Podcast - Hablemos de salud - Ep. 15: Cuidar la Salud Mental

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En este nuevo episodio de Hablemos de Salud vamos a hablar de nuestra salud mental. Nos acompaña Carmen Martínez Viciana, Asesora Regional de Salud Mental y uso de sustancias de la OPS.

Sebastián Oliel: Bienvenidos a un nuevo episodio de Hablemos de Salud, el podcast de la OPS. Soy Sebastián, del equipo de comunicación y hoy vamos a hablar de un tema que nos toca la mente, el cuerpo y diría que también el corazón, y es nuestra salud mental. ¿Quién de nosotros no ha estado alguna vez ansioso, estresado o deprimido o puede asegurar que nunca lo va a estar? ¿Cómo enfrentamos estos problemas y qué podemos hacer en el día a día para estar bien? Para responder estas dudas me acompaña hoy Carmen Martínez Viciana, Asesora Regional de Salud Mental y uso de sustancias de la OPS. Comencemos.

Sebastián Oliel: Hola Carmen, bienvenida al podcast.

Carmen Martínez: Hola, un gusto estar acá con ustedes.

Sebastián Oliel: Gracias, nuevamente, por estar acá. ¿Y para ir directamente al grano, podés decirnos qué es la salud mental y por qué es importante que hablemos sobre salud mental ahora?

Carmen Martínez: Bueno, a ver. Ya hace muchos años que la OMS definió la salud mental de manera muy completa, muy integral, y de ahí entendemos que la salud mental va mucho más allá de la ausencia de enfermedad y nos permite, de alguna manera, el poder estar contribuyendo a la sociedad, contribuyendo a la comunidad, pero también desarrollando nuestras propias capacidades, por ejemplo, para afrontar las situaciones que sean difíciles, las que nos generan estrés, aquellas situaciones que, de alguna manera, necesitamos ir abordando. También nos permite aprender y trabajar de manera adecuada y algo muy importante es que es fundamentalmente una parte del bienestar y de la salud en general. Al final, la salud física y la salud mental se relacionan directamente y cuando tenemos una enfermedad, por ejemplo, física, vamos a pensar grave como el cáncer puede tener consecuencias en la salud mental claramente y nos puede generar, por ejemplo, una depresión; y al revés, también, un problema grave de salud mental puede llevar también a problemas físicos. Creo que es importante que entendamos que nos permite ese afrontamiento de las situaciones. Como decía, nos permite tomar decisiones, pero también nos permite tener relaciones que sean sanas y también creo que es importante que pensemos en la manera en la que las personas podemos experimentar la salud mental, el cómo la estamos afrontando va a ser diferente para cada persona, pero también en diferentes momentos de la vida y el cómo sintamos signos o síntomas que pueden ser más difíciles; pero también esa satisfacción, esa manera de afrontar de manera positiva también puede ir variando. Y creo que es importante que tengamos en cuenta que puede variar de una persona a la otra y la manera de afrontarlo y la manera también de expresarlo.

Sebastián Oliel: Seguro. Y crees, Carmen, que ha cambiado esto con el tiempo, como que antes no se hablaba de la salud mental, de los problemas que quizás una persona atravesaba en nuestra sociedad y ahora estamos más abiertos. ¿Cambió algo para que esto pase? Hemos avanzado un poco.

Carmen Martínez: Bueno, yo diría que hemos avanzado algo. Se está hablando mucho más de salud mental. La pandemia, específicamente, fue un momento clave para empezar a hablar mucho más de eso. Cuando hablábamos de la necesidad de la conexión, mucho más allá de que fuera necesario el distanciamiento físico y ahí se empezaron a cambiar muchas cosas, pero llevábamos una mochila histórica de estigma muy fuerte y eso hace que bueno, hay muchísimo trabajo aún por delante y en ese sentido hay que tener en cuenta que, en todos los niveles, en todas las sociedades, sigue siendo un tema bastante tabú. Es difícil que se pueda hablar abiertamente en los diferentes contextos, en la familia, en el trabajo, en las escuelas, etc. Aún hay muchísimo que hace falta sensibilizar y también mucha desinformación.

Sebastián Oliel: Seguro. ¿Y cuando hablamos de la salud mental, de nosotros, de los adultos, cuáles son los principales problemas de salud mental que vemos que hay?

Carmen Martínez: Bueno, los principales problemas son todo lo que tiene que ver con ansiedad y con depresión. Sí. Esos serían como los grandes. Los mayores problemas. Pero después de eso, también encontramos los trastornos bipolares. Encontramos la esquizofrenia. Encontraría los trastornos alimentarios, como pueden ser la anorexia y la bulimia o los del neurodesarrollo, sobre todo en niños, que puede ser el autismo, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad. También los problemas por consumo de sustancias como el alcoholismo, o también todo lo que tiene que ver con los problemas de autolesión y de suicidio, que tanto nos preocupan aún hoy en día. Estaba pensando en algunos datos que quizás son importantes. Uno de cada ocho personas padece un problema de un trastorno mental en el mundo, y las personas que tienen esos trastornos mentales especialmente graves tienen consecuencias muy importantes. Se estima que se reduce su vida de 10 a 20 años, por ejemplo. Por lo tanto, es algo que no nos puede dejar puede dejar iguales. 160 millones de personas en las Américas, en la Región de las Américas, padecen trastornos mentales y, sin embargo, solo uno de cada cinco recibe realmente tratamiento. Y quizás es importante que pensemos en cuáles son esos factores y es verdad que son muchísimos y hay algunos factores que tienen que ver más con la persona.

Sebastián Oliel: Sí, eso te quería preguntar, porque los datos son bien duros, pero ¿a qué se debe que estemos así, que hemos llegado a esa situación o que ahora se conozca que esa es la situación? Y si tiene que ver un poco con la forma en que vivimos, cómo trabajamos, cómo nos relacionamos, la soledad que también existe, ¿cuáles son los factores?

Carmen Martínez: Exacto. Bueno, uno de ellos que acabas de mencionar. Está claro que en esta sociedad en la que vivimos, en esa velocidad absoluta, tenemos dificultades para poder desarrollar bien nuestras habilidades de afrontamiento, porque es que todo es demasiado rápido y tenemos que manejar también nuestras emociones y precisamente no nos facilita esa vida tan rápida. También hay patrones de cómo nos comportamos, el consumo de sustancias que mencionaba antes es muy importante. Las vivencias que hayamos tenido desde la infancia hasta el momento actual, aquellas que pueden llegar a ser, pues desde situaciones de violencia a otras situaciones que pueden ser traumáticas y que nos van a marcar en gran medida la salud mental. Luego también hay cuestiones genéticas y de predisposición hereditaria, pero hay muchas otras que están relacionadas con cuestiones también, por ejemplo, sociales, cómo son realmente nuestras relaciones, la calidad de esas relaciones, las situaciones también de violencia, las situaciones de tener o no posibilidades de acceso a la educación, de acceso también a un trabajo. Cómo son las condiciones en las que estamos viviendo, y luego situaciones ya muy estructurales: el haber nacido, por ejemplo, en una situación de pobreza o de desigualdad socioeconómica. Eso también va a ser un elemento muy importante. El estar en una sociedad o en un grupo, en un colectivo determinado, que se está estigmatizando, que se está discriminando, o el tener acceso como tal a servicios de salud mental en cualquiera de los niveles. Hay muchos factores que son realmente importantes, algunos que dependen realmente de nosotros, y muchos otros que realmente no dependen directamente.

Sebastián Oliel: Claro. Y Carmen, un ejemplo, ¿cómo nos damos cuenta si uno está atravesando una depresión? Porque a veces uno dice bueno, hoy no tengo energía o hoy no tengo ganas o estoy medio bajoneado, no me siento bien o situaciones de estrés. ¿Cómo uno puede identificar que es más allá de algo pasajero, digamos, y cuándo o tomar el primer paso para buscar ayuda?

Carmen Martínez: Bueno, yo diría que, en primer lugar, no es tan importante el pretender que a veces queremos, como ser expertos y pretender tener un diagnóstico claro nosotros. Pero sí que es importante, como bien dices, el poder identificar qué es lo que nos está pasando, qué signos, qué síntomas podemos estar teniendo y, en este sentido, quizás destacar, pues pensando en los problemas más comunes verdad de la salud mental, la depresión como decías, sí que es importante darnos cuenta cuando hay una tristeza que es como muy profunda, cuando hay un aislamiento también del resto de las personas, cuando tenemos esos sentimientos de que ya nada nos apetece, verdad que ya no tenemos interés en las actividades, que antes sí que nos parecía que nos daban algo de placer, que nos gustaban, que nos aportaban, o estar irritables también. Cambios un poco más físicos, cambios en el apetito, en el sueño, la fatiga, especialmente cuando es cuando es cuando es extrema. Esos son algunos de los signos como más importantes en todo lo que tiene que ver con la depresión y en el tema del estrés o de la ansiedad un poco más amplio, cuando hay una preocupación constante, hay algo que podemos tener un problema, pero la preocupación es continua, es como que no nos deja realmente descansar o tenemos un miedo también que es excesivo y nos lleva también a esa sensación de peligro, de que siempre hay algo que nos está amenazando y evitamos situaciones que pueden ser situaciones sociales, de relacionarnos con los demás o situaciones que sean más o menos estresantes para la persona. Los problemas también de concentración en niños, niñas y adolescentes, pero también en adultos y luego otros signos también físicos, como bueno, el tener palpitaciones, la sudoración, los temblores o los problemas de sueño. Y sí que es importante pensar que estos síntomas, de manera aislada, no necesariamente van a tener una implicación más allá. Pero cuando ya tenemos varios de estos síntomas y, además, ya empiezan a ser más graves, duran en el tiempo y nos empiezan a afectar realmente a nuestro funcionamiento del día a día. Ahí es cuando tenemos que estar realmente preocupados y hay que pensar en pedir ayuda, en pedir apoyo.

Sebastián Oliel: Seguro. Te quería comentar, a mí me pasó personalmente en mi familia, mi mamá, cuando falleció mi papá hace unos cinco años, ella atravesó una depresión y fue muy difícil, porque creo que uno no se da cuenta que ciertas cosas pueden tener ese efecto en la salud de uno y de los que nos rodean. ¿Pero cómo se hace para salir de una depresión? En su caso sí fue con ayuda de un profesional y con medicamentos, pero quería saber en general si se puede salir de una depresión y si se puede salir solos, porque algunas personas vemos en redes que dicen yo puedo salir solo, estoy pasando un mal momento, pero puedo salir.

Carmen Martínez: Precisamente eso es importante. Hay que distinguir un poquito cuando tenemos algunos síntomas, que pueden ser más o menos aislados o que están iniciando y que ya podemos poner en marcha algunas cuestiones para intentar afrontarlas. Pero cuando ya tenemos una depresión como tal, que, por lo tanto, como decía antes, nos está afectando a nuestra vida diaria. Hay que pensar que la depresión no es un signo de debilidad y, por tanto, cuando pensamos que es realmente una enfermedad y que hay que buscar un tratamiento. Con esa fuerza de voluntad, con intentar hacer algo yo sola, yo solo, no vamos a poder realmente abordarlo en la mayor parte de los casos. Y eso porque nos puede llevar a que se retrase precisamente el diagnóstico y, por lo tanto, el tratamiento que va a ser el adecuado y también nos va a aumentar el riesgo de que se nos complique el asunto y que se complique un mayor aislamiento que pueda incluso llevar a conductas de suicidio, etcétera. Y puede generar muchísima frustración, cuando ves que no puedes avanzar. Entonces, es importante que tengamos en cuenta que, aunque podemos hacer toda una serie de cosas para intentar ayudar a mejorar la situación, claro que sí, hay tratamientos, que son muy efectivos, desde tratamiento, desde terapia psicológica a la atención también con medicamentos antidepresivos o la combinación de ambas según el caso, especialmente con una depresión grave, moderada a grave, hay que ponerse en manos de la atención en salud mental. Y la mayor parte de las personas que tienen esa posibilidad de tener atención recuperan, en gran medida, su bienestar y también su manera de funcionar mejor en la vida.

Sebastián Oliel: Seguro, sí, mi mamá por suerte mejoró, pero en su momento decía esto, como que no podía salir de la cama y que es muy difícil también para el entorno. Y sobre eso, te quería preguntar, ¿qué pueden hacer los familiares, la gente cercana a la persona para para ayudarla? ¿Y cómo se aborda la situación? ¿Qué se le dice? Porque eso también vemos como muchos no tenemos esas herramientas. No sabemos cómo lidiar con esas situaciones tampoco.

Carmen Martínez: Es verdad Sebastián, que muchas veces tenemos como esa esas ganas, ese interés y ves a esa persona cercana, como en el caso de tu madre, en muchos otros casos en los que quieres ayudar, pero no sabes cómo. Y es cierto que no todo vale, hay que cuidar muy bien cómo intentamos ayudar. Lo principal es saber escuchar y eso es algo que yo creo que hemos ido perdiendo esa esa habilidad. Y escuchar quiere decir escuchar atentamente, de verdad escuchar, no intentar responder enseguida para dar toda una serie de consejos para decirle lo que tiene que hacer, sino de verdad estar escuchando sin un interés en el que puede salir fácilmente el juzgar. Y es que muchas veces tendemos a decir bueno, igual hay que quitarle un poco de hierro y decir "bueno, no será para tanto" o "venga, anímate". Este tipo de cosas que, en realidad, normalmente lo que hacen es empeorar la situación. Y esto nos lleva muchas veces a eso, a esa tendencia, como decía, a dar consejos que nadie nos ha pedido. Si te piden un consejo es una cosa, pero si no te lo han pedido, con esa actitud de estar escuchando activamente y de estar realmente presentes, el estar compartiendo, el estar presentes, el estar disponibles en el momento que la persona, que no siempre va a ser el momento que nosotros queramos, sino en el momento que esa persona quiera va a ser importante. Y cuando hablamos de lo que finalmente decimos, pensamos en "vamos a decirle que haga ejercicio", "voy a pensar en que quizás lo que necesita es un poco más de compañía, hacer más actividad social", pero es que muchas veces no sea el momento. Entonces hay que respetar también el momento y hay que respetar el ritmo de la persona. Y luego, muy importante, eso sí, reconocer cuáles pueden ser esas señales de alerta: el aislamiento. Cuando vemos que la persona realmente se está aislando de manera ya excesiva y empieza a tener unos cambios anímicos en cambios de humor repentinos que son realmente profundos. Eso es importante y, desde luego, cualquier signo que nos pueda llevar a que pueda haber un riesgo de suicidio. Hablar del tema, empezar a enviar algunos mensajes al respecto. Todo eso son señales que son muy importantes. Y luego acompañar, facilitar que la persona pueda realmente pedir ayuda profesional. Podemos estar ofreciendo, por ejemplo, "te voy a acompañar a una cita, por ejemplo, en tu centro de salud y vamos a hablar con tu médico de familia o vamos a ir a un servicio de salud mental", según como sea el caso. Pero, es verdad que acompañar a la persona con esa escucha, realmente con esa presencia y con esa posibilidad de darle su tiempo y permitirle identificar también cuando hay que pedir ayuda, eso sí que puede hacer la diferencia.

Sebastián Oliel: Bien. Qué importante que es estar ahí para el otro y apoyarnos también unos a otros, cuando estamos mal. Carmen, otra pregunta vinculada ahora con depresión postparto, ¿qué tan común es esta depresión postparto y qué le podrías decir a una mujer embarazada o a una madre que está atravesando esa situación?

Carmen Martínez: Bueno, ciertamente la depresión postparto le ocurre a muchas mujeres, después del parto, en las siguientes semanas o meses hasta el primer año. Y es verdad que hay que diferenciarla de otras situaciones que son un poco más puntuales. diríamos, que duran menos en el tiempo y que son menos graves, como el baby blues, que habremos oído muchas veces. Cuando ya hay una depresión postparto estamos hablando de una situación mucho más grave de depresión, en la que realmente la persona, más allá de esos síntomas más generales de depresión, como pueden ser la tristeza, pues signos más físicos, ese sentimiento de culpa, de inutilidad. Hay también una cuestión de cómo se vincula con el bebé y cuesta vincularse. Y ahí creo que también hay un mito que hay que empezar a romper, que es el que no siempre se tiene ese amor a primera vista con los bebés, sino que se puede también ir construyendo el vínculo y, por lo tanto, hay que darse tiempo y eso hay que hay que expresarlo. Creo que se lo podemos decir todos a una madre que esté pasando por ese proceso. Esto puede llevar incluso a también a pensamientos de hacerse daño la propia persona e incluso al bebé. En estos casos siempre hay que tener una alerta clarísima y pedir ayuda a servicios de emergencia y actuar rápidamente. Yo creo que una vez más el estar escuchando a la mamá, estar escuchándola y no juzgándola, validando que se siente así y que muchas madres se sienten así después, porque es tal el vuelco que te da la vida en esos momentos que esa afectación en salud mental está bien estudiada, está tipificada, no es algo que solo le ocurre a algunas, sino que es real y es relativamente habitual y es importante dar ese apoyo, pero desde luego tener también la atención profesional.

Sebastián Oliel: Muy bien. Ahora quiero que hablemos de los hombres y de la salud mental de los hombres, porque justamente vemos, en general, que los hombres hablamos menos de nuestros sentimientos, de lo que nos pasa, de cómo estamos. Quizás es una cuestión cultural, es machismo, es crianza, es parte de nuestra sociedad. Pero quería preguntarte a vos. ¿Cómo lo ves? ¿A qué se debe que sucede esto y qué riesgos trae también que nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros tíos, nuestros abuelos no estén hablando de esto que les puede estar pasando?

Carmen Martínez: Efectivamente es habitual que los hombres hablen menos de la salud mental. Eso es una realidad. Y como bien dices, Sebastián, hay cuestiones sobre todo culturales y sociales que venimos arrastrando. El estigma que viene asociado hacia las hacia las masculinidades, en el que el hombre tiene que ser el fuerte, tiene que ser el que provee, tiene que ser el autosuficiente y el que no tiene ninguna vulnerabilidad, sino que lo afronta todo, venga como venga. Todo eso hace mucho daño y lleva el estigma, lleva a que el hombre que tiene cualquier dificultad en salud mental o que simplemente quiere hablar de la salud mental, no se siente cómodo, no se siente seguro en los entornos y, por lo tanto, no tiene ese apoyo, esos entornos que sean seguros y en los que pueda estar hablándolo. Y eso, evidentemente, tiene riesgos muy importantes. Tiene riesgos clarísimos en cuanto a que también es fácilmente que se retrase un diagnóstico y un tratamiento por tener esos problemas y no hablarlos y no abordarlos y no pedir ayuda. El mayor riesgo de suicidio, que es real. En muchos países, la tasa es mucho más alta, llega hasta un 80% de hombres respecto a mujeres en algunos casos y, por lo tanto, hay que identificar esa situación lo antes posible para poder dar respuesta y hablando es fundamental para ello. A veces, también, el hecho de no hablarlo lleva a conductas que no son precisamente las más adecuadas y pueden ser de lo más peligrosas, desde el consumo de sustancias a tomar cualquier otra situación que pueda ser peligrosa. Y luego también tiene también una serie de problemas físicos que estarían asociados. Entonces, por tanto, hay que fomentar que los hombres también puedan hablar de salud mental. Con esto no quiero decir que las mujeres todas hablemos de la salud mental abiertamente, pero es cierto que los hombres es mucho más habitual que lo aborden menos y para eso hay que romper ese estigma, hay que fomentar que realmente se hable de ello. Y para ello hay que empezar desde chiquitines, hablar con los niños, con las niñas, hablar del tema. El validar que hay que observar también nuestras emociones, cómo nos sentimos, cómo nos abordamos y que eso sea algo que pueda ser realmente abierto, y también respecto a los a los servicios como tal, muchas veces no nos damos cuenta de que no son igual de amigables quizás para los hombres y hay que pensar en que hay que mejorar también el acceso a los a los servicios. Así que hay mucho, mucho por hacer para seguir fomentando que ustedes los hombres puedan estar hablando más de salud mental. Finalmente, hablar de ello no va a ser un signo de debilidad en realidad, sino yo diría que más bien de fortaleza y de responsabilidad.

Sebastián Oliel: Seguro, Carmen, todavía tenemos varias preguntas para hacerte, pero quería ir a un espacio donde la mayoría de nosotros pasamos la mayor parte de nuestros días, que es el ambiente de trabajo y como a veces también estar con tanto trabajo, tanto estrés en el trabajo genera esto que se llama como "burnout" o nosotros lo llamamos estar quemado, como que se le quemó la lamparita del cerebro y uno ya no puede más. ¿Qué se puede hacer en esos casos?

Carmen Martínez: Ciertamente, en general, todo el tema de la salud mental en el trabajo es cada vez más preocupante. Cada vez lo vemos como un problema generalizado que va en aumento y, en gran medida el burnout como bien dices, ese desgaste ocupacional lo llamamos, el síndrome del quemado también en el trabajo. Y es verdad que si pensamos en qué podemos hacer para abordarlo, hay, desde luego, algunas cuestiones que podemos hacer igual que podemos hacer para cuidar en general nuestra salud mental, que pueden ser como establecer límites, por ejemplo, entre el trabajo y la vida privada, intentar tener una comunicación abierta en el trabajo, intentar enfocar de una determinada manera y no llevarnos las preocupaciones también a casa y limitar también los tiempos y demás. Pero también es verdad que hay una responsabilidad compartida muy importante por parte de las organizaciones y de las empresas. Tenemos que sensibilizar para que se entienda que hay muchas, muchas tareas que tienen pendientes la mayor parte de las organizaciones y de las empresas. Para empezar, pensar en que tienen que identificar cuáles son esos riesgos que se tienen en el trabajo, las cargas laborales de los trabajadores, si hay o no flexibilidad en el trabajo, la famosa conciliación, si los trabajadores en la medida de lo posible tienen algo de control también, si hay acoso, si hay discriminación, etcétera. Todos esos son elementos que se tienen que trabajar desde las organizaciones y también intentar promover pues eso, que haya comunicación abierta, que realmente haya posibilidades para que los supervisores, los jefes, las jefas, puedan ser abiertos, puedan escuchar también a los trabajadores y en ese sentido fomentar el que se esté sensibilizando y capacitando a las empresas, a los supervisores, para que también puedan identificar, dar apoyo y que pueda ser como un ambiente más de bienestar. Y es importante también tener en cuenta que cuando ya hay personas que están afectadas en el trabajo por el burnout u otros problemas, una depresión, que se puedan también hacer como algunas medidas de ajuste con esas personas y que se puedan permitir pues eso, horarios más flexibles, que se les pueda permitir, por ejemplo, que después de una baja, de una licencia laboral, puedan venir de manera progresiva, que haya una serie de ajustes y ojalá que eso en las organizaciones cada vez permitan que sea algo menos estigmatizante y se pueda realmente abordar que la salud mental en algún momento de la vida nos pueda afectar a todos y todas y realmente haya más inclusión.

Sebastián Oliel: Sí, tal cual. Carmen, te quería hacer una pregunta porque este año el Día Mundial de la Salud, que fue el 10 de octubre, se relacionó un poco con la salud mental en situaciones de emergencia. Entonces quería saber, desde la OPS cómo se garantiza que, en una situación de crisis, de emergencia, de desastres, incluso de guerras. ¿Cómo se atiende la salud mental en esas situaciones? Y si es diferente en un caso de una crisis que en la vida cotidiana en general.

Carmen Martínez: Efectivamente, las situaciones como las guerras, los desastres naturales, las crisis humanitarias, en general, generan un nivel de sufrimiento humano muy profundo en la mayor parte de las personas. Hay como acciones que hay que hacer de manera coordinada, que sí, que son un poco particulares. Sí que es cierto que mejorar el acceso a los servicios de salud mental o los servicios de salud que incluyan la salud mental es de por sí ya una acción que en momentos digamos regulares, no de emergencia, ya va a ser algo que va a ayudar muchísimo en las situaciones de emergencia, el que los planes de preparación de los países a las emergencias incluyan realmente salud mental, que se capaciten cómo vamos a responder al respecto. Todos esos son pasos muy importantes. Cuando ya estamos en una emergencia, es fundamental, para empezar, el tener en cuenta cuáles son las necesidades básicas y la seguridad de las personas, porque, aunque eso parezca algo más general y que no tenga que ver con la salud mental, tiene una vinculación absolutamente directa. Entonces, todo lo que sea posible a nivel del apoyo comunitario, de posibilitar, por ejemplo, que las personas afectadas sigan teniendo un nivel de voto, digamos en cómo se va a estar esa situación y cuál va a ser, por ejemplo, la ayuda humanitaria que se va y puedan participar. Por ejemplo, si están en un albergue, la posibilidad de estar involucrados en actividades como pueden ser la alimentación misma, el preparar cocinas comunitarias. Hay muchísimos ejemplos de lo que se puede hacer, pero esa parte es importantísima. Luego, que se pueda tener como esa primera ayuda psicológica que tengamos al personal en general, que trabaje en emergencias, pero también todo el personal de salud capacitado con esas habilidades que tiene mucho que ver con lo que hablábamos de la escucha activa y que son a veces cuestiones muy básicas que también permiten conectar con otros servicios que se tengan. Eso es fundamental proteger los derechos humanos. Estaba pensando en cuántas veces se vulneran esos derechos humanos, para empezar, por la poca participación que se le da a las personas que han sido afectadas directamente; y luego establecer claros canales de derivación, que los sistemas de referencia posibiliten que una persona que acuda a un servicio de salud en general puede ser que solo por una cuestión de salud mental, pero puede ser por otras cosas, permita también que se esté observando, que se esté incluyendo, que se esté integrando también la salud mental como una parte fundamental de la respuesta a las emergencias.

Sebastián Oliel: Seguro. Estaba pensando que a veces uno ve que están ahí las ambulancias y demás para atender las heridas, las lesiones en el cuerpo, pero creo que en estas crisis uno también está pasando una crisis, tiene una herida en el corazón más que la mente, que también necesita atención. Creo que está muy bueno esto de que vaya junto de la mano. Y, para terminar, Carmen, ¿te quería preguntar qué consejo práctico le podés dar a la gente que nos está viendo o escuchando para cuidar su salud mental en el día a día?

Carmen Martínez: Bueno, Sebastián, me lo pones un poco difícil con un consejo. Eso lo tengo un poco difícil, pero a ver, hay muchas prácticas que son muy importantes. Estamos más acostumbrados a esa parte, como del autocuidado en la salud, más general, más física, sobre todo, pero al final está muy relacionado y hay muchas de esas prácticas muy comunes como son el ejercicio físico, la alimentación saludable, el tener buenos patrones de sueño, regularidad y demás, que eso afecta a la salud en general. Por lo tanto, ya son prácticas que todos conocemos y que las tenemos que poner en marcha para que nos den efectos en nuestro bienestar en general. Pero luego también eso, reconocer que la salud mental forma parte realmente de mi vida y tengo que estar observándola. Yo invito a que reflexionemos sobre cómo nos sentimos muchas veces con esta velocidad de vida no nos da tiempo a sentarnos a pensar un poquito, entonces es importante hacer ese ejercicio y en eso nos vamos entrenando. Luego, también hay técnicas que nos ayudan a manejar las emociones como puede ser la meditación, como puede ser la relajación, las técnicas de respiración. Todo esto también nos puede ayudar de alguna manera a manejar mejor las emociones y a estar también más presentes y más claros en cómo nos sentimos también a nivel emocional. Luego, cuidar nuestras relaciones. Eso es algo importantísimo. Pensamos que las relaciones están ahí, nuestra familia, nuestros amigos y bueno, están ahí los compañeros de trabajo, pero en realidad necesitamos dedicarles tiempo y cariño y pensar qué estamos haciendo para realmente cuidarlos y no quedarnos solo en que ahí están y bueno, les voy a tener también para cuando, cuando los necesite. Si no las cuidamos podemos tener algún susto. Y luego algo que también quería destacar importante es cuidar el uso que hacemos de redes sociales, de todo lo que son los entornos digitales, limitar los tiempos, limitar las notificaciones, el no estar tan pendientes todo el rato, pero también estar pendientes de que hay muchas vulneraciones también que están ocurriendo el ciberacoso, etcétera. Todos esos son problemas que son, que son muy importantes y que tenemos que estar presentes especialmente en adolescentes y jóvenes, pero en general. Y luego, buscar apoyo cuando realmente lo necesitamos. Hemos visto antes algunos de esos signos que nos pueden ayudar a pensar cuando de verdad necesitamos apoyo. Entonces empezar por también pedir el apoyo en nuestro en nuestro entorno cercano. Pensar en alguna persona de confianza con quien nos sintamos realmente cómodos y podamos estar hablando, podamos estar compartiendo acerca de cómo nos sentimos. Y siempre es mucho, siempre genera mucho alivio cuando estamos con la persona adecuada, especialmente si sabe escuchar y sabe acompañarnos. Creo que la salud mental es algo que tenemos que seguir hablando. Que es un derecho humano fundamental e invertir en ella a nivel individual y a nivel también colectivo nos va a generar siempre bienestar. Así que es importante que la cuidemos.

Sebastián Oliel: Muy bien. Bueno, muchísimas gracias, Carmen, por ayudarnos a entender mejor sobre nuestra salud mental. Y acá estamos para seguir hablando de salud y para seguir hablando también de nuestras emociones y de nuestra salud mental. Gracias, nuevamente.

Carmen Martínez: Muchas gracias.

Sebastián Oliel: Como vimos, la salud mental es algo que todos debemos priorizar, desde pequeños hábitos diarios hasta buscar ayuda cuando la necesitamos. Amigos, la próxima vez que sientan que algo no va bien, no lo dejen pasar y hablen con alguien de confianza. Consulten con un profesional y recuerden que cuidar la mente merece tanto cuidado como cuidar el cuerpo. Si les gustó este episodio de Hablemos de Salud, no se olviden de darnos un "Me gusta", de compartirlo y de suscribirse a nuestro canal. Nos vemos en el próximo episodio. Porque como decimos, la salud y la salud mental es de todos. Hasta pronto.