El etiquetado y envasado, así como la oferta, exposición y publicidad para la venta; el tamaño, dimensiones y otras especificaciones de envases para alimentos; los envases para alimentos y etiquetado de alimentos: identidad; país de origen, contenido neto del envase; lista de ingredientes, valor nutricional, calidad del alimento, fecha de vencimiento, directivas y/o condiciones relativas al almacenaje o preparación, códigos de producción, nombre y domicilio del fabricante, envasador, distribuidor, importador o vendedor. Información a través del rótulo, que induce a engaño o error al consumidor. 

La reglamentación principal de la legislación alimentaria moderna debería incluir disposiciones generales respecto del etiquetado. Como requerimiento mínimo, las disposiciones deberían prohibir el envasado de alimentos en envases que afecten la salubridad del alimento, desde el punto de vista de la salud. También debería prohibir la inclusión, en la etiqueta, de enunciaciones falsas o confusas, o declaraciones descriptivas o gráficas engañosas. El propósito del etiquetado sigue siendo brindar al consumidor los datos que éste requiere para realizar una elección informada, en el lugar, respecto del artículo que desea adquirir. Consecuentemente, la etiqueta debería contener la información detallada que el consumidor requiere para efectuar su elección; entre los más importantes se encuentra: identificación, país de origen, contenido neto, lista de ingredientes, calidad nutricional, última fecha en la cual el producto puede ofrecerse a la venta o en que estará en condiciones para consumo humano, fecha de envase y cualquier otra directiva necesaria para su almacenaje, preparación, calidad, número de código y, finalmente, nombre y domicilio del fabricante, envasador o distribuidor, tal como se explica y detalla a continuación: 

  • Identificación: 

Las disposiciones de las reglamentaciones principales requieren, habitualmente, que el alimento tenga un nombre común conocido y comprendido por el consumidor, y que sea este nombre el que figure en la etiqueta. Sin embargo, muchos alimentos llevan, hoy en día, nombres de fantasía que no tienen ningún sentido para la mayoría de los consumidores. A fin de evitar confusiones y fraude a este respecto, las reglamentaciones contienen, usualmente, una lista de nombres comunes de bienes básicos alimenticios y sus sinónimos aceptables. El nombre del alimento podría estar acompañado por cierta indicación descriptiva, tal como "pasteurizado", "reconstituido", "en polvo", etc. En algunos casos, ciertos alimentos se elaboran internacionalmente en forma no natural para imitar o simular alimentos bien conocidos. Las disposiciones de la reglamentación, en este sentido, deberían requerir que la etiqueta llevara la palabra "imitación" o "sustituto" previamente al nombre común, a fin de evitar confusiones en el consumidor; por ejemplo, "imitación de jarabe de frutilla", o "sustituto de jalea". En algunos otros casos, el alimento imitado adquiere una identidad propia especial, aceptable y bien conocida por todos los consumidores, como en el caso de la margarina.

  • País de origen: 

La declaración del país de origen en la etiqueta de los alimentos envasados es muy importante para el consumidor, sobre todo en el caso de alimentos importados, a fin de evitar la importación de alimentos de ciertos países, cuando la pureza y/o seguridad de sus cultivos alimenticios sea dudosa, y también en lo que respecta a prescindir de materias dañosas a la salud, al menos en ciertas circunstancias, como sucede en el caso de la contaminación con materiales radioactivos peligrosos, tal como se comprobó con la explosión del reactor atómico de Chernobil, Ucrania, en abril de 1986. 

Además, el nombre de ciertos alimentos tales como queso, te, café, especias y sabores se ha comenzado a asociar con el nombre de la zona productora original. La declaración del país de origen es de especial importancia, dado que su omisión sugiere al consumidor el intento de confundir o engañar.

  • Contenido neto del envase: 

De acuerdo con las disposiciones de la reglamentación principal y, a fin de evitar situaciones fraudulentas o engañosas, la etiqueta del alimento envasado debería llevar una declaración precisa del peso total o escurrido, volumen o cantidad, lo que sea apropiado para cada alimento. Esta declaración no debería ser incomprensible ni confusa. Usualmente, se utiliza el sistema métrico. Sin embargo, en el caso de los países cuyos pesos y medidas difieran del sistema métrico, se recomienda que la declaración sea en ambos sistemas. Esta situación es muy usual respecto de países exportadores o empresas para facilitar las operaciones comerciales. En general, la declaración de contenidos líquidos se realiza en unidades de volumen, la de los contenidos sólidos es por peso; para los alimentos semisólidos o viscosos, cualquiera de estos sistemas puede ser utilizado (peso o volumen). La declaración de alimentos sólidos envasados podría ser también por unidad, cuando el volumen de las unidades del contenido sea similar y regular, o el promedio del peso por unidad o del volumen de la unidad sea conocido para el consumidor. En los demás casos, la doble declaración (por peso y por volumen) es más informativa y más precisa. Cuando el envase se descarte antes del consumo, el peso escurrido es más informativo y apropiado. A fin de evitar confundir más al consumidor respecto de envases en contacto con el producto, a pesar de la correcta declaración de peso o volumen, las disposiciones de las reglamentaciones principales en algunos países requiere la declaración del contenido del envase. 

  • Lista de ingredientes: 

A fin de evitar engañar o confundir al consumidor, las disposiciones de la reglamentación principal requiere el listado de los ingredientes de determinado alimento en la etiqueta, organizados en orden descendiente, porcentaje o predominancia por peso. Cada ingrediente debería ser declarado por su nombre conocido o su sinónimo. El nombre del aditivo debería, también, ser declarado en la etiqueta. Las reglamentaciones requieren, usualmente que el ingrediente figure por su nombre común o por el nombre de su función. Éste último sigue a continuación, dado que es más informativo para la mayoría de los consumidores, tal como "agente espesante", que es más significativo que "propileno glicol alginato". El nombre químico o científico del aditivo sólo tiene sentido para consumidores con conocimientos científicos. 

En algunos otros casos, el listado de ingredientes por su nombre colectivo en lugar de su nombre individual es sumamente satisfactorio para la mayoría de los consumidores, y también más práctico y conveniente para el fabricante; por ejemplo, el término "aceite vegetal" puede, en la mayoría de los casos, ser muy satisfactorio para el consumidor y el fabricante que si figurara el nombre científico del tipo de aceite, tal como "aceite de semilla de algodón" o "aceite de poroto de soja", dado que es a veces imposible que el fabricante sepa de antemano qué tipo de aceite utilizará al momento de envasar o contratar la manufactura. Sin embargo, es muy importante para algunos grupos de consumidores, que sufren de ciertas alergias, o por propósitos religiosos saber el nombre específico a fin de evitar ingredientes de ciertas fuentes; es el caso de las jaleas de origen vacuno o porcino. Cada país debería sopesar cuidadosamente sus propios problemas y decidir en cualquiera de ambos sentidos de etiquetado, y hacer imperativo, mediante una ley, todas las directivas mencionadas, que son a efectos organizativos y con el objeto de evitar confundir al consumidor. 

El mismo criterio debería aplicarse respecto de las calorías, agentes saborizantes, endulzantes y preservativos. Las disposiciones de las reglamentaciones principales deberían ajustarse a los puntos de vista y costumbres de los consumidores.

  • El valor nutricional: 

La declaración en las etiquetas de información relativa al valor nutricional del alimento se convirtió, más que nunca antes, en elementos muy importantes de las disposiciones en las reglamentaciones de la legislación alimentaria moderna. Esto se basa en una demanda creciente del consumidor, para tomar conocimiento de información sobre el factor nutricional de los alimentos que adquiere, y para satisfacer ciertas necesidades nutricionales. Las disposiciones de las reglamentaciones requieren, usualmente, que la etiqueta lleve la información relativa a proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y/o valor calórico de todos los alimentos para dietas especiales o enriquecidos, o que se exhiben para venta como ricos en uno de dichos componentes. Algunos productores de otros tipos de alimentos alientan este enfoque. Por otro lado, algunas reglamentaciones de países desarrollados requieren la declaración en la etiqueta del tipo de grasa o carbohidrato presente en el alimento, y si la grasa contiene ácidos grasos saturados o insaturados, dado que ésta es información importante para algunos grupos de consumidores que sufren de ciertos padecimientos de salud. Dicha información ayuda a los consumidores a elegir los alimentos que ellos requieren. Sin embargo, dicho requisito en las disposiciones de las reglamentaciones deberían ir a la par del nivel de educación de los consumidores. En algunos países, es obligatorio enriquecer ciertos alimentos mediante ciertos elementos nutritivos a fin de satisfacer ciertas deficiencias nutricionales, tales como fortificación de la sal de mesa con yodo. En dichos casos, la declaración de cierta información en la etiqueta se convierte en un factor muy importante para mejorar las deficiencias nutricionales a nivel nacional. 

Las disposiciones de la reglamentación principal, en dichos casos, debería comprender ciertas medidas relativas a la publicidad del valor nutricional, a fin de evitar el uso indebido de los reclamos nutricionales a efectos de incrementar ventas sin fundamento. Dichas disposiciones son muy importantes en los países en desarrollo, dado que el consumidor común es, de ordinario, incapaz de formarse un juicio acertado respecto de dicha información, sea que ésta figure en la etiqueta o tome contacto con ella mediante los medios publicitarios, sobre todos los audiovisuales.

  • Calidad del alimento: 

Las disposiciones de la reglamentación principal de la moderna legislación alimentaria requiere, sobre todo en los países desarrollados, que la etiqueta de los envases de alimentos lleve información relativa al grado de calidad del alimento. Dicha información ayudaría al consumidor a realizar la mejor elección entre alimentos con variaciones en calidad, valor calórico, sobre todo cuando el alimento esté envasado en envases opacos. Usualmente, las reglamentaciones requieren que cierta información respectiva a grados de calidad sea declarada en las etiquetas de los envases de alimentos. Dicha información es, también, particularmente importante en el mercadeo de exportación, sobre todo respecto de alimentos donde sus compradores se encuentran muy alejados de la fuente de provisión, de suerte tal que el consumidor o el comerciante no pueden examinar personalmente el alimento y evaluar su calidad. Además, la graduación respecto de la calidad permite que los funcionarios responsables definan la responsabilidad de cualquier deterioro que pueda ocurrir a la calidad durante el transporte o almacenaje de alimentos. 

  • Fecha de vencimiento: 

Existe una demanda creciente para los grupos de consumidores y para los funcionarios ejecutivos de especificar, en las reglamentaciones principales, que la etiqueta de los envases de alimentos, especialmente respecto de alimentos perecederos, figuren las directivas respecto de la fecha de producción o la última fecha de consumo, o ambas, o lo que usualmente se conoce como "fecha de vencimiento" o de "aptitud para consumo humano". En realidad, la fecha de vencimiento para consumo es la fecha de vencimiento de garantía respecto de su comercialización más que de su consumo. A menudo, el alimento permanece en buen estado posteriormente a su fecha de vencimiento. Por lo tanto, la destrucción de dichos alimentos (o su eliminación del mercado) causaría pérdidas innecesarias, sobre todo respecto de alimentos escasos o caros. A fin de que el productor o el comerciante compense dichas pérdidas innecesarias, éstos cobrarían precios más altos para cubrir las pérdidas potenciales en dichos casos. Por otro lado, los alimentos podrían ser objeto de putrefacción o deterioro en su calidad dentro de un período más breve que el declarado en la etiqueta bajo condiciones deficientes de almacenaje. En general, la especificación de la fecha de vencimiento para el consumo en la etiqueta merced al poder de la reglamentación alentaría a los comerciantes a movilizar sistemáticamente sus stocks a fin de evitar que una parte de éstos caduquen. Esta información se considera, también, el único medio para que el consumidor diferencie entre alimentos aptos y no aptos para consumo humano. 

Normalmente y, así lo establecen normas internacionales, no se requerirá la indicación de la fecha de duración mínima para los siguientes alimentos: 

    • Frutas y hortalizas frescas. 
    • Vinos, vinos de licor, vinos espumosos, vinos aromatizados, vinos de frutas y vinos espumosos de frutas. 
    • Bebidas alcoholicas que contengan 10 % o más de alcohol. 
    • Productos de panadería y pastelería que, por la naturaleza de su contenido, se consuman dentro de las 24 horas siguientes a su fabricación. 
    • Vinagre. 
    • Azúcar sólido. 

  • Directivas y/o condiciones relativas a almacenaje y preparación: 

Las disposiciones de las reglamentaciones principales hace, a veces, obligatorio que la etiqueta de ciertos alimentos contenga declaraciones respecto a condiciones de almacenaje, como es el caso de la leche pasteurizada o yogurt, que deberían ser conservados a una temperatura que no exceda los 4°C durante un cierto lapso. También respecto de alimentos para niños o fortificados, sobre todos los fortificados con vitaminas, las etiquetas también deberían contener, como lo especifican las reglamentaciones, información o directivas respecto de su preparación, como es el caso de los alimentos para bebés. Los alimentos para niños envasados en vacío absoluto pueden llevar advertencias tales como "no usar a menos que el envase produzca un siseo o un "pop" cuando se lo abre". También, respecto de alimentos congelados, es aconsejable que las etiquetas lleven declaraciones que indiquen alguna información útil respecto de almacenaje, tal como "almacenar a 5°C", o "no recongele luego de descongelar".

  • Códigos de Producción: 

Las disposiciones de las reglamentaciones principales de una moderna legislación alimentaria usualmente requieren que los fabricantes identifiquen los envases con códigos de producción a fin de permitir que la autoridad en materia de control alimenticio identifique la fuerte y el proceso de cada fabricación en los casos en que se haga necesario aislar lotes de alimentos contaminados o los que no se ajusten a las normas y retirarlos del mercado. También es útil cuando se toman muestras representativas de los mismos. En tal caso, se hace necesario tomar muestras de cada grupo, un procedimiento que ayuda a formarse una opinión adecuada o evaluación durante la inspección y análisis. La codificación también ayuda a los fabricantes a rastrear la fuente e identificar la fecha y lugar de envase, así como la cantidad de cada operación grupal, y les permite retornar a sus registros y reconocer el procedimiento equivocado, y rectificarlo en los siguientes grupos.

  • Nombre y domicilio del fabricante, envasador, distribuidor, importador o vendedor:

Las reglamentaciones principales de la moderna legislación alimentaria requiere que la etiqueta en los envases de alimentos lleve el nombre y domicilio de la persona que asuma la responsabilidad respecto de todos los puntos de interés sobre el alimento, se trate del fabricante, el envasador, el distribuidor, el importador o el vendedor. En caso que el alimento sea producido por una compañía con más de una sucursal, la dirección debería ser la de la planta principal. En caso que el nombre de la empresa difiera del nombre del envasador, las reglamentaciones requieren que se explique esta relación en la etiqueta. Dicha información debería ser de la mayor ayuda para ambas partes; el consumidor y los funcionarios ejecutivos deberán contactar a la agencia fabricante responsable, y definirán la responsabilidad respecto de las diferentes variaciones. 

  • Requisitos Obligatorios Adicionales

 Cuando el etiquetado destaque la presencia de uno o más ingredientes valiosos o que caractericen al producto se deberá declarar el porcentaje inicial del ingrediente en el momento de la fabricación. Asimismo cuando en la etiqueta se destaque el bajo contenido de uno o más ingredientes, deberá declararse el porcentaje del ingrediente en el producto final.