Salta, Argentina, 4 y 5 de noviembre de 2026 (OPS/OMS). Profesionales de la salud de Argentina, Bolivia y Paraguay participaron en Salta de un taller subregional organizado por el Ministerio de Salud Pública de Salta y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El encuentro tuvo como propósito fortalecer la capacidad de hospitales y centros de salud para identificar y fortalecer la respuesta del sistema de salud a la violencia contra niñas, niños, adolescentes y mujeres en la región del Gran Chaco.
Uno de los ejes centrales fue la presentación del Kit ANIMA-AA, a cargo de Britta Baer, asesora regional de prevención de violencia y lesiones de la OPS. Esta herramienta, desarrollada por la OPS con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), orienta al personal de salud para brindar apoyo de primera línea a niñas, niños y adolescentes que atraviesan situaciones de violencia. Entre sus principios se destacan la escucha sin juicios, la validación del relato, la atención a las necesidades de cada persona, la evaluación de riesgos para mejorar su seguridad, el acceso a mecanismos de protección y el acompañamiento a las personas cuidadoras.
Baer subrayó la importancia de esa primera respuesta y señaló que una conversación sencilla, de apenas unos minutos, puede marcar la diferencia en la atención que recibe una persona y en su recuperación física y emocional. Asimismo, compartió datos que reflejan la magnitud del problema: una de cada seis personas sufre una agresión sexual antes de cumplir los 18 años, y una de cada cinco adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años ha vivido violencia física o sexual por parte de su pareja antes de los 20.
Durante las jornadas, los participantes pusieron en práctica el kit mediante el análisis de casos clínicos y ejercicios de juego de roles, y reflexionaron sobre cómo incorporarlo de manera permanente en los protocolos y planes de capacitación de cada territorio.
Participación de Paraguay
Participaron equipos de Salta, Jujuy y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina), de Santa Cruz (Bolivia) y de Paraguay. La delegación del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) estuvo integrada por representantes de la Dirección de Género y del Programa Nacional para la Prevención y la Atención Integral de Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes en Situación de Violencia, junto con referentes de las tres regiones sanitarias del Chaco: Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay. En representación de la OPS/OMS en Paraguay participó la Lic. Rita Vera, especialista nacional en Determinantes Sociales de la Salud y Curso de Vida Saludable.
La delegación paraguaya compartió tres experiencias locales que aplican el Manual de Atención Integral a Víctimas de Violencia Intrafamiliar, Sexual y de Género en el Sistema de Salud: la articulación multisectorial de la Mesa Interinstitucional de Prevención de la Violencia contra la Mujer (PREVIM) en Boquerón; la atención a sobrevivientes en el Hospital Regional de Fuerte Olimpo, en Alto Paraguay; y la respuesta a la violencia en la niñez desde el Centro de Salud Benjamín Aceval, en Presidente Hayes.
Desafíos compartidos en un territorio extenso
Los equipos analizaron los obstáculos que enfrentan los servicios para reconocer posibles casos de maltrato o abuso, en especial en comunidades rurales, indígenas y fronterizas, e intercambiaron experiencias sobre la atención, la derivación y el acompañamiento de las víctimas en cada territorio.
El Gran Chaco Sudamericano es una extensa llanura de bosque seco subtropical de alrededor de 1.100.000 km², compartida por Argentina, Paraguay, Bolivia y, en menor medida, Brasil. En Paraguay, el Chaco o Región Occidental abarca el 60,7 % del territorio nacional y reúne a menos del 4 % de la población. Según el Índice de Pobreza Multidimensional distrital del Instituto Nacional de Estadística (INE), elaborado a partir del Censo 2022, varios distritos de la región, en particular de Presidente Hayes y Alto Paraguay, presentan importantes desafíos en materia de vivienda, servicios básicos, educación y empleo. Las grandes distancias y la dispersión de la población también influyen en el acceso oportuno a los servicios de salud, lo que hace aún más valioso el trabajo de los equipos que atienden en estos territorios.
En esa línea, la subsecretaria de Medicina Social de Salta, Gabriela Dorigato, sostuvo que las leyes de protección no son suficientes si los servicios no cuentan con personal capacitado para identificar estas situaciones. Explicó que, durante una consulta, un cambio de comportamiento, el miedo o el silencio pueden ser señales de alerta que el personal de salud debe saber reconocer.
Al cierre, cada territorio definió acciones prioritarias para mejorar la detección temprana, las rutas de derivación y la atención a las personas afectadas. El objetivo es construir criterios de intervención comunes entre sistemas de salud que comparten desafíos similares, aunque con realidades y recursos distintos, y avanzar hacia una red subregional del Gran Chaco.
