• La vacunación de perros ha sido una de las principales herramientas de Chile para interrumpir la transmisión de la rabia y proteger a las personas frente a la enfermedad.
    MINSAL/La vacunación de perros ha sido una de las principales herramientas de Chile para interrumpir la transmisión de la rabia y proteger a las personas frente a la enfermedad.
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Chile frente a la rabia: una historia de eliminación

Durante décadas, el país sostuvo campañas de vacunación, vigilancia epidemiológica y capacidad de respuesta a una enfermedad que dejó de formar parte de la vida cotidiana. El resultado fue la interrupción de la rabia humana transmitida por perros, un logro construido mucho antes de que pudiera ser reconocido.

— Septiembre 2026 —

En Chile, generaciones enteras crecieron escuchando advertencias sobre la rabia y viendo brigadas de vacunación recorrer los barrios. Durante gran parte del siglo XX, la enfermedad representó una amenaza constante tanto para la población como para los animales domésticos.

El último caso humano asociado a la variante canina se registró en 1972 y, a comienzos de los años noventa, Chile logró interrumpir la circulación de esta variante del virus entre los perros gracias a campañas masivas de vacunación, vigilancia epidemiológica y una respuesta rápida ante cualquier foco detectado. 

Desde entonces, Chile no volvió a registrar casos humanos asociados a la transmisión por perros. Mantener ese resultado, sin embargo, ha requerido un esfuerzo continuo que se ha prolongado durante más de medio siglo. Para entender cómo se alcanzó este resultado, es necesario retroceder varias décadas.

Durante más de cinco décadas, Chile ha mantenido acciones de prevención, vigilancia epidemiológica y respuesta frente a la rabia, incluso después de que los casos humanos transmitidos por perros desaparecieran.
MINSAL/Durante más de cinco décadas, Chile ha mantenido acciones de prevención, vigilancia epidemiológica y respuesta frente a la rabia, incluso después de que los casos humanos transmitidos por perros desaparecieran.

Cuando la rabia era una amenaza cotidiana

La historia comenzó en los años sesenta, cuando el Ministerio de Salud implementó el Programa Nacional de Prevención y Control de la Rabia. 

La vacunación masiva y gratuita de perros y gatos se convirtió en la principal herramienta para interrumpir la transmisión del virus. Brigadas sanitarias recorrieron comunidades urbanas y rurales vacunando animales casa por casa, mientras laboratorios y equipos epidemiológicos fortalecían la vigilancia y la capacidad de respuesta.

La estrategia no dependía de una sola intervención. Para cortar la transmisión había que actuar al mismo tiempo sobre los animales, las personas y el virus.

Había que vacunar a los perros. Había que identificar los animales sospechosos. Había que confirmar los casos en el laboratorio. Y había que proteger rápidamente a las personas expuestas.

Paralelamente, el país consolidó la atención de personas expuestas al virus, garantizando acceso oportuno a profilaxis posexposición y protocolos frente a mordeduras o contactos de riesgo.

Ese esfuerzo transformó gradualmente el panorama de la enfermedad. La rabia dejó de formar parte de la vida cotidiana de los chilenos, aunque las autoridades sanitarias nunca dejaron de vigilar su posible reaparición.

La importancia de no bajar la guardia

La eliminación de la rabia humana transmitida por perros no significa que la rabia haya desaparecido. El virus continúa circulando en reservorios silvestres, especialmente en murciélagos, presentes en todos los países de la región. Por ello, la vigilancia permanente sigue siendo una condición indispensable para mantener los avances alcanzados.

Aunque Chile había eliminado la rabia humana transmitida por perros décadas atrás, en 2026 la Organización Mundial de la Salud (OMS) validó oficialmente ese logro tras evaluar la evidencia presentada por el país. Con ello, Chile se convirtió en el primer país de Sudamérica y el tercero del mundo, después de México y Bután, en recibir esta validación. Más que un reconocimiento simbólico, el proceso confirmó que el país mantiene las capacidades necesarias de vigilancia, prevención y respuesta para sostener la eliminación.

“Esta validación es un logro histórico para el país, pero también un compromiso. Debemos mantener estas capacidades para prevenir su reintroducción y responder frente a la rabia silvestre que aún nos afecta circulando en los murciélagos”, señaló Bárbara Hott, jefa del Departamento de Zoonosis y Vectores del Ministerio de Salud de Chile.

Uno de los desafíos de los programas de eliminación es que las nuevas generaciones pueden crecer sin haber visto nunca la enfermedad.

“Uno de los principales desafíos cuando se alcanza este nivel de eliminación es mantener la vigilancia y la conciencia sobre una enfermedad que muchas generaciones nunca han visto”, señaló Marco Vigilato, coordinador de zoonosis de PANAFTOSA. “La eliminación requiere sostener capacidades incluso cuando los casos desaparecen”.

Chile continúa reportando regularmente información al Sistema Regional de Vigilancia Epidemiológica de la Rabia (SIRVERA), coordinado por PANAFTOSA-OPS, contribuyendo al monitoreo regional y al fortalecimiento de la vigilancia en las Américas.

Chile se convirtió en el primer país de Sudamérica en recibir la validación de la OMS por la eliminación de la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública.
MINSAL/Chile se convirtió en el primer país de Sudamérica en recibir la validación de la OMS por la eliminación de la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública.

Un logro con impacto regional

Aunque la rabia humana transmitida por perros sigue causando miles de muertes cada año, principalmente en Asia y África, la situación en las Américas ha cambiado de manera drástica durante las últimas décadas.

Desde 1983, los casos humanos de rabia transmitida por perros en la región se han reducido en más del 98%, gracias a las campañas masivas de vacunación canina, el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, el acceso oportuno a la profilaxis posexposición y la participación comunitaria.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y su Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA) han acompañado este proceso mediante cooperación técnica en vigilancia epidemiológica, capacitación y fortalecimiento de los programas nacionales de prevención y control. 

La experiencia chilena constituye además un avance para la Iniciativa de Eliminación de Enfermedades de la OPS, que busca acelerar la eliminación de más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas en las Américas para 2030, entre ellas la rabia humana transmitida por perros.

Aunque la transmisión de rabia humana por perros ha sido eliminada, la vigilancia continúa siendo fundamental debido a la circulación del virus en animales silvestres, especialmente murciélagos.
MINSAL/Aunque la transmisión de rabia humana por perros ha sido eliminada, la vigilancia continúa siendo fundamental debido a la circulación del virus en animales silvestres, especialmente murciélagos.

Una validación construida sobre la evidencia

Para obtener la validación de la OMS, Chile presentó décadas de evidencia epidemiológica, registros históricos, protocolos técnicos y documentación que demuestra la existencia de sistemas sólidos de vigilancia, diagnóstico, vacunación animal en áreas de riesgo y capacidad de respuesta frente a una eventual reintroducción del virus.

La información fue evaluada por un grupo internacional de expertos independientes convocado por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA) de la OPS, el cual confirmó que Chile cumplía con los requisitos internacionalmente establecidos.

Más que un punto de llegada, la validación reconoce décadas de esfuerzos sostenidos y confirma, sobre la base de evidencia epidemiológica y capacidades demostradas, que el país mantiene las condiciones necesarias para prevenir la reintroducción de la enfermedad y responder ante nuevos riesgos.

La experiencia de Chile demuestra que la eliminación de la rabia humana transmitida por perros no es el resultado de una campaña aislada, sino de una estrategia sostenida durante décadas. En una región cada vez más cerca de alcanzar esta meta, el caso chileno muestra que una enfermedad prevenible puede dejar de cobrarse vidas cuando la vacunación, la vigilancia y la respuesta sanitaria se mantienen en el tiempo.