La importancia de no bajar la guardia
La eliminación de la rabia humana transmitida por perros no significa que la rabia haya desaparecido. El virus continúa circulando en reservorios silvestres, especialmente en murciélagos, presentes en todos los países de la región. Por ello, la vigilancia permanente sigue siendo una condición indispensable para mantener los avances alcanzados.
Aunque Chile había eliminado la rabia humana transmitida por perros décadas atrás, en 2026 la Organización Mundial de la Salud (OMS) validó oficialmente ese logro tras evaluar la evidencia presentada por el país. Con ello, Chile se convirtió en el primer país de Sudamérica y el tercero del mundo, después de México y Bután, en recibir esta validación. Más que un reconocimiento simbólico, el proceso confirmó que el país mantiene las capacidades necesarias de vigilancia, prevención y respuesta para sostener la eliminación.
“Esta validación es un logro histórico para el país, pero también un compromiso. Debemos mantener estas capacidades para prevenir su reintroducción y responder frente a la rabia silvestre que aún nos afecta circulando en los murciélagos”, señaló Bárbara Hott, jefa del Departamento de Zoonosis y Vectores del Ministerio de Salud de Chile.
Uno de los desafíos de los programas de eliminación es que las nuevas generaciones pueden crecer sin haber visto nunca la enfermedad.
“Uno de los principales desafíos cuando se alcanza este nivel de eliminación es mantener la vigilancia y la conciencia sobre una enfermedad que muchas generaciones nunca han visto”, señaló Marco Vigilato, coordinador de zoonosis de PANAFTOSA. “La eliminación requiere sostener capacidades incluso cuando los casos desaparecen”.
Chile continúa reportando regularmente información al Sistema Regional de Vigilancia Epidemiológica de la Rabia (SIRVERA), coordinado por PANAFTOSA-OPS, contribuyendo al monitoreo regional y al fortalecimiento de la vigilancia en las Américas.