El ébola solo se puede transmitir a otros cuando la persona infectada comienza a desarrollar síntomas, como fiebre, dolor de cabeza, abdominal o hemorragia.

Las personas que no tienen síntomas no son contagiosas.

El ébola no se transmite por el aire como la gripe o la picadura de un mosquito como el dengue.

El virus se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales (sangre, heces, vomito) de una persona enferma, tocando el cuerpo de una persona que murió de ébola o a través del contacto con superficies u objetos contaminados con secreciones infectadas. El riesgo de transmisión se puede reducir con una limpieza y desinfección adecuadas.

El virus puede entrar al cuerpo a través de lesiones en la piel lesionada o de las membranas mucosas no protegidas, por ejemplo, los ojos, la nariz o la boca.

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