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Cómo Las Bahamas eliminaron la transmisión maternoinfantil del VIH

Durante más de dos décadas de esfuerzo sostenido, con atención coordinada, decisiones basadas en evidencia y un fuerte apoyo comunitario, el país caribeño el país caribeño transformó su respuesta al VIH y logró proteger a las madres y a sus bebés.

— Abril 2026 —

El Caribe es la única región fuera del África subsahariana donde las mujeres y las niñas superan en número a los hombres y los niños que viven con VIH. Esta realidad sitúa a las mujeres en edad reproductiva en el centro de la epidemia y, con ellas, el riesgo de transmisión del virus de madre a hijo.

A mediados de la década de 1990, bajo el liderazgo del doctor Perry Gomez, quien dirigió durante muchos años el Programa Nacional de VIH/SIDA del país, Las Bahamas comenzaron a implementar intervenciones para la prevención de la transmisión maternoinfantil. El país integró las pruebas y el tamizaje de VIH en la atención prenatal rutinaria y garantizó el acceso gratuito a la terapia antirretroviral para mujeres embarazadas. A principios de los años 2000, la prevalencia del VIH en Las Bahamas se situaba justo por debajo del 2%, una de las más altas de la región.

Estas intervenciones iniciales permitieron reducir las tasas de transmisión maternoinfantil a menos del 5% a principios de esa década, frente a niveles globales que alcanzaban hasta el 30% en ausencia de tratamiento.

“Las Bahamas fue uno de los primeros países angloparlantes del Caribe en contar con un programa para la prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH y luego compartió su experiencia con otros países de la región”, explica la doctora Nikkiah Forbes, quien preside el Comité Nacional de Validación para la Eliminación de la Transmisión Maternoinfantil (EMTCT) del VIH.

A partir del lanzamiento en 2010 de la iniciativa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis, los países intensificaron sus esfuerzos para integrar los servicios de VIH y salud materna, al tiempo que fortalecían la vigilancia. Durante la década siguiente, Las Bahamas pasaron de ampliar el acceso a demostrar, de manera integral y a nivel del sistema, la eliminación.

“Nuestro camino hacia la eliminación de la transmisión maternoinfantil comenzó en 2017 y requirió un equipo multisectorial”, explica Forbes. “No fue solo el sector salud: fue un esfuerzo nacional, con el gobierno, la sociedad civil, las instituciones legales, los grupos religiosos y las organizaciones comunitarias trabajando juntos para asegurar nuestro objetivo”.

Este proceso culminó este año, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) validó recientemente a Las Bahamas por la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH. 

Para cumplir con los criterios de eliminación, los países deben demostrar que muy pocos bebés nacen con el virus y que casi todas las mujeres embarazadas reciben la atención adecuada. Esto se traduce en menos del 2% de transmisión de madre a hijo, menos de 5 niños infectados por cada 1.000 nacidos vivos y al menos 95% de cobertura en atención prenatal, pruebas de VIH y tratamiento oportuno.

Recolección de datos para la prevención

Mejorar la vigilancia y el acceso oportuno a los datos ha sido clave para el éxito de la EMTCT en Las Bahamas. Esta estrategia permitió al personal de salud dar seguimiento y apoyar mejor a las mujeres embarazadas que viven con VIH a lo largo de todo el continuo de atención, y brindó a los responsables de la toma de decisiones la información necesaria para identificar brechas, orientar intervenciones y garantizar la adquisición oportuna de diagnósticos y tratamientos.

“El VIH es una condición de notificación obligatoria en Las Bahamas”, explica Glenise Johnson, epidemióloga del Ministerio de Salud y Bienestar (MoHW, por sus siglas en inglés). “Identificar a las mujeres que dan positivo es una de nuestras primeras líneas de defensa para prevenir la transmisión maternoinfantil”.

Para Brenée Wallace, analista de datos en la unidad de vigilancia del Ministerio de Salud y Bienestar Ministerio de Salud y Bienestar, uno de los mayores desafíos fue la fragmentación de la información. “Los datos no estaban disponibles en un solo espacio centralizado. La información clínica estaba en distintos registros y luego teníamos que reconstruirla retrospectivamente”, explica.

En respuesta, equipos de los sectores público y privado trabajaron juntos para consolidar la información, validar registros y crear una plataforma centralizada que permite el seguimiento de los casos desde el diagnóstico, durante el embarazo, el parto y más allá.

Este cambio transformó la forma en que las instituciones trabajan juntas. “Antes, cada uno operaba de manera aislada”, señala Wallace. “Pero este proyecto nos obligó a darnos cuenta de que tenemos que comunicarnos y compartir información”.

Nuevos protocolos, reportes estandarizados y sistemas de datos conjuntos han conectado clínicas, laboratorios y programas nacionales, garantizando que cada prueba, tratamiento y embarazo sea registrado. Esta integración, junto con alianzas coordinadas y el acceso universal a la atención prenatal y al tratamiento gratuitos, eliminó barreras críticas.

“Brindar atención y medicamentos para el tratamiento del VIH sin costo para los pacientes, especialmente para las mujeres embarazadas, ha sido invaluable para Las Bahamas y elimina la necesidad de que las mujeres tengan que elegir entre otros gastos y buscar atención”, explica Phillip Swann, responsable de sistemas de información en salud del MoHW.

Personal de salud fuera de centro médico
Personal de salud registra información

Superar las barreras sociales

Al adoptar un enfoque multisectorial que reunió a proveedores e instituciones, Las Bahamas lograron reducir el estigma y la discriminación, y sentar las bases para una eliminación sostenida.

El personal de salud también actuó más allá de los centros de atención: realizó búsquedas activas de pacientes, dio seguimiento a mujeres que habían abandonado el tratamiento y, en algunos casos, recorrió la isla para reincorporarlas al sistema.

“A veces las mujeres necesitan ese apoyo adicional, ese acompañamiento; no necesariamente de un psicólogo, sino saber que alguien está ahí para ellas”, señala Glenise Johnson, epidemióloga del MoHW.

Reunión de coordinación
Reunión de coordinación

Avanzando hacia la eliminación

En las Américas, con Las Bahamas, un total de 13 países y territorios han sido validados para la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH. Entre ellos, Brasil —validado en 2025— se destaca como el país más grande del mundo en alcanzar este hito.

Para avanzar hacia la eliminación del VIH, la OPS y sus socios establecieron la Alianza para la Eliminación del VIH en las Américas, una plataforma regional para fortalecer la coordinación, ampliar el diagnóstico y la prevención —incluida la PrEP (profilaxis preexposición)— y optimizar el tratamiento, al tiempo que se abordan barreras estructurales como el estigma y la discriminación.

En 2024, se estimaron 170.000 nuevas infecciones y 38.000 muertes relacionadas con el sida en la región, según ONUSIDA. Mientras que el Caribe redujo las nuevas infecciones en un 21% entre 2010 y 2024, América Latina registró un aumento del 13% en el mismo período. 

Estas cifras recuerdan que los avances no son uniformes y que aún quedan desafíos importantes en la región. Pero también muestran que el progreso es posible. La experiencia de Las Bahamas demuestra que, con decisión política, sistemas de salud sólidos y confianza en las comunidades, es posible cambiar el curso de la epidemia, y acercarse a una generación en la que ningún niño nazca con VIH.