Una familia, un Equipo de Salud Familiar (ESFAM) y una respuesta comunitaria que transformó la prevención.
En Concepción, Santa Bárbara, la vida transcurre con cercanía. Las familias se conocen, las calles se recorren a pie y lo que ocurre en una casa rápidamente se siente como parte de todos. En este municipio de alrededor de 5,000 habitantes, la salud no es un tema lejano: es una responsabilidad compartida.
En comunidades de este tamaño —equivalentes a aproximadamente 800 a 1,000 hogares— una enfermedad como el dengue puede expandirse con rapidez si la prevención no llega a tiempo.
El riesgo que regresa cada temporada
Como en muchas zonas del occidente hondureño, el clima cálido y las lluvias crean condiciones propicias para el mosquito transmisor del dengue. Durante años, el riesgo fue recurrente, pero no siempre existieron acciones organizadas y sostenidas que permitieran anticiparse.
Hasta que el dengue dejó de ser un tema general y se volvió urgente para una familia.
Cuando el dengue entra a casa
La familia Mejía Aguilar recuerda el momento en que la enfermedad cruzó su puerta. Su hijo, Juan Ángel, comenzó con fiebre y malestar. Lo que parecía un cuadro común avanzó rápidamente hacia signos de alarma.
En comunidades donde el acceso inmediato a servicios especializados puede ser limitado, reconocer una complicación a tiempo puede significar la diferencia entre la recuperación y una forma grave de dengue.
La respuesta que se construye desde el territorio
Ante el riesgo creciente, la Municipalidad de Concepción solicitó a la Secretaría de Salud, con el acompañamiento técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), el despliegue de un Equipo de Salud Familiar (ESFAM).
Los ESFAM —integrados por médicos, personal de enfermería y otros profesionales— representan la primera línea de atención. Su labor no se limita al establecimiento de salud: se acercan a las comunidades, impulsan vigilancia, promueven prevención y construyen confianza con las familias.
Con su llegada, Concepción comenzó a organizar jornadas comunitarias, recorridos y actividades de promoción. Los “Días D” contra el dengue se consolidaron como espacios de acción conjunta: autoridades locales, personal de salud y comunidad trabajando para eliminar criaderos, reconocer síntomas y reducir riesgos antes de que el brote avance.
Un testimonio que moviliza
Pedro Mejía López, padre de Juan Ángel, lo recuerda con claridad:
“Uno escucha hablar del dengue cada año, pero cuando le toca a su familia, todo cambia. En el caso de mi hijo, todo empezó como una fiebre común y en poco tiempo se complicó. Lo que marcó la diferencia fue que el Equipo de Salud Familiar estaba cerca, atento, orientándonos desde el inicio. Gracias a la atención temprana y la vigilancia oportuna, logramos evitar que Juan Ángel llegara a una situación más grave.
Después de lo que vivimos, entendimos que la prevención es una acción concreta. Por eso ahora participamos y hablamos con otras familias, porque nadie debería esperar a pasar por esto para tomar conciencia.”
— Pedro Mejía López, padre de familia (Concepción, Santa Bárbara)
Su experiencia se convirtió en un mensaje poderoso para otras familias. En un municipio donde la palabra cercana tiene peso, este testimonio ha fortalecido la participación comunitaria y la idea de que actuar a tiempo salva vidas.
Resultados medibles en Santa Bárbara
La experiencia de Concepción forma parte de un esfuerzo más amplio en municipios priorizados de Santa Bárbara, con apoyo técnico de la OPS/OMS, en coordinación con la Región Sanitaria de Santa Bárbara, y gracias al respaldo financiero del Gobierno de Corea mediante el:
“Proyecto Sistémico para la Respuesta Humanitaria ante la Emergencia Nacional por Epidemia de Dengue en Honduras OPS / COREA”.
Énfasis ESFAM
Equipos ESFAM conformados en Trinidad y Concepción Sur
17 inserciones comunitarias en Concepción Sur
1,233 habitantes beneficiados directamente en Concepción Sur
Cifras clave complementarias
26 profesionales capacitados en mejora continua de la calidad
25 profesionales formados en uso interoperable del SVS (52% mujeres, 48% hombres)
18 promotores capacitados en mapas y croquis comunitarios
16 Col-Vol capacitados en vigilancia entomológica
342 viviendas inspeccionadas (192 Trinidad; 150 Quimistán)
154 participantes en talleres (33 personal de salud; 121 comunidad)
Capacitaciones comunitarias: 28 personas en Concepción Sur (89% mujeres)
Un ejemplo de prevención posible
En Concepción, la respuesta al dengue ya no depende únicamente de reaccionar ante un brote. Hoy existe un modelo más cercano: equipos presentes, autoridades comprometidas y familias movilizadas.
La historia de Juan Ángel recuerda que detrás de cada cifra hay un rostro, y detrás de cada intervención comunitaria hay una oportunidad real de salvar vidas.
