Actores comunitarios, servicios de salud, autoridades locales y el trabajo colaborativo interinstitucional se están convirtiendo en la primera línea de defensa ante posibles brotes epidémicos. Este es uno de los avances que Paraguay impulsa en el marco del Proyecto Regional con Recursos del Fondo para Pandemias “PROTECT”, una iniciativa regional para mejorar la respuesta a pandemias en siete países de América del Sur.
— Noviembre 2025 —
En Fuerte Olimpo y Bahía Negra (Alto Paraguay, Chaco), dos de las zonas fronterizas más remotas de Paraguay –colindantes con Brasil al este y Bolivia al norte–, las grandes distancias y la dispersión geográfica han representado históricamente un desafío para el acceso oportuno a los servicios de salud y a la vigilancia basada en las comunidades.
Tras su primer año de implementación, el proyecto PROTECT deja una lección crucial de acuerdo con los equipos técnicos paraguayos: fortalecer la vigilancia epidemiológica en las zonas fronterizas es un desafío enorme, que debe ser afrontado desde el sistema de salud en estrecha colaboración con la comunidad y otras instituciones bajo el enfoque de Una Sola Salud.
“El principal reto es la vulnerabilidad de las comunidades rurales, remotas y fronterizas ante el surgimiento de enfermedades zoonóticas y emergentes”, explicó Aida Samaniego, cuya tarea es dar apoyo técnico desde la Unidad de Epidemiología Regional (UER).
“Por eso, el proyecto aborda este desafío desde lo local, fortaleciendo la vigilancia basada en eventos comunitarios, para que los propios habitantes puedan identificar y alertar tempranamente sobre situaciones inusuales de salud”.
