Robots de desinfección, refrigeradores solares y registros digitales de salud presentan una historia coherente de innovación con propósito, donde la tecnología responde a las necesidades del personal de salud y de los pacientes.
—Diciembre de 2025—
Robots de desinfección, refrigeradores solares y registros digitales de salud presentan una historia coherente de innovación con propósito, donde la tecnología responde a las necesidades del personal de salud y de los pacientes.
—Diciembre de 2025—
Lo primero que notan los pacientes es un leve zumbido que se escucha por encima del bullicio de una sala concurrida. Luego lo ven: una elegante “robot” ultravioleta que se desliza dentro de una habitación que, apenas minutos antes, había sido ocupada por un paciente con una enfermedad altamente infecciosa. Para el personal de salud de Trinidad y Tobago, lo que antes parecía inverosímil ahora se está convirtiendo en algo habitual dentro de un sistema de salud que está experimentando una transformación impulsada por la innovación y el apoyo estratégico de la OPS/OMS.
En todo el país, tres innovaciones están transformando la forma en que se presta la atención y cuentan una historia que no trata solo sobre tecnología, sino de cómo el personal de salud está resolviendo problemas.
En el Hospital General de Scarborough, el equipo de servicios ambientales tiene una nueva colega. Incluso le han puesto nombre: Roberta.
Roberta es uno de los robots de desinfección de los servicios de salud de Trinidad y Tobago, incorporados a través del proyecto “Aplicación de tecnologías altas y bajas (HALT) para la respuesta a la COVID-19 en Trinidad y Tobago”. Esta iniciativa, impulsada por la OPS/OMS, fue financiada por el Fondo de Asociación India-ONU para el Desarrollo, administrado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur (UNOSSC). Diseñada para reforzar la prevención y el control de infecciones, Roberta utiliza luz ultravioleta para desinfectar espacios clínicos de manera rápida y exhaustiva.
“Ha sido revolucionario”, afirma Anderson McPhee, gerente de Servicios Ambientales del Hospital General de Scarborough, en Tobago. Antes, cuando se daba de alta a un paciente con tuberculosis, se necesitaban al menos 12 horas para ventilar la habitación antes de volver a ocuparla. Ahora, la sala puede utilizarse nuevamente en cuestión de minutos.
“Pero, con el robot ultravioleta, Roberta, esa habitación puede ocuparse casi de inmediato, dentro de cinco a diez minutos después de completar el proceso de saneamiento”, enfatizó.
El Ministerio de Salud de Trinidad y Tobago recibió un total de ocho robots para los servicios de salud (dos de desinfección y seis robots humanoides de atención sanitaria). Al reducir los tiempos de inactividad y el uso de cloro, los robots ayudan a los establecimientos a atender de forma segura a un mayor volumen de pacientes, una innovación que fortalece tanto la respuesta a emergencias como la atención rutinaria. La capacitación y la formación continua siguen con el apoyo de la OPS/OMS, garantizando que el personal pueda operar y mantener eficazmente esta nueva tecnología.
“Lo que le encanta al personal clínico es el hecho de que pueden limpiar las salas infecciosas tan rápido, porque nunca antes habíamos tenido la oportunidad de hacerlo”, señaló McPhee.
La confiabilidad energética puede determinar el éxito o el fracaso de un programa de vacunación. Para los centros de salud de Trinidad y Tobago, un corte eléctrico implica un riesgo: la pérdida de vacunas que salvan vidas. El Fondo Rotatorio de la OPS facilitó la donación de refrigeradores solares para vacunas a los establecimientos de salud, lo que ha cambiado por completo el panorama del almacenamiento de vacunas.
Las nuevas unidades mantienen las vacunas dentro del rango crítico de 2–8 °C, incluso durante interrupciones prolongadas del suministro eléctrico, y pueden conservar la carga hasta por tres días. Para el personal de salud de primera línea, la diferencia va más allá de lo técnico, también es emocional.
“Me da un poco de tranquilidad”, comentó Adanna Kobie-Blaides, visitadora médica distrital de la Autoridad Regional de Salud del Noroeste de Trinidad.
Tras la pandemia de COVID-19, el país adquirió aprendizajes clave sobre el almacenamiento de vacunas. Como siguiente paso, la OPS/OMS planea apoyar al país con sistemas de monitoreo remoto de la temperatura para cerrar una brecha crítica fuera del horario laboral y fortalecer aún más la resiliencia de la cadena de frío para las campañas de inmunización y la respuesta a emergencias.
“Ahora podemos mantener más vacunas en nuestro establecimiento. Y si, por alguna razón, se va la electricidad, ese refrigerador se mantiene durante bastante tiempo, y podemos usarlo incluso cuando no tenemos electricidad”, dijo Tricia Bramble-Penny, visitadora médica senior de la Autoridad Regional de Salud del Este de Trinidad.
Si los robots y los refrigeradores han fortalecido la infraestructura de Trinidad, la implementación del Sistema de Información Perinatal (SIP y SIP Plus) está fortaleciendo la información.
La digitalización de los registros perinatales, gracias al apoyo técnico de la OPS/OMS, ha permitido almacenar de forma segura miles de expedientes maternos y de recién nacidos, acceder a ellos de inmediato y compartirlos sin inconvenientes entre los centros de salud. Para el personal, el cambio ha sido profundo.
En alianza con el Ministerio de Salud de Trinidad y Tobago, la OPS/OMS ha brindado asistencia técnica para digitalizar y almacenar de manera segura miles de registros de pacientes. Estos registros también proporcionan al ministerio datos clave para mejorar la planificación y las estrategias destinadas a abordar los desafíos en la atención materna e infantil.
“En comparación con épocas anteriores, cuando teníamos que escribir notas a mano, ha habido cambios y mejoras significativas”, afirmó la doctora Kristy Mendes, médica del Hospital Sangre Grande. También destacó la mejora en la atención que ahora pueden brindar a los pacientes.
Gracias al SIP, la pérdida o el manejo inadecuado de los registros de salud ya no es un problema. Los expedientes de los pacientes están disponibles de forma electrónica en las clínicas y salas para el acceso del personal autorizado, lo que complementa el registro físico que conserva el paciente. Un sistema informático adicional, llamado SIP Plus, permite al hospital generar informes.
“Con un solo clic tienes todo frente a ti. Antes teníamos que pasar por los archivos”, dijo Eliel Briggs, enfermero distrital del Hospital Sangre Grande. “Ahora solo tienes que buscar un nombre o un número de identificación, y todo está ahí”.
Los historiales médicos completos y los datos de los pacientes también están disponibles en el Ministerio de Salud, donde se instaló un servidor de última generación que permite un monitoreo fácil e inmediato.
Quizás lo más importante es que el nuevo sistema ha ayudado a estandarizar la atención en todo el país, aportando coherencia a los servicios.
“Te da una visión clara para el manejo de los pacientes”, señaló Sasha Doolarchan, visitadora médica distrital de la Autoridad Regional del Suroeste de Trinidad. “Todos hacen las mismas preguntas y recopilan los mismos datos, lo que se traduce en una atención estandarizada”.