Con el objetivo de fortalecer la respuesta sanitaria en la región, la OPS coordinó un encuentro técnico centrado en la vigilancia de la fiebre amarilla. Durante el desarrollo de esta sesión, se examinó el impacto histórico y actual de la enfermedad, subrayando que su transmisión sigue siendo un desafío persistente para la salud pública. Los especialistas analizaron detalladamente los patrones actuales de contagio y enfatizaron la necesidad de fortalecer los esfuerzos de vigilancia y vacunación para mitigar riesgos futuros.
En el bloque dedicado al análisis regional, se presentó un panorama general de la situación, seguido de reportes específicos sobre los escenarios críticos que enfrentan actualmente Colombia y Brasil. Estas presentaciones permitieron identificar los desafíos particulares en la gestión de brotes locales y la importancia de la detección temprana. En este contexto, se destacó la relevancia de la nueva Guía Regional para la vigilancia de la fiebre amarilla como la herramienta normativa fundamental para estandarizar las respuestas nacionales.
Un componente esencial de la discusión fue la vigilancia integral, que abarca tanto el monitoreo de epizootias en primates no humanos como el control de los vectores responsables de la transmisión. Se explicó cómo el seguimiento de la mortalidad en monos actúa como un sistema de alerta temprana vital, mientras que las estrategias de control de mosquitos deben adaptarse a las dinámicas ambientales actuales. Estas acciones son determinantes para anticiparse a la aparición de casos humanos en zonas de riesgo.
Finalmente, el encuentro profundizó en los aspectos técnicos del manejo de la enfermedad y las estrategias de prevención. Se abordaron las directrices para el diagnóstico clínico, el manejo adecuado de pacientes y el fortalecimiento de la vigilancia por laboratorio para garantizar una respuesta precisa. La sesión concluyó con la revisión de los lineamientos regionales de vacunación, reafirmando que mantener coberturas inmunológicas altas y actualizadas es la estrategia principal para el control definitivo de la fiebre amarilla en el continente.
