 (haga clic aquí para acceder). El documento ofrece a los Estados Miembros, organismos financiadores e instituciones de investigación un marco para orientar prioridades e inversiones destinadas a generar evidencia que apoye la integración segura, efectiva y equitativa de la MTCI en los sistemas de salud.

La publicación reconoce la contribución de BIREME/OPS/OMS al desarrollo de la agenda, especialmente en la articulación del proceso de definición de prioridades en la Región de las Américas y en la participación de la comunidad de investigación de América Latina y el Caribe. Entre las acciones propuestas para implementar la agenda, la OMS también prevé la consolidación de la Biblioteca Global de Medicina Tradicional de la OMS (WHO TMGL, por su sigla en inglés) como un repositorio mundial confiable para el conocimiento científico sobre MTCI, orientado por principios de gobernanza ética.

Investigación orientada a las necesidades de los sistemas de salud

La medicina tradicional, complementaria e integrativa es utilizada por miles de millones de personas en todas las regiones de la OMS y está cada vez más presente en los debates sobre atención primaria de salud y cobertura universal de salud. A pesar de este uso generalizado, menos del 1% del financiamiento mundial destinado a la investigación en salud se dirige a la MTCI. Según la OMS, también persiste una desconexión entre la producción científica existente y la evidencia necesaria para que los responsables de la toma de decisiones, los sistemas de salud y las comunidades puedan adoptar decisiones mejor fundamentadas sobre seguridad, regulación, financiamiento y organización de los servicios. La nueva agenda busca responder a esta brecha.

De acuerdo con la OMS, el documento no constituye una directriz clínica, un instrumento regulatorio ni una prescripción de políticas públicas. Su finalidad es orientar inversiones, concentrar los esfuerzos de investigación y apoyar la generación de evidencia que permita adoptar decisiones informadas sobre la contribución de la MTCI a sistemas de salud equitativos y sostenibles.

El marco estratégico está organizado en dos dimensiones complementarias. La primera identifica condiciones clínicas de alta carga – es decir, problemas de salud que generan un mayor impacto en la población y en los sistemas de salud –, grupos poblacionales y temas transversales en los que la investigación en MTCI puede generar mayores beneficios sociales y sanitarios. La segunda reúne cuatro ejes de acción – traducir, movilizar, implementar y catalizar – que buscan hacer que la evidencia sea más útil para las políticas y prácticas de salud, ampliar los recursos destinados a la investigación, perfeccionar los métodos de evaluación y fortalecer la infraestructura, la formación profesional y la colaboración internacional.

Prioridades mundiales y regionales

Entre las prioridades mundiales de investigación se encuentran temas como el uso de la MTCI, articulado con la atención biomédica convencional, en situaciones como accidente cerebrovascular, salud mental, manejo del dolor, afecciones musculoesqueléticas, cáncer, salud metabólica y trastornos endocrinos, además de salud reproductiva y parto. La agenda también destaca la promoción de la salud, el envejecimiento saludable y la infancia saludable como grupos y enfoques que aún están subrepresentados en la investigación. El cambio climático y la biodiversidad, la inteligencia artificial, la preparación para pandemias y la resistencia a los antimicrobianos forman parte del conjunto de temas transversales que requieren atención específica.

Para la Región de las Américas, el documento prioriza investigaciones sobre salud mental – incluidos el sueño y la resiliencia psicosocial –, manejo del dolor, envejecimiento saludable, síndrome metabólico y salud maternoinfantil. También recomienda estudios económicos que apoyen las decisiones sobre financiamiento público y cobertura, el análisis de modelos de integración y regulación, el fortalecimiento de redes regionales y la adopción de enfoques interculturales que reconozcan los derechos, los territorios y los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas.

La agenda dedica además una sección específica a la investigación en medicinas indígenas. Entre sus principios se encuentran la definición comunitaria de las prioridades, la autodeterminación, la distribución de beneficios, la preservación y revitalización de los conocimientos y el reconocimiento de su integridad epistemológica. En este contexto, es relevante señalar que aproximadamente el 40% de los medicamentos convencionales tienen un origen que puede rastrearse hasta los conocimientos tradicionales. En el contexto de los conocimientos indígenas, el documento refuerza la importancia del liderazgo y la participación activa de los pueblos indígenas, junto con la protección de la propiedad intelectual, el respeto de los protocolos culturales y la generación de beneficios concretos para las comunidades participantes.

El proceso mundial contó con la participación de las Américas

La elaboración del documento combinó el análisis de la literatura y de datos públicos con consultas a especialistas y partes interesadas de las seis regiones de la OMS. El proceso examinó 39.927 proyectos financiados en 40 programas de financiamiento, analizó la capacidad mundial de investigación y reunió a 199 participantes de 75 países en consultas regionales, además de 235 especialistas en dos rondas de una encuesta Delphi.

Una de las etapas del proceso mundial tuvo lugar en São Paulo los días 11 y 12 de junio de 2025, durante la Consulta Regional para la Priorización de la Investigación en Medicina Tradicional, Complementaria e Integrativa. Organizada por el equipo de Sistemas y Servicios de Salud (HSS, por su sigla en inglés), BIREME y el Centro Mundial de Medicina Tradicional de la OMS, la actividad reunió a aproximadamente 50 representantes de ministerios de salud, investigadores, especialistas, líderes indígenas y organizaciones indígenas de diferentes países de la Región. Las contribuciones regionales ayudaron a adaptar las prioridades mundiales a las condiciones epidemiológicas, culturales e institucionales de las Américas.

En la sección de agradecimientos, la OMS destaca la contribución de BIREME, Centro Especializado de la OPS/OMS, y señala que la colaboración de BIREME fue fundamental para situar el proceso de definición de prioridades en el contexto de las Américas y garantizar la participación significativa de la comunidad de investigación en salud de América Latina y el Caribe. El documento también reconoce las contribuciones de profesionales de BIREME y de otras áreas de la OPS/OMS al diseño y la facilitación de las consultas regionales, la formulación de prioridades específicas para la Región y la revisión de la publicación.

La WHO TMGL forma parte de las acciones de implementación

Entre las acciones destacadas para la Secretaría de la OMS, la agenda prevé, en la etapa de ampliación e integración, la puesta en funcionamiento de la Biblioteca Global de Medicina Tradicional de la OMS como un repositorio mundial confiable y gestionado de manera ética para el conocimiento generado por la investigación en MTCI. Desarrollada por BIREME en coordinación con el Centro Mundial de Medicina Tradicional de la OMS, la plataforma de la TMGL contribuye a organizar las fuentes de información científica y técnica, facilitar su acceso y ampliar su descubrimiento y uso.

Esta orientación da continuidad a uno de los compromisos establecidos en la Declaración de Delhi sobre Medicina Tradicional, adoptada en 2025 durante la Segunda Cumbre Mundial de la OMS sobre Medicina Tradicional. Su inclusión en la agenda de investigación traduce este compromiso internacional en acciones dirigidas a reducir la fragmentación de la investigación, estandarizar metadatos y terminologías y facilitar la traducción de la evidencia en políticas y prácticas. La agenda también recomienda el desarrollo y mantenimiento de bases de datos mundiales de investigación en MTCI, teniendo en cuenta la protección de la propiedad intelectual, la soberanía de los datos y los derechos de los titulares de conocimientos tradicionales.

Implementación hasta 2034

La implementación se propone en tres etapas indicativas: fundamentos y gobernanza durante los dos primeros años; fortalecimiento de los sistemas y del financiamiento entre el tercer y el quinto año; y ampliación e integración entre el sexto y el décimo año. Cada país podrá definir su punto de partida y ritmo de acuerdo con sus capacidades, recursos y contexto nacional. El seguimiento prevé una evaluación intermedia en 2029 y una evaluación final en 2035.

Para la OMS, la articulación de las prioridades clínicas, las necesidades regionales, la protección de los conocimientos indígenas, el financiamiento, los métodos de investigación y la infraestructura de información puede generar un marco coherente para apoyar la toma de decisiones públicas. El objetivo es producir evidencia capaz de orientar la integración segura, efectiva y equitativa de la MTCI en los sistemas de salud, en consonancia con la Estrategia Mundial de Medicina Tradicional 2025–2034.

Acceda al documento:

WHO global research priorities and agenda for traditional, complementary and integrative medicine 2025–2034.