Hoja informativa: Diabetes

Prevención y Tratamiento

Actualmente, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir. Hay enfoques eficaces disponibles para prevenir la diabetes tipo 2 y prevenir las complicaciones y la muerte prematura que pueden resultar de todos los tipos de diabetes. Estos incluyen políticas y prácticas en poblaciones enteras y dentro de entornos específicos (escuela, hogar, lugar de trabajo) que contribuyen a la buena salud de todos, independientemente de si tienen diabetes, como hacer ejercicio regularmente, comer de manera saludable, evitar fumar y controlar la presión arterial y lípidos.

El punto de partida para vivir bien con diabetes es un diagnóstico temprano: cuanto más tiempo viva una persona con diabetes no diagnosticada y no tratada, es probable que sus resultados de salud sean peores. Por lo tanto, en los entornos de atención primaria de salud debería estar disponible un fácil acceso a diagnósticos básicos, como las pruebas de glucosa en sangre. Los pacientes necesitarán una evaluación o un tratamiento especializados periódicos para las complicaciones.

Una serie de intervenciones rentables pueden mejorar los resultados de los pacientes, independientemente del tipo de diabetes que puedan tener. Estas intervenciones incluyen el control de la glucosa en sangre, mediante una combinación de dieta, actividad física y, si es necesario, medicación; control de la presión arterial y los lípidos para reducir el riesgo cardiovascular y otras complicaciones; y detección periódica de daños en los ojos, los riñones y los pies, para facilitar el tratamiento temprano.

Síntomas

Todos los tipos de diabetes pueden provocar complicaciones en muchas partes del cuerpo y puede aumentar el riesgo general de muerte prematura. Las posibles complicaciones incluyen insuficiencia renal, amputación de extremidades inferiores, pérdida de la visión y daño a los nervios. Los adultos con diabetes también tienen un riesgo dos o tres veces mayor de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Durante el embarazo, la diabetes mal controlada aumenta el riesgo de muerte fetal y otras complicaciones.

Estos síntomas se observan en millones de casos en todo el mundo. Casi el 3% de la ceguera global se puede atribuir a la retinopatía diabética, que se produce como resultado del daño acumulado a largo plazo en los vasos sanguíneos de la retina. La diabetes también se encuentra entre las principales causas de insuficiencia renal. La reducción del flujo sanguíneo y el daño a los nervios en los pies causados por la diabetes pueden provocar úlceras en los pies, y las infecciones y complicaciones asociadas pueden llevar a la necesidad de amputación de una extremidad, así como a problemas de salud graves y de por vida.

Diabetes de tipo 2

La diabetes sacarina de tipo 2 (denominada anteriormente diabetes no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta) se debe que el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. La mayoría de los diabéticos tienen el tipo 2, que, en gran medida, se debe al exceso de peso y a la falta de actividad física.

Los síntomas de la diabetes de tipo 2 pueden ser similares a los que ocasiona la de tipo 1, pero con frecuencia son menos intensos. En consecuencia, a veces se diagnostica varios años después de manifestarse los primeros síntomas, cuando ya han aparecido complicaciones.

Hasta hace poco, este tipo de diabetes solo se observaba en los adultos, pero en la actualidad se diagnostica cada vez más a los niños.

Diabetes de tipo 1

La diabetes sacarina de tipo 1 (denominada anteriormente diabetes insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia) se caracteriza por una producción deficiente de insulina y requiere la administración diaria de esta hormona. Su causa es todavía desconocida y no se puede prevenir con los conocimientos actuales.

Entre los síntomas de este tipo de diabetes, que pueden aparecer de forma súbita, se incluyen la excreción excesiva de orina (poliuria), la sed (polidipsia), el hambre constante, la pérdida de peso, los trastornos de la visión y el cansancio.

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional, que, como su nombre indica, aparece durante el embarazo, consiste en una glucemia superior a la normal pero inferior a la que justifica un diagnóstico de diabetes.

Este tipo de diabetes aumenta el riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo y el parto. Además, tanto la madre como, posiblemente, sus hijos corren más riesgo de presentar diabetes de tipo 2 en el futuro.

Se diagnostica mediante pruebas diagnósticas prenatales, más que porque la gestante refiera síntomas.

Deterioro de la tolerancia a la glucosa y alteración de la glucemia basal

El deterioro de la tolerancia a la glucosa (comúnmente denominado «intolerancia a la glucosa» y la alteración de la glucemia basal (es decir, en ayunas) son estados de transición entre la normalidad y la diabetes. Ambos pueden evolucionar hasta la diabetes de tipo 2, si bien ello puede evitarse.

Repercusiones en la salud

Con el tiempo, la diabetes puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios.

  • Los adultos con diabetes tienen un riesgo de dos a tres veces superior de presentar un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. (1)
  • La neuropatía diabética en los pies, junto con la reducción del flujo sanguíneo, aumenta el riesgo de presentar úlceras e infecciones que, en última instancia, pueden requerir una amputación.
  • La retinopatía diabética, que se debe a la acumulación con el tiempo de lesiones en los capilares de la retina, es una causa importante de ceguera (causa el 2,6% de los casos de ceguera en el mundo). (2)
  • La diabetes es una de las principales causas de insuficiencia renal. (3)

 

Recomendaciones generales

  • A las personas en riesgo de diabetes se les debe recomendar el consumo diario de frutas y verduras, la actividad física de 30 minutos al día y el mantenimiento de un peso saludable.
  • Las personas con diabetes deben seguir un estilo de vida saludable y tomar medicamentos, si así lo indica el proveedor de salud, para garantizar un control adecuado de la glucosa en sangre.

Mujeres y diabetes

  • En muchos países la obesidad y la diabetes afectan a las mujeres de manera desproporcionada. En particular, la diabetes gestacional tiene consecuencias perjudiciales para las madres y los niños al aumentar los casos de morbilidad y mortalidad perinatales. Además, la obesidad y la diabetes en las madres se han vinculado con una mayor propensión del niño a contraer la diabetes en la juventud, lo cual crea un círculo vicioso donde la obesidad y la diabetes engendran más diabetes.
  • La diabetes también influye en otros trastornos de la salud ya que afecta al sistema inmunitario. Por ejemplo se ha asociado la diabetes con la tuberculosis. La relación de la diabetes con la morbilidad materna y del recién nacido y con la tuberculosis puede tener repercusiones negativas para el cumplimiento de los correspondientes Objetivos de Desarrollo del Milenio en muchos países de la Región. Al mismo tiempo, el peso bajo al nacer se asocia con un mayor riesgo de sufrir diabetes de tipo 2 en la edad adulta y por lo tanto de empeorar la epidemia en los países de medios y bajos ingresos donde la prevalencia del peso bajo al nacer aún es elevada.

Obesidad, una precursora de la diabetes

  • La epidemia de obesidad, causante del aumento de la diabetes, está impulsada en gran parte por dos tendencias que van de la mano: un cambio en los hábitos alimentarios de la población (aumento del consumo de alimentos con un denso contenido energético, ricos en grasas saturadas, azúcares y sal) y la reducción de la actividad física (entre el 30 y el 60% de la población en las Américas no alcanzan el nivel mínimo recomendado de actividad física como por ejemplo, caminar durante 30 minutos al día).
  • Se considera que un adulto está en sobrepeso si tiene un índice de masa corporal (IMC) de entre los 25 y 29,9 kg/m2 y es obeso si posee un IMC superior a 30 kg/m2. Algunas investigaciones han demostrado una sólida relación entre la obesidad y la diabetes. De este modo, el aumento del IMC se asocia con un mayor riesgo de sufrir diabetes así como, la obesidad abdominal se ha convertido en un factor predictivo fiable de sufrir esta enfermedad.
  • Los cambios en el entorno, son las principales causas responsables de la modificación de los hábitos alimenticios y de actividad física de las personas que a su vez conduce a la creciente epidemia de obesidad y diabetes. Estos cambios son derivados de una combinación de las políticas gubernamentales, las fuerzas de mercado a nivel regional y mundial, aquellos avances tecnológicos que conllevan modificaciones en el comportamiento y el modo de vida de las personas, la respuesta inadecuada a las transformaciones de los patrones demográficos, y la falta de conocimientos y acción por parte de la sociedad civil. Asimismo estos mismos determinantes sociales y ambientales representan una poderosa área susceptible de intervención, para la cual se disponen de fuertes de evidencia científica que permite orientar a la acción.

Intervenciones para la prevención y manejo de la Diabetes y la Obesidad

  • Las estrategias orientadas a la prevención y el tratamiento son cruciales para cambiar la situación de alta prevalencia de obesidad y diabetes en la Región. El riesgo de sufrir enfermedades crónicas empieza antes de nacer y continúan hasta la vejez. En consecuencia, es importante la implementación de estrategias que aborden el problema a través de todo el ciclo de vida prestando especial atención a la obesidad y la diabetes en las mujeres en edad de fecundación.
  • La frecuencia de los gastos de salud y de atención médica de las personas con diabetes se producen desde ocho años antes de la manifestación clínica de la enfermedad, esto significa que las personas expuestas al riesgo de sufrir diabetes de tipo 2 están en contacto con el sistema de salud y pueden ser identificadas. Se ha comprobado, también, que las personas con prediabetes están expuestas a un mayor riesgo de padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares.
  • El tamizaje permite la identificación oportuna de esos individuos de alto riesgo o de las personas que todavía se encuentran en tempranas etapas y en el que el tratamiento no farmacológico puede ser aún la opción preferida. Los estudios han demostrado que, aproximadamente, la tercera parte de las personas con diabetes de tipo 2, presentan complicaciones en el momento del diagnóstico de la enfermedad.